09 junio 2015

¿Qué decir ante ese caso de una niña de Paraguay, embarazada con 10 años, presuntamente violada por su padrastro?

La respuesta es el amor.
Si la vida de la niña-madre corriera peligro, la del hijo también lo correría con ella. Hay que cuidar su vida. Si por un problema que probablemente no suceda, el caso se complicara y llegara a desestabilizarse y corrieran peligro ambos, más adelante, se podría extraer al bebé mediante cesárea y llevarlo a la incubadora para salvar su vida.
Para la niña, un aborto sería como una segunda violación. La han violado en su sexualidad, el aborto sería violarla en su fecundidad.
De vez en cuando aparece un caso extremo como éste en medios de comunicación, pues son aprovechados para presionar a favor del aborto. A los promotores del aborto no les interesa la salud ni el bienestar de la niña, y menos el de su bebé. Es un negocio y una ideología.
Hubo un caso anterior en Costa Rica. Su padrastro quería que abortara y se aprovechó esto para sacarla furtivamente del hospital y llevarla a abortar a otro país. Se sospechó luego que había sido violada, pero las pruebas desaparecieron. El aborto es un medio útil para los abusadores con el fin de tapar sus abusos. Una adolescente española fue violada durante años y llevada a abortar varias veces.

Hoy en día, resulta indignante el silencio que existe ante el grave problema de los malos tratos y abusos sexuales a niños, también en nuestro país. En muchos casos se tapa por vergüenza, temor y por las dificultades para que la justicia actúe eficazmente.
Esta niña tiene el corazón desgarrado, presuntamente por su padrastro, y para colmo, se abre una cuestión pública, lo que le puede provocar una victimización secundaria que hará aún más difícil que se reponga. ¿Habría que condenarla a un síndrome post-aborto que le destrozara la vida para siempre? Nadie se merece eso, y menos una niña víctima de violación como ella.
En el libro "Victims and Victors", que narra el testimonio de mujeres violadas y embarazadas, las afectadas se duelen de que se las utilice para extender el aborto, sin preocuparse realmente de lo que ellas tienen que decir. La mayoría de las mujeres violadas y embarazadas no querían abortar, y de las que fueron sometidas al aborto, casi todas se arrepintieron, fue para ellas una segunda violencia sobre su feminidad.
En el caso de la niña costarricense, los ginecólogos se ofrecieron para cuidar su embarazo y evitar complicaciones. Incluso una casa de religiosas de Valencia ofreció su experiencia durante muchos años de cuidar a jóvenes embarazadas, además de sus oraciones por la niña.
Pero se ha convertido esta situación humana lamentable en un tema político, y algunos políticos sólo se van a centrar en que aborte. El resto les importa poco. Existen poderes al servicio de la ideología y no de los más vulnerables, que serían los niños víctimas de abusos, y los que aún no han nacido y son también víctimas inocentes. Por eso, sólo se remueven estas cosas cuando sirven para impulsar la ideología.
Roguemos a Dios por esta niña y su bebé, y por todos los que son víctimas de malos tratos, abusos y abortos. Cuidemos de nuestros hijos y de todos, porque el abuso de menores es mucho más frecuente de lo que casos esporádicos como este parecen indicar. Existe incluso un asqueroso negocio en torno al mismo, con viajes internacionales para el abuso de niños en países pobres.
Spei Mater, grupo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta

3 comentarios:

José Antonio dijo...

LA PROCREACIÓN FILIAL

Si queremos encontrar una explicación incuestionable, lógica y convincente a ese respecto, tendremos que acudir a la Metafísica, a la Teología sobrenatural –consideremos que la Teología sobrenatural es la Teología universal de inspiración sentimental con la que Dios, el Creador, dota por igual a cada una de todas las almas que Él envía para dar la existencia, primero terrena y después celestial, a cada respectivo individuo viviente destinado a integrarse en el marco de la Creación–.

En función de las facultades intelectuales que cada individuo haya cultivado y logrado acumular a disposición de su propio interés indagatorio al respecto, la Metafísica, la Teología sobrenatural, irá dándole a conocer, a él, que toda alma es una criatura sobrenatural –toda alma es una creación directa del Creador, Dios– e irá dándole a conocer también que el alma es el soporte absolutamente necesario y fundamental para proporcionar la existencia y la vida y la acción y la afectividad a cualquier individuo viviente, y ello desde su primer instante existencial, desde los prolegómenos inmediatos al comienzo de la fecundación o germinación.

La Teología sobrenatural proseguirá enseñando que Dios crea y dota debidamente a cada una de todas las almas que Él envía a dar la existencia individual a las surgentes criaturas vivientes, y dota debidamente las almas a efectos de capacitarlas genéricamente para la vida terrena y para la posterior vida celestial. La dotación a las almas, la realiza Dios mediante un conjunto de sentimientos y predisposiciones facultativas genéricas que serán los motores que impulsen a la vida y a la acción y a la sociabilidad fraterna a toda criatura viviente; a cuyo conjunto denominamos “Código Genético Divino”. Bien es verdad que tales impulsos podrán ser modificados y hasta tergiversados por cada alma, con su libre albedrío, en función de las circunstancias que le sobrevengan durante el transcurso de su periplo vital.

Prosigue la Teología sobrenatural, diciendo que Dios infunde la respectiva alma sobre el adecuado conjunto de material biológico, fecundativo o germinativo, reunido por respectivos progenitores. Y que de manera simultánea, con la toma de posesión de dicho material biológico por parte del alma enviada, las almas de los respectivos progenitores informan funcionalmente a ese alma con sus propios “Códigos Genéticos Genealógicos” –que constituyen el historial genético individual, acumulado en su respectiva cadena biológica con las aportaciones incorporadas por cada uno de todos los eslabones precedentes–.

Pues bien, a partir de dicho momento de toma de posesión, el alma, impulsada por la dotación sentimental divina e informada funcionalmente por los procreadores, pasará a cumplir con toda fidelidad sus correspondientes actividades; actividades que iniciará el alma mediante la conducción del proceso biológico específico denominado fecundación o germinación.

Finalmente, debo decir –porque así lo enseña la correspondiente Teología (la de inspiración sentimental divina en cada una de todas las almas)–, debo decir:

Que cada persona vamos acumulando en nuestra respectiva alma, de manera imborrable e inmodificable y con todo detalle, y en condiciones de presente real, la visión de nuestro recorrido por la vida terrena, con todos sus actos y todas sus omisiones y con todos sus pensamientos, ideas, intenciones, etc. Y de esa manera caracterizada, cada alma será vista y ha de convivir por toda la Eternidad, en la universal convivencia de Dios con todas y cada una de las almas habidas.

José Antonio Chamorro Manzano

José Antonio dijo...

Me considero en el deber de cortesía de agradecerles, a quienes procuran la buena marcha de este meritorio blog, su amable consideración para conmigo, al disponer la publicación de mi voluntarioso comentario que antecede y con el cual pretendía yo mostrar mi conformidad con lo dicho en el artículo escrito por Galsuinda.

Un fraterno saludo.

Galsuinda dijo...

Las gracias a http://speimater.com/es/ Spei Mater, grupo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta y a ti por leer y colaborar con tu respuesta.

Un cordial saludo