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11 noviembre 2008

Nuestra hija Jimena no tiene cerebro, pero se comunica con el alma

Su padre, Pepe Carredano, cuenta cómo el haberla ha cambiado la vida de su familia y la de muchas personas.


Sus padres, Pepe y Celia, aseguran que, de los 7 de la familia, Jimena es sin duda la más importante.

Presentamos a continuación el testimonio de José Carredano y de su esposa Celia, ambos miembros del Movimiento Regnum Christi, que salió publicado en el semanario español ALBA de la edición del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2008.

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Por la casa de Celia, Pepe y sus cuatro hijos, en México, D.F., habían pasado muchos bebés. Celia era voluntaria de Yoliguani, una obra de apostolado promovida por el movimiento Regnum Christi, que acoge a niñas embarazadas, de 14 a 18 años, que tienen a sus hijos para darlos en adopción. Como la capacidad del centro es muy limitada, los niños a la espera de una cunita han pasado alguna temporada acogidos en casa de los Carredano: "Como el cunero es pequeño, y las instituciones privadas no lo tienen fácil con el Gobierno en México, cuando las 8 cunitas están llenas, las familias los tenemos en casa. Por la mía habían pasado dieciocho", cuenta Pepe.

Una de ellas fue Jimena. Su madre tenía 15 años y su padre 16, y nunca supieron que estaba enferma. "Su madre fue muy generosa porque tuvo el bebé y lo dio en adopción", afirma el que es hoy su padre. Jimena tenía ya una familia adoptiva cuando su nueva madre empezó a notar que su comportamiento era extraño. "Un mes después nos la devolvió, porque no comía, lloraba, convulsionaba y ella no tenía dinero para hacerle las pruebas que le recomendó el médico". Los Carredano se la llevaron a casa y el neurólogo descubrió que tenía un problema: "Nos dijo que Jimena había nacido sin cerebro. Tiene el tallo y un poco el cerebelo, donde tiene toda la parte vegetal y animal, pero no oye, no ve... Es un caso raro porque normalmente los niños con ese problema no viven más de ocho meses o un año y ella ya tiene seis. El neurólogo dice cuando la ve: "Bueno, ya llegó el milagrito".

Una pequeña gran maestra

Poco tiempo después, la familia decidió adoptarla. Sus órganos están sanos, pero la única relación que Jimena tiene con el exterior son las vibraciones de su oído, y parece que algo de tacto, porque a veces llora cuando le ponen una inyección. Nota ciertos ruidos agudos o graves y reconoce de algún modo a su familia. Aun así, su padre cuenta que les ha enseñado muchas cosas. "A nosotros nos ha ensanchado el corazón. Gracias a Jimena somos mejores seres humanos. Al no tener cerebro, se expresa sólo con el alma, con el espíritu. Aun así, Jimena es la gran luchadora en favor



Jimena

Su hermano Pepe la cuidaba en Yoliguani y siempre ha tenido una relación muy especial con Jimena.
de la vida. Mi mujer la ha llevado a varios congresos de diputados donde están tratando de leyes en relación con la vida y se la pone en los brazos, les habla de cómo es y los deja marcados. Está cambiando la forma de pensar de mucha gente. Con los cuatro hijos que tuvimos Dios estaba preparando la familia para acoger a Jimena y que trabajara mucho. Y está trabajando mucho. Ahí tenemos un ser puro, tan privilegiado y especial que te da lo que necesitas, un regalo indescriptible de paz y felicidad. Con esa comunicación espiritual te acerca aDios". Su tía de un año, lo primero que hace al llegar a casa de los abuelos es ir a verla: "Le da besos, se acuesta con ella... Y ¿qué le podrá dar una niña que ni se mueve ni habla? Te das cuenta de que esas almas se están comunicando espiritualmente. Y esa comunicación es la que nos cambia, más que la empírica, la racional, la pragmática", asegura Pepe.

Dios quiere estos seres "Dios nos manda seres de luz como Jimena, los quiere para que cambien a los demás", dice convencido su padre. "¿Que viven poco? Pues Dios sabrá lo que es poco o mucho. Yo pensaba que cuando muriera iba a poder encontrarla en el cielo y charlar con ella, pero ahora pienso que soy yo el que va a estar allí esperándola -cuenta con gracia-.Y creo que no hemos visto aún la punta del iceberg de lo que esta mujer puede llegar a hacer".

Cuando Dios permite que nazca una persona, es porque tiene una misión

Pepe y Celia llevan años organizando congresos internacionales sobre familia, pero aseguran que nunca han hecho tanto bien como Jimena, a pesar de sus limitaciones. "Te garantizo que yo no he cambiado la forma de pensar de nadie y Jimena ya lo ha hecho. Una señora que quería abortar porque esperaba un niño Down leyó el caso de Jimena en el libro Seres de luz, de Gloria Conde, y al mes y medio -cuando vio que además de Down posiblemente vendría con otros problemas y que hasta se podría morir-, decidió que no sólo no abortaría, sino que si moría, adoptarían otro niño con síndrome de Down. ¿Cómo podría yo conseguir que una persona experimentara ese cambio tan profundo? Yo no podría, pero ella lo está haciendo -asegura su padre-. Esos seres que Dios creó, que para los ojos de algunos, por ser niños malformados, no deben nacer, son los que podrían estar haciendo los cambios en el mundo y nos los estamos cargando. Así nos estamos suicidando". Pepe y su familia han comprobado que, independientemente de las habilidades humanas que pueda tener, cada persona tiene un papel en este mundo: "Nosotros hemos visto con Jimena que cuando Dios permite que nazca una persona, que ha sido creada por Él, es porque tiene una misión específica que cumplir"




Adopcion Espiritual

26 septiembre 2007

Una nana a la vida: Marcela, la bebé brasileña que nació sin cerebro, cumple diez meses de vida


Martes 25 de septiembre | Iberoamérica


Marcela de Jesús Galante Ferreira, nacida en la localidad brasileña de en Patrocinio Paulista -una población de 15.000 habitantes del estado de San Pablo-, acaba de cumplir diez meses de vida. Su peculiaridad es que no tiene cerebro. Sin embargo, ha batido ya todos los récord de supervivencia y conmueve a todos cuando, por ejemplo, llora al no estar en brazos de su madre o la ven crecer: ya pesa 11,2 kilos, algo más de la media de su edad. El caso de Marcela de Jesús no pudo ser más oportuno. Nació el 20 de noviembre pasado en medio de un debate para despenalizar el aborto en casos de anencefalia, malformación congénita que implica la ausencia parcial o total de cerebro en el concebido y supone una muerte pronta tras el nacimiento. Un testimonio que echa por tierra la tesis de los grupos feministas que defienden la legalización del aborto. La naturaleza va siempre por delante de los pronósticos.

REDACCIÓN HO.- "Se trata de un caso extraordinario. De ordinario, los bebés con anencefalia suelen morir poco después de nacer, pero Marcela ya se ha convertido en la bebé anencéfala con más tiempo de vida en el mundo", comenta el director de la Oficina Internacional de Fundación Vida www.fundacionvida.net, José Antonio Retamar.

En su corta vida, Marcela ya es todo un símbolo de los defensores de la vida humana en Brasil. El 68% de la población es contraria al aborto; y la legislación brasileña protege la vida del no nacido, excepto cuando hay riesgo de muerte para la madre y gestación por violencia sexual. Sin embargo, desde hace algo más de una década, parlamentarios del PC do B (Partido Comunista de Brasil) y del PT (Partido de los Trabajadores) están intentando liberalizarlo; de hecho, está en estudio un proyecto para ampliar los supuestos de aborto a casos de anencefalia - proyecto de ley 4.403, de 2004, presentado por la diputada Jandira Feghali, del PC do B-, aunque en este último caso no están regulados los mecanismos para obtener el permiso.

"Cada segundo de su vida es precioso para mí"

El argumento de la diputada Feghali es muy conocido: "Es una situación perversa: una mujer embarazada contemplando una cuna vacía y sabiendo que nunca va a ser ocupada, o que va a serlo por poquísimo tiempo" (O Estado de São Paulo, 29 de noviembre). Sin embargo, la madre de Marcela, una humilde campesina llamada Casilda, declaró en el mismo periódico: "Sufrir, todos sufrimos; pero ella no me pertenece: es de Dios y yo cuido de ella aquí. Cada segundo de su vida es precioso para mi".

Mientras que los defensores del aborto piensan sólo en los problemas que causa un bebé anancefálico, Cacilda vive su maternidad amamantando y cuidando a su hija en el hospital: "Considero que su vida es un milagro muy grande; yo continuaré a su lado hasta que Dios decida que es su hora de partir".

"Los abortos de fetos con anencefalia son tan inhumanos como cualquier otro. Lo normal es que el recién nacido muera pronto, y al nacer habremos respetado su dignidad. Así la madre recordará la felicidad de haberle dado la vida y todos los recuerdos de esa convivencia", añade Retamar.

Llora cuando no está en sus brazos de su madre

La pediatra Múrcia Beani ha explicado que, a pesar de carecer de cerebro, la bebé distingue a la madre y llora cuando no está en sus brazos, una labradora que ha recibido ayudas del gobierno municipal. Marcela se alimenta por sonda, pero en algunas ocasiones se le retira para darle sopas y puré.

Diversos colectivos, incluidas organizaciones católicas y evangélicas entre otras, se han movilizado en varias ciudades en protestas anti-aborto que tienen a Marcela como estandarte. "La Justicia de Brasil ha evitado pronunciarse al respecto, pero diversos juristas consideran que basta un sólo caso como el de Marcela, para que se tenga que modificar la legislación", comenta el director de la Oficina Internacional de Fundación Vida.

En 2006, un tribunal ya autorizó en Brasil el aborto de una niña anencefálica. La juez del proceso, Elba Aparecida Nicolli Bastos, declaró que "no se puede exigir que la madre cargue con el niño anencefálico, cuando la vida es imposible". "La historia de Marcela pone en tela de juicio esta afirmación -declara José Antonio Retamar-. Tal vez los legisladores tengan en cuenta las palabras de Cacilda: Nadie tiene derecho a quitar una vida, principalmente de un bebé indefenso".


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