26 marzo 2009

Mónica López: “Hay datos de que existe vida desde la concepción”


Mónica López Barahona

La Cátedra de Bioética Jérôme Lejeune se presentó ayer en Madrid. En los cursos que impartirá se aportarán argumentos científicos sólidos que demuestran la existencia de vida humana desde la concepción.


N.S. 26/03/2009

Coincidiendo con el 50 aniversario de la identificación por Jérôme Lejeune de la anomalía genética responsable del síndrome de Down, se presentó ayer en Madrid la única cátedra en Europa que lleva su nombre. Su puesta en marcha se ha producido en el momento en que el Gobierno está dando los primeros pasos para emprender una reforma legal del aborto. Según Mónica López Barahona, directora de la cátedra, “se trata de una feliz coincidencia. Es muy esperanzador que podamos aportar en la medida de nuestras posibilidades y de los alumnos que se acerquen a la cátedra la verdad objetiva científica. Esperamos poder ofrecer un servicio influyente y positivo a la sociedad española”.

Actividades de la cátedra
A lo largo de 2009 se impartirán cuatro cursos de formación en el campo de la Bioética, “en el que se aportarán argumentos sólidos científicos que demuestran la existencia de vida humana desde el momento de la concepción”. Además, se analizará la legislación española existente en relación con el inicio y final de la vida -aborto, fecundación in vitro y eutanasia- y el estado actual de la investigación con células madre embrionarias, “un tema de gran actualidad, no sólo en España sino también a nivel internacional después de la reciente decisión del presidente de Estados Unidos Barack Obama [de apoyar la investigación con este tipo de células]”.

En relación con esta cuestión, la también directora general académica del Centro de Estudios Biosanitarios, sostiene que “no hay absolutamente ningún ensayo clínico en marcha con células troncales embrionarias, por lo tanto, no se justifica desde el punto de vista científico que se deriven fondos federales, o impuestos en el caso de España, hacia una investigación que se nos presenta como una alternativa terapéutica y no hay ninguna evidencia de que lo sea”. Asimismo, la cátedra tiene previsto realizar otras actividades de divulgación e investigación.

Respecto a la reforma legal emprendida por el Gobierno, López Barahona señala que “el debate de una ley de plazos no obedece a una realidad científica objetiva. Si aceptamos la definición admitida internacionalmente de lo que es un cigoto, entrar en un debate de plazos es un absurdo: un embrión no pertenece más o menos a la especie humana por el hecho de estar en una determinada fase de desarrollo”. A su juicio, aceptar eliminar la vida humana hasta la semana vigésimosegunda, y no en la vigésimotercera, carece de sentido. “¿Cuál es el cambio sustancial de un embrión de la semana 20 a la 22? Es el mismo individuo en distintas fases de desarrollo”.

Eufemismo

Por otra parte, entiende que hablar de interrupción voluntaria del embarazo para referirse al aborto es un eufemismo: “Cuando algo se interrumpe es porque va a continuar; realmente es una finalización. Es una expresión que está tan acuñada en el lenguaje cotidiano que muchas veces no reparamos en lo que estamos diciendo. Creo que es importante puntualizar y reflexionar sobre este ejercicio de ingeniería lingüística que en materia de Bioética se hace tan frecuentemente y que lleva a no llamar las cosas por su nombre y a otorgarles un estatuto que no les corresponde”.

Asimismo, considera un “planteamiento poco racional” el hecho de que no se permita a una menor de 16 años comprar tabaco o alcohol y sí abortar, “que es mucho más perjudicial que una cajetilla de cigarros o una borrachera, pues sus secuelas duran toda la vida. Aquí hay dos víctimas: la madre y el hijo. La reforma de la ley que se está planteando es muy negativa porque no se está atendiendo a la realidad objetiva científica de lo que es un embrión y no se está respondiendo a lo que la sociedad española precisa”.



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