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30 septiembre 2009

Niños in vitro: muy desados... pero con problemas

Cris Téllez



Está claro, somos unos malos imitadores de Dios intentando competir con Él en la "fabricación" de bebés.

El modo unitivo divino de engendrar, "os amaréis hasta ser una sola carne", que Dios bendice con la donación de un alma particular, ha sido sustituido por el hombre y su fría técnica, como fuente de enriquecimiento, bajo un disfraz altruista de satisfacer el deseo de paternidad en matrimonios, solteros y homosexuales.

El fracaso está a la vista, los nacidos a través de la fecundación in vitro tienen una probabilidad 30 por ciento superior de sufrir defectos genéticos en las válvulas del corazón, labio y paladar leporinos, o deformación de intestino y esófago. Una investigación australiana presenta mayores tasas de hospitalización en los tres primeros años de vida.

Reveladoras son las declaraciones de la Iglesia: "Ese deseo lógico de paternidad, no puede ser antepuesto a la dignidad que posee cada vida humana, hasta el punto de someterla a un dominio absoluto. Tampoco el deseo de no tener un hijo, una vez concebido, puede justificar su abandono o destrucción".

"El progreso de la industria in vitro es una historia de innumerables vidas sacrificadas (embriones desechados), bebés nacidos que nunca conocerán a sus padres biológicos, y cientos de miles de vidas condenadas a un limbo helado en los congeladores de las clínicas".

Yo influyo.com


Adopcion Espiritual

14 septiembre 2009

Fecundación in vitro: lo que se callan los medios

La información de los medios sobre nuevas técnicas de fecundación artificial es algo común hoy en día. El gran deseo de las parejas de tener hijos, junto a los avances continuos de la tecnología, crean una atractiva combinación.
El 2 de septiembre, los principales medios del Reino Unido informaban del nacimiento del primer bebé concebido con la ayuda de un nuevo método que comprueba los defectos cromosómicos que pueden impedir que un embarazo in vitro tenga éxito.
La BBC informaba que "Oliver" nació de una mujer de 41 años que había sufrido repetidos fallos con el procedimiento de fecundación in vitro.
El seguimiento de los medios de este tipo de acontecimientos suele centrarse en la natural alegría de la pareja con su nuevo bebé. Detrás de estas escenas, sin embargo, el progreso de la industria de la fecundación in vitro es una historia de innumerables vidas sacrificadas, bebés nacidos que nunca conocerán a sus padres biológicos, y cientos de miles de vidas condenadas a un limbo helado en los congeladores de las clínicas.
Las Iglesia católica ha puesto de relieve desde hace muchos años los problemas éticos que implica la fecundación in vitro. Esta postura se repite y se amplifica en el documento "Dignitatis Personae", publicado el año pasado por la Congregación para la Doctrina de la Fe.
"La Iglesia reconoce la legitimidad del deseo de un hijo, y comprende los sufrimientos de los cónyuges afligidos por el problema de la infertilidad", reconocía (No. 16).
"Sin embargo, ese deseo no puede ser antepuesto a la dignidad que posee cada vida humana hasta el punto de someterla a un dominio absoluto", añadía. "El deseo de un hijo no puede justificar la "producción" del mismo, así como el deseo de no tener un hijo ya concebido no puede justificar su abandono o destrucción", explicaba el organismo vaticano.
Peligrosos efectos secundarios
Existe preocupación incluso por aquellos que han nacido con éxito a través de la fecundación in vitro. Estos niños tienen una probabilidad un 30% superior de sufrir de defectos genéticos y de otros problemas de salud, informaba el periódico británico Daily Mail el 20 de marzo.
La advertencia venía de la Autoridad de Fecundación y Embrionología Humana del Reino Unido. Más de 10.000 niños nacen cada año en Gran Bretaña mediante fecundación artificial, observaba el artículo.
La investigación que está detrás de esta alerta viene de los Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta, Estados Unidos. Han estudiado más de 13.500 nacimientos y otros 5.000 casos de control utilizando datos del Estudio Nacional de Prevención de Defectos de Nacimiento.
Descubrieron que los bebés nacidos por fecundación in vitro sufren de una serie de problemas, que incluyen defectos en las válvulas del corazón, labio y paladar leporinos, y anormalidades en el sistema digestivo debido a que el intestino y el esófago no se han formado correctamente.
En cuanto a una investigación llevada a cabo en Australia, ésta revelaba que los gemelos nacidos como resultado del tratamiento de fecundación in vitro tienen una probabilidad más alta de ser hospitalizados en sus tres primeros años de vida que los gemelos concebidos de modo natural.
Según un artículo publicado en el periódico Australian el 21 de mayo, los gemelos procedentes de la fecundación in vitro pasaban más tiempo en el hospital tras el parto y tenían un 60% más de posibilidades de tener que ser ingresados en una unidad de cuidados intensivos neonatal. También suelen tener una mayor incidencia de nacimientos prematuros y de bajo peso al nacer.
Los resultados los presentaba un equipo de la ciudad de Perth, que analizó las admisiones en hospitales de cerca de 4.800 niños gemelos nacidos en Australia occidental entre 1994 y el 2000.
Enigmas familiares
Disociar a los niños de su relación marital lleva también a estructuras familiares cada vez más complicadas, así como a frecuentes enfrentamientos judiciales. Un organismo de apelación del estado de Nueva York dictaminó que los padres de un chico de 23 años que murió de cáncer no podrán usar el esperma conservado de su hijo muerto para tener un nieto, informaba el 3 de marzo Associated Press.
Mark Speranza dejó muestras de semen en un laboratorio en 1997, pero también firmó un impreso en el que pedía que fueran destruidas tras su muerte. Las depositó allí por si tenía la oportunidad de ser padre si sobrevivía al cáncer.
Sin embargo, tras su muerte, sus padres quisieron un nieto y buscaron una madre de alquiler para utilizar el semen. Sus años de batallas judiciales han sido en vano.
En Texas, no obstante, el juez del condado de Travis, Guy Herman, dictaminaba que una madre podía disponer del esperma recogido del cuerpo de su hijo muerto, informaba el 9 de abril Associated Press.
Nikolas Colton Evans murió a los 21 años como resultado de una pelea. Su madre, Marissa, declaró que su hijo siempre había querido tener hijos.
El artículo citaba al profesor de derecho de la Universidad de Texas, John Robertson, quien afirmaba que, aunque las leyes del estado dan a los padres el control sobre el cuerpo del hijo para las donaciones de órganos y tejidos, la situación en cuanto al esperma "es muy confusa".
Dos días después, otro artículo sobre el tema en Associated Press, se centraba en las cuestiones morales. "Para un niño esta es una forma brusca de venir al mundo. Mientras aparecen los detalles y el niño aprende más sobre sus orígenes, me pregunto que impacto tendrá en un niño recambio", afirmaba Tom Mayo, director del Centro Maguire para la Ética y la Responsabilidad Públicas de la Universidad Metodista del Sureste.
Se citaba a Marque Vopat, profesor de filosofía y estudios religiosos en la Universidad estatal de Youngstown, Ohio, quien afirmaba que decir que un hijo pudo expresar el deseo de tener hijos algún día no es decir que quería ser padre de un hijo a modo póstumo.
Desde Australia vinieron noticias de que una mujer del estado de Queensland quedó embarazada para su hermano homosexual, tras ser inseminada con el esperma de un tercero, informaba el 2 de junio el periódico Courier Mail. No se han revelado las identidades de las personas implicadas.
Se espera que el niño nazca a principios del próximo año y, según el reportaje, no tendrá ninguna relación con el padre biológico.
Comentando la noticia, el obispo anglicano Tom Frame, que fue adoptado a una edad temprana y no conoce a su padre, declaraba al Courier Mail que el impacto de tal situación será demoledor para el niño.
"Tenemos aquí a un niño que crecerá sin su padre ni su madre biológicos", afirmaba Frame. "Estamos rompiendo deliberadamente el lazo entre el padre, la madre y el hijo".
Incluso si tales niños quieren más tarde encontrar a sus padres sus esfuerzos suelen verse frustrados. Tal ha sido el caso de Lauren Burns, de Melbourne, Australia.
Nacido por fecundación in vitro, sabe que el nombre de su padre biológico está en el expediente, pero a las autoridades estatales no se les permite revelárselo, informaba el 12 de abril el periódico Age.
Nacieron cuatro niños para cuatro familias utilizando el esperma de alguien conocido sólo como C11.
"Es interesante que, en casi cualquier otra situación, la sociedad anima mucho a los padres a formar parte de las vidas de sus hijos, y a quienes lo rechazan... se les etiqueta de malos padres", declaraba al periódico. "En esta excepción se da exactamente lo opuesto", apuntaba.
No es un puñado de células
"El cuerpo de un ser humano, desde los primeros estadios de su existencia, no se puede reducir al conjunto de sus células", según el documento vaticano "Dignitatis Personae" (No. 4).
La Congregación para la Doctrina de la Fe también comentaba cómo, en otras áreas de la medicina, las autoridades sanitarias nunca permitirían que continuaran procedimientos que tienen una tasa tan alta de resultados negativos y fatales (No. 15).
"En realidad, las técnicas de fecundación in vitro se aceptan porque existe la presuposición de que el embrión no merece pleno respeto cuando está en competición con un deseo que hay que satisfacer", observaba el documento. El deseo de tener hijos es muy fuerte, pero cuando se satisface a costa del respeto a la vida pierde de vista los principios éticos fundamentales.
Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado

22 abril 2009

Sanidad autoriza la destrucción de embriones para curar enfermedades que ya tienen curación


La nueva norma eugenésica se aplicará a tratamientos de fertilidad con el falso argumento de evitar futuros cánceres.

REDACCION HO.- Todo indica que dentro de 40, 50 o 60 años el cáncer habrá dejado de ser una enfermedad mortal. De hecho en la actualidad ya hay muchos tipos de cáncer con índices de curación superiores al 80 e incluso al 90 por ciento.

Sin embargo la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida del Ministerio de Sanidad supone que en las próximas tres, cuatro o cinco décadas la ciencia no avanzará ni un milímetro y por ello ha decidido autorizar la destrucción de embriones con el hipotético fin de que dentro de 40 años, los niños que nazcan hoy no tengan cánceres que ya se curan hoy.

El falso científico Bernat Soria dejó los papeles sobre la mesa y la nueva ministra los acaba de firmar.

“Las autoridades sanitarias autorizan la selección de embriones en tratamientos de fertilidad, para evitar a los futuros bebés que padezcan cáncer de mayores”, dicen las notas de agencia, que en estos asuntos se mueven, como todos los medios, entre la ignorancia y la falsedad.

Las enfermedades que según la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida del Ministerio de Sanidad se van a curar con esta medida son el cáncer de mama y el cáncer de tiroides.

Según la Asociación Española Contra el Cáncer, las mujeres que no se hacen ningún tipo de prueba y no detectan el cáncer de mama a tiempo, tienen hoy un índice de curación de 60 al 70 por ciento. Aquellas que se someten a pruebas periódicas y detectan la enfermedad a tiempo, se curan en el 97% de los casos.

Para el 3 por ciento restante, y suponiendo que en las próximas décadas no se avance nada más en la curación de estas enfermedades, el Ministerio de Sanidad acaba de autorizar la destrucción de un número indeterminado de embriones humanos con el fin de seleccionar los que sean más aptos para sus fines, es decir, aquellos que no contengan ningún gen hereditario que pueda producir la enfermedad.

¿Por qué se toma una medida tan brutal para conseguir un resultado tan incierto como innecesario? Cui prodest? ¿A quién beneficia esta decisión?

Los ciudadanos costearán con sus impuestos costosísimos trabajos de investigación para resolver algo que ya está resuelto, o se va a resolver en los años inmediatos por otros procedimientos. Pero habrá laboratorios y profesionales que se beneficiarán de esas inversiones.

En cuanto a las familias cuyos descendientes serán exterminados en su fase embrionaria en cantidades no reguladas, se jugará con sus sentimientos y se les hará creer que todo es por el bien de sus futuros hijos.

En ningún caso se les informará de las características del proceso, ni del “material” que será “desechado”, ni de lo que en realidad se está haciendo para conseguir “curar” una enfermedad que en el momento de la fecundación no existe.



Adopcion Espiritual

07 enero 2009

Aproximadamente el 2% de niños que nacen hoy en España lo hace por reproducción asistida

Luz Posada

Entrevista al miembro de la Pontificia Academia para la Vida Justo Aznar para valorar la instrucción 'Dignitas Personae'

La Iglesia ha advertido de la repercusión moral negativa de todas las técnicas de reproducción asistida en la reciente Instrucción Dignitas Personae, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, unas técnicas mediante las cuales nace el 2% de los niños que nacen hoy en España.

En la siguiente entrevista concedida en exclusiva a ForumLibertas.com, el miembro de la Pontificia Academia para la Vida Justo Aznar que actualmente las leyes en España no ayudan al respeto y la defensa de la vida humana desde su inicio.

- ¿Cuáles son, en su opinión, las principales novedades de la instrucción Dignitas personae?

- A mi juicio, la principal novedad de la instrucción Dignitas personae no son aspectos particulares en concreto sino la unidad del documento en defensa de la vida humana.

Como muy bien se sabe, desde el año 1987 en que se publicó la instrucción Donum vitae, los avances técnicos en estas materias han sido muy importantes, por lo que un documento global que abordara una valoración moral de los mismos era absolutamente necesario, no solamente para los católicos, sino para todos en general.

- ¿Hay algún apartado que a usted le haya sorprendido o interpelado especialmente?

- Sí, me parece de especial interés el juicio negativo que se hace de todas las técnicas de reproducción asistida, por la especial repercusión moral que estas prácticas tienen, pues no hay que olvidar que aproximadamente el 2% de los niños que nacen hoy en España lo son por reproducción asistida.

- ¿Qué acogida cree que está teniendo este documento en la Iglesia? ¿Y en el conjunto de la sociedad?

- Es pronto para hacer una valoración global de la acogida que el documento ha suscitado, tanto en la Iglesia como en la sociedad en general, pero no me cabe duda que será un instrumento pastoral fundamental en la labor catequética de la Iglesia en estas materias y una orientación moral para el conjunto de la sociedad en lo que al inicio de la vida humana se refiere.

- ¿Cuál es el objetivo de la publicación de las orientaciones morales que contiene el documento? ¿Resulta especialmente difícil respetar todas sus indicaciones en nuestras sociedades?

- La Iglesia, como madre y maestra tiene la especial obligación, yo diría que deber de amor, de orientar a los fieles en materias que pueden ser decisivas dentro de su vida personal y de su relación matrimonial, por lo que el objetivo de esta Instrucción es ilustrarnos sobre la valoración moral que la Iglesia realiza sobre estas materias.

En efecto, en ocasiones puede no resultar fácil seguir las indicaciones morales que en el documento se especifican, lo cual no sorprende en una sociedad en la que el hedonismo constituye uno de los objetivos personales y sociales más aceptados.

Amar pensando fundamentalmente en el bien del otro, especialmente cuando el otro es el más débil de los débiles, el no nacido, requiere en ocasiones un sacrificio que hay que realizar con amor.

- ¿Cree que la aportación de la Iglesia influye actualmente en el desarrollo científico o por el contrario no es escuchada?

- Por desgracia no son muchos los científicos y los médicos que en su actuar profesional sigan estas indicaciones morales, pero lo que no cabe duda es que las mismas pueden ir creando un positivo caldo de cultivo sobre el que se desarrolle una actitud más acorde con el respeto que la vida humana, basándose en su intrínseca dignidad, merece.

- De los últimos avances de la biomedicina que trata la Instrucción, ¿cuáles son los más beneficiosos o con más posibilidades y cuáles los más perjudiciales?

- A mi juicio, los mayores beneficios para los pacientes se van a obtener como consecuencia del uso de las células madre adultas y de las células reprogramadas, las células iPS, en el campo de la medicina regenerativa y reparadora.

Sin embargo, por desgracia, gran parte de los avances en este campo se están produciendo después de que el documento fuera aprobado por el Papa, por lo que la posibilidad de referirse explícitamente a ellos no ha sido posible, pero creo que quedan implícitamente incluidos.

Sin duda, los campos más perjudiciales son aquellos en los que se manipulan y destruyen embriones humanos, especialmente los métodos contraceptivos que impiden la implantación del embrión, las técnicas de reproducción asistida, la reducción de embriones, la experimentación con los mismos, el diagnóstico genético preimplantacional, la producción de bebés medicamento y las técnicas de clonación humana.

En relación con ello, creo que es especialmente necesario recordar la baja eficiencia de las técnicas de diagnóstico preimplantacional y de la producción de niños medicamento, lo que implica una gran destrucción de embriones humanos. En efecto, para producir un niño medicamento que pueda ser útil para obtener de él material biológico adecuado para tratar a un hermano suyo, se necesita destruir no menos de 95 embriones, hermanos, a su vez del niño enfermo, lo que, sin duda, no parece una práctica éticamente admisible.

También merecen un juicio moralmente muy negativo todas aquellas técnicas que se basan en la selección de embriones por razones de salud es decir, en las que se eligen a los embriones sanos para implantarlos y se destruyen los enfermos, como ocurre en la selección de embriones por diagnóstico genético preimplantacional, pues estas técnicas son, como el documento acertadamente señala, claramente eugenésicas.

- Algunos avances que actualmente suponen problemas éticos como la clonación, la reproducción asistida, ..., ¿podrían en el futuro ser aceptables si se encontrara alguna solución a los problemas que plantean actualmente? ¿Podría citar algún ejemplo?

- Todas aquellas técnicas que requieren la manipulación de embriones o su destrucción no pueden ser éticamente admitidas en ningún momento, pues van en contra de un principio fundamental como es la dignidad humana.

El ser humano no se puede utilizar nunca como medio para obtener un fin, aunque sea bueno, esto es cosificarlo, restarle toda su dignidad personal, por tanto todas aquellas técnicas que afecten a este principio creo que nunca serán éticamente admisibles.

Sin embargo, sí que se abren otros campos en que las nuevas tecnologías abren esperanzadoras posibilidades, tanto desde el punto de vista ético, como técnico. Entre ellas cabe destacar, como ya se ha comentado, el uso de células madre adultas y de células adultas reprogramadas, las denominadas iPS, a partir de las cuales se pueden obtener células de todo tipo de tejidos, utilizables para tratar de curar graves enfermedades actualmente sin tratamiento específico.

Creo que esta vía terapéutica es la gran esperanza médica en este siglo XXI en el que estamos. No hay que olvidar que hace unos días la prestigiosa revista Science ha calificado a la reprogramación celular como el más importante descubrimiento científico de 2008.

- La Iglesia parece no encontrar de momento una solución al problema de los embriones congelados. ¿Usted se imagina algún avance técnico que en el futuro pudiera ofrecerles una salida?

- Ciertamente no existe una solución adecuada para esos pequeños seres que son los embriones congelados, parece que lo menos malo es mantenerlos en su situación actual sin manipularlos más.

Actualmente el problema de los embriones congelados pasa por que no se produzcan más y en este sentido es imprescindible legislar para que no se puedan fecundar más ovocitos de los que se puedan implantar; esto en nuestro país no parece que se vaya a lograr, pues las nuevas leyes de Técnicas de Reproducción Humana Asistida y Biomedicina dejan en manos de los médicos que llevan a cabo las técnicas de fecundación in vitro establecer qué número de óvulos se pueden fecundar. Dado que a estos facultativos y a las clínicas de reproducción lo que les interesa es la eficiencia y ésta ahora es muy baja, alrededor del 20 %, no me cabe duda que seguirán fecundando más óvulos de los que en el primer intento se implanten para poder así rentabilizar sus prácticas. Esta visión mercantilista hace que vea con pesimismo el que se dejen de congelan embriones humanos.

Me gustaría terminar afirmando que en un documento como esta Instrucción parece inevitable que existan prohibiciones explícitas de acciones moralmente inaceptables, pero el conjunto del mismo es un sí decidido a la vida, es una defensa entusiasmada y racional de la dignidad del ser humano desde la fecundación hasta la muerte natural y, consecuentemente creo que es un documento acorde con el principal de los derechos humanos, el derecho a la vida.


Adopcion Espiritual

04 mayo 2008

Convulsiones familiares provocadas por la fecundación in vitro

ROMA, domingo, 4 mayo 2008 (ZENIT.org).- Con la fecundación in vitro (IVF) cada vez más popular, crece el número de niños que corren el riesgo de ser separados de sus padres.

El Tribunal Supremo de Irlanda sentenciaba hace poco en contra de los derechos de paternidad de un padre que donó su esperma para ser utilizado en una inseminación artificial, que dio lugar al nacimiento de su hijo.

El padre, homosexual, donó esperma a la madre y a su compañera femenina, que eran una pareja lesbiana. El 17 de abril el Irish Times informaba que el juez John Hedigan dictaminó que la pareja lesbiana podía considerarse una pareja de hecho gracias a los derechos que le otorga la Convención Europea de Derechos Humanos.

En consecuencia, el juez negó la custodia y los derechos de visita al padre biológico, que había emprendido acciones legales para obtener estos privilegios. La información del periódico indicaba que podría apelar el caso al Tribunal Supremo.

En una nota de prensa el mismo día el Iona Institute de Dublín, una organización no gubernamental activa en temas familiares, afirmaba que el niño tiene derecho a conocer a sus padres, y a ser criado por un padre y una madre.

«El hecho de que el hombre en este caso, conocido como ‘A', sea un donante de esperma, en manera alguna altera el hecho de que es el padre del niño y que el niño tiene el derecho a conocer a su padre y tener alguna forma de contacto con él», comentaba David Quinn, director del instituto.

«Este derecho es inherente al niño y resulta extraordinario que se pase por alto en el mismo momento que está considerando un referéndum de los derechos del niño».

Un artículo del Irish Independent del 19 de abril hacía referencia a uno de los problemas de no conocer al propio padre. El artículo contaba cómo durante años Kirk Maxey ha sido padre de un número desconocido de niños a través de la donación de esperma, una cifra que se calcula entre 200 y 400.

Ahora, con un hijo propio, Maxey se enfrenta al dilema de saber que podría haber más de 100 chicas jóvenes que viven en la vecindad de su casa, con una edad cercana a la de su hijo, que tendrían el mismo padre, pero no tienen ni idea de quién es él.

Huérfanos

En un comentario escrito el 19 de abril para el Irish Times, Breda O'Brien observaba que en décadas pasadas se quitaban a los padres sus hijos y se los internaba en un orfanato cuando las autoridades notaban que la familia no iba a ocuparse de sus hijos.

En los últimos tiempos, añadía, se reconoció que esta política era un error en la mayoría de los casos. «¿Por qué entonces estamos tan poco dispuestos a considerar que corremos el peligro de crear nuevas injusticias y cometer en situaciones nuevas exactamente los mismos errores que cometimos en el pasado?», se preguntaba.

«Es necesario que procedamos con extremo cuidado, especialmente si tenemos en cuenta lo mal que hemos entendido en el pasado las necesidades de los niños», comentaba O'Brien.

Irlanda no es ni mucho menos el único país que sufre estos problemas. En Inglaterra, una mujer dio a luz recientemente a la hija de su marido casi cuatro años después de que éste muriera, informaba el periódico Telegraph el 20 de marzo.

Lisa Roberts afirmaba que estaba segura de que su último marido, James, habría aprobado el nacimiento de su hija. El esperma de su marido se conservaba congelado después de que se le diagnosticara cáncer en el 2004, murió poco después aquel mismo año.

Según el Telegraph, algunos niños en el Reino Unido han nacido años después de que sus padres murieran, tras el caso que llegó a los tribunales en 1997, cuando se permitió a Diane Blood que utilizara el esperma de su marido muerto.

En el estado australiano de Victoria, se están debatiendo propuestas para suavizar las leyes de fecundación in vitro, incluyendo aquellas que regulan la donación de esperma. Un artículo del 16 de febrero publicado en el periódico Australian detallaba las objeciones a la donación de esperma de Myfanwy Walker, ella misma nacida fruto de la fecundación in vitro y de esperma donado.

Hasta que no tuvo 20 años no descubrió la verdad sobre su parentesco. En consecuencia, fue capaz de ponerse en contacto con su padre biológico, pero afirma que, incluso si los niños pueden hacer esto, esta situación está lejos de ser aceptable.

Aunque algunos países han abolido el anonimato del donante, permitiendo a los hijos contactar con sus padres biológicos al llegar a los 18 años, Walker observaba que en ocasiones las clínicas no actualizan los datos de contacto. Además, los donantes pueden también evitar activamente el ser encontrados. Des esta forma, cuando los hijos llegan a la edad en que pueden comenzar a buscar a sus padres, la búsqueda puede ser infructuosa.

Buscar en vano

La Convención de Derechos del Niños de Naciones Unidas, indicaba Walker a Australian, declara que los niños tienen derecho a su identidad. Y añadía que este derecho no se respeta cuando el padre es un donante, que puede permanecer anónimo durante los primeros años de vida del niño.

La postura de Walker es compartida por muchos otros hijos nacidos a través de esperma donado, afirmaba la moralista Margaret Somerville, escribiendo en el periódico canadiense The Ottawa Cotizan el 17 de septiembre del año pasado.

Un creciente número de estos niños, actualmente adultos, están expresándose de manera rotunda en contra de la forma en que vinieron a la existencia. Somerville afirmaba que se sienten como «huérfanos genéticos».

Corremos el riesgo de desintegrar la paternidad en sus componentes genéticos, de gestación, sociales y legales, observaba Somerville. Y advertía que esto daña gravemente tanto a los niños como a la sociedad.

Otro periódico canadiense, el Globe and Mail, informaba el 13 de noviembre sobre cómo Liza White descubrió que su hija Morgan, cuyo padre es un donante de esperma, tiene 6 medio hermanos del mismo padre.

Las seis familias y los siete niños están esparcidos a lo largo de Estados Unidos, desde el estado de Washington hasta la capital, Washington. No menos de seis de ellos nacieron con una diferencia de medio año entre ellos y, en el momento en que se publicó el artículo, todos ellos estaban en edad de guardería.

Las madres, todas lesbianas según el Globe and Mail, todavía no saben quién es el padre de sus hijos o cómo contactar con él.

Crisis de identidad

Las técnicas de fecundación in vitro también se están empleando para crear tipos cada vez más extraños de relaciones familiares. Al menos seis madres británicas han congelado sus óvulos para que los usen sus hijas infértiles, informaba el 10 de febrero el Sunday Times.

Las hijas, que tendrán la posibilidad de dar a luz a su medio hermana o a su medio hermano, serán capaces de hacerlo porque la nueva tecnología de congelación permite que los óvulos de sus madres puedan congelarse durante el tiempo suficiente para poder usarse cuando alcancen la edad adulta.

El niño podría sufrir una crisis de identidad intentando hacerse una idea de la relación con sus familiares», declaraba, como reacción crítica a la noticia, Josephine Quintavalle, del Comment on Reproductive Ethics.

La BBC informaba el 5 de octubre de otro caso británico. Un hombre anónimo de 72 años dio su consentimiento para convertirse en el donante de esperma para su propio «nieto». El hombre se ha ofrecido a donar su esperma para su hijo y su nuera que no han sido capaces de concebir a través de fecundación in vitro.

El Catecismo de la Iglesia Católica habla contra los peligros de la fecundación in vitro, refiriéndose, entre otros puntos, al derecho del niño a nacer de un padre y una madre y a conocerlos (No. 2376).

«El hijo no es un derecho, sino un don. El ‘don más excelente del matrimonio'», añade el Catecismo (No. 2378). Por eso, continúa el texto: «El hijo no puede ser considerado como un objeto de propiedad, a lo que conduciría el reconocimiento de un pretendido ‘derecho al hijo'». Principios que se suelen olvidar, en detrimento de los niños y de la sociedad en su conjunto.

Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado




Adopcion Espiritual

29 noviembre 2006

La obsesión por las células embrionarias



Natalia López Moratalla advierte que la futura ley española de investigación biomédica favorece la explotación de mujeres para obtener óvulos y los experimentos con fetos

29-11-2006
129/06

La nueva ley española de Reproducción Humana Asistida (LRHA), ya en vigor, y el proyecto de ley de Investigación Biomédica (LIB), todavía en trámite parlamentario, autorizan la manipulación de embriones humanos de tal manera que facilitan la explotación de mujeres para obtener óvulos. Este aspecto fue destacado por Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica en la Universidad de Navarra, en su intervención durante el reciente congreso "Católicos y Vida Pública" (Madrid, 17-19 de noviembre), de la que resumimos la última parte.


Si en la LRHA se despenaliza la producción "in vitro" de "preembriones" en exceso y con fines distintos de la procreación (ver Aceprensa 16/06), en el proyecto de LIB se despenaliza el uso y manipulación de embriones y fetos para investigación. "Las puertas que [la LRHA] dejó entornadas para disponer plenamente de generar vidas humanas y usarlas –dijo la Dra. López Moratalla–, las abre de par en par (...) la ley de Investigación Biomédica".

El objetivo es, en especial, facilitar los experimentos con células madre embrionarias con o sin previa clonación "terapéutica". La LRHA permite disponer de embriones no clónicos en abundancia, "sobras" de la fecundación artificial. En el caso de la clonación "terapéutica", mediante la sustitución del núcleo de un óvulo por el núcleo de una célula adulta del individuo que se desea clonar, "el problema fundamental en el estado de la técnica es que necesita una enorme cantidad de ovocitos humanos", y esto abre la puerta a "una auténtica explotación de chicas jóvenes carentes de recursos económicos".

El proyecto, en su artículo 7, prevé la gratuidad de la donación y utilización de muestras biológicas humanas, pero de hecho deja sin efecto esa condición al permitir expresamente dar "compensaciones" a los donantes (ver Aceprensa 123/06). En todo caso, "la cuestión de la donación de óvulos implica mucho más que si se paga o no; implica que conlleva riesgos para la donante. La donación de óvulos no es inocua, y el proyecto de ley no tiene en cuenta las consecuencias conocidas del tratamiento necesario para que una mujer produzca varios óvulos, una multiovulación. Magnus y Mildred Cho señalaron que: 'Entre un 0,3 y un 5 por ciento a un 10 por ciento de las mujeres a las que se induce la hiperproducción de óvulos experimentan un grave síndrome de hiperestimulación ovárica que produce dolor, que a veces exige hospitalización, fallo renal, posible infertilidad futura e incluso la muerte'. Un riesgo que no va en beneficio de ellas, sino en el de una investigación de interés hipotético". Pero la ley ni siquiera da a las donantes de óvulos la protección que asegura a quienes se someten voluntariamente a un experimento.

Por otra parte, la LIB amplía el ámbito de la manipulación embrionaria. Solo subsiste un obstáculo aparente: la condición, estipulada en el proyecto, de que no se generen embriones "exclusivamente" con fines de experimentación. Con respecto a los "preembriones" (que son, según la definición legal, los embriones constituidos "in vitro" hasta los 14 primeros días de su desarrollo) "sobrantes" de la fecundación artificial, siempre cabrá alegar que no fueron creados "exclusivamente" para el fin al que de hecho son destinados.

Los embriones (definidos como los que se encuentran en el útero de una mujer hasta los 56 días de gestación) y fetos (a partir de los 56 días) cumplen el requisito legal por estar siendo gestados. De hecho, el proyecto (art. 28) contempla expresamente la "donación de embriones y fetos". Aunque se establece (art. 2) que "la interrupción del embarazo nunca tendrá como finalidad la donación", esto no es un impedimento insuperable, pues la LRHA eliminó la prohibición de realizar la "reducción embrionaria", es decir, el aborto selectivo de uno o más embriones o fetos en un embarazo múltiple producido en un caso de reproducción asistida.

En fin, comenta López Moratalla, "la obsesión por las células embrionarias para curar se ha transformado en la obsesión por las células de fetos y, mejor aún, si estos son a la carta; incluso si el sistema de generar células a la carta requiere muchos óvulos de la mujer y que el medio para que una mujer los produzca en abundancia es una verdadera explotación".

ACEPRENSA

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