20 octubre 2007

Comienzan el aborto con drogas para burlar la ley







El proyecto que BENFAM iniciara en Campinas tiene como autora intelectual a la Dra. Beverly Winikoff que trabajó por 25 años en el Population Council como Directora de Salud Reproductiva, y que en el 2003 abrió la ONG Gynuity dedicada exclusivamente a desarrollar esta estrategia.

Lamentablemente lo que informáramos sobre el proyecto de BENFAM en Campinas en Julio pasado no es un hecho aislado (ver boletín 53). Se trataría más bien de una estrategia sistemática e internacional para introducir el aborto en países donde es ilegal. Un “enlatado” (Ver boletín 17) cuya autoría intelectual se atribuye a la Dra. Beverly Winikoff que trabajó por 25 años en el Population Council como Directora de Salud Reproductiva. En el 2003 Winikoff abrió la ONG Gynuity (www.gynuity.org) dedicada exclusivamente a desarrollar esta estrategia.

Ningún respeto por las leyes… ni por las mujeres

Como explicamos en aquella oportunidad se trata de inducir el consumo de un fármaco que inicia el proceso abortivo para luego terminarlo como atención de un aborto incompleto. Bajo la excusa de un “servicio de consejería” para mujeres embarazadas en riesgo de abortar ofrecen un servicio de “orientación” pero lo que en verdad hacen es básicamente instruirlas en el uso de la referida droga. Así que este tipo de “orientación” no es otra cosa que manipulación dado que la opción que presentan es la que ya habían elegido para todas esas mujeres desde el principio.


El sistema está cuidadosamente estudiado para burlar la ley sin enfrentar las consecuencias. Como los mismos voceros de BEMFAM declararon públicamente este tipo de “servicio” ya existe en el Hospital Pereyra Rosell de Montevideo, Uruguay. Allí inducen a que las mujeres la busquen en otro lugar distinto a las instalaciones del “servicio” y así encubren el delito. Una vez iniciado el aborto con esta droga les explican a las mujeres que ya pueden regresar a recibir atención con ellos para terminar el aborto dado que esa parte es un procedimiento legal.


No es casualidad que muchas organizaciones y médicos pro aborto se hayan preocupado tanto de lo que llamaron “atención humanizada del aborto incompleto” o en inglés Post Abortion Care. Programas cuyos objetivos son preparar servicios de aborto en hospitales públicos y entrenar a médicos en uso de drogas y técnicas abortivas. No incluyen por supuesto alguna acción para disminuir el aborto clandestino. Por el contrario son ellos mismos los que los promueven y hasta los inician. Por ejemplo, Frances Kissling explica en su biografía que antes de ser Presidenta de Catholic For a Free Choice fue contratada por IPAS para dirigir una clínica de aborto ilegal en México.
Pero hay más. Se trata de una estrategia de refinada maldad. Ellos saben que el aborto es un crimen difícil de cargar sobre la conciencia de los médicos. Anibal Faundes uno de los promotores del proyecto de Campinas señaló en una reunión que los médicos brasileros no hacen abortos de 5 meses porque ven a un niño en el feto. Y por eso postula el aborto por receta como un camino ideal para evitar este problema. Los médicos se acostumbrarán fácilmente al aborto porque sólo escribirán una receta y no tendrían que ver un feto despedazado.


Gynuity: ONG creada para trasgredir la ley

En Bellagio, Italia, se encuentra el centro neurálgico de la Fundación Rockefeller donde se idean y perfilan todas las iniciativas a favor del aborto legal en el mundo. Una de éstas fue el trabajo constante de Winikoff sobre el aborto medicamentoso que luego se plasmara en una reunión del 1 al 5 de Noviembre del 2004 en Bellagio. En ella participaron funcionarios de la Organización Mundial de la Salud, IPAS y Gynuity con el objetivo de establecer un consenso internacional sobre el aborto medicamentoso y el uso de la droga en cuestión. Previamente ya se habían trabajado todos estos contenidos desde el 2003 y esa reunión sólo fue la presentación pública del proyecto (Ver pág 116).
Anibal Faundes uno de los promotores del proyecto de Campinas señaló en una reunión que los médicos brasileros no hacen abortos de 5 meses porque ven a un niño en el feto. Y por eso postula el aborto por receta como un camino ideal para evitar este problema.

Fruto de esta coordinación se produjo un Manual de la OMS titulado “Providing Medical Abortion in Developing Countries” (“Como proveer el aborto medicamentoso en Países en Desarrollo”) donde explican en detalle todo lo ya anteriormente descrito. Allí mismo señalan como el factor clave de aceptación es introducirlo dentro de los programas de atención de abortos incompletos.

En el website de Gynuity www.gynuity.org podemos leer que todas sus áreas de interés están relacionadas al uso de la droga y a la “salud reproductiva” (como para que no quepan dudas que el término incluye el aborto incluso quirúrgico).
Sin embargo, dos de estos puntos son los que clarifican lo que veníamos señalando:

  • Introducción del aborto medicamentoso en países de bajos recursos con acceso limitado a la atención médica y escasez de proveedores capacitados en aborto quirúrgico;
  • Ensayo de regímenes nuevos y mejorados de aborto medicamentoso para mejorar el acceso a ese método

Dado que Gynuity trabaja en países donde el aborto es ilegal “Introducción” y “Accesibilidad” significan para ellos burlar la ley o hacer lo posible para cambiarla.

América Latina uno de los objetivos de Gynuity

Una rápida revisión de su website (Ver la sección Meetings and Panels) nos lleva a ver la actividad desarrollada por esta organización y la predilección que tiene por destruir la protección legal al niño por nacer en América Latina.

En Mayo del 2006 en el Perú fundan el Consorcio Latinoamericano sobre el Aborto Inseguro. Gynuity patrocinó y participó en esta primera reunión del Consorcio. Asistieron 50 participantes de 13 países de la región entre proveedores de abortos (sic), grupos de investigadores y organizaciones feministas para estructurar el organismo y planear acciones para aumentar el acceso al aborto medicamentoso en la región.

En Marzo del 2007, Gynuity fue co-anfitrión de una reunión de la IPPF/Western Hemisphere Region, con sus filiales de Brasil, Colombia, México y Perú para debatir sobre estrategias de introducción del aborto medicamentoso. Según la nota del website de Gynuity, “Gynuity desarrolló un documento base ofreciendo información clave acerca de los métodos de aborto, explicando la disponibilidad de las drogas para abortos medicamentosos en cada país y el rango de opciones y consideraciones sobre la introducción de los distintos métodos (de aborto)”

Como pude apreciarse, todos los grupos pro aborto ya están trabajando en la implementación de esta estrategia. En Campinas, Brasil, pretendían dar el primer golpe. Un fiscal del ministerio Público los denunció por apología del delito. Deberíamos seguir este mismo camino en los demás países latinoamericanos donde se presente Gynuity.


Carlos Polo Samaniego es Director de la Oficina para América Latina del Population Research Institute


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