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30 julio 2010

Presentación de la primera Guía de Objeción de Conciencia Sanitaria al aborto


El CJTM, ANDOC, DAV y HO han presentado la primera Guía de Objeción de Conciencia Sanitaria al aborto para defender al personal sanitario, recordando que es un derecho constitucional y una obligación deontológica, y propugnando su ampliación a la realización del diagnóstico prenatal


REDACCIÓN HO.- La delegación de Derecho Sanitario del Centro Jurídico Tomás Moro, junto a la Asociación Nacional para la Defensa de la Objeción de Conciencia (ANDOC), Derecho a Vivir y HazteOir.org, han presentado esta mañana en nuestra sede en Madrid la primera Guía de Objeción de Conciencia Sanitaria al aborto, con el objetivo de defender el derecho de todo el personal sanitario.

Esta Guía se presentan tras las numerosas consultas atendidas sobre la objeción de conciencia sanitaria a raíz de la Ley Aído, y en medio de las trabas que algunas Comunidades Autónomas están poniendo a los profesionales sanitarios que en conciencia se niegan a colaborar en la matanza de decenas de miles de seres humanos, que han incrementado la preocupación de los médicos, enfermeros, anestesistas, trabajadores sociales y administrativos (entre otros profesionales del ámbito sanitario) por su libertad de conciencia.


Las tres grandes víctimas del aborto son el niño no nacido, la madre sobre la que se ejercita una nueva clase de violencia institucionalizada, y el servicio médico que se ve forzado legalmente a colaborar en la consecución de la muerte de miles de seres humanos inocentes.

La objeción se notifica, no se concede: frente a las ‘listas negras’

Todo el personal susceptible de participar en un aborto puede objetar. Basta con dejar constancia al gestor del centro de trabajo, la administración no tiene por qué tener lista de objetores. Así lo señalaba el presidente del CJTM, Javier Pérez Roldán, en la rueda de prensa ofrecida durante la presentación de la Guía:

“No hay ningún interés público en saber quién objeta. El único, además del objetor, que tiene interés en saber la objeción además del objetor es quien está llamado o mandado a revisar el servicio. Fuera de eso, sacarlo de ese ámbito, es querer establecer una ‘lista negra’ de personas a las que poder incordiar, no promocionarlas laboralmente… Eso es lo que entendemos que se está buscando con la creación, como en Castilla-La Mancha, de esos registros públicos”.

También se puede objetar a entregar los “sobres informativos” en los centros de atención primaria si el sujeto entiende que los datos que contiene son tendenciosos o van contra su conciencia.

La ley viola el derecho constitucional a la objeción

La Ley Orgánica 2/2010, sólo reconoce el derecho a la objeción de conciencia a los profesionales sanitarios directamente implicados en el aborto y por lo que respecta a estos profesionales, en su art. 19.2 establece que dicha objeción de conciencia tiene que manifestarse anticipadamente y por escrito, obligando precisamente al objetor a declarar implícitamente sobre su ideología, religión o creencia, condicionándose dicha objeción al no impedimento por la misma al acceso y calidad asistencial de la madre que pide abortar.

Dicha regulación atenta a la propio jurisprudencia del Tribunal Constitucional, que ya en la STC 53/1985, en su fundamento jurídico 14, cuando se le planteó la posible inconstitucionalidad de la ley que despenalizaba determinados supuestos de aborto por no contemplar la regulación de la objeción de conciencia de los médicos y demás personal sanitario, se pronunció de forma categórica acerca de la posibilidad de ejercer la objeción de conciencia por parte del personal sanitario a quien pudiera corresponder practicar un aborto, aunque la ley no dijera nada al respecto.

Es decir, las restricciones de la nueva legislación, en cuanto a los sujetos objetantes, y en cuanto a las condiciones y extensión de la objeción de conciencia, suponen un claro quebrantamiento de los artículos 16 y 18 de la Constitución Española.

Además, en la presentación de la Guía se ha propugnado la ampliación de la objeción a la realización del diagnóstico prenatal. Y es que es evidente que para poder realizar el aborto eugenésico regulado en la ley, se necesita de un previo informe, es decir, de un diagnóstico prenatal, sin embargo, no se regula la objeción de conciencia del personal que realiza tal práctica y que en principio parece no ser alcanzado por la objeción del personal que interviene directamente.

Pues bien, no es posible un aborto eugenésico sin un dictamen prenatal previo que transforma al médico que participa en el diagnóstico en cooperante necesario de los abortos eugenésicos que se materialicen. Como recuerda Pérez- Roldán “la propia OMS critica un sistema de diagnóstico prenatal sin la posibilidad de proporciones “opciones reproductivas” y reconoce la posibilidad de que los médicos que se oponen al aborto no participen en los programas de diagnóstico prenatal.”

El informe del Consejo de Estado ante la nueva ley de aborto, ya alertaba sobre la vinculación entre diagnostico prenatal y aborto eugenésico, recordando que tal causa de aborto es contraria al ordenamiento jurídico internacional suscrito por España, por constituir una discriminación por motivos de salud. Así pues, el diagnóstico prenatal utilizado para detectar anomalías con objeto de producir el aborto es contrario al ordenamiento jurídico internacional y las declaraciones del Consejo de Europa (Comité de ministros N/90 del 13al 21/6/1990) o del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO (Informe 29/08/1994).

Es más, los programas de diagnóstico prenatal que contemplan como utilidad acabar con la vida del ser humano embriofetal enfermo son contrarios al código deontológico de la profesión médica. El 27.3 de dicho Código indica que “El médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de éste”. Otra norma, recogida en el artículo 24.1 del vigente Código de Ética y Deontología Médica, establece que “al ser humano embriofetal enfermo se le debe tratar de acuerdo con las mismas directrices éticas, incluido el consentimiento informado de los progenitores, que se aplican a los demás pacientes”. El artículo 26.1 del mismo Código reconoce que “el médico tiene el derecho a negarse por razones de conciencia (…) a interrumpir un embarazo”.

El médico que desee ajustarse a su código deontológico debe tratar al ser embriofetal enfermo con los mismos criterios éticos que a cualquier otro paciente y eso incluye no someterlo a pruebas que puedan someter al paciente a un riesgo directo de muerte, o que estén diseñadas para que acabar con su vida sea una opción, ni atender a la solicitud de que se acabe con su vida.

Por ello los impulsores de esta Guía quieren dar su apoyo al amplio colectivo médico que con la entrada en vigor de la L.O. 2/2010 ve violado su derecho fundamental a la objeción de conciencia, y manifiestan su apoyo total e incondicional a todos los facultativos que quieran objetar, a la vez que advierten que permanecerá vigilante al cumplimiento de la ley, y denunciarán todas las irregularidades que se produzcan en el cumplimiento de la misma, afecten estas a las diversas administraciones públicas, a los clínicas abortivas, o a los médicos que intervengan de forma ilegal en la práctica de abortos.

De igual forma, estos colectivos instan al personal sanitario adscrito a la Sanidad Pública a defender de forma activa el derecho a la vida, recordando que ninguna ley prohíbe informar a la mujer gestante de la existencia de multitud de fundaciones, asociaciones, e instituciones que están dispuestas a ayudarla en su maternidad, y se les insta a entregar a la mujer información sobre las consecuencias físicas y psíquicas del aborto o ecografías o fotografías que reflejen el desarrollo embrionario o fetal, independientemente de lo que digan las leyes, que sólo establecen un mínimo de información.

La defensa de la vida no sólo es una obligación del Estado y de las instituciones públicas, también es un compromiso de todos los ciudadanos.

De igual forma, el CJTM ha creado un grupo de trabajo experto en derecho sanitario con un doble objetivo: asesorar a los colegios profesionales, y a los profesionales sanitarios sobre su derecho a la objeción de conciencia/ciencia; y asesorar y defender a todas las mujeres víctimas de la violencia abortiva que padezcan un síndrome posaborto, mediante la reclamación de indemnizaciones de daños y perjuicios a las clínicas abortivas y a la administración sanitaria.



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24 diciembre 2009

Ginecólogos pro vida: el derecho a objetar. Entrevista con el ginecólogo español Esteban Rodríguez



MADRID, miércoles 23 de diciembre de 2009 (ZENIT.org) Después de la ampliación de la ley del aborto que el pasado jueves hizo la Cámara de diputados española que estipula los 16 años como mayoría de edad para abortar sin permiso de los padres y considera la “interrupción del embarazo” como un “derecho de la mujer”, el ginecólogo Esteban Rodíguez aseguró que seguirá recurriendo a la objeción de conciencia “hasta las últimas consecuencias”.


En España, desde que el Gobierno empezó a promover la ampliación de la ley del aborto, representantes del Ejecutivo y del PSOE han subrayado en diversas ocasiones a la necesidad de limitar el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario y ven “con preocupación”, que por el hecho de que los médicos acudan a este mecanismo, se pase el plazo para que las mujeres puedan ejercer el “derecho a abortar”.

ZENIT entrevistó al doctor Esteban Rodríguez Martín, miembro de la plataforma Ginecólogos por el Derecho a Vivir (DAV), con más de cien médicos especialistas de toda España. Es el primer médico que se ha declarado objetor del diagnóstico prenatal, que se está utilizando con fines abortistas.
La segunda parte de esta entrevista se publicará en el servicio de mañana 24 de diciembre.

-¿Por qué usted ha tenido la osadía de manifestar el tema de la objeción de conciencia de manera pública y de invitar a muchos médicos a que lo hagan?
Esteban Rodríguez: Porque soy un hombre libre y no un esclavo. Porque soy médico y mi misión es defender de la vida,  la salud de la mujer y la libertad de ciencia y de conciencia de los médicos para actuar conforme al deber deontológico. Porque asumo que estamos en unos momentos históricos en los que creo necesario dar un testimonio público vivo y valiente en defensa de la cultura de la vida, en comunión con las exhortaciones que nos han hecho tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI. Y porque no estoy dispuesto a darle al Cesar lo que es de Dios.
Esteban Rodríguez: Se nos obliga a asumir la mentalidad eugenésica y anticonceptiva que considera el embarazo como una enfermedad. Algunas universidades y sociedades científicas han asumido esos postulados ideológicos que han sido impuestos a través de leyes en algunos países como el mío.

-¿Le han solicitado practicar abortos? ¿ha tenido que objetar?
Esteban Rodríguez: Sí, en más de una ocasión. He tenido que negarme a participar en un aborto por enfermedad fetal. He tenido que negarme a cooperar en los programas oficiales destinados al diagnostico prenatal de malformaciones, diseñados para permitir el aborto eugenésico como una de sus finalidades, cuando la medicina no es capaz de proporcionar soluciones terapéuticas o cuando, habiéndolas, los padres deciden tener que pasar por el esfuerzo que requerirán los cuidados y crianza de hijo discapacitado o enfermo, argumentando una falsa humanidad o falsa piedad. He tenido que negarme a la inserción de dispositivos intrauterinos y a la prescripción de fármacos antimplantatorios que acaban con la vida con la vida del ser humano en sus primeros días de existencia.


-¿Las ha convencido de que opten por la vida de su hijo?

Esteban Rodíguez: Sí. En mi experiencia, 8 de cada 10 mujeres que quieren abortar ante un embarazo inesperado deciden permitir nacer a sus hijos cuando son ayudadas para ello.
La primera emoción que sienten los padres ante un embarazo inesperado es de miedo ante la responsabilidad que se les avecina. La mujer, en no pocas ocasiones, además se siente sola, por la concepción social de que el embarazo es un “problema” que ataña en “exclusivamente a la mujer” y que considera que no hay obligación de proteger a los hijos si no han sido inicialmente deseados- cuando dejan de ser deseados tras un diagnóstico prenatal adverso- sino derecho a decidir que no nazcan en un ambiente o condiciones desfavorables.
Por tanto la primera intervención debe ir orientada a paliar ese miedo y esa soledad. Hay que hacer sentir a la mujer que hay personas a las que nos importa el sufrimiento y la angustia por la que está pasando de manera que no sienta sola. Especialmente cuando desde su entorno familiar o médico estén sufriendo presiones para abortar. Hay que hacerle sentir que alguien la va ayudar a defender la vida del hijo del que está embarazada ofreciéndole ayudas concretas.

-¿Cree usted que generalmente las mujeres que quieren abortar desconocen lo que implica este procedimiento y las consecuencias que trae?
Esteban Rodíguez: Si, por ello hay que explicarles lo que no les explicaran los abortistas: qué dice la ley, en qué consiste un aborto, como se hace, qué secuelas le acarreará, a qué complicaciones se expondrá, como influirá en su salud sexual y su futuro reproductor y como afectará a su dinámica familiar tanto con sus padres como su cónyuge como con el resto de su hijos. Hay que hacer una ecografía para mostrarle la realidad corporal y personal de su hijo vivo y hacerle sentir que, en el ambiente actual, el único abogado que de que dispone este pequeño es su propia madre, de manera que está perdido si ésta renuncia su defensa. También es un momento de anunciarle la buena noticia que significa que Dios haya querido venir en rescate del hombre a través de Jesucristo, especialmente si el aborto ya se ha producido y la estamos ayudando ha superar el síndrome que sufren tras él.

-Muchos quieren imponer como dogma que el médico se comporte como un agente moral neutro…
Esteban Rodíguez: En mi opinión, esa supuesta neutralidad moral convierte al agente de salud en un agente amoral y, yo no estoy dispuesto a consentirlo sin resistencia. No estoy dispuesto a aceptar los dogmas de otros, contrarios a los míos, especialmente cuando además son contrarios a la deontología médica, poniendo en riesgo la vida, la salud de la mujer y la integridad moral del médico. No estoy dispuesto a renunciar a mi honor y a mi dignidad profesional y humana, para satisfacer los intereses ideológicos de la cultura de la muerte.

-Y no son pocos los que miran con “preocupación” la objeción de un médico por el hecho de que se pase el plazo de una mujer para abortar…
Esteban Rodíguez: Opino que caen en una actitud totalitaria. La libertad de conciencia y el derecho a la vida son anteriores al Estado. La esencia de un Estado democrático y lo que lo diferencia de un Estado totalitario es precisamente la defensa de esos derechos fundamentales.
Más bien nos debemos preocupar por tratar de disminuir el número de abortos, verdadero problema de salud pública que se ha convertido en la primera causa de muerte en España, de controlar a los empresarios del aborto que se están lucrando a costa de la desgracia de la mujer, de ayudar a las mujeres para que no tengan que pasar por el trauma de un aborto que lesiona profundamente su salud y su dignidad como mujer, de promocionar unos sistemas de diagnóstico prenatal que fuesen respetuosos con la vida de los pacientes fetales y que respetasen el derecho de estos a la intimidad y el anonimato genético-cromosómico, que de qué los médicos honrados ejerzan su derecho a la objeción de ciencia y de conciencia para seguir siendo fieles a los principios deontológicos de la profesión médica.

-Sus decisiones se han hecho noticia especialmente por la objeción ante el diagnóstico prenatal…
Esteban Rodíguez: Sí y mis superiores se han negado a respetar mi autonomía moral y han pretendido obligarme, por encima de mi libertad ideológica de pensamiento y de conciencia, a convertirme una herramienta acrítica, de un sistema institucionalizado que permita un falso derecho a decidir provocar la muerte la muerte de un ser humano embriofetal enfermo.
Por Carmen Elena Villa
Zenit.org





21 noviembre 2009

La objeción de conciencia y los médicos católicos

Ponencia leída por el doctor José María Simón  Castellví, presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC) en el XI Congreso Católicos y Vida Pública

El contexto socio-sanitario español

Un aspecto poco comentado del avance de la Cultura de la muerte es su sistemática perversión del Derecho en Occidente. Pero sólo en la singularidad del Derecho a la vida. Sería inaudito que se retorciese con idéntica torsión el derecho mercantil o el procesal. Nos crearía tantas dificultades a los adultos sanos que no se plantea, por ahora.
        
En España, donde esta perversión ha alcanzado cotas de récord, existe una ley que despenaliza el delito del aborto provocado en unos supuestos. Pero estos supuestos son absolutamente vacíos. Si uno no se adapta al deseo del legislador, se recurre al siguiente o al posterior. Y si ninguno se adapta, generalmente no sucede nada. Si analizamos atentamente la ley y su praxis nos encontraremos con episodios similares a los de los hermanos Marx intentando que un contrato se ajuste a sus locuras. Y si es necesario se rompe el papel por donde está escrito el artículo. El bloque ley-praxis favorece sistemáticamente la destrucción de vidas, incluida la de la madre (el padre sólo existe para pagar y no lo digo como broma). Lo triste es que se juega con vidas humanas.
        
En el primer supuesto clásico despenalizador, el caso de violación, no se castiga el aborto hasta las 12 semanas (la normativa no dice cómo se cuentas las semanas; y eso que existen dos maneras de hacerlo que varían en hasta dos semanas). Si una gestante ya ha superado las semanas, puede acogerse al segundo supuesto: en caso de riesgo de malformaciones, 22 semanas. Si su caso no se ajusta al segundo supuesto, se acoge al tercero: sin límite en caso de peligro psicofísico o sociológico. En el caso rarísimo de que se procese a un abortero y se le encuentre culpable, el gobierno aplicará el indulto, como ya ha sucedido en el pasado.
        
Además, la protección maternal con dinero público es mínima (salvo en las recientes excepciones madrileña y valenciana), los medios de comunicación social hablan siempre del “derecho a abortar” a pesar de que jurídicamente no existe tal, los colegios de médicos no intervienen o protegen a sus colegiados aborteros y las distintas administraciones descentralizadas del estado casi no mueven un dedo en la protección del no nacido.
        
Se añade que el aborto no es punible cuando es practicado por un médico o bajo su dirección, lo cual indica que ni siquiera ha de ser ginecólogo y que cualquiera puede realizarlo bajo la genérica dirección de un médico. El frecuente síndrome del postaborto no es contemplado en los planes públicos de salud. Y, para terminarlo de torcer, la legislación es absolutamente cruel con los restos de los niños abortados. Son sólo material biológico.

La objeción de conciencia
        
En este contexto de ley injusta y estructuras de pecado se sitúa la objeción de conciencia del médico y del resto del personal sanitario en España. No es necesario ser “católico” para ver y entender el aborto como algo extremamente repugnante. Cualquier persona de buena voluntad puede percibirlo como nosotros aunque es cierto que la fe ayuda a la razón y a mantener la voluntad en la defensa de la vida inocente. De hecho, el aborto provocado es profundamente antihumano: pertenece al inframundo.
      
La objeción es un derecho paradójico. Se trata del último baluarte de la persona para evitar hacer algo que le repugna profundamente. Y esto está bien. Sin embargo, la acción profundamente repugnante la llevarán a cabo probablemente otros. Uno la evita para sí pero no puede evitarla en sí. Lo repugnante se lleva a término.

La Cultura de la muerte puede tomar la objeción de diferentes maneras. Una, la liberal, afirma que la objeción existe, debe ser operativa, proviene de los Derechos humanos o directamente de la misma Constitución española (no sería necesaria más regulación, ya que toda regulación restringe derechos). Pero afirma también que si alguien quiere matar a sus hijos, no se le debe impedir. Y si algunos médicos objetan, otros llevaran a cabo el acto abortista, por lo que no se ponen especiales trabas al hecho de objetar. Además, cuanto más objetores, tanto más negocio para aquellos que no tienen escrúpulos.
          
Otra postura frecuente frente a la objeción es la de la regulación del derecho a objetar. Éste existe pero debe estar restringido. En ningún caso deben ponerse trabas al ejercicio del “derecho a abortar” y el médico debe remitir a la “paciente” a otro colega más “compasivo” o realizar él mismo el aborto si es muy complicado derivar a la madre. Los poderes públicos deben incluso obligar al personal sanitario a la realización de actos objetables bajo la excusa del bien público, que estaría por encima de cualquier otra consideración.
        
No soy partidario de regular demasiado la objeción. Ella existe y ya está en nuestro ordenamiento jurídico. Cualquier regulación restringirá su derecho. Por otra parte, la experiencia práctica en muchos países enseña que si uno es amable y trabaja con competencia profesional, los demás colegas y muchos empresarios le “toleran” algunas “manías y caprichos”. Es la objeción práctica, que no requiere ninguna firma por escrito. La mayor parte de las personas no quieren trabajar en perpetuo combate. Sólo algunos con fuerte carga ideológica se permiten estar permanentemente en lucha.
        
Recientemente la Organización Médica Colegial de España (OMC) se ha planteado crear un registro oficial y centralizado de objetores. Creo sinceramente que sería más operativo crear un registro de médicos aborteros: son muchos menos, se controlaría quizá mejor lo que no deja de ser un delito y así se evitarían presiones hacia los médicos que respetan la vida humana. No hay que temer por la vida de los aborteros ya que el movimiento pro vida es pacífico.
        
La conciencia es el último baluarte de la persona, su ámbito de intimidad en el que tomará decisiones y será responsable por ellas. Los seres humanos nacemos libres (dicen unos) o nos han creado libres (pensamos otros), pero lo cierto es que somos libres y por tanto responsables. Si no fuéramos libres, la misma Declaración de los Derechos Humanos sería fatua.
        
Sin embargo, esta misma libertad, que significa en cada momento y para cada persona escoger entre el bien y el mal, hace que cada generación tenga que poner en práctica los derechos. No basta con el sistema, la estructura, por buenos que sean. Es necesario que cada uno ponga en práctica lo firmado. Y, como es natural en el ser humano libre, a veces, se hace lo contrario de lo que se debería hacer…
        
La conciencia, para sernos útil, debe estar formada, informada y afinada. A nadie puede obligarse a actuar contra su propia conciencia. Hay actos que repugnan tanto a la persona que es de humanidad respetar su conciencia. Claro que los mismos que defienden actos repugnantes o crímenes contra la humanidad no tienen por qué respetar las conciencias… Así, el derecho a la objeción de conciencia debe ser defendido con uñas y dientes. Al poder de la Cultura de la muerte no le place la objeción.

Algunos ejemplos de defensa pública de la objeción

La Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC) que me honro en presidir, ha tenido que luchar denodadamente para proteger los derechos de la conciencia de los sanitarios en los Estados Unidos. Así, el 3 de marzo del año en curso, la Asociación Médica Católica Americana (CMA) deploró la decisión de la administración Obama de revertir la “Health and Human Services Rule (HHS Rule)”, de diciembre de 2008. Esta decisión representa una importante marcha atrás, especialmente para los médicos y el resto del personal sanitario, en cuanto a los derechos de la conciencia según la Constitución americana y las leyes federales. El presidente de la CMA afirmaba que con ello se mostraba lo lejos que estaba dispuesta a ir la administración Obama para defender y promover el aborto.
        
El Director ejecutivo de la CMA explicaba que no hay nada “pro-choice” en Obama. Ya ha enviado millones de dólares de los contribuyentes a las agencias extranjeras que promueven descaradamente el aborto como método de planificación familiar (algo prohibido por la Conferencia de las Naciones Unidas de El Cairo) y otros tantos millones al Fondo de las Naciones Unidas para la Población a pesar de su apoyo a la política china de abortos forzados para conseguir su política de un hijo por pareja. Ahora, Obama muestra que está dispuesto a forzar a los médicos y a los proveedores de salus de los Estados unidos a participar en abortos y otras acciones que violan la conciencia y su criterio clínico.
        
La “HHS Rule” protegía una parte fundamental de la libertad de los norteamericanos (libertades religiosa y de conciencia). Esta, además, se refleja en todo el mundo libre ya que los Estados Unidos son, hasta cierto punto, un modelo a seguir en muchos aspectos de nuestra convivencia. De hecho, la “HHS Rule” reflejaba y aplicaba 30 años de leyes federales establecidas que protegían la conciencia de los proveedores de salud; leyes que fueron aprobadas después de debate público y apoyo de los dos grandes partidos del país.
        
El presidente Obama, apuntan los médicos católicos norteamericanos, piensa evidentemente que se pueden negar los derechos de la conciencia en algunos asuntos, pero se pueden respetar en otros. Se equivoca. Negar el respeto por la conciencia en una materia amenaza el derecho de cada uno de actuar siempre en conciencia. Además, ello no conlleva una mejor asistencia sanitaria. Al contrario, el acceso a una sanidad de calidad, especialmente para las madres, queda mermado desde el momento en que los médicos de algunas especialidades como la obstetricia y la ginecología abandonan la profesión porque no pueden ejercer en conciencia. Así, la decisión del presidente Obama socava el derecho de la gente a escoger un médico cercano a sus valores. La CMA anima a todos a unirse ante este ataque a la conciencia, a la libertad y a la profesionalidad en la Medicina.
        
La CMA se unió al movimiento “freedom2care” (www.freedom2care.org) y otra entidad, la Christian Medical Association, también apoyó la libertad de conciencia.
        
Por su parte, la propia FIAMC emitió un comunicado sobre la administración Obama y los temas de defensa de la vida. De una manera educada pero muy firme, se desenmascaraban los vicios de la nueva administración, con nombres, apellidos y hechos. Veamos un amplio resumen.
      
Empezamos diciendo que la elección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos fue un hito en la historia y la cultura de América. En tiempos de crisis económica y geoestratégica, Obama prometió ser una fuerza para un cambio positivo, reconciliación política y gobierno efectivo. Desgraciadamente, el presidente Obama ha comenzado su legislatura con acciones que minan el respeto por la vida y la dignidad humanas y la libertad de las religiones. Pedimos a los médicos católicos, a los proveedores de salud y a las personas de buena voluntad, que no ahorren esfuerzos para tratar de convencer al presidente Obama a que cambie su actitud.
        
Durante la campaña presidencial de 2008, algunos católicos singulares y grupos de presión católicos apoyaron a Obama basándose en parte en sus ideas de justicia económica y de política exterior, así como en su idea de intentar reducir el número de abortos aumentando las ayudas económicas a las mujeres embarazadas. Sin embargo, ya como senador, Obama tomó decisiones opuestas al respeto por la vida humana. Por ejemplo: desde hace mucho tiempo, aboga por el aborto a demanda apoyando a la Planned Parenthood, el mayor proveedor de abortos de Estados unidos; siempre se ha opuesto a poner limitaciones al aborto, incluidas aquellas leyes que requieren el consentimiento de los padres en caso de las menores de edad; como senador se opuso activamente a proteger a los niños sobrevividos a los abortos; asimismo, durante la campaña presidencial, proclamó orgulloso su apoyo a la “Freedom of Choice Act” (FOCA), una ley que permite una expansión radical del aborto (prometió firmarla como presidente).
        
Obama además apoya la utilización de fondos federales para investigaciones con células madre que destruyen embriones humanos. En los primeros días de su presidencia, renunció a la “Mexico City Policy”, que negaba fondos federales a las agencias internacionales que promueven o ejecutan el aborto como medio de control de natalidad. De manera aún más ominosa, al renunciar a esta política, se mostró partidario de financiar con fondos federales al “United Nations Population Fund”, una organización que perdió la financiación norteamericana tras colaborar con la coercitiva política china de un hijo por pareja.
        
El presidente norteamericano ha llenado su Gabinete y su Administración con personas favorables al aborto, incluidos Hilary Clinton, la Secretario de Estado y Rahm Emanuel, Jefe de gabinete de la Casa Blanca. Se ha opuesto a la “HHS Rule”, que protegía los derechos de la conciencia de los profesionales sanitarios. Esta norma había entrado en vigor en los últimos días de la administración Bush como respuesta a las muchas amenazas a la conciencia de médicos, farmacéuticos y en general proveedores de salud en los Estados Unidos.
        
La FIAMC hacía un llamamiento urgente al presidente Obama para que reconsiderase su apoyo al aborto y a las investigaciones que conllevan la destrucción de embriones humanos. Además, ofrecía apoyo y oraciones para que los médicos católicos norteamericanos y de todo el mundo educaran al gran público y se opusieran a todos los esfuerzos por promover el aborto.
        
En los últimos meses, Obama ha realizado dos interesantes nombramientos de autoridades que respetan la vida humana. Quizá sea por su pragmatismo o quizá se trate de un milagro. Actualmente, el presidente norteamericano intenta aprobar una reforma sanitaria que no sabemos cómo dejará a la objeción.
        
Por su parte, Mater Care Internacional (MCI), la agencia de la FIAMC para la cooperación internacional en temas obstétricos y ginecológicos, emitió un comunicado el 4 de abril del año en curso, a cerca de la rescisión de la legislación de protección de la conciencia. Ello es especialmente grave para los profesionales de la obstetricia y la ginecología. MCI está presente en los Estados Unidos, en el reino Unido, en Australia, en Kenia, en Sierra Leona, en Ghana, en Indonesia, en Italia, en Irlanda y en Polonia. Su misión es la de garantizar, con iniciativas de servicio, docencia, investigación y lobby, basándose en los más altos estándares éticos y obstétricos, que todos los embarazos den como resultado vidas humanas, con la mayor salud y bienestar para madres y niños.
        
Los obstetras y ginecólogos han considerado desde hace tiempo que tienen que tratar a dos personas: la madre y el hijo. En los últimos 40 años, ha habido notables avances en las tecnologías diagnósticas. Ello ha llevado a la subespecialidad de “Medicina materno-fetal” y a poder diagnosticar y tratar al no-nacido como un segundo paciente desde el momento de la concepción. Al mismo tiempo, se ha ido introduciendo en el mundo una legislación en la que el aborto sería la base principal de la salud materno-filial. Así, se han matado incontables millones de seres humanos no nacidos en nombre de un llamado derecho de la madre a decidir. El principio médico ancestral del “primum non nocere” (lo que primero tiene que hacer el médico es no hacer daño) es un axioma que expresa esperanza, tenacidad, humildad y el reconocimiento de que el ser humano, incluso actuando con buenas intenciones, puede obtener consecuencias no deseadas.
        
La objeción de conciencia, afirma Mater Care, ha sido siempre algo propio de las sociedades civilizadas. Interferir el derecho de actuar contra la propia conciencia es anular el principio de autonomía del médico y los derechos de la maternidad. Forzar a los médicos a realizar actos contra la conciencia es una forma de totalitarismo. La práctica de la obstetricia el los Estados Unidos sufrirá mucho con ello. La Declaración de Ginebra, formulada después de la Segunda guerra mundial, nunca fue más pertinente: “practicaré mi profesión con conciencia y dignidad. Mantendré el máximo respeto por la vida humana, desde los tiempos de la concepción, incluso si está amenazada”.
        
Es aceptado por los gobiernos, las profesiones y las confesiones religiosas que no es ético que los médicos cooperen en la pena capital administrando inyecciones letales o que utilicen sus habilidades quirúrgicas en amputaciones judiciales. En algunos estados ha sido imposible encontrar médicos que apliquen las legales penas de muerte: se trata de un ejemplo que podría también suceder en el caso del aborto. ¡Dios lo quiera!
      
El congresista John C. Fleming, médico, escribió el 6 de marzo del año en curso una carta al presidente Obama en la que hablaba abiertamente de discriminación hacia los profesionales que se niegan a realizar abortos debido a la nueva legislación.
      
Con todo ello se va viendo que, a pesar de los avances de la Cultura de la muerte, una parte de la sociedad internacional insiste en proteger el derecho a actuar según la propia conciencia. Esperemos que, en España, por lo menos se respete el Derecho a la objeción y que haya muchos objetores, lo que salvaría, sin duda alguna, numerosas vidas.
      
Termino con unas palabras trazadas con mano temblorosa por el mártir de la conciencia beato austríaco Franz Jägerstätter. Él se negó a servir a la ideología nazi y, en agosto de 1943, en la prisión militar de Berlín-Tegel dejó escrito: “Aunque escriba con las manos encadenadas, es preferible a tener la voluntad encadenada. A veces, Dios se manifiesta dando fuerza a quienes le aman y no anteponen las cosas terrenales a las realidades eternas. Ni el calabozo, ni las cadenas, ni siquiera la muerte pueden separar a alguien del amor de Dios, ni arrebatarle la fe y el libre albedrío. El poder de Dios es invencible”.



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25 abril 2009

Me podrán multar y encarcelar pero nunca mataré a un feto



"Yo no meto a una niña de 16 años en quirófano sin que lo sepan sus padres, y menos para arrancarle a su hijo", señala el doctor Esteban Rodríguez Martín.

REDACCION HO.- Para el doctor Esteban Rodríguez Martín, miembro de la plataforma Ginecólogos por el Derecho a Vivir (DAV), con más de cien médicos especialistas de toda España adheridos, y Vocal de RedMadre Cádiz, "ni la Ministra de Igualdad, ni la de la Sanidad, ni el mismísimo Jefe del Estado son dueños de mi conciencia".

El ginecólogo gaditano se muestra dispuesto a "ir a la cárcel antes que acabar con la vida de un inocente". Rodríguez Martín es el primer médico que se ha declarado objetor del diagnóstico prenatal, que se está utilizando con fines abortistas.

Desde que el Gobierno empezó a promover la ampliación de la ley del aborto, representantes del ejecutivo y del PSOE han aludido en diversas ocasiones a la necesidad de limitar el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario, que según algunos ministros debería quedar subordinada a un nuevo "derecho": el del aborto.

Sin embargo la objeción de conciencia de los médicos se encuentra respaldada por la Organización Mundial de la Salud, tal como se expresa en el informe Medicina Genética publicado en la Review of Ethical Issues in Medical Genetics.

Frente a este intento de recortar las libertades, el doctor Rodríguez Martín afirma estar dispuesto a defender su conciencia hasta las últimas consecuencias:

  • "Soy un hombre libre no un esclavo. Mi conciencia no le pertenece al Estado, frente a la libertad de conciencia no caben matices, me podrán expulsar de mi trabajo, me podrán multar y encarcelar pero nunca mataré a un feto, ni traicionaré los principios deontológicos de mi profesión, seré otra víctima de la ley del aborto pero conservaré mi dignidad profesional y mi honor".
  • "El aborto no es ni medicina ni salud, es ideología. La libertad ideológica y el respeto a la objeción de conciencia es la base de la salud democrática de un país".
  • "Las mujeres necesitan ser ayudadas y sus hijos protegidos, el 80% de las mujeres a las que se ofrecen ayudas continúan su embarazo y permiten nacer a sus hijos. Los gobiernos han hecho dejación de funciones no cumpliendo su obligación de proteger la vida del nascituro con ley coladero actual y pretenden su desprotección total con el nuevo proyecto de ley".
  • "Los programas de diagnóstico prenatal diseñados con la intención de que una de sus utilidades sea posibilitar acabar con la vida del feto enfermo o discapacitado son contrarios a los principios deontológicos y convierten al ginecólogo en cooperante necesario del aborto eugenésico. Lo único incompatible con la vida es la muerte, todo feto es viable dentro de su madre y no hay motivo para arrancarlo prematuramente si no es con la intención de causar su muerte."
  • "Restringir la objeción de conciencia no dignifica un crimen, sino que lo agrava. No se puede obligar al ginecólogo a atentar contra la salud de la mujer. El aborto lesiona la salud sexual y reproductiva de la mujer, además de la psíquica".
  • "Para practicar un aborto no hace falta estudiar 6 años de medicina y 4 de especialidad, no hace falta ser ginecólogo, de hecho muchos de los que los practican en los centros concertados no lo son, no hace falta saber operar un cáncer de mama. El Ministerio de Igualdad debería ir pensando en crear una especialidad paramédica que se llamase Técnico Abortista, dos años de formación en un centro abortista serian suficientes. La acreditación podría ir firmada por la ministra de Igualdad dejando al margen, como hasta ahora, al Ministerio de Sanidad"



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19 enero 2009

"La OMC debe actuar de una manera mucho más decidida contra el aborto libre y la eutanasia"



Manuel de Santiago, vocal de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Madrid, sostiene que "los órganos representativos de la Medicina -en especial la Organización Médica Colegial (OMC)- necesitan manifestar firmemente ahora su oposición a las leyes previstas, y con mucho mayor compromiso que el demostrado hasta ahora, bastante pusilánime".

DIARIO MÉDICO, por Nuria Siles.- Según Manuel de Santiago, vocal de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Madrid, "los órganos representativos de la Medicina -en especial la Organización Médica Colegial (OMC) necesitan manifestar firmemente ahora su oposición a las leyes previstas, y con mucho mayor compromiso que el demostrado hasta ahora, bastante pusilánime". A su juicio, la OMC debe actuar "de una manera mucho más decidida y desafiante, si es que realmente está contra el aborto libre y la eutanasia".

De Santiago considera que "el órgano supremo de la corporación sanitaria necesita tomar las riendas de la defensa de los miles de médicos ginecólogos y no ginecólogos que se pueden ver implicados en las leyes previstas. La OMC tiene que estar a la altura de las circunstancias, pues es mucho lo que nos jugamos".

Asimismo, ha explicado que "debe hacerse con luz y taquígrafos, en diálogo con la autoridad sanitaria y a la vez denunciando a la opinión pública la postura mayoritaria de los médicos; y si es necesario, llevando a cabo una leal oposición democrática a tales proyectos, recabando los apoyos necesarios".

El vocal de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Madrid ha ido más allá: "si ante esta grave intromisión en la práctica diaria de los médicos, nuestras instituciones más representativas hacen la vista gorda o guardan la ropa, para no incordiar al poder, con toda la razón se podría uno preguntar, ¿para qué sirven las organizaciones corporativas? ¿para qué la colegiación obligatoria? ¿cuál es entonces la razón de ser de la OMC? ¿Qué fundamenta su costoso sostenimiento por los médicos?".

Asimismo, ha apelado a la unidad de los profesionales: "Es necesario estar unidos, asumir nuestras convicciones y creer en nuestro poder real al menos en el nivel de las corporaciones. La enfermería y la medicina tienen que saltar a la opinión pública con declaraciones firmes y rechazar los proyectos de aborto libre y eutanasia que el gobierno prepara; y si el curso de los acontecimientos lo hacen imposible, seguir protestando y haciendo uso de los recursos más impactantes ante la opinión pública".

Apoyo y solidaridad

Además, sostiene que "ha llegado el momento de mirar a las especialidades más amenazadas y apoyarlas, de solidarizarnos con sus posiciones y de recordar el papel límite moral que la Medicina ha adquirido ante la sociedad. Pongamos las cartas bocarriba, rechacemos las leyes".

De Santiago ha sostenido que "si la voluntad del Ejecutivo es imponer el aborto libre y la eutanasia, habrá de haber alguna suerte de normativa sobre la objeción de conciencia para la clase sanitaria, simplemente para evitar ruidos y protestas en los medios". Pero esto -ha añadido- "no puede conformarnos".

Los órganos representativos de la Medicina, en especial la OMC, deben adoptar un mayor compromiso del hasta ahora demostrado "si es que realmente están contra el aborto libre y la eutanasia", según Manuel de Santiago, vocal de la Comisión Deontológica del Colegio de Madrid.



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12 diciembre 2008

El diagnóstico prenatal de Síndrome de Down lleva a la mayoría de mujeres a abortar


Entrevista Dr. Esteban Rodríguez en COPE, primer ginecólogo que objeta al diagnóstico prenatal



Esteban Rodríguez Martín, médico especialista en ginecología y obstetricia, es el primer médico objetor de conciencia al diagnóstico prenatal con fines eugenésicos. En el programa “El Espejo” confirma que cada año nacen menos niños con síndrome de Down y declara que “detrás existe desinformación y miedo y se ofrece el aborto con mucha facilidad”.

Eva Galvache - 11-12-08

David González, 29 años, sindrome de Down



La mayoría de padres a los que se les hace un diagnóstico prenatal de síndrome de down, deciden abortar. El Dr. Esteban Rodríguez señala en la entrevista concedida al programa “El Espejo”, que “un hijo con una discapacidad exige un compromiso, un cariño especial, una atención especial … y muchas veces la cultura y la facilidad con que se ofrece un aborto, hace que muchos padres opten por esa decisión”.

En España son unos 2000 niños los que dejan de nacer cuando se hace el diagnóstico prenatal. “Lo que radica detrás de todo esto es una desinformación, un miedo que tienen los padres a tener un hijo con deformidad”, afirma Rodríguez Martín. A su juicio, el propio concepto de malformación es alarmista “parece que lo que les va a nacer es un monstruo”.

El ginecólogo, que recibe las críticas de sus compañeros de profesión por objetar a las pruebas de diagnóstico prenatal con fines eugenésicos, reivindica la figura del abogado del Nasciturus, ya que nadie defiende sus derechos.


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