30 diciembre 2010
Aborto eugenésico: el genocidio silencioso
26 mayo 2010
Discriminan a Sean Marckos y no le dejan pisar la alfombra roja de Cannes
20 enero 2009
Eugenesia espartana
Gran admiración nos provocaba a los estudiantes de bachillerato de los años 60, fomentado por el sistema educativo de la dictadura franquista, estudiar la organización social y la educación espartana. Pensar en Esparta era transportarnos a la antigua Grecia del siglo VII a.C, a orillas del río Eurotas, en la península del Peloponeso, al poderío militar de la ciudad hoplita por excelencia, a las guerras médicas, y al paso de las Termópilas.
Incluso imbuidos por la España de aquella época admirábamos la educación espartana basada en la guerra y en el honor, en la pureza de sangre de las minorías privilegiadas, en la educación por parte del Estado y no de la familia a partir de los 7 años, basada en reglas muy rigurosas de disciplina, de obediencia, y de sometimiento a la autoridad, con un objetivo educacional único de formar ciudadanos obedientes y valientes guerreros.
Estos conceptos admirados en aquella época, fruto de nuestra juventud, inexperiencia y de la cultura política-social imperante, hoy los tenemos totalmente superados y sólo son recuerdos de dictaduras pasadas y de extremismos por desgracia aún presentes dentro de los nacionalismos extremos y de los intentos del padre Estado de socavar a la familia y retornar a la antigua formación del espíritu como medida de adoctrinamiento político.
Similitud histórica
De la historia espartana, hay un capítulo, que ni en aquella época de juventud admiré, ya que siempre me ha causado un gran horror. Era la eugenesia espartana, consistente en que "al nacer el niño espartano era examinado por una comisión de ancianos en el Pórtico para determinar si era sano y bien formado. En caso contrario se le consideraba una boca inútil y una carga para la ciudad. En consecuencia, se le conducía al Apótetas, lugar de abandono, al pie del monte Taigeto, donde se le arrojaba a un barranco".
Si comparamos la eugenesia espartana con nuestra sociedad actual encontramos una gran similitud.
El padre Estado tiene una legislación oportuna que permite deshacerse de una hipotética "boca inútil y carga para la ciudad". Las dos únicas diferencias son: primera, que no se espera a que nazca, y segunda, que la comisión de ancianos es sustituida por la decisión de la madre en lo referente a si el hijo que hay en su vientre es una "boca inútil o una carga".
No voy a entrar en las disquisiciones políticas, sociales, sanitarias, y de carácter legal sobre la idoneidad y el cumplimiento de la actual Ley Orgánica 9/1985 donde se despenalizan las interrupciones voluntarias de embarazo, ni sobre la futura ley de plazos, ni sobre el artículo 15 de la Constitución Española, que al regular los derechos fundamentales dice expresamente: "Todos tienen derecho a la vida".
Defensa del 'diferente'
Lo que quiero es transmitir un canto a la vida en defensa de los derechos de los no nacidos, de los más indefensos de nuestra sociedad y de aquéllos que al nacer van a ser diferentes y de los que no vamos a conocer sus sentimientos, alegrías y preocupaciones.
Tenemos una sociedad muy bien estructurada donde prima la defensa de los derechos del ciudadano; de ahí que existan figuras tan importantes como el Defensor del Pueblo, el Defensor del Paciente, el Defensor del Ciudadano, el Defensor del Niño, etcétera. Deberíamos crear la figura del defensor del que menos se puede defender, de aquél que no tiene voz, que su única misión es crecer y su único anhelo es nacer; del que no lo ha pedido, pero que ha sido concebido y que exige el derecho de ser alguien en esta vida y de no quedar en el camino.
Seamos progresistas, defendamos la vida, demos vida a la vida y huyamos de darle muerte a la vida, opongámonos a la pena de muerte desde la concepción hasta el final de nuestros días; rasguémonos las vestiduras ante las imágenes de niños muertos en las guerras o por inanición en el Tercer Mundo, pero mirémonos el ombligo de vez en cuando, sobre todo el ombligo creciente de la mujer embarazada.
Busquemos soluciones solidarias donde prime la defensa de los más indefensos y siempre pensando que ese no nacido podríamos ser tú o yo.
Adopcion Espiritual
08 diciembre 2006
Expertos en Bioética proponen bancos de cordones umbilicales para evitar la muerte de embriones al gestar "niños-medicamento"
Expertos en Bioética proponen bancos de cordones umbilicales para evitar la muerte de embriones al gestar "niños-medicamento"
Desde la Sociedad Valenciana de Bioética y el Instituto de Ciencias de la Vida
VALENCIA, 05/12/2006 (AVAN).- La Sociedad Valenciana de Bioética y el Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) han mostrado hoy su rechazo a la decisión de la Comisión Nacional de Reproducción Asistida de autorizar tres diagnósticos preimplantacionales para gestar un hijo sano con el fin de salvar la vida de un hermano enfermo.
El director de Investigación del Instituto de Ciencias de la Vida de la UCV, Justo Aznar , ha argumentado que a pesar de la “alegría que supone la curación de un enfermo, el método utilizado no es aceptable porque supone la eliminación de vidas humanas en fase embrionaria”, según ha señalado a la agencia AVAN el propio investigador.
Sin embargo, Aznar ha explicado que el diagnóstico preimplantacional para gestar a un hijo sano se realiza mediante la fecundación in vitro de “al menos cinco embriones para garantizar que alguno de ellos sea compatible a su hermano”. De ellos, “se selecciona sólo a aquel que resulta idóneo y se congela o destruye al resto, lo que es éticamente reprobable”, ha añadido.
Como alternativa “éticamente admisible” al diagnóstico preimplantacional, el médico valenciano propone la creación de “bancos públicos de cordones umbilicales para extraer de ellos material celular para trasplantarlos a enfermos con el fin de curarlos”. Según Aznar, con un sólo banco que almacenase 200.000 cordones umbilicales “se podrían curar a todos los niños que padecen este tipo de enfermedades en España”.
El investigador considera que se trata de una opción “razonablemente posible”, teniendo en cuenta que cada año nacen en España 450.000 niños. Asimismo, ha calculado que un banco que pudiera albergar 200.000 cordones umbilicales supondría una inversión inicial de 300 millones de euros, según Aznar que ha planteado si el Gobierno “está dispuesto a realizar ese desembolso para curar vidas humanas sin destruir otras en fase embrionaria”. Igualmente, el investigador valenciano ha pedido que los medios de comunicación y los médicos “informen a los padres y toda la sociedad del hecho de que métodos como el diagnóstico preimplantacional suponen la destrucción de embriones humanos, también hijos suyos”.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Valenciana de Bioética, José Hernández Yago, ha lamentado la autorización de los diagnósticos preimplantacionales ya que “va contra los principios más elementales de respeto a la vida humana”.
Para Yago, que es también profesor del departamento de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia, ha rechazado la utilización de embriones humanos “como objetos de uso y consumo”, en referencia a los diagnósticos preimaplantacionales para seleccionar los útiles para ser niños-medicamento, y rechazar los `inútiles´ como si fueran `chatarra biológica´” .
Los embriones humanos “deben ser considerados como lo que son: seres humanos tal como les corresponde ser en esa fase de su desarrollo biológico”, ha señalado Hernández Yago, que ha exigido para los embriones “el respeto debido como seres humanos”.
Como alternativa al uso médico de embriones humanos, Yago ha propuesto también que se priorice la investigación básica y clínica en medicina regenerativa y la utilización de células madres adultas, ya que “no presentan problemas éticos porque preservan el respeto a la vida humana” y han dado ya lugar al tratamiento de más de 70 patologías humanas de diverso tipo. [AV06120503]
Adopcion Espiritual
06 noviembre 2006
Riesgos de la fecundación in vitro
Contrariamente a lo que se piensa, el mayor riesgo para los embriones no son las enfermedades de los padres sino los métodos de reproducción asistida. Según un estudio de la Asociación Americana de Medicina Reproductiva (ASRM), los niños concebidos a través de métodos artificiales tienen mayor riesgo de crecer con problemas de autismo, cáncer y otros desórdenes como parálisis cerebral o retardo mental que los concebidos de forma natural.
La ASRM demuestra que el riesgo de autismo es cuatro veces mayor con la fecundación artificial. También aumenta considerablemente el riesgo de cáncer de pulmón y leucemia. Las posibilidades de padecer hiperactividad, pérdida de atención y otros riesgos menores aumentan un 40% en los casos de reproducción artificial.
Las complicaciones también aparecen durante el embarazo, ya que la fecundación in vitro produce un crecimiento más lento del feto, así como mayor riesgo de cesárea para la madre.
Fuente: The Guardian
Adopcion Espiritual
19 octubre 2006
Abortos forzados y eutanasia infantil contra niños norcoreanos enfermos o mestizos
También existe la venta de mujeres norcoreanas esclavas a la China rural, donde las mujeres escasean porque las niñas chinas son abortadas.
Adopcion Espiritual
26 septiembre 2006
Mamás infractoras de la ley por no querer abortar
Algunas mujeres se resisten a suprimir a los menos perfectos
La sociedad demanda cada vez más perfección, y los bebés a los que se diagnostica algún problema corren el riesgo de ser abortados. Algunas mujeres, sin embargo, están resistiéndose a esta presión y dan a luz a niños que sufren discapacidades.
La investigadora y activista australiana, Melinda Tankard Reist, ha sacado a la luz la historia de algunas de estas mujeres en un libro titulado: «Nacimiento desafiante: Mujeres que se resisten en a la eugenesia médica» («Defiant Birth: Women Who Resist Medical Eugenics», Spinifex Press). Los testimonios en primera persona abarcan la mayor parte del libro.
En su ensayo que abre el libro, Tankard Reist, directora del Foro de las Mujeres de Australia, habla de las mujeres que se enfrentan a una sociedad temerosa con la discapacidad y que deciden tener hijos sin el sello de aprobación genético. «Son, en cierto sentido, mujeres que están fuera de la ley genética», indica.
La experiencia de algunas de estas mujeres suscita también dudas sobre la profesión médica. Algunas recibieron diagnosis graves de sus hijos no nacidos. Más tarde, estos niños nacieron, sin ningún problema, o con discapacidades que eran menos graves de las predichas. Algunos doctores incluso rechazaron ayudar a las mujeres que no quisieron abortar a los niños a los que se habían diagnosticado incapacidades.
De hecho, cada vez con más frecuencia se ignoran los deseos de las mujeres. Tankard Reist cuenta el caso de una mujer que no quiso que se le informara de ningún problema antes de someterse a un procedimiento de ultrasonidos. Sin embargo, al ver la imagen en casa, encontró, sobre la misma imagen, una serie de anotaciones sobre posibles anormalidades. El bebé al nacer estaba libre de todas las circunstancias mencionadas.
El resultado, indica la investigadora, es que el diagnóstico prenatal, en lugar de dar más posibilidades a las mujeres – algo que forma parte de la retórica del «derecho a elegir» el aborto– en la práctica le impone la presión de conformarse a los prejuicios sociales contra la discapacidad.
Los sin voz
Con las pruebas genéticas también asoma otro peligro, más insidioso. El diagnóstico y el aborto se han convertido en una mera parte de la rutina del programa prenatal, sostiene Tankard Reist. Antes de la diagnosis prenatal la posibilidad de abortar ni siquiera se menciona y cuando se detectan problemas tampoco se da una explicación plena de las opciones disponibles.
Tal ha sido el caso de Natalie Withers. Se diagnosticó a su cuarto bebé problemas de corazón y otros síntomas. Ella contaba a Tankard Reist que el término «aborto» ni siquiera fue mencionado, simplemente se hablaba de «inducir el nacimiento» – a las 20 semanas de gestación. Sólo cuando Withers estaba en el parto se le informó que el bebé podría ser prematuro o morir inmediatamente. Hasta que no acabó todo – el bebé no sobrevivió – no descubrió Withers que los niños nacidos en las circunstancias de su hija pueden sobrevivir y vivir normalmente si reciben el cuidado apropiado.
Las mujeres pueden, por tanto, convertirse en víctimas si van de modo inocente con la actitud de «el médico sabe lo que es lo mejor». Solo demasiado tarde descubren que sus propios intereses y preferencias se han dejado a un lado a favor de la sabiduría convencional de los niños perfectos, afirma Tankard Reist. Y una vez que se dan cuenta de lo que está ocurriendo, incluso a las mujeres con estudios les puede resultar difícil, si lo eligen, el ir contra las preferencias de los expertos médicos.
Con frecuencia la información dada a las mujeres es enfocada de modo parcial de forma que las anime al aborto. En muchos casos, los padres no son dirigidos a las organizaciones que les ayudarían a comprender mejor la naturaleza de las discapacidades en cuestión. Esto a su vez hace que les sea difícil saber cómo les iría a sus hijos y si hay disponibles apoyos.
Otras dificultades tienen que ver con afrontar al trauma y la ansiedad de los resultados de las pruebas que muestran posibles problemas. Tankard Reist cita algunos estudios que muestran que muchas mujeres, a las que se les dice que sus hijos sufren defectos, sufren un grave shock, estrés y pánico. Esta presión psicológica puede incluso afectar al bienestar de la madre, y el del niño no nacido.
Los peligros implican también riesgos físicos. Algunos observadores cuestionan, por ejemplo, el uso frecuente de máquinas de ultrasonidos sin una evaluación adecuada de sus consecuencias negativas. Y la amniocentesis, en la que se toma una muestra del fluido amniótico de la madre para analizarla, puede llevar a la pérdida del bebé en 1 de cada 125 embarazos, según un meta-análisis citado en el libro. Otro estudio demostraba que este procedimiento causaba la pérdida de cuatro bebés sanos por cada anormalidad detectada.
Algunas veces los tests simplemente son erróneos. Un estudio de 300 autopsias fetales encontró que la hipótesis prenatal de posibles problemas sólo se confirmó en el 39% de los casos.
Deshumanizar
La mentalidad eugenésica que subyace tras la práctica de abortar a los niños discapacitados en ocasiones incluso más descarada. Una encuesta a los obstetras de Inglaterra y Gales, por ejemplo, encontró que un tercio de ellos exigían a la mujer, incluso antes de someterse a las pruebas prenatales, que dieran su consentimiento para abortar si se descubriese que el niño tenía algún problema.
Tras esta práctica está la creencia de que permitir que nazcan estos niños les sería una carga para ellos mismos con unas vidas de segunda clase y trayendo miseria a este mundo. Esto ha hecho que surja una forma de nueva eugenesia enmascarada tras la apariencia de preocupación por la salud, advierte Tankard Reist. Las personas que siguen esta línea de razonamiento, añade, puede terminar dando su aprobación a la selección y eliminación de los niños menos que perfectos, a una suerte de infanticidio.
Tal mentalidad refleja el creciente deseo de perfección de nuestra sociedad. Otras manifestaciones de esta tendencia incluyen hacer dietas excesivas y el cada vez más extendido uso de la cirugía estética. Algunos prominentes genetistas y moralistas, incluyendo figuras como James Watson y Peter Singer, están abiertamente a favor de técnicas genéticas que diseñen a bebés más perfectos.
Incluso los costes sanitarios más altos pueden ejercer una ulterior presión a las madres para inducirlas a abortar a los discapacitados. Los padres que deciden no abortar a los niños imperfectos se les suele hacer sentir su irresponsabilidad por provocar una carga ulterior a la sociedad.
Tankard Reist cita al genetista australiano Grant Sutherland, que consideraba que prevenir el nacimiento de un niño con síndrome de Down ahorra a la comunidad un millón de dólares o más. Animó a los gobiernos a crear clínicas públicas para controlar a las mujeres embarazadas.
Esta presión económica se extiende a otras áreas, tales como las dificultades crecientes a que se enfrentan las personas con defectos genéticos para obtener seguros de vida, o la aprobación para adoptar niños.
Harrison está de maravilla
El 21 de mayo, un reportaje en el periódico Telegraph de Londres subrayaba la relevancia de los problemas planteados en «Un Nacimiento Desafiante». Lisa Green estaba embarazada de 35 semanas cuando se diagnosticó a su bebé síndrome de Down, y los médicos le ofrecieron abortar.
El médico, contaba Green, sólo expuso los aspectos negativos de dar a luz al niño. Ella rechazó el aviso, y dos semanas después dio a luz a un bebé, llamado Harrison, que ahora tiene dos años. Es, afirmaba el periódico, un niño «feliz y sano», según la madre.
En un editorial publicado el mismo día, el Telegraph hacía referencia a la práctica de abortar bebés en etapas muy avanzadas del embarazo. «Es muy difícil», decía, «si no imposible, explicar cuál es la diferencia entre este final y el asesinato de un niño». Tales asesinatos continuarán, por lo menos mientras prevalezca la nueva mentalidad eugenésica.
Adopcion Espiritual
24 octubre 2004
Un médico perseguido por defender la vida
Hace dos semanas dábamos cuenta de la odisea de Fernando Viguirer, un camionero de Zaragoza que estuvo un día en el calabozo por hacer una pintada contra el aborto.
Ahora se trata de un médico, objetor de conciencia en materia de aborto, que ha sido sancionado por el Servicio Andaluz de Salud (SAS).
Se trata del doctor Antonio Zayas, del Hospital de la Merced de Osuna (Sevilla). La concejala de IU, Francisca Díaz Roldán, demandó a todo el equipo de ginecología del centro por no haber detectado a tiempo malformaciones en el niño que tuvo. Pero Zayas fue el único represaliado.
Quien, en todo caso, debería haber sido sancionado por el SAS era otro médico, Jiménez Ruiz, que en una ecografía anterior no detectó nada anormal.
Pero quien realmente fue penado con dos meses de empleo y sueldo por la inspección del SAS fue Zayas, el único facultativo del Hospital de la Merced que siempre ha invocado la objeción de conciencia, apelando al Juramento de Hipócrates y a la Constitución (art. 16.1) ¿Mera casualidad?
La historia es la siguiente:
Francisca Díaz Roldán, concejala de IU de Villanueva de San Juan, acude al Hospital de la Merced de Osuna en septiembre de 2001 embarazada de 20 semanas. El doctor Jiménez Ruiz le hace una ecografía en la que se informa que el niño no ofrece anomalía. La concejala comunista respira tranquila porque sus antecedentes familiares apuntan a riesgos fetales, circunstancia que nunca puso de manifiesto. Pero la ecografía da luz verde.
En caso contrario, Francisca se habría liberado del feto, porque se considera en el derecho a decidir si continuar o no con el embarazo en caso de que su hijo presentara malformaciones severas múltiples. Pero el ecógrafo no detectó nada. Se trataba de un aparato de más de 10 años y los expertos señalan que con más de cinco años sus diagnósticos son poco fiables.
El 21 de diciembre Francisca vuelve a su centro de salud a hacerse otro reconocimiento... con el mismo resultado. Pero no se queda tranquila y el 3 de enero de 2002 acude a la consulta privada del Dr. Tello, que sospecha de quiste fetal, aunque no emite informe alguno.
Al día siguiente -ya en su semana 34, 12 más que las 22 dispuestas por la ley para el aborto por malformación del feto- vuelve a acudir a la Merced. Le atiende Antonio Zayas quien, a la luz de la ecografía de Tello, le detecta un quiste de 66 milímetros, y hace un diagnóstico de un eventual corioangioma (tumor de la placenta). El 21 de enero, Zayas insiste en su diagnóstico tras hacer otra ecografía a Francisca.
El parto se produce, por fin, el 16 de febrero, siendo atendida Francisca por los doctores Zayas y Silvam. A las 24 horas, el hijo es trasladado al Virgen del Rocío de Sevilla, hospital con más medios para intervenir al bebé de sus dolencias. Pero la concejala comunista acude al centro de Osuna enfurecida por haber sido madre de un niño malformado.
Por ello, en junio de 2002, decide denunciar a todo el equipo de ginecología del Hospital de Osuna y a su director. Se nombra inspector a Joaquín Torres, quien a pesar de la demanda de Francisca Díaz sólo se dirige contra Zayas y el Dr. Guillermo Pradas, "curiosamente" los dos únicos médicos objetores de conciencia del centro. Pradas se prejubiló, paralizando así la actividad inspectora.
Todo el peso de la inspección recayó, entonces, sobre Zayas.
El SAS concluyó que hubo error en el diagnóstico y negligencia por no haber remitido a la paciente a un centro con más medios. Y Zayas fue sancionado.
Ésta es la historia del abuso de la administración sanitaria de Chaves. Además, la concejala de IU nunca informó sobre sus antecedentes familiares, ocultando una información esencial para el diagnóstico.
Pero hay más: el dictamen del Dr. Zayas fue de un eventual corioangioma, que en cualquier caso habría tenido el mismo seguimiento ginecológico que el mielomeningocele, que efectivamente padecía el hijo de su paciente. Y si no acertó en el diagnóstico fue porque el instrumental no era el más adecuado y la saturación sanitaria tampoco.
La concejala esperaba que el doctor Zayas hiciera un fraude de ley bastante habitual: ofrecer el aborto por la vía terapeútica, sin plazo legal. Es decir, simular peligro para la integridad física o psíquica de la madre.
O quizás esperaba que le cayeran 6.000 euros como a la mujer cordobesa que abortó tarde por el "coladero" del aborto mal llamado terapéutico, porque los médicos no detectaron una malformación que hacía inviable al feto. Se entendió entonces que se le había producido a la madre un "daño moral".
Una doctrina que, por cierto, empieza a asentarse en nuestra jurisprudencia en sendas sentencias del Tribunal Superior de Valencia y de la Sala Cuarta de lo Contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional (Nº Recurso 91/2000. Fecha 6 de junio de 2001. Ponente: José Luis Requero)
Por otra parte, el Instituto de Medicina Social de la Universidad de Ámsterdam ya argumentaba en un informe de 1998 la necesidad de ampliar el aborto eugenésico al tercer trimestre cuando no se pudieron detectar malformaciones durante el segundo. Una práctica justificada por el Tribunal de Primera Instancia de Montpellier en sentencia de 15 de diciembre de 1989.
O sea, lo manifestado por la concejala Francisca Díaz Roldán: "Toda mujer debe tener derecho a decidir la maternidad de un hijo con malformaciones múltiples severas".
Luis Losada


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