04 octubre 2011

«Si aborto ¿se me va a olvidar la violación? Si me deshago de mi bebé ¿olvidaré al violador?»

Por Alejandra Diener

«¿Si aborto, se me va a olvidar la violación? ¿Si me deshago de mi bebé, olvidaré al violador?» Estas preguntas le hizo Lianna Rebolledo al médico que la atendió cuando ella llegó a los 12 años al hospital de emergencia por una sobredosis de tranquilizantes que le habían recetado a causa de la violación que sufrió en Los Ángeles, California, cuando caminaba por una calle y dos tipos la amagaron.

El médico no le contestó, simplemente le dijo que le sería muy difícil cuidar a su bebé a su edad y en su condición económica, puesto que ella originaria del D.F. se había ido a vivir con su madre, que había sufrido violencia por parte de su padre, a Estados Unidos huyendo, sin papeles, sin dinero y buscando suerte con sus tres hijos. Uno de los cuales padece una discapacidad, no puede mover sus piernas.

Lianna, a pesar de su corta edad era una niña madura, ella fue la que respondió a las preguntas del doctor, y su madre simplemente la acompañó. En entrevista para Informando y Formando Radio, me dijo que su madurez no se debía a que fuera una niña agrandada, sino que más bien, la pobreza en la que vivían era la que la había hecho crecer.

Ella explicó claramente en el programa que pueden escuchar en el #PODCAST http://itunes.apple.com/us/podcast/testimonios-aborto-y-violacion/id458928669?i=98519014 que su preocupación era la violación que había sufrido. Y antes de saberse embarazada, la pobre mencionó que aunque se bañara mil veces sentía un asco horrible, que sentía repudio, y sobre todo ganas de morir. Por eso fue que abusó de los calmantes que, semanas antes de saberse encinta, le habían recetado.

Las náuseas y los malestares que sentía se los achacaba a la violación. Nunca pensó que estaba esperando una nueva vida, sin embargo ese día en el que abusó de los fármacos, fue cuando le dieron la noticia. Lianna dice haberse sentido feliz, puesto que una nueva vida la acompañaría en su dolor y a pesar de que el médico le dijo que abortara, ella se negó cuando se dio cuenta de que practicarse un aborto no haría que se le olvidara la violación.

Lianna tuvo a una niña, Jeannette, esta niña hoy en día es una mujer de 21 años. Sabe su procedencia, y  es idéntica a su madre. Nada que recordar a ese monstruo que abusó de su progenitora. Ella le agradece a diario a Dios que su mamá, Lianna la haya dejado vivir, y se dedica a ir a las clínicas abortistas de Estados Unidos a hablar con las mujeres que quieren abortar. Las ayuda a pensar con claridad y les cuenta su testimonio para que no aborten.

Lianna Rebolledo, hoy en día es locutora de un programa de radio católico y también ayuda a mujeres que sufren por haber sido violadas, las orienta y las acompaña en su recuperación. Ella se ha acercado a Dios, porque dice que nunca había conocido al Creador cuando era pequeña, que su madre estaba más preocupada por darles de comer y sacar adelante a todos sus hijos y nieta que nunca les inculcó la parte espiritual.

Lianna aprendió a conocer a Dios y encontró ese vacío que la tenía sumida en una tristeza inmensa, no obstante, su hija Jeannette fue quien le dio nuevamente sentido a su vida después de aquella noche en que su cuerpo fue ultrajado y su cara marcada. Su peor temor no era haber quedado embarazada, dice, su peor miedo era que no hubiera salido viva de ese infierno.

Una mujer que sufrió la violación de unos hombres desalmados a una edad muy temprana, una mujer que no tenía los recursos para vivir de manera cómoda, decidió que la nueva vida, sin importar de donde venía era un milagro y una bendición. Ella a sus 12 años comprobó que el aborto no borra heridas ni sufrimientos, al contrario el aborto los acrecienta. Asimismo, corroboró que la nueva vida, por muy precarias que sean las condiciones en las que llegue, siempre es un aliento para continuar y vivir con sentido de trascendencia.

Lianna Rebolledo una mujer que hay que oír y ver, pero sobre todo darla como ejemplo para que se escuche a los cuatro vientos que el aborto no es la solución.