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29 noviembre 2010

¿En qué consiste dar al bebé en acogida o en adopción?

¿En qué consiste dar al bebé en acogida o en adopción?

Si te encuentras ante un embarazo inesperado y no tienes ninguna posibilidad de criar a ese bebé a pesar de las ayudas que se te puedan ofrecer, es preciso que sepas que existen otras alternativas positivas y saludables para ti y ese/a hijo/a que esperas.

Tienes derecho a saber que existe la posibilidad de la adopción y el acogimiento familiar. Con ambas modalidades entregas a tu hijo/a después del nacimiento.

Durante el primer mes se quedará bajo el cuidado de las enfermeras del Hospital hasta que la Comisión de Tutela del Menor atribuya la guarda del menor a una familia de acogida que se hará cargo de él hasta que se realice el trámite con sus padres definitivos o de acogida. En el caso de la adopción, el bebé sería acogido de forma permanente, y en el caso de la acogida, de forma temporal. En el caso de la entrega en adopción, a partir de entonces, tienes un plazo de dos años para solicitar el cese de la tutela. Es decir, desde la entrega en adopción tienes dos años para echarte atrás y recuperar a tu hijo.

Seguro que piensas:

"No pienso abandonar a mi hijo/a"

Después de llevarlo nueve meses conmigo, ¿Cómo se lo voy a dar una mujer que no conozco? Sería una muy mala madre si hago esto.

Dar al hijo/a en acogida o en adopción NO es abandonarlo

Entregar y proteger al bebé por el bien de éste NO es abandonarlo: es el mayor acto de amor que puede hacer una madre y un padre si no se ven capaces de criarlo en el momento.

Abandonar un hijo es dejarlo morir. Dar al hijo en acogida o en adopción NO es abandonarlo porque tendrá una familia que le cuidará adecuadamente durante el tiempo necesario.

"No podré dormir pensando que hay un/a hijo/a mío/a por el mundo."

¿Cómo voy a poder vivir con esta idea de haber dejado un hijo por ahí solo? ¿Dónde estará? ¿Qué pensará de mí?

Descansarás pensando que tu hijo/a tiene un futuro

El proceso de acogimiento o adopción es duro y por eso queremos apoyarte y orientarte. No vas a estar sola en ningún momento. Te acompañaremos a todo. Como está demostrado que no se puede dormir en muchas ocasiones es tras haber abortado un hijo/a. Tu hijo/a será feliz y te estará muy agradecido por haber sido generosa y haber defendido su vida.


¿Esos padres que cuidarán a mi hijo/a de dónde provienen?
Porque yo quiero a mi hijo/a más que nadie y no me imagino que le puedan querer más que yo. ¿Con quién va a estar mejor un hijo que con su madre?

Los futuros padres de tu bebé

Es preciso que sepas que los padres adoptivos o de acogida cuidarán muy bien de tu bebé puesto que han pasado previamente unas entrevistas de idoneidad, exámenes psicológicos múltiples y además, han tenido que demostrar que pueden hacerse cargo económicamente de tu hijo/a. La institución encargada de los menores en tu Comunidad Autónoma ha vigilado muy bien este proceso de selección de los padres. Además, en el proceso de la acogida, existe la posibilidad de visitar periódicamente a tu hijo/a.

La entrega del bebé en acogida o en adopción es un proceso gratuito y reversible que beneficia al bebé y a los padres.

Informamos de las posibilidades que existen y orientar a las embarazadas para que puedan conocer y optar libremente por esta alternativa al aborto.

Para más información, consulta a la Fundación Línea de Atención a la Mujer en el teléfono gratuito y 24 horas 900 500 505.




 
 

12 diciembre 2009

«Con los abortos que se producen en 15 días se podría cubrir la demanda de adopciones de un año»

C. G. Mónica López Barahona y José Carlos Abellán se muestran partidarios de aplicar la propuesta lanzada recientemente por el Partido Popular para permitir la adopción antes del nacimiento, con el fin de evitar abortos.

- ¿Cuál es su posición sobre la reforma de la Ley del Aborto?
-Mónica: No se está escuchando la voz de la ciencia: existe vida humana desde que el espermatozoide fecunda un óvulo. Independientemente del color político o ideológico del cristal con que se mire, es un dato objetivo e irrefutable. El Comité Nacional de Bioética acepta este dato, pero al tiempo entiende que esa vida es disponible. Hay un dato que me llama poderosamente la atención. España es, junto con Estados Unidos el segundo país que tiene una demanda de adopción más alta, y esto va de la mano de un índice de natalidad muy bajo y de un incremento del número de abortos desde que se aprobaron los presupuestos despenalizadores que hoy están vigentes. Hay un dato impresionante: con los abortos que se producen en España en quince días, según las cifras oficiales 4.200, se podría cubrir la demanda de adopción internacional de un año en nuestro país.

-¿Qué tienen que ver abortos y adopciones?

-Mónica: Sería verdaderamente deseable que se hiciera el ejercicio de tratar de casar estas cifras y dar a la mujer la posibilidad de ejercer su libertad. Porque la libertad es la capacidad de elegir. Si a una mujer embarazada no se le aportan los medios económicos, sociales y de apoyo necesarios para que ese embarazo en situación de riesgo que no tiene por que ser fisiológico, sino social o económico se pueda desarrollar cuando no se le aporta esa alternativa, cuando no se le garantiza esa adopción inmediata, incluso esa adopción prenatal como se está preconizando ahora siguiendo el modelo americano.

-La propuesta del PP ha abierto el debate político en ese sentido. Y por lo que parece, usted está de acuerdo con la idea.

-Mónica: En Estados Unidos se lleva haciendo desde hace tiempo con éxito. Yo soy favorable a esta idea y promotora absoluta. Independientemente de cómo se haya producido el embarazo, a una madre nada le puede repugnar más que la idea de acabar con el niño de una forma violenta. Hay dos víctimas: la primera es la que se busca, el niño que se está gestando, pero la segunda es la madre. La mujer que se somete a una práctica abortiva sabe que entra en la dinámica de contar con muchas posibilidades de tener un síndrome post aborto, vivir con esa carga durante toda su vida, y posiblemente no perdonarse ella a sí misma lo que ocurrió. En esa situación la mujer precisa apoyo de todo tipo.

-¿Qué fórmula propone?
-Mónica: A una mujer se le puede decir, «tú te has quedado embarazada en estas circunstancias y no tienes las posibilidades económicas y sociales para llevarlo adelante». O se le puede decir: «Mira, tienes este lugar donde puedes vivir, tienes estos medios económicos con los que se te va a alimentar, a mantener y procurar una vida digna durante el tiempo que dure tu gestación. Y desde hoy tienes ya una familia de destino para el hijo que estás gestando».

-Esta fórmula, ¿no puede plantear incluso problemas jurídicos? Porque la mujer embarazada seguirá siendo la madre biológica.
-Mónica: Por supuesto. Y tiene todo el derecho a decidir seguir ejerciendo como madre de ese hijo durante el resto de su vida una vez nazca. Pero que creo que en estas circunstancias en las que una mujer se está planteando acabar con la vida de su hijo, la garantía de continuidad de esa vida en el seno de una familia que lo pueda acoger y garantizarle una vida digna y un desarrollo pleno lo único que hacen es apoyar a la madre para continuar con su gestación adelante durante las treinta y tantas semanas que restan, y vivir con la paz y la tranquilidad de que a su hijo le ha procurado lo mejor.

-¿Qué opina el jurista?
- José Carlos: Yo veo un conflicto jurídico y la necesidad de una reflexión social, pero no en ese aspecto. El Tribunal Constitucional en su famosa sentencia de 1985 estableció que en el caso del aborto procurado, el voluntario, se estaba ante un conflicto ante dos bienes jurídicos, el de autonomía de la mujer y la vida del no nacido, «nasciturus», que había que jerarquizar. Pero ya el mismo Tribunal, en 1985 y sentencias subsiguientes, ha reiterado la obligación de las administraciones públicas de garantizar la vida prenatal como bien jurídico digno de protección, en ningún caso el derecho prevalente de la madre podía significar la desconsideración absoluta a la vida del «nasciturus». Desde este planteamiento lo que la actual reforma de la Ley del Aborto voluntario plantea es la conversión de un delito despenalizado en un pretendido derecho. Y eso jurídicamente es muy difícil de sostener y constitucionalmente va a ser difícilmente aceptable.

La directora de la Cátedra de Bioética «Jerôme Lejeune» de la Universidad «Rey Juan Carlos» de Madrid, abrió ayer las Jornadas Saludables de Otoño de la Fundación Científica Caja Rural de Zamora. Presentó el libro «Los códigos de la vida»,  junto al jurista José Carlos Abellán, miembro de la misma cátedra y coautor de la obra. Se trata de una «obra de lectura ágil, corta, divulgativa pero rigurosa desde el punto de vista científico, ético y jurídico». Se trata de «dar un argumentario fiel al dato objetivo que ofrece la ciencia sobre los problemas bioéticos que está enfrentando la sociedad actual: embrión humano, aborto, investigación con células madre, clonación, eutanasia o cuidados paliativos.

La Opinión de Zamora



25 noviembre 2009

Los hijos llegan de distinta manera, pero todos una vez que llegan son hijos




Un niño dado en adopción no es un niño no deseado que se entregó, un niño dado en adopción es un niño profundamente deseado por los padres, a los cuales llega a la familia por adopción. De veras, en serio, aquí hay que hablar con los padres y con los hijos que son padres e hijos por adopción. El deseo profundísimo de que llegue un hijo, hace de los hijos dados en adopción seres inmensamente felices, porque han sido deseados desde lo más profundo del alma. No es cierto que son hijos no deseados regalados, son hijos profundamente deseados, inmensamente deseados, de veras. De esto hay testimonios a miles, a montones, a pasto.


(Cedemos la palabra al  Doctor Traslosheros, no sin antes decirles que él es padre adoptivo, el sabe de lo que es la adopción)

Y somos legión, eh, somos legión, es una maravilla, de veras, no saben cómo se desea un hijo. Y no hay diferencia entre los biológicos y los adoptivos. Porque esa era la siguiente pregunta, no? "Es que si es biológico.. " No hay diferencia, es el mismo boleto, son hijos. Los hijos llegan de distinta manera, pero todos una vez que llegan son hijos, no hay diferencia. Y los hermanos no se hacen diferencia además. Es una cosa.. chula de bonita, para decirlo coloquialmente.

En cuanto a los derechos humanos, ¿Qué democracia queremos? esa es la pregunta que está en el fondo. Una democracia hoy en día se sustenta en los DERECHOS HUMANOS. ¿Qué democracia queremos?

Si queremos una democracia de fondo sustantiva, es decir, justa, libre y solidaria, y no nada mas una democracia de "mayoriteos" (no de mayorías, sino de "mayoriteos"), hay límites necesariamente, el límite es LA DIGNIDAD HUMANA. ¿En qué se funda la dignidad humana? (Estoy hablando de las teorías políticas de mayor relieve y más avanzada en nuestro tiempo. Le acaban de dar un honoris causa a uno de estos teóricos. O sea no estamos hablando de enchiladas ni nada, estamos hablando de algo muy profundo).
Si queremos una democracia estrictamente formal, pues que domine el "mayoriteo", no hay problema, las mayorías se imponen y entonces caeremos en lo que muchos teóricos han llamado "la tiranía de la arbitrariedad". Cuando acudimos a esta democracia estrictamente formal, se desdibujan los derechos humanos, porque cualquier cosa puede ser declarada un derecho humano. El siglo XX es elocuentísimo en este tipo de abusos. ¡Cuidado!


Si queremos una democracia de fondo, realmente sustantiva, como se da en llamar, tenemos que partir de que existe un mínimo de derechos que son inalienables, que son irrenunciables, y que pertenecen a todos por igual. Esto es una democracia sustantiva. Esos derechos son bien poquitos, y básicamente existe el consenso de que son 3 derechos: los que mencioné al principio en mi presentación, son: LA JUSTICIA, LA LIBERTAD Y LA VIDA. Estos derechos fundamentales son inalienables. Para que nos entendamos mejor: hay derechos fundamentales que son la máxima jerarquía que nadie puede tocar porque entonces la democracia se desdibuja.

La segunda condición de una democracia sustancial, es legislar siempre desde el más vulnerable de todos. ¿Qué más vulnerable en una sociedad que una mujer embarazada en estado de indefensión? ¿Qué más vulnerable queremos? Para ella hay que legislar y también para el hijo. Los dos son terriblemente vulnerables.

¿Queremos una democracia sustantiva? Respetemos los derechos fundamentales.
¿Queremos una democracia sustantiva? Demos las condiciones para que esto se realice.

Nada más que hay un asunto muy importante: los derechos fundamentales no son intercambiables, se tienen que cumplir todos y ser armónicos para desarrollar.
¿Cuál es el efecto de esto? Si yo violo uno de estos derechos fundamentales, genero políticas públicas y gubernamentales que se pervierten.


¿Qué sociedad queremos?
Nosotros queremos una sociedad democrática, de cara al siglo XXI, llena de dignidad para todas las personas. Y eso solo lo logramos con el respeto irrestricto a los derechos fundamentales.

Y termino con algo. Hay una terrible confusión entre derechos fundamentales y derechos patrimoniales. Los derechos patrimoniales en la jerarquía de los derechos humanos son los menos importantes, porque las posesiones, los patrimonios, los tiro, los regalo, los cambio, me los quitan, y mi dignidad no se altera. (Hay que defenderlos, por supuesto). La vida de un ser humano (sobre todo de OTRO SER HUMANO, como es este niño), la libertad, y la justicia para la mujer, no son patrimoniales, no son intercambiables, le pertenecen sustancialmente. Porque queremos una sociedad de una democracia realmente sustantiva. Gracias.

En cuanto al aborto clandestino las estadísticas nadie las puede saber (porque es clandestino, son simples estimaciones), entonces hay que saber a partir de un momento.

Hay una cuestión muy importante aquí. Jurídicamente, ¿cómo se soluciona una duda? La duda siempre debe operar en razón de justicia en beneficio de aquél que puede sufrir las consecuencias de la acción. (En los programas norteamericanos le llaman "la duda razonable") En realidad es un principio muy antiguo de justicia, que es "la duda beneficia al que puede sufrir las consecuencias de la acción". Si hubiera (suponiendo sin conceder) dudas o afirmación de sí y no (que eso es la duda) sobre la humanidad plena del embrión y del feto, debe operar la ley a favor de él, porque la duda debe fundarse en justicia en beneficio de quien puede sufrir la consecuencia. Entonces, efectivamente lo que nos demuestra este debate en la comunidad científica es que tenemos razón. La duda, en el peor de los casos, la duda, debe operar siempre en beneficio en este caso del embrión, del feto, y por supuesto en beneficio también de la mujer, montando, ahora sí, políticas públicas y políticas gubernamentales en beneficio de los dos. Creo que es muy razonable esto, es muy razonable.

La solución debe pasar entonces por el respeto a los derechos fundamentales de todos. Debemos respetar, tanto de la mujer y del niño, sus derechos fundamentales. Debemos responsabilizar a los hombres (porque todos sabemos que el embarazo pues es parte de dos, por lo menos no?) Entonces lo que necesitamos hacer es promover la responsabilidad del hombre que embarazó, la responsabilidad del Estado para salvar el interés común de la mujer y del niño, y legislar en esa función.
Es decir, ¿cuál es el problema con la despenalización? 1ro) que es una medida demasiado limitada para la dimensión del problema, y 2do) que acaba por violar los derechos fundamentales de las partes, entonces resulta demasiado limitada y no soluciona realmente el problema.

Lo que necesitamos entonces, es respetando los derechos fundamentales, para construir una democracia sustantiva, del siglo XXI, centrada en la dignidad humana, (los invito a que vean las últimas declaraciones de los 50 años de la Unión Europea, cómo ellos centran todo en la dignidad humana, eso es importantísimo, es donde queremos llegar nosotros, respetando los derechos fundamentales) Esto es más difícil de hacer, pero es donde todos ganamos, sobre todo la mujer en estado de indefensión y el niño. Lo que queremos construir entonces son los espacios donde todos salgan ganando.

Yo entiendo que aquí hay un abanico, hay elementos donde no podemos estar de acuerdo en ciertos extremos, pero ¿quién podría estar en contra de que se cree toda una política pública y gubernamental en favor de la mujer embarazada? En eso todos estaríamos de acuerdo.

Decíamos en las reflexiones, que el gran debate que tenemos es por la cultura.
Queremos construir una sociedad, insisto, moderna, del siglo XXI, centrada en la dignidad, democrática, justa, libre y solidaria. Este es tan solo el principio de un muy largo camino.
¿Qué le vamos a decir a la ciudadanía? Que vamos a seguir adelante, es decir, que la construcción de una democracia sustantiva realmente nunca termina. Que es importante ponernos en camino. Hay otros espacios donde hay más acuerdo, hay otros donde menos, pero este es un aspecto de esta sociedad profundamente humana, profundamente democrática, que respete los derechos fundamentales.

Esa es la invitación que vamos a hacer, a ser razonables, a ser respetuosos y a seguir avanzando a través de la razón, en respeto a una sociedad que quiere una democracia respetuosa, sustantiva, respetuosa de los derechos sustantivos. Esa es la invitación, a ser razonables.


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08 junio 2009

Cuando el hijo no llega: Manual para parejas infecundas

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El director del Master de Bioética de la Universidad de Navarra José López Guzmán acaba de publicar un completo ensayo sobre causas de la infertilidad, el sufrimiento de la pareja y cómo afrontarlo. Conclusión: un hijo no es un derecho de autorreralización o ni un capricho, es un regalo.

ALBA, por Luis Losada Pescador.- Cerca del 20% de las parejas es infértil. La razón hay que buscarla en nuestro estilo de vida: comida basura, obesidad, stress laboral y profesional, el cansancio, las enfermedades de transmisión sexual, la utilización de anticonceptivos, los antecedentes de abortos y el retraso en la maternidad. Así que los problemas van a más porque según el profesor Hill Ledger, de la Universidad de Sheffield, los problemas de infertilidad a causa del esperma se duplicarán en Europa en los próximos 10 años debido a la obesidad. Tampoco parece que el estilo ‘superwoman’ vaya a recortarse en el medio plazo.

El propósito del texto del director del Master de Bioética de la Universidad de Navarra, José López Guzmán, no es otro sino “ofrecer una información amplia y humanizada” sobre la infecundidad, término que trata como sinónimo de infertilidad a pesar de distinguirlos al inicio. Porque una pareja puede no tener posibilidad biológica de descendencia (infertilidad) y no por eso deja de ser fecunda si está abierta a los demás. Además, infertilidad no es igual a enfermedad, sino circunstancia. Ergo si no hay patología no se exige una actuación traumática. La solución, pues, no puede ser la “medicalización” de la mujer, señala el experto.

López Guzmán comienza relatando el dolor de la pareja infecunda vivida de manera desigual por el hombre y la mujer. Ella se siente incompleta en su desarrollo personal, inútil como mujer, puesta en duda su identidad. Quizás por ello es capaz incluso de poner en riesgo su propia vida por alcanzar la maternidad (Morgan 2001). Con la paradoja de que para muchas mujeres, el hijo es un impedimento para su desarrollo personal y muchas optan por abortarlo. El hijo pasa de ser un ‘obstáculo’ a un ‘derecho’.

Él debe de soportar los comentarios irónicos que ponen en duda su virilidad. En ambos casos se produce una tremenda presión social que empuja a la pareja a la búsqueda desesperada del hijo como una ‘necesidad’. “Se les niega el derecho a asumir su propia infecundidad y a no poner en riesgo su propia salud“, apunta López Guzmán. “Adaptación, que no resignación”, matiza. Y un recado para los fértiles: “comprensión, no compasión”

Porque con frecuencia, la intimidad comienza a externalizarse y formar parte de la conversación habitual de familiares, amigos y médicos. La infecundidad de la pareja se convierte en un “problema” que hay que solucionar. Lo ideal es que no se llegue a este punto y que ambos asuman su realidad con paz y humildad pensando en lo que como pareja pueden hacer para ser fecundos siendo infértiles. Pero López Guzmán es consciente que eso no siempre es posible, así que recomienda que la pareja acuda a un asesor externo -‘Robin Home’- que les ayude a enfrentarse a la realidad y contestar a las siguientes preguntas: ¿qué es para mi el matrimonio, qué me supone la esterilidad, qué sucede si no tengo hijos, qué es para mi un hijo?

El hijo no es un capricho ni un derecho para el desarrollo personal

El objetivo de esta reflexión es aprender a entender la relación matrimonial más allá de la descendencia, descartar que el otro no es sino un medio para alcanzar la maternidad o paternidad, descartar el hijo como capricho o necesidad para el desarrollo personal. “La maternidad es mucho más que un proceso biológico”, concluye López Guzmán, quien añade que el ‘deseo’ del hijo no debe confundirse con la sensación de ‘derecho’.

Desde esta óptica, la “medicalizacion” del problema no es una buena alternativa. En primer lugar, porque se le priva al hijo deseado de la dignidad de la que es portador. No es digno ser concebido en ‘placa de petri’ ni estar en la ‘nevera’ con la existencia congelada hasta que la voluntad de los padres resuelva poner en marcha el desarrollo biológico. Pero es que además, las técnicas de reproducción asistida provocan necesariamente la muerte de muchos hermanos y la ‘congelación’ de otros muchos cuya vida humana incipiente ya no es discutida por la ciencia. Y eso a pesar de que esté tan extendida como que el 1% de los nacimientos norteamericanos provengan de una FIV (David, 2004) y el 5% en Dinamarca (Jensen, 2002).

Descartados pues alternativas poco dignas y humanas, la pareja puede decidir acudir al médico. En algunos casos la infecundidad es superable. Basta con cambiar el estilo de vida, la alimentación, las costumbres, las frecuencias en los encuentros o una aplicación hormonal. Pero sin la obsesión de un “problema”, sino con la apertura a un posible regalo.

Si esto no funciona -o en paralelo- es posible acudir a la vía de la adopción. Aunque López Guzmán siempre añade un ‘¿para qué?’ tratando de esclarecer las intenciones. “No es una solución a una carencia afectiva entre los esposos”. Más bien puede ser la “puntilla” que ponga el broche final a la relación, señala el experto. “Tiene que ser el fruto del cariño de la pareja, no puede venir a llenar una ausencia”.

Descartados objetivos poco transparentes, se inicia un calvario de tiempo, dinero y ‘estrés’ afectivo que sólo debe emprenderse si libremente la pareja ha decidido coger ese camino. ‘Libremente’ significa sin la presión de familiares y amigos y en la certeza de que es una decisión de la pareja. La decisión debe consistir en acoger una vida en el propio hogar. Acoger, no ‘comprar’, ni ‘adquirir’. Como recuerda López Guzmán, el sabio español coloquial habla de “encargar” el niño, no de producirlo. Con la adopción debe ocurrir lo mismo: el niño debe ser acogido sin condiciones. Exactamente igual que la maternidad/paternidad biológica. De lo contrario, nos encontraríamos con adopciones fracasadas. Un fenómeno poco conocido, pero crecientemente frecuente.

La adopción

López Guzmán arremete contra el ‘negocio’ de la adopción. Pero también contra un sistema que discrimina a los padres adoptantes y al adoptado y que realiza un exhaustivo y rígido test a los candidatos. Tras el calvario referido, el niño sigue teniendo que pasar pruebas médicas y los padres test de idoneidad de manera recurrente. ¿No es suficiente con el calvario inicial? ¿No han demostrado más que muchos padres biológicos su voluntad de paternidad/maternidad?, se pregunta López Guzmán.

El autor termina “a modo de epílogo” abriendo “el interior de su maleta”: su propia infecundidad. Una nota personal que no anula la calidad de un trabajo, quizás, excesivamente académico para el gran público. Una guía imprescindible para todas aquellas parejas infecundas a las que puede ayudar a enfrentar su realidad con mayores claves y sosiego.

A tener en cuenta

  • “El stress puede afectar en forma de desinterés sexual, dificultades de erección o sobre el funcionamiento adecuado de diversas glándulas productoras de hormonas con lo que puede ocasionar alteraciones en la regla menstrual o su desaparición (De las Heras, 2005)
  • El índice de infertilidad entre los 20 y los 24 años es del 4% mientras que entre los 35 y los 29 años se eleva al 20%
  • “Ser padre no es ser creador del hijo, sino aceptar el hijo con un don” (Cruz, 1998)
  • “Es necesario que esa inercia cambie de sentido y que ese hijo deje de ser un objeto parea pasar a ser un sujeto” (Angulo y Reguilón)
  • “Esa ciega afirmación de la voluntad contra la naturaleza corporal, contradice el significado de la procreación humana y sólo puede conducir a la autodegradación y a la deshumanización” (Kass, 1985)
  • “El alto número de fracasos a los que se enfrenta la mujer que se somete a la FIVET son peligrosos para su equilibrio psicológico y para el de su pareja” (Ciccone, 2005)
  • “La infertilidad destruye muchos matrimonios, consume las cuentas bancarias y a menudo supone un reto a la identidad sexual de su víctimas. Sin embargo, desde un punto de vista comercial, esta profunda necesidad es innegablemente atractiva” (Spar, 2006)

Ficha bibliográfica: Cuando el hijo no llega. Manual para parejas infecundas, José López Guzmán, Editorial: Formación Alcalá, 92 páginas, cartoné.



Adopcion Espiritual

14 enero 2009

El seguimiento del niño, básico en la adopción internacional


El pediatra de atención primaria tiene un papel clave a lo largo de todo el proceso de adopción internacional. No sólo debe aconsejar a los padres antes de tomar su decisión de acoger a un niño, sino que debe realizar el seguimiento de la salud física y psíquica del menor.

La labor del pediatra de atención primaria en la asistencia a los niños procedentes de la adopción internacional es esencial, debe comenzar antes de la acogida y continuar cuando el menor llega a España para realizar una evaluación y un seguimiento de su estado de salud. Para ayudar al pediatra en la valoración y comprensión de los pacientes, se presentó ayer la Guía Consensuada de Salud en Adopción Internacional CORA 2008, promovida por la Asociación CORA, (Coordinadora de Asociaciones en Defensa de la Adopción y el Acogimiento), y realizada por nueve pediatras y dos psicólogos, según afirma Alberto Núñez, coordinador de la guía. El manual se divide en: consulta de preadopción, valoración pediátrica inicial, y vacunación y seguimiento. Más información: www.coraenlared.org

En 2004 España fue el segundo país del mundo en tasa de adopciones, por detrás de Estados Unidos. Entre 1997 y 2007 se adoptaron 37.582 menores en el extranjero. China ha sido el país en el que más niños se han adoptado, seguido de Rusia y Etiopía, puntualiza Amparo Marzal, directora general de Familias e Infancias, del Ministerio de Educación, Deporte y Política Social.

Ante este gran número de acogidas, Juan Ruiz-Canela, presidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap), afirma que se ha de realizar una visita de preadopción en la que se explique a los padres cómo son los informes que van a recibir, que suelen estar incompletos y ser poco fiables, aunque bien es cierto, que esto depende del lugar de origen. Para Jesús García Pérez, miembro de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, hay que tranquilizar a los padres respecto a estos documentos, ya que muchos pueden ser muy exhaustivos y alarmarles si señalan patologías, y otros pueden ser muy escuetos.

Por ello, ambos recomiendan repetir las vacunaciones y las exploraciones cuando existan dudas. En estas consultas, según García, es necesario explicar a los padres la importancia de las medidas profilácticas que deben tomar antes de viajar al país de origen del niño.

El pediatra ha de hacer una valoración del estado de salud en las dos semanas posteriores a la llegada del niño, ya que cuenta con factores de riesgo sociosanitario, afirma Ruiz-Canela. Según la literatura, el 25 por ciento de las patologías más frecuentes son el retraso leve en el desarrollo de peso y talla, la anemia, problemas dermatológicos banales, alimenticios, y del sueño, debido a los lugares donde han vivido, la falta de estímulos afectivos, a la carencia de vacunas y a las infestaciones por parásitos. Sin embargo, la mayoría de estos trastornos son fácilmente solucionables.

"Se debe valorar si existe una infección aguda y realizar una evaluación somatométrica. De la primera visita el facultativo no puede sacar muchas conclusiones, ya que los adoptados pueden tener dificultades con el idioma, y estar bajo un shock producido por el cambio de su país a una nueva familia". Ahí radica la importancia de la labor del pediatra de primaria, que puede realizar el seguimiento, y valorar cómo se realiza el apego con la nueva familia.

Para García, no hay que olvidar el seguimiento de la salud psíquica del niño durante su desarrollo y el apoyo a los padres durante todo el periodo. "Además, no se debe envíar al niño rápidamente a la guardería o al colegio, porque pueden dentificarlo con otro orfanato" y entorpecer la adaptación.

Signos de alarma que hay que detectar
El pediatra de atención primaria debe estar atento a los signos de alarma que puedan presentar los niños para evaluarlos, tratar de resolverlos y derivarlos cuando sea necesario. Así, hay que atender a los siguientes síntomas:

Si muestra comportamientos que la familia no puede afrontar.

Si presenta conductas que ponen en peligro su salud -con autoagresiones, consumo de drogas...- o la de los demás.

Si se muestra triste, deprimido, aislado y se detecta un sufrimiento tras un tiempo razonable de convivencia.

Si el niño tiene problemas con la alimentación, para masticar y tragar alimentos sólidos, para aceptar nuevos alimentos...

En el caso de que se observe la aparición de trastornos para conciliar el sueño, pesadillas, insomnio e hipersomnia...

Si el niño tiene dificultades escolares que en el colegio no saben abordar.

Si se producen alteraciones familiares: la familia manifiesta que afecta a la vida de sus otros hijos negativamente, siente vergüenza de cómo se comporta el niño, o siente al niño como a un extraño.


Adopcion Espiritual

16 noviembre 2008

No hay crisis para la adopción


POR M. J. PÉREZ-BARCO

MADRID. La crisis económica no se ha dejado sentir en uno de los fenómenos que ha tenido más calado en la sociedad durante la última década: el gran éxito de las adopciones internacionales sigue vigente y, además, permanece ajeno a la actual recesión. Ni el número de solicitudes para adoptar ha descendido (más de 11.000 por año) ni se han detenido los procesos ya iniciados por falta de recursos económicos. Sin duda, las familias españolas han sido suficientemente previsoras a la hora de iniciar los trámites y saben afrontar los gastos que supone prohijar un niño extranjero ante los tiempos de desaceleración que corren.

Nunca faltan ganas, mucho menos interés, ni existen obstáculos ante el deseo de criar un niño en el seno de una familia. Por eso, los adoptantes «se enfrentan a cualquier situación que les pueda sobrevenir, ya sea económica o de cualquier otra índole», como explica Mónica Escoda, trabajadora social de Feyda, una de las Entidades Colaboradoras de Adopción Internacional (Ecai), que opera en Etiopía y Bolivia.

Las preocupaciones

Los gastos que generan estos procesos no figuran entre las principales preocupaciones de las familias, según diversas Ecai consultadas por ABC. «El dinero se saca a veces de debajo de las piedras -dice Escoda-, o las familias lo tienen ahorrado o lo van ahorrando a lo largo del proceso de adopción. Hasta el momento no se ha presentado ningún caso que tenga que solicitar un préstamo por falta de recursos. Les preocupa mucho más conocer la situación del menor que les ha sido asignado o el tiempo de espera para adoptar».

Para las familias, la llegada de un hijo no tiene precio. Los gastos derivados de un proceso de este tipo pueden oscilar entre los 10.000 y 18.000 euros de los países más caros. Los padres invierten esas cantidades en viajar a miles de kilómetros en busca del niño; en vivir en el país de origen del pequeño hasta conseguir la sentencia firme de adopción; en la contratación de intérpretes, traductores y otros profesionales que se ocupan de tramitar la documentación exigida... Y a la hora de afrontar los gastos, «las familias los asumen. Ni siquiera comentan que sufran problemas económicos. Como padres están deseando que llegue el momento de gastar el dinero en la llegada de su hijo», apunta el presidente de la Federación de Asociaciones de Adopción Internacional (Adecop), Miguel Góngora, cuya organización tampoco ha detectado que la recesión afecte de alguna manera a estos procesos.

«Lo que sí se tiene en cuenta antes de comenzar los expedientes -prosigue- son los costes según el país de origen del niño. Algunos eligen regiones con gastos menos elevados». Pero ya se decanten por uno u otro lugar de procedencia, todos cumplen rigurosamente con los pagos.

Perfil de las familias

Aunque el perfil de las familias que se deciden por la adopción se ha diversificado en los últimos años -«se ha popularizado», como matizan desde Feyda- , todo hace pensar que disponen de una capacidad económica que ha amortiguado los posibles efectos negativos de la crisis. De hecho, las comunidades autónomas avalan que disponen de recursos suficientes a través del certificado de idoneidad. «No se pide que tengan recursos por encima de la media, pero sí los medios precisos para satisfacer las necesidades del menor. Por tanto, nunca existirá una familia que presente una situación económica desprotegida o vulnerable», explica Escoda.

Suele tratarse, sobre todo, de matrimonios con hijos, a veces mujeres solteras, entre 30 y 45 años, con una estabilidad económica afianzada y un nivel de estudios medio o universitario, estima la Consejería de Familia de la Comunidad de Madrid. «La mayoría ha sufrido varios procesos de fecundación sin éxito, por eso acuden a la adopción», dice Góngora.

Si hay una razón por la que se frena la concesión de niños desde 2005 -es decir, antes de la desaceleración económica- son los vaivenes a los que están sometidos los procesos. Constituir una adopción internacional suele tardar entre dos y tres años, un plazo muy dilatado como para no verse afectado por los cambios que se producen en los países de procedencia de los críos. De hecho, muchos de ellos han endurecido los requisitos para que los extranjeros adopten y han puesto en marcha políticas más protectoras con su infancia.

Por ejemplo, China, el país preferido por los españoles, exige que el padre o la madre tenga un trabajo estable y que los ingresos anuales por cada miembro de la familia superen los 7.600 euros. Sólo permite la adopción a matrimonios. En Rusia, las parejas de hecho no son aptas en su legislación para prohijar un menor. Y exige que el solicitante disponga en propiedad de una vivienda. Colombia, en cambio, ha optado por desarrollar iniciativas de apoyo a las familias más desfavorecidas, lo que ha repercutido en que sean abandonados menos niños y, en consecuencia, en que descienda el número de adopciones.

Nepal abre sus puertas

Para muchas familias la opción ha llegado esta semana a través de Nepal. Este país, que había dejado de aceptar solicitudes desde mayo de 2007, tras una intensa ola de críticas tanto en Nepal como en el extranjero por la falta de transparencia y fraudes en el proceso, volverá a reactivar la adopción internacional a partir del próximo mes de enero.


Samuel, «lo que Dios quiera»

Samuel significa en amharico, uno de las lenguas de Etiopía, «lo que Dios quiera». Fue entregado con seis meses a sus padres, Rafa y Raquel, que conservaron el nombre que le puso su familia biológica. Era uno de los pequeños más queridos en el orfanato donde vivió, según cuenta su madre. «Los niños de tres años me lo quitaban de los brazos para besarle». A sus 14 meses, Samuel (en la imagen) «transmite felicidad y es muy cariñoso», dicen sus padres.



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