23 febrero 2005

Detrás de las paredes


Algunos han dicho que mi historia es única, porque tuve la rara experiencia de estar detrás de las paredes de una clínica de abortos de Planificación Familiar.

by Rebekah Nancarrow

El padre de mi niño no quería este embarazo. Él vio mi negación inicial de hacerme un aborto como una manera de atraparlo. Yo tenía miedo y sólo veía las dificultades asociadas con ser una madre soltera.

Fue menos de un mes antes de mi graduación de la universidad que tomé la prueba de embarazo para hacerse en casa que me costó $8, la que confirmó mi temor más grande. Con esas dos líneas acusatorias enfrente de mí, el volumen de mis pensamientos era inmensurable.

“¿Quién soy?” Era todo lo que podía pensar. Era educada y tenía la convicción de que el aborto era asesinato, pero aún así esas dos líneas murmuraban: “Escóndelo, escóndelo”.

Convencida de que me arrepentiría de esa decisión por el resto de mi vida, le dije al padre que no podía hacerme un aborto. Él me dejó, por supuesto, pronunciando las últimas palabras en cuanto a que mi hijo sería ilegítimo y que yo había arruinado su vida.

El embarazo fuera del matrimonio lleva su propia carga, pero cuando el padre se va, y confirma que te odia, esa carga se vuelve sofocante.

Cuando hice la llamada inicial a la clínica, pregunté lo usual: ¿Cuánto cuesta? ¿Duele? ¿Cuánto tiempo va a llevar? ¿Cuántos días de trabajo voy a perder?

Las respuestas fueron las siguientes: El procedimiento cuesta $276 dólares incluyendo un sonograma, un sedante (valium) con medicina para el dolor, y tres meses de pastillas para el control de la natalidad. El procedimiento en sí dura diez minutos, aunque debo esperar estar allí por unas cinco horas en total. Sentiré un dolor leve como de calambres en el útero que no debería recordar por el sedante.

Cuando pregunté sobre ese lapso de memoria, ellos me explicaron que la administración intravenosa incluiría una droga que “borra” de 2 a 3 horas de memoria. Pensé que eso era raro, pero no recordar lo que estaba por hacer parecía estar bien. No hice más preguntas.

A medida que ese día funesto se acercó, llamé a Planificación Familiar y cancelé mi cita. Hice eso tres veces más. Finalmente tomé la decisión de continuar.

La noche anterior a mi cita final, visité a mi mejor amiga, aunque ella no tenía ni idea de los eventos del próximo día. Nos sentamos en su patio de atrás con un congelador de vinos, y hablamos de novios y novelas.

Traté de dormir la mañana siguiente para reducir el número de horas conscientes de pensamiento y temor.

Ellos me dijeron que llamara la mañana de mi cita para recibir direcciones y me explicaron que habría un guarda armado en las oficinas médicas para escoltarme a sus oficinas.

El guarda estaba allí como me habían prometido. Él tenía un bloc con una hoja con nombres y horas. Le eché una mirada a la hoja y pensé que seguramente todos esos nombres no eran para abortos.

Pero al entrar a la sala de espera, probó ser verdad. Era como caminar en la cafetería de la escuela secundaria. Noventa y cinco por ciento de las jóvenes sin duda eran adolescentes.

La risa era el sonido sobresaliente cuando observé la sala de estar. La mayoría estaban con amigas, sonriendo, revelando estar contentas por haber perdido un día de clase. Una ausencia excusada por supuesto.

Había unos pocos novios en la sala. Todos eran tan jóvenes, sin vergüenza en sus rostros para nada. Me dirigí hacia el mostrador. La recepcionista fue cortés y me dio un bloc con casi una docena de papeles e información general.

Leí el material lentamente, mirando furtivamente a aquellos alrededor de mí, tratando de entender por qué estábamos haciendo esto.

Y allí estaba yo. Sola. De veintitrés años de edad, sintiendo como que estaba prostituyendo mi cuerpo. Me odiaba a mí misma. Odié el ser mirada seguramente de la misma manera en que yo miraba a aquellos a alrededor de mí.

Mientras pretendía leer mi libro, las lágrimas me quemaron los ojos al tiempo que dije la oración más sincera que jamás haya hecho: “Dios, mueve mis piernas hacia la puerta. No me abandones ahora”. Pasaron cerca de dos horas en esa primera sala de espera, y no había terminado una página de mi libro.

“Rebekah, cumpleaños 4-12”, llamaron. Caminé rápidamente hacia la puerta, esperando que nadie recordara mi rostro. No hice contacto visual con la enfermera. Ella, también, era muy joven. Tal vez 19 ó 20 años. La clínica estaba plagada de jóvenes y de tonterías. Me pregunté si ese trabajo era su práctica antes de graduarse.

Entramos en la sala del sonograma para determinar cuán avanzado estaba mi embarazo. Ella me preguntó si yo estaba nerviosa. “No”, le dije, “sólo triste”. Me miró con compasión. “No te preocupes”, me dijo. “Te sentirás mucho mejor cuando todo esto haya terminado”.

Volteé el rostro. Ella no mostró culpa o remordimiento. Honestamente pensó que me estaba haciendo un favor. Yo estaba triste también por ella. De pronto me sentí triste por cada trabajador en ese lugar.

Era imposible ver la pantalla del sonograma desde donde yo estaba acostada, aunque ni siquiera traté. La enfermera determinó que mi embarazo era de 9 semanas, lo que significaba un “procedimiento de succión” como ella describió.

Esas palabras eran tan estériles; “procedimiento”, “avanzado”, “succión”. Creo que no escuché la palabra aborto ni una vez en todas mis conversaciones con Planificación Familiar. Hubiera sido fácil pasar por alto el hecho de que simplemente estábamos embarcándonos en el fin de una vida.

Me dijeron que me pusiera mi ropa nuevamente. Podía regresar a la primera sala de espera si tenía a alguien esperando por mí, o podía ir a un cuarto separado para aquellas que estaban solas.

El segundo cuarto era pequeño; yo era la única allí. Esperé otras dos horas en ese cuarto. Había una televisión en un rincón, reportando los últimos eventos de la tragedia del 11 de septiembre, pero ni me di cuenta. Había tanta tristeza en ese cuarto.

Había llegado a la clínica a las 10 de la mañana, y ahora eran las dos menos cuarto de la tarde. Recuerdo haber sentido mucho frío todo el tiempo. Había frazadas en la primera sala de espera sobre una silla, como si quisieran que el lugar estuviera frío por alguna razón específica. Casi todas tenían una frazada sobre las piernas.

Decidí quedarme fría. Me mantenía la mente ocupada. La vista fuera de la ventana era bellísima, árboles verdes a punto de cambiar de color para el otoño. Miré hacia otro mundo de tibieza y vida.

El último paso antes del “procedimiento” en sí fue hablar con una consejera. Me dirigió a una habitación muy pequeña con un mostrador y dos sillas. Me preguntó si tenía alguna pregunta.

“Sí”, le dije, determinada a ser cortés. “Quiero ver la foto de un BEBÉ de 9 semanas”. Dije “bebé” muy despacio y claramente. Ella entendió mi alusión. “El FETO”, respondió, “es muy pequeño, y no creo que sería una buena idea que veas una foto”.

Yo continué: “Quiero saber si el corazón está latiendo”.

“Esto sólo lo va a hacer más difícil para ti”, respondió ella.

De pronto todo hizo sentido para mí. Nosotras no estábamos allí para discutir opciones. Estábamos cerrando un negocio. Ella estaba al fin de su discurso de ventas y cerca de perder su cuenta.

“Me gustaría ver una foto, por favor”.

De mala gana, ella sacó una copia vieja y borrosa de un “feto” dibujado a mano, con una pocas estadísticas escritas debajo sobre el peso y el tamaño del bebé a las 9 semanas. Fue todo. No más detalles.

Miré fijamente a las pequeñas manos, pies y cabeza. Respiré profundamente y pregunté: “¿Cuál es el próximo paso?”

Ella procedió a hacerme algunas preguntas. “¿Cuándo fue la última vez que consumiste alcohol?” Recordando el congelador con vino en la casa de mi mejor amiga la noche anterior, confesé: “Anoche”.

Ella cerró mi archivo y dijo con un suspiro: “No podemos hacerlo hoy. Vamos a tener que hacer otra cita”. Me explicó que no podía tomar bebidas alcohólicas antes de las 24 horas del procedimiento porque no sabían el efecto que tendría sobre las medicinas que me darían.

Yo no podía creer lo que estaba pasando. Había estado allí cuatro horas y ahora me querían dar otra cita. Me dijo que la próxima cita disponible sería en seis días.

Con esa declaración supe que nunca regresaría. No podría hacer eso nuevamente. No podría esperar otros seis días con el conocimiento de comenzar todo otra vez.

Ella dijo que les debía $70 dólares por el sonograma de ese día y que podía pagarles por la visita de la próxima semana también. Sólo por curiosidad, le pregunté si los $70 que tenía que pagar entonces serían deducidos de la próxima visita. “No”, respondió directamente.

De pronto, todo hizo sentido. Era por el dinero. Planificación Familiar es un negocio de mucha ganancia, que explota la necedad de la juventud y lo esconde con la frase: “El derecho de una mujer a elegir”.

Tomó mi tarjeta de crédito. Me sentí violada. Firmé el recibo por los $70 dólares y rompí la copia de carbón rápidamente, sintiendo que había apoyado al negocio más vil jamás comenzado.

Caminé a través de la primera sala de espera, no haciendo contacto visual con nadie. El guarda de seguridad me paró fuera de la puerta y me preguntó si regresaría. Suavemente, respondí “no” y me dirigí a mi automóvil.

Me senté debajo de esos árboles verdes que había mirado por la ventana de la sala de espera, y me toqué la barriga. Mi oración había sido respondida después de todo.

Había orado toda mi vida por lo que ahora parecían cosas sin sentido, pero aquel día yo supliqué por la vida de mi hijo, y su vida me fue concedida.

19 febrero 2005

Esperanza está dispuesta a ir a donde haga falta para contar la verdad sobre el aborto.

Esperanza Puente asegura que el aborto supone un trauma que marca para toda la vida La pesadilla del aborto, contada por una víctima

Esperanza sufre el síndrome postaborto desde que hace diez años acudió a la ‘clínica’ Dator, y rompe su silencio para advertir a otras posibles víctimas.

“Aborté hace diez años. Era bastante joven, estaba sola y tenía mucho miedo. Como te ofrecen esto, pues te lo planteas”. Es el testimonio de Esperanza Puente, portavoz de la Asociación de Víctimas del Aborto, encargada de atender a las mujeres y familiares que sufren el síndrome postraumático del aborto, y de denunciar la desinformación médica sobre las consecuencias psicológicas que supone un aborto provocado. Es un testimonio duro, molesto, desagradable. Pero necesario para que muchas mujeres, posibles víctimas, sean advertidas y recapaciten a tiempo. Esperanza cuenta desde que entró por la puerta de la Dator hasta que salió a la calle “sin una parte de mí misma”, y denuncia a los medios por el taxativo silencio en torno a la verdad del aborto, y a la Administración por la falta de atención que reciben del Estado las mujeres que se enfrentan solas al terrible síndrome

El seis de febrero Esperanza fue protagonista en La 2 de Últimas preguntas, y los frutos de tan valiente testimonio no se hicieron esperar. Una chica de 25 años, abandonada por su pareja y embarazada de 12 semanas, vio el programa y dejó de pensar en abortar. Otra, de 21. Y una tercera de 36, con cita para abortar, decidió no hacerlo. Las tres se pusieron en contacto con la Asociación Víctimas del Aborto, llamando al teléfono 637 110 328. Esto hace reflexionar. Desde que Esperanza saltó al terreno de juego, cambiado el signo del partido. Pero, ¿cuántos abortos no se habrían ejecutado si se las hubiese informado antes? ¿Por qué nunca se ha hecho?

Mª Esperanza Puente abortó hace años en Dator y denuncia la desinformación médica sobre el síndrome postaborto “Cuando se llevaron el bote con los restos de mi hijo sentí que me arrancaban la vida” “Aborté hace diez años. Era bastante joven, estaba sola, sin nadie a quien acudir.

Tenía miedo, y como te ofrecen esto, pues te lo planteas.” Son palabras de Mª Esperanza Puente Moreno, portavoz de la Asociación Víctimas del Aborto, dedicada a ayudar a las mujeres que sufren el síndrome postaborto y de las que el mundo se olvida tras pasar por caja y por el quirófano.

Por Jesús g. Sánchez-Colomer

Soy portavoz de las Victimas del Aborto porque soy víctima.

Nunca nadie me informo de las consecuencias psicológicas que iba a sufrir tras abortar.

Este es el comienzo del relato de Ma Esperanza Puente, que cuenta a ALBA los recuerdos de la que ha sido la experiencia mas dura de su vida: el aborto de su segundo hijo hace ahora diez años.

Lo cuenta para que otras mujeres no cometan el mismo error. Es un testimonio doloroso, desagradable, pero, no podia ser de otra manera, es un relato que rebosa Esperanza, para muchas mujeres y para sus hijos.

La situación

Te voy a explicar por que soy victima. Yo era joven y estaba sola. No tenia nadie a quien acudir. Tienes un problema importante, estas sola, llena de miedo, y como te ofrecen esta posibilidad, te lo empiezas a plantear. El tiempo aprieta cada día que pasa y tu sigues sola. Así que llame por teléfono a la clínica Dator.

Yo estaba de tres meses y me dieron cita para el día siguiente, como con prisa, lo cual es normal, porque cuanto mas tiempo tengas para pensar, para reflexionar, menos les conviene a ellos h; no en vano, los abortistas viven, y muy bien, del drama de estas mujeres.

Al día siguiente fui a la clínica. Es algo extraño porque tu no quieres ir, pero la soledad te lleva, no te queda otra, es lo único que te ofrecen.

Yo esperaba algo de información, y lo que me encontré en la Dator fue una situación surrealista. Allí no hay una mirada amable por ningún sitio, hay mucha frialdad.

En la gente, en el ambiente.

Ni una sonrisa. Te pasan a una sala de espera en la que solo se oyen murmullos, y se tiene una visión tétrica: las caras de las mujeres que allí estamos. Esas caras no se me olvidan nunca. !No quiero! Esperanza asegura que incluso después de tanto tiempo, tu mente guarda recuerdos que crees olvidar, impresionantes h, pero gtu conciencia humana natural te indica que no esta bien lo que has hecho.

Eso esta ahí y por un motivo sin determinar, salta en tu cabeza en un momento dado h.

Entonces comienza el mayor sufrimiento psicológico al que se puede enfrentar una mujer: el síndrome postaborto, el hecho de asumir la muerte no natural de su hijo en su propio seno. No necesitas ser creyente ni nada. Es algo irreversible que has hecho, que queda ahí para siempre, latente, pero que salta algún día. Lo has hecho, no tiene remedio y eso es algo que no te cuentan en ningún sitio.

Por eso soy victima. Esperanza ha contado esta historia varias veces en los últimos meses, y aun así tiene que recuperar el aliento para enfrentarse al relato, porque espera que ayude a muchas mujeres, y cuya parte mas dura comienza en un primer reconocimiento.

El medico no te dice absolutamente nada.

Mientras te examina, por supuesto tu no ves la pantalla del ecógrafo. Verifica una serie de cosas y te mandan de vuelta a la sala. Tu miras las caras. Las chicas mas jóvenes recuerdo que lloraban bajito, sin hacer ruido. Nadie comentaba nada con nadie y reinaba el silencio, cuando en tu interior gritabas muy fuerte: !no quiero! Pero son gritos ahogados, que no escucha ni quien tienes al lado, solo los oyes tu.

Entonces pasas al psicólogo y esperas que te diga algo, y no te dice nada. Quieres que te digan que no lo hagas. Pero al revés, te dicen que no pasa nada, que es algo muy sencillo, muy fácil, y que cuando acabes, te vas a casa como si nada, cuando la realidad llega después. La cosa es que el psicólogo te descuadra todo, porque esperas una mínima explicación, y allí no te dan ninguna. Esperanza aun se muestra sorprendida, diez anos después, al recordar el trato de un psicólogo únicamente preocupado en que pasara al quirófano para poder cobrar, sin importarle su situación, ni las consecuencias ni nada de lo que rodea a una mujer que, bajo tanta presión, se somete a un acto tan duro.

Luego se olvidan de ti “Te pregunta qué tal estás, que con la cara que llevas no hace falta ni que contestes, y te dice que tienes que firmar un consentimiento informado.” Este documento es de obligado cumplimiento cada vez que una persona se somete a una intervención. La vigilancia y el interés que se pone en este documento es extremo, pues de él depende que una persona acepte o no el someterse a una intervención médica, sabiendo siempre sus posibles consecuencias. Para ello la información médica ha de ser rigurosa, transparente y completa, “algo que no se da en el abortorio, porque no te explican nada sobre las consecuencias psicológicas que se pueden dar. Al revés, se da por hecho que tú quieres abortar, que no vas a sufrir consecuencias negativas psicológicas.

Ni se preocupan por eso, y eso es real. En el documento escrito que te dan no dice nada de las consecuencias psicológicas o de los posibles traumas que pudieran darse, ni siquiera lo menciona como posibilidad. Te dicen que no pasa nada, que es muy rápido y que en cuanto acabe, te vas a casa, como si nada. En ese momento te sientes totalmente ida, desamparada. No eres persona. No te preguntan por qué puede suponer un mal para ti el seguir adelante con tu embarazo, que se supone que es el supuesto al que te acoges. Te informan menos que cuando te vas a sacar una muela. Te lo hacen y se olvidan de ti. Y tú apáñatelas como puedas.

La intervención “Tras hablar con el psicólogo te vuelven a pasar a la sala.

Estás desorientada. Al rato te vuelven a llamar y te dicen que te desnudes, sin pudor alguno; no te dan una bata ni nada, y vas desnuda hasta la camilla, y una vez que te colocas igual que si fueses a dar a luz, entra el médico. Recuerdo que tras ponerme una anestesia local, me dijo que como no me tranquilizase, íbamos a estar hasta mañana, y que me iba a doler más. Hizo la intervención. Es rápida y muy molesta. Yo estaba mirando al techo gritando ¡pare!, pero sin gritar. Quería salir corriendo de allí, pero no puedes. Es tan duro asumir lo que está pasando como la manera en que está pasando. Al tiempo que el médico hace su trabajo, las enfermeras tienen una conversación paralela.

No están pendientes de ti.” Esperanza, mientras se acerca a esta parte de su relato, ya no puede contener las lágrimas, y a duras penas prosigue con lo más atroz del aborto, que fue ver los restos de su hijo metidos en un bote: “Lo echan en un recipiente de cristal y se queda ahí, apartado en un lado. Tú lo ves. Es curioso cómo antes del aborto no te dejan ver la pantalla del ecógrafo por si te arrepientes, pero una vez que estás en la camilla, les das igual. Lo dejan allí apartado, lo ves. Si estás de tres meses, no ves sólo líquido.

Yo vi trocitos de carne.

Luego una enfermera se lleva el bote. En ese momento es como si te arrancasen con él la vida. Lo sientes aquí dentro”, dice Esperanza golpeándose el pecho, “tu vida se va tras el recipiente, y ya no vuelves a ser la misma nunca. Te han arrancado de cuajo tu personalidad, tu vida, tu integridad.

Lo notas salir de dentro.

Y se lo llevan como el que carga un saco de patatas. Esa imagen no se te borra de la mente en la vida.” Esperanza continúa con el testimonio sin parar, porque si para, se viene abajo. Se lo sabe casi de carrerilla de haberlo repasado quién sabe cuántas veces en su memoria.

“Te vistes como puedes, sola, nadie te ayuda, y pasas a una salita diferente a la anterior, porque no permiten que las chicas que están esperando vean cómo te sacan de allí. Al final aparece una enfermera, te pregunta si te mareas, y si le dices ‘no’, te contesta: ‘Pues hala, ya puedes irte a casa’.” En la calle “Quieres salir a ver si te da el aire, pero dentro te has dejado algo, no estás entera, y se te cae el mundo. No sé ni cómo llegué a casa. Era viernes y estuve los tres días metida en la cama, sin levantarme ni para comer ni para ir al baño. Pero llega el lunes. Así que te levantas, te vistes, y te vas a trabajar.

Como si nada. Eres otra, pero la gente no lo sabe. Es imposible llevar algo así.” Sobre el síndrome postaborto, Esperanza apunta como factor determinante el “no poder perdonarte. De las chicas con las que he hablado yo, les pasa de todo. Algunas ven a lo mejor un niño de cuatro años, que es la edad que debería tener su hijo, y se echan a llorar. Es algo que puede salir enseguida, a los cinco años o a los veinte, por un programa de TV, o por algo que cuenta una vecina. Eso está latente ahí, y un día salta. Entonces prepárate, porque en España nadie da ayuda para superar esta patología. Estás sola.

Manipulación “Los médicos del Estado no ofrecen ayuda, el Estado no informa, los medios de comunicación manipulan. Te lanzan el mensaje de que abortar es libertad, es progreso, de que no pasa nada. Por lo que no puedes contar tu caso, porque te tratan como si fueses rara. Te hacen un juicio.

Pero los medios de comunicación deben informar. ¿Por qué no se televisa un aborto? Hemos visto imágenes de todo tipo, pero jamás hemos visto un aborto. Nadie dice qué es lo que pasa allí. Hablan del aborto como si no fuese nada, como si fuese normal, y eso te hace daño; lo que dicen respecto al aborto el Estado y los medios es todo mentira. Por favor, que empiecen a hablar, a decir la verdad.

A llamar al pan, pan.

Que sean valientes. Hoy te venden que tienes que ser joven, divertirte, que cómo vas a atarte con un hijo... ¡Ahí se habla de hijo! Ésa es la manipulación.

Si es hijo para atarte, es hijo también para hablar de abortar, guste o no guste. Los conceptos hay que aclararlos, porque no tenemos ni idea.” Esperanza ha terminado el testimonio de algo que le sucedió hace ya diez años. En este tiempo ha solicitado ayuda médica, y nadie se la ha dado excepto la Asociación de Víctimas del Aborto de la que ahora es portavoz, una asociación que “sí es feminista, porque el aborto es algo que nos afecta a todas las mujeres, ya que es en nosotras en el lugar donde se transmite la vida, o donde se elimina”. Lo dice una víctima que se ha atrevido a contar los que casi nadie dice: el aborto es un mal; posiblemente, el mayor de todos.

Por darnos tu valiente testimonio, gracias Esperanza.

Del 19 al 25 de febrero de 2005 // Semanario ALBA www.semanarioalba.com

18 febrero 2005

Vaticano.- El Papa compara en un nuevo libro el aborto con el Holocausto

Vaticano.- El Papa compara en un nuevo libro el aborto con el Holocausto

VARSOVIA (POLONIA), 17 (EP/AP)

El Papa Juan Pablo II advierte en un nuevo libro que la antigua Europa comunista debe protegerse contra lo que llama "el modelo negativo cultural" del Oeste y compara el aborto con el Holocausto, alegando que ambos derivan de gobiernos en conflicto con las leyes de Dios.

En 'Memoria e Identidad: Conversaciones Entre Milenios', el Papa reflexiona sobre un amplio abanico de asuntos, entre ellos el atentado de 1981 contra su vida, las luchas del siglo XX contra el Nazismo y el comunismo y el valor de la vida humana.

El libro --el quinto del Papa-- será lanzado la próxima semana en Italia, pero una versión polaca fue facilitada a Associated Press por la editorial con sede en Cracovia Znak. El libro saldrá a la venta en Polonia el próximo 11 de marzo.

El Papa dice que los países liberados de la dominación soviética y de la ley comunista al final de la guerra fría en 1989-90 --entre ellos Polonia, mayoritariamente catolica-- ahora deben resistir a las influencias culturales del Oeste de Europa.

"La amenaza básica a la que se enfrenta ahora Europa Central es al hecho de tener sometida su identidad.... ?Cuál es el riesgo?" escribe, respondiendo que la principal amenaza es "la caída bajo la infuencia del modelo cultural negativo expandido en el Oeste".

Escribió que durante la lucha contra el comunismo, "esa parte de Europa cumplió una misión de madurez espiritual gracias a la cual a ciertos importantes valores para la vida humana fueron menos devaluados que en el Oeste. Allí la convicción de que Dios es el garante más alto de la dignidad humana y los derechos humanos está todavía viva".

El Papa también comparó la legislación que permite el aborto con el Holocausto, el asesinato por parte de la Alemania nazi de seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, diciendo que ambos ocurrieron cuando se decidió usurpar "la ley de Dios".

"Fue un parlamento legalmente elegido que permitió la elección de Hitler en Alemania en los años 1930 y luego fue el mismo Reichstag que dio a Hitler los poderes que pavimentaron el camino para la invasión política de Europa y la creación de campos de concentración y para introducir la supuesta 'solución final' a la cuestión judía, es decir el exterminio de millones de hijos e hijas de Israel".

Según el Papa, "tenemos que cuestionar las regulaciones legales que se han decidido en los parlamentos de las actuales democracias. La asociación más directa que me viene a la mente son las leyes sobre el aborto.... Los parlamentos que crean y promulgan tales leyes deben ser conscientes de que están transgrediendo sus poderes y permanecen en conflicto abierto con la ley de Dios y la ley de naturaleza".

El libro es esencialmente una transcripción de conversaciones que mantenía el Papa con sus íntimos amigos el filósofo político Krzysztof Michalski y el reverendo Jozef Tishner en 1993 en su residencia de verano cerca de Roma

16 febrero 2005

Distintos recursos...

RECURSOS PARA LA MUERTE:

40.000.000 de euros al año, 10 millones del presupuesto público.


Con la cooperación del gobierno.


Con el apoyo de la TV.


Aceptado en la sociedad y defendido por los principales partidos.

RECURSOS PARA LA VIDA:


No hay negocio. Se ayuda a las futuras mamás cada día.

Molestos para el gobierno.

Ignorados en la TV.

Sólo reconocidos por algunas iglesias y particulares.
...REALMENTE VENDRÍA BIEN ALGO DE DINERO
¿Te has planteado realizar alguna aportación a la lucha contra el aborto en España? Sí, sí, sabemos que la gente comprometida aporta de muchas maneras pero... realmente no te lo pediríamos si no fuera absolutamente necesario. Necesitamos fondos para poder ofrecer opciones a las futuras mamás que nos llaman cada día, para crear grupos de apoyo capaces de enfrentarse a la tendencia mayoritaria, para suministrar alternativas de educación ética, para salvar a un bebé cada 7 minutos. Si puedes, ayúdanos. Escribe a info@abortar.org y descubre cómo hacerlo.

Castrados por una pócima


A OSCAR Y PHILIP, dos niños kenianos, les drogaron y amputaron sus penes para hacer con ellos un brebaje contra el sida. Un médico valenciano los trajo a España y les ha reimplantado sus miembros con tejidos de sus propios brazos. Una historia de terror, increíble si no fuera cierta
JUAN C. DE LA CAL
MUTILADO. Oscar Kituyi recibió un pene «nuevo» el día de su décimo quinto cumpleaños. También le reconstruyeron la oreja y parte de su brazo. No así los testículos. Nunca podrá tener hijos./ VICENT BOSCH
Probablemente, Oscar Kituyi es el único ser humano del mundo que el día de su cumpleaños recibió como regalo un pene de carne y hueso. Fue el pasado 28 de enero, en la sala de operaciones del Centro de Rehabilitación de Levante (a las afueras de Valencia), cuando este joven keniano pasó nueve horas anestesiado. Cumplía 15 años.

No fue un experimento científico, ni un capricho del destino, ni una película de ciencia ficción. Por desgracia para él, el regalo respondía a la atrocidad que cometieron dos desconocidos en una carretera del Africa profunda donde vive: le castraron para convertir su miembro viril en una pócima con la que curar el sida. Así de duro. Así de cruel. Así de bárbaro.

Aquella mañana de abril del pasado año, Oscar volvía caminando hacia su aldea desde la escuela de Bungoma, una localidad de Kenia situada a apenas 10 kilómetros de la frontera con Uganda. El hambre apretaba como todos los días a esas horas. El muchacho sabía que al llegar a su choza apenas encontraría un poco de Nighali (maíz local) para comer, que tendría que lavar a su abuelo enfermo, que vería la cara de preocupación de su padre ante las estrecheces básicas de su familia y que se acordaría, como cada día desde que el sida se la llevó, de su mamá muerta hace ya tres años.

Por eso no pudo rechazar la oferta de ese extraño que le abordó en medio del camino preguntándole si quería ganar algún dinero trabajando. «Me acordé de mi familia, de mi papá y sus problemas y quise ayudarles. El hombre parecía simpático. No sospeché nada», recuerda Oscar con un hilo de voz, casi en monosílabos, hablando en inglés sentado en la cama del hospital valenciano donde se recupera.

Sin más preámbulos, el individuo paró un boda boda (un taxi-bicicleta, habituales en estos caminos rurales de Kenia) y se llevó a Oscar hasta su casa en el cercano pueblo de Kibachenje, donde se supone que debía trabajar. La hospitalidad africana se impuso sobre cualquier explicación y el dueño de la casa le ofreció al joven una taza de té (la bebida nacional, herencia de la colonia británica) mientras descansaba.

Apenas unos minutos después Oscar comenzó a marearse y se derrumbó sobre el suelo de tierra de la choza. Todavía estaba consciente cuando sintió cómo le cogían entre dos hombres, le sacaban de la construcción y lo llevaban hasta una cercana plantación de caña de azúcar. «Uno me agarraba con fuerza mientras el otro me bajó los pantalones. Entonces sacó un cuchillo y trató de cortarme la hombría. Resistí lo que pude pero no tenía fuerzas.Lo último que recuerdo fue un corte muy doloroso en mi oreja antes de desmayarme. Cuando me desperté, había unos perros lamiéndome las heridas», recuerda Oscar.

Aturdido, mareado, y casi moribundo, el joven se arrastró como pudo desde el cañaveral hasta el camino donde le recogió un camionero y lo llevó al hospital del distrito de Bungoma. Llegó sin oreja izquierda, sin testículos, sin pene y con grandes cortes en uno de sus brazos. Sobrevivió de milagro. Cuando recuperó la consciencia y comprendió su situación se quiso morir de verdad. Ya no era hombre, estaba deformado y su brazo inutilizado. Nunca más podría ayudar a su padre a ganar dinero...

Al volver la cabeza vio en el camastro vecino a otro niño con sus partes vendadas. Se miraron, se reconocieron como miembros de la misma tribu de los bukusu y comenzaron a hablar en su dialecto, el laya. «Hola, me llamo Philip Barasa, tengo 11 años, y a mí también me han quitado la hombría», le dijo su compañero de infortunio.

Philip le contó cómo unos días antes también se encontró con un extraño que le invitó a una taza de té cuando recorría, andando, los 35 kilómetros que separan la casa donde vivía con su hermana, en la aldea de Mumias, del hospital de Malakisi, donde su madre agoniza también a causa del VIH. Su padre murió hace tres años y por ser el menor de nueve hermanos, Philip tuvo que dejar entonces la escuela.


DROGA EN EL TÉ


Fue en otra aldea, Kipchenje, cercana a la que visitó Oscar, donde el crío se desmayó instantáneamente bajo los efectos de la droga que contenía aquel té. «Cuando me desperté era de noche y estaba semienterrado en medio de una plantación de caña de azúcar. Sentí un dolor muy fuerte ahí abajo. Sangraba mucho.Conseguí arrastrarme a la aldea y me desmayé. Luego me desperté aquí...», contó Philip a su nuevo amigo.

Presenciando aquella conversación estaba un médico blanco ya jubilado, el cardiólogo canadiense Ken Jones, que mantiene el hospital de Bungoma, con más de 3.000 pacientes a su cargo, a través de la fundación que preside. El hombre, con una gran experiencia en Africa, llevaba años oyendo historias de este tipo pero nunca se había encontrado directamente con ninguna.

«Ésta es una zona especialmente pobre. La renta per cápita no pasa de los cuatro euros mensuales y el índice medio de sida es de un 30%, tres veces más del dato oficial que maneja el Gobierno.Hay zonas, como la que rodea al monte Elgon, que llega hasta el 84% por ser un lugar de paso de muchos camioneros. Es imposible encontrar a una familia que no haya perdido a alguno de sus miembros a causa de la pandemia. Por eso, la mayoría recurre a todo tipo de rituales para luchar contra la enfermedad. Y éste es uno de ellos: cortan el pene a un niño, lo dejan secar y después lo reducen a polvo para hacer una pócima que luego consumen con la creencia de que les va a curar», asegura Jones.

Hablamos con el médico en una impecable habitación del Centro de Rehabilitación de Levante donde acompaña a los pequeños desde que llegaron aquí a finales de enero. Un cúmulo de benditas casualidades hizo que Jones conociese al médico español Pedro Cavadas, de 39 años, especialista en cirugía reconstructiva, y que ha protagonizado alguno de los hitos más importantes en la historia de esta disciplina a nivel mundial.

El más notorio de ellos tuvo lugar el pasado año cuando consiguió que un brazo amputado se mantuviese vivo nueve días tras unirlo a la pierna del paciente, con las venas y arterias de ambas extremidades conectadas, hasta que el brazo fue reimplantado en el muñón.Hoy, aquel paciente, de nombre Israel, recupera poco a poco la movilidad en todos sus dedos.

«Siempre quise trabajar en Africa. Estuve un tiempo contactando con varios hospitales de todo el continente ofreciéndome para realizar este tipo de reconstrucciones totalmente gratis. Finalmente optamos por el Rift Valley Provincial General Hospital, ubicado en el distrito de Nakuru, en Kenia, al que pertenece Bungoma.Estuve allí dos semanas, en diciembre pasado, realicé 53 intervenciones, y me encontré con el caso de estos dos críos. Estaban en una situación lamentable: iban arrastrando una sonda que nadie les había cambiado en seis meses y dejando charcos de orina por todos sitios. Y como no teníamos condiciones para operarles allí, decidí traerlos a Valencia», asegura Cavadas, a quien este operativo le ha costado de su bolsillo unos 30.000 euros.

Así, a finales de enero, Oscar y Philip iniciaron la gran aventura de su vida. Por primera vez les hicieron una foto (la del pasaporte); por primera vez vieron y montaron en avión (el que les trajo a Europa); por primera vez tocaron la nieve (la que había en la escala que hicieron en Amsterdam); y, por primera vez tras su traumática experiencia, vieron el lado positivo de la especie humana cuando alguien ayuda al prójimo sin nada a cambio.


REIMPLANTACION


El 26 de enero a Oscar le reimplantaron su pabellón auricular izquierdo, reconstruido con un segmento de cartílago de sus costillas, y le repararon su brazo dañado. Dos días después le reconstruyeron su pene con piel y segmentos óseos de su brazo sano. Al día siguiente le tocó el turno a Philip que también recibió un pene reconstruido del mismo modo. Según Cavadas, en medio año ambos habrán recuperado la sensibilidad en su sexo aunque Oscar no podrá concebir hijos al no tener testículos.

«Este tipo de operaciones no son una novedad porque son las mismas que se emplean en el cambio de sexo. Lo novedoso es, por desgracia, su historia vital. Oscar necesitará un suministro cíclico de hormonas para poder tener actividad sexual mientras que el caso de Philip es más sencillo. No tendrá problemas en el futuro.Cuando llegaron aquí apenas hablaban y no sonreían, lo que en un niño africano es decir mucho. Pero luego, cuando se vieron con su cosa ahí plantada se pusieron muy contentos. Incluso bromeaban entre ellos porque el tamaño es notablemente mayor al que les corresponde por su edad, porque este tipo de reimplantes no crecen al ritmo normal del resto del cuerpo de un crío. Y hay que diseñarlos entre un 60 y un 80% del tamaño que alcanzarán en la edad adulta», comenta el médico valenciano.

Acompañamos al doctor hasta la habitación 129 del hospital donde se recuperan los críos. Les encontramos sentados en sus camas, jugando con unos muñecotes que les acaban de regalar y oyendo música africana en un aparato de música que alguien también regaló a Oscar el día de su cumpleaños. Bailan, cantan, se ríen e, incluso, musitan un tímido hola en castellano ante la llegada de nuevos desconocidos.

Con ellos, además del doctor Jones, simpático y cariñoso como pocos, está también Carlos, un joven técnico que perdió tres dedos trabajando con una máquina. Se los han reimplantado y le acaban de dar el alta. Ha querido pasar a despedirse antes de volver a su vida. Les ha regalado unas camisetas del equipo de fútbol del Valencia del que Oscar y Philip ya son forofos. Incluso ya han recibido una invitación para ir al campo la semana que viene para presenciar un partido en directo.

Mientras, en Kenia, dos hombres han sido arrestados como sospechosos del delito y puestos a disposición judicial, según el portavoz de la Policía, Jesper Ombati, que añadió que es probable que Philip y Oscar deban hacer una ronda de reconocimiento cuando regresen de España.


NUNCA VISTO


Es la primera vez que en Kenia se produce un suceso como éste.Peleas y drogas han estado detrás de algún caso en el que un adulto ha visto sus genitales cortados, pero nunca había ocurrido con niños.

La noticia impresionó lo suficiente al ministro keniano de Comercio e Industria, Mukhisa Kituyi: «Para mí fue un shock, nunca había oído una cosa así, no podría creer que un adulto fuera capaz de hacerle algo tan brutal a un niño». La pregunta, ahora, es saber si este tipo de rituales son comunes en esta zona de Africa y si estamos hablando de una mafia organizada que se dedica a amputar penes a los niños para vender pócimas contra el sida.

Samuel Mwangi, del Centro de Investigación de Conocimientos Indígenas de Kenia, afirma que lo ocurrido «no forma parte de ninguna tradición cultural. Hay costumbres africanas que implican la resistencia al dolor o la presencia de sangre, que se bebe o, en el caso de la circuncisión de niños, se derrama, pero este suceso parece más bien la obra de un psicópata». El investigador cree que en el ataque a los niños pueden haber influido «teorías cristiano-satánicas que entraron a Kenia en los años cincuenta, y que ahora seguramente se mezclan con rumorología sobre el sida».

La ritualística envuelve la lucha cotidiana de los africanos contra la pandemia. En Sudáfrica, uno de los países más afectados, el 20% de las violaciones denunciadas se cometen sobre menores de 11 años. Las autoridades las achacan a la creencia de que mantener relaciones sexuales con una virgen protegerá al varón contra la enfermedad. En otros países se usa el semen de la primera masturbación de un adolescente como remedio o se bebe la sangre caliente de un mono.

Ajenos a todo esto, Oscar y Philip resucitan día a día en su habitación del hospital. Las enfermeras dicen que continuamente intentan hacer el trueque con ellas, algo que los africanos llevan en la sangre desde hace generaciones. Les gusta el arroz (no la paella) y prefieren la carne de pollo. Les preguntamos si quieren volver a su casa. «Sí, pero no mañana», dice Oscar en inglés, tratando de ocultar su lado izquierdo de la cara, el más dañado. A su lado, Philip ríe de oreja a oreja. Sus enormes ojos brillan como tizones. Ahora ya vuelve a ser un niño africano, de esos que ríen porque recuperó la hombría que otros le quitaron...

http://www.elmundo.es/cronica/2005/488/1108854002.html
    Con información de I. Cremades (Nairobi).

11 febrero 2005

Alta hospitalaria para el bebé nacido con menos peso de todo el mundo, 260 gramos, tras cuatro meses de ingreso









Rumaisa Rahamn nació el 19 de septiembre del año pasado con un peso de 260 gramos y con un tamaño semejante al de un teléfono móvil. Más de cuatro meses después de su llegada al mundo, acaba de recibir el alta hospitalaria. El hospital de Estados Unidos en el que nació (Centro Médico de la Universidad de Loyola), en Illinois, se basa en la literatura médica para anunciar que es «el bebé con menor peso al nacer que ha sobrevivido». Su hermana gemela Hiba, que pesó 566 gramos al nacer, había dejado el hospital hace un mes. Ahora le ha tocado el turno a Rumaisa, tras alcanzar un peso de 2.520 gramos.

08 febrero 2005

Las calamidades de los fertilizadores y criopreservacionistas…


En Londres, una pareja blanca tuvo gemelos de raza negra tras un error de la clínica británica donde se habían sometido a un tratamiento de fertilidad. La equivocación podría llevar a un proceso para decidir quiénes son los padres legales de los gemelos.

La pareja, cuyos nombres no se han dado a conocer, acudió a la clínica para someterse a un tratamiento de fertilización In Vitro después de haber intentado durante varios años tener descendencia de modo natural.

Los padres se dieron cuenta de que algo había salido mal cuando nacieron los pequeños y vieron que sus rasgos eran claramente africanos.

Cerca de 27.000 parejas al año en el Reino Unido se someten a estas técnicas para fertilizar en el laboratorio óvulos de una mujer con el esperma aportado por el varón; el embrión resultante se implanta en el útero para su desarrollo.

En este caso, el error pudo haberse producido ya sea porque se utilizó esperma de un varón negro para fertilizar los óvulos de la mujer blanca o bien porque se implantaron embriones de una pareja negra en el útero de la mujer blanca.

Un representante de la clínica dijo que la posibilidad de que ocurra un caso semejante es "de una en un millón. El gran problema ahora es quiénes son los verdaderos padres de los gemelos", se preguntó.

El error es el primero de este tipo del que se tienen noticias en el Reino Unido.

En 1998, una mujer estadounidense de raza blanca, Donna Fasano, dio a luz a un bebe negro en Nueva York y los tribunales decidieron que tenía que entregar la criatura a sus padres biológicos.

En Holanda, otra mujer blanca, Wilma Stuart, tuvo gemelos negros en 1993 y la posterior investigación del hospital reveló que los técnicos habían mezclado por equivocación el esperma de su marido con el de otro varón, de raza negra y originario de las Antillas Holandesas, aunque en esa ocasión la mujer pudo conservar a los bebes.

FUENTE: EFE

PERO ALERTA…

Esta noticia publicada en un medio local, así haya pasado un tanto desapercibida, muestra la cara oculta del “negoción” de la criopreservación o congelamiento de embriones y las graves fallas y sus consecuencias.

Estarán los que opinen que ha sido un error de “una en un millón” como lo cita un representante de tal clínica británica-que por supuesto no da su nombre ni el del establecimiento que metió la pata-, pero atención matrimonios incautos: Pueden tener hijos de distinto colores (hasta verdes, azules colorados, o celestes inclusive), porque seguramente ya están experimentando la mezcla de clonaciones y fecundaciones para nada tradicionales. Todo es posible…

No pretendemos hacer discriminación racial, puesto que es natural que un matrimonio de raza blanca tenga hijos blancos y con métodos permitidos, como una pareja de raza negra quiera una criatura negra, ó consortes asiáticos quieran tener un lindo bebé de su propio origen y color. Como también existe un acto de amor o si se quiere, de humildad y de gran necesidad imperiosa: La adopción, porque hay muchos chicos que necesitan padres y muchos padres que quieren adoptar criaturas. Natural Van Gohg…

Para colmos, se intenta justificar, so pretexto de “quedar blanqueados” ante los incautos, al anunciar que se iniciará un proceso judicial para determinar quienes son los verdaderos padres; si los encuentran. Algo un tanto difícil si se tiene en cuenta que los espermatozoides guardados en una congeladora no tienen certificado de nacimiento, pasaporte o DNI…

Es a las claras como buscar una aguja en un pajar, porque quien se coma el “grupo” famoso en el cual existe un “balance” informatizado y etiquetado de espermas o vidas congeladas sería un tanto fantasioso, o tendrán seguramente una pequeña base en el frío para justificarse ante un posible allanamiento o inspección. Pero cuando los embriones sobrantes son congelados, ¿serán desechados por no cumplir las normas IRAM?

Cuando sean mayores, ¿Irán al África a buscar sus orígenes los gemelos negros?.
Pero hay que ser prudentes y no meter vidas en una licuadora o rifarlas tal cual se hace un sorteo cómo en “Hola Susana”, ya que se está manipulando con vidas humanas y no precisamente de manera natural.

¿Qué harán con los embriones -VIDAS- cuando sobren? La respuesta es clara: se los descartará tal cual se tira a la basura un objeto. Pero atención amigos; se está cometiendo un simple asesinato con premeditación y alevosía; puesto que esa vida no se puede defender. Es muy pequeña, y mal que les pese a los “manipuladores” tiene alma. Negra, blanca o amarilla, es un ser humano. Y reitero: tirar a la basura a un crioprerservado-descartado es exactamente lo mismo que matar, salvo que el mismo no tiene posibilidades de defenderse. ¿O se animarían a liquidar a un grandote mayor de edad?. La diferencia está en la edad y en el poder defenderse; el grandote puede hacerlo, el congelado no lo puede hacer. Y los dos son vidas, salvo que piensen, tal cual lo “pregona” el doctor Nicholson y sus discípulos, que son pura basura.

Y si los británicos cometieron tal atrocidad, ¿Qué estarán haciendo los fertilizadores locales (nuevamente Nicholson y discípulos argentinos)? Que mas que fertilizadores usan fertilizantes o los creman. Porque no creo que reciban cristiana, judía, musulmana o budista sepultura...

Atención doctores muerte; que así hayan renegado del juramento hipocrático y sean una manga de hipócritas, puesto que el sayo de la justicia será implacable, tanto mas la justicia Divina como la que todavía debemos tener alguna esperanza y Fe: La Justicia local.

Muchas gracias,

Esteban Falcionelli

falcionelli@chicosperdidos.org.ar

www.chicosperdidos.org.ar

Buenos Aires-Argentina

Se ruega su difusión


07 febrero 2005

Por qué «Bea» abortó a los 6 meses si se supo con 4


Por qué «Bea» abortó a los 6 meses si se supo con 4
El caso de Beatriz, una mujer de 25 años pero con una edad mental de tres, conmocionó a España hace unas semanas al conocerse la disputa entre quienes querían que abortara y quienes se oponían.Según ha sabido CRONICA, hubo constancia mucho antes del embarazo, pero por cuestiones burocráticas se dejó pasar el tiempo. [-«OBSERVÉ muchas irregularidades... con respecto a los niños, puse en conocimiento a la dirección que no recibían la atención que necesitaban, hasta el punto de que hay una chica interna embarazada. Que teniendo conocimiento de que el Ayuntamiento de Avilés concede subvenciones a dicha entidad, solicito que se tomen las medidas oportunas para controlar dichas irregularidades...»]
    - ESCRITO DE UNA EX TRABAJADORA (Recibido en el Ayuntamiento de Avilés el 25 de noviembre de 2004)
PATRICIA DEL GALLO
Beatriz, en el centro rodeada por un círculo, junto a un grupo de internos disminuidos psíquicos en el centro La Amistad, de Avilés, donde presuntamente se quedó embarazada hace ahora seis meses.



La vida de Beatriz dejó de ser privada y anónima el pasado mes de noviembre, tras salir a la luz su embarazo. Con 25 años y una mentalidad de tres, su familia había decidido pedir al juez la tutela para que le fuera practicado un aborto que finalmente se le realizó en enero, a los seis meses de gestación.

Muchos fueron los que lanzaron entonces sus voces y sus críticas contra la decisión de la familia, pero muy pocos se preocuparon de averiguar en qué condiciones había vivido la joven los últimos meses, cuál era la situación por la que atravesaban sus padres o qué apoyo habían recibido en todo este asunto.

Cansada de ver el sufrimiento de esa familia acosada por algunas asociaciones antiabortistas y medios de comunicación, Rosi, una amiga íntima de la familia de Beatriz, ha querido dar a conocer lo que realmente ocurrió porque ellos, asegura, «no son los culpables.Lo son otros, con nombre y apellido. Y, en este caso, hubo como mínimo negligencia».

Según esta amiga, los padres y hermanos de Bea, como la conocen todos, se enteraron del embarazo de la joven el día 3 de noviembre por una llamada de la Consejería de Asuntos Sociales, y no de los responsables del centro en el que vivía. Apenas dos días antes, en una visita habitual, su hermana había notado que Bea parecía «muy gordita, con la cara hinchada y muy nerviosa». Estaba ya de cuatro meses y medio.


SUSTO


En ese momento el mundo se les viene encima. Con un padre cargado de problemas personales y una madre con una grave enfermedad, los hermanos no saben qué hacer ni dónde acudir. Solo saben que no quieren que la gestación siga adelante. En la familia han fallecido ya tres hijos deficientes, el último en el centro donde vive Bea. Lo que hasta ahora no han logrado entender es cómo ha podido pasar tanto tiempo hasta que se dieron cuenta del embarazo.

Días más tarde, el 24 de noviembre llegó un escrito al Ayuntamiento de Avilés -y poco después a la Consejería de Bienestar del Principado- en el que, entre otros asuntos, se alertaba de que los niños que junto a Bea vivían en el centro La Amistad, especializado en deficientes mentales y subvencionado por la Administración, «no reciben la atención que necesitan» e incluso se hace referencia a que en ese momento «hay una interna embarazada».

La Consejería pide entonces un informe al centro y a partir de ahí, según aseguró el responsable de comunicación, Silvino Alvarez, «debe ser la familia quien lo denuncie, si cree que ha podido haber algún tipo de abuso». Y así lo hicieron. Los familiares de Bea acudieron al Juzgado porque están convencidos de que su hermana sufrió abusos sexuales.

Comenzaron los trámites legales, las idas y venidas de Beatriz a los juzgados de Avilés, y los contactos con clínicas madrileñas para realizar el aborto. Ahí surgió otra sorpresa: Bea, a pesar de sus 25 años y de que vive amparada por una asociación especializada en discapacitados, no tiene la tutela familiar. Es decir, que ellos no pueden disponer de la suerte de su hija. Según Rosi, a la familia nadie le había dicho que tenían que hacerlo. Este extremo ha extrañado a muchos juristas porque no es habitual que con 25 años una deficiente con una mentalidad de tres no tenga la tutela de sus padres.

Cuando la solicitan, Bea ya está de cinco meses. Los trámites son largos y el tiempo pasa. El embarazo sigue adelante. Los amigos de la familia aseguran que la joven en ningún momento fue consciente de su estado. «Tenía mucho apetito y lo que le alteraba era ese ir y venir de un lado para otro, madrugar para acudir al Juzgado, coger el coche y viajar a Madrid cuando nunca lo hacía...», aseguran.


ABORTO GRATIS


Desde una clínica de la capital de España, según Rosi, les ofrecieron incluso la posibilidad de llevar a cabo el aborto antes de tener los papeles de la tutela en regla, pero la familia se negó, porque querían hacerlo todo legal y porque si Beatriz abortaba no habría posibilidad de demostrar una posible violación. Los trámites siguen su curso en el Juzgado, pero lentos. Es diciembre y los festivos no cuentan.

En el puente de la Constitución y la Inmaculada, Bea ya está de cinco meses y medio. Veinte días después el titular del Juzgado número 1 de Avilés, José Luis Niño, devuelve por fin la tutela a sus padres. No era el final. El polémico asunto llevó al fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Gerardo Herrero, a anunciar una hora antes de que terminara el plazo legal que presentaría un recurso a esa decisión. Aunque finalmente no lo hizo, sí retrasó unos días más todo el proceso.

En España, el límite legal para realizar un aborto es de 24 semanas, a excepción de que corra peligro la vida de la madre o tener el hijo suponga un deterioro de su salud física o mental. Expertos consultados aseguran que un feto de 24 semanas de gestación ya grita dentro del vientre y Bea estaba de más de 20. Además, el asunto trasciende y pasa del ámbito privado a ser un tema de debate y portada de los medios de comunicación de media España.Varias organizaciones antiabortistas se ponen en pie de guerra.

Hazte oír organizó una campaña de recogida de firmas y concentraciones silenciosas. Ésta y otras organizaciones llegaron a solicitar la tutela de la joven y su bebé para que no le fuera practicado el aborto. Se comprometieron a buscarle al niño unos padres adoptivos.Llegaron a enviar cartas a clínicas de Madrid y Barcelona pidiendo que, en caso de que el juez autorizase el aborto, se negaran a realizarlo. También recurrieron el fallo judicial que permitía acabar con el embarazo.


AMENAZAS


La Asociación Asturiana de Defensa de la Vida Humana (ADEVIDA) intentó, sin éxito, personarse en la causa para defender los derechos del nasciturus pero su petición no fue atendida. Rosi, la amiga de la familia, aseguró que esos días «fueron muy duros.Todo el mundo hablaba de nuestro caso, y de nosotros. Se recibieron llamadas insultantes y amenazas: "si lo hacéis, ateneos a las consecuencias"».

Finalmente, en el mes de enero y con todos los papeles en regla, a Bea le practican un aborto, dos meses después de que sus padres tuvieran conocimiento de su avanzado estado de gestación. Según Rosi, «no entendemos cómo se tardó tanto y por qué no se pusieron los medios adecuados, porque, de haberlo hecho, esta situación se habría evitado».

Sobre este tema Aida Fernández, responsable del centro, asegura que «lo poco que teníamos que hacer en este tema lo hemos hecho.El resto le corresponde a la Justicia. Nadie se puede creer que en tanto tiempo el centro que cuida a los niños no se percatase del embarazo». Fernández no quiso añadir nada más. Tan sólo pidió respeto para la joven y la familia en todo este asunto que se aclarará, aseguró, «muy pronto».

Durante los últimos años Beatriz vivió en esta casa tutelada de Avilés perteneciente a la asociación La Amistad. El centro posee un piso de los denominados respiro en Avilés, al que los niños deficientes acuden a recibir clases. Luego regresan a sus casas, salvo algunos, como Bea, que duermen en la casa que la Asociación tiene en la misma ciudad.

Quienes conocen a Beatriz, aseguran que es una niña risueña y alegre, que no calla ni un momento. «Habla por los codos» afirma Rosi. Le gusta pintar, dibujar y hacer deporte. Físicamente su aspecto no denota su retraso: es morena y bajita y tiene total movilidad. Sólo necesita ayuda para alimentarse.

Cuando entró en este centro, según Rosi, la familia solicitó que se tomaran medidas porque era una joven con la sexualidad muy despierta y temían que algo así pudiese ocurrir. Sin embargo, los responsables no lo creyeron oportuno porque los niños estaban controlados día y noche por sus monitores y no habría ningún problema. Pero puede que los hubiera...

Al menos dos personas que hicieron prácticas en este centro, entre noviembre y diciembre de 2003, María Teresa Alonso y Alicia Fernández, aseguraron a este suplemento que lo que vieron en los dos meses que estuvieron allí «no era normal».

Una de las internas, a la que llamaremos Sara para preservar su identidad, ronda los 40 años y padece un retraso mental profundo.Según el testimonio de estas dos jóvenes, y de otras tres personas que estuvieron vinculadas laboralmente al centro y que han querido permanecer en el anonimato, la joven pasa todo el día atada con correas a la silla, sin que nadie la mueva ni la saque a pasear.«Así la dejábamos cuando nos íbamos por la mañana y así la volvíamos a encontrar cuando regresábamos al día siguiente».

Sara está ciega pero no sorda. Las dos jóvenes, para proporcionarle alguna estimulación ya que «nadie le hacía ni caso», decidieron comprar una pandereta para jugar con ella. «No te imaginas cómo se puso con nosotras la gerente por la pandereta que había costado 100 pesetas», recuerdan. Pero eso era parte del día a día. Ambas jóvenes aseguran que allí la higiene era nula. Apenas había una toalla para todos los internos así que «la misma servía para limpiarle el culo a uno que la cara a otro. Cuando decías algo, nadie te hacía ni caso».

Tampoco sabían cómo actuar con los niños: «Nosotras estábamos de prácticas, no conocemos las enfermedades de los chicos y nos dejaban solas con ellos. Imagínate si les da un ataque u otra cosa». Tras terminar las prácticas, estas dos jóvenes aseguran que abandonaron el centro, no sin antes informar a los organizadores del curso de formación en atención al discapacitado de lo que allí ocurría. «Pensamos que eso sería suficiente para que alguien tomara cartas en el asunto, pero no fue así», concluyen.

Las hermanas de Sara, Felisa y Amada Alvarez, quisieron hacerse con la custodia de la interna porque, según hicieron constar en el Juzgado, la joven, con una deficiencia muy profunda, «no era atendida correctamente». Incluso, aseguran que en algunas de las visitas al centro la encontraron con las manos llenas de heridas.

Tras el proceso judicial, el juez entendió que las hermanas no podrían cuidarla mejor que en la casa La Amistad, que se hizo con su tutela. El juez les ha permitido un régimen de visitas de dos veces por semana, pero, aseguran que no les resulta fácil verla. En los últimos dos meses no han podido entrar en el centro, siempre según su versión, porque se lo han impedido.

Hace ya dos meses que no tienen noticias directas de Sara. «No sabemos si está viva o muerta», dicen. También sabe de esto Rosi.Asegura que en más de una ocasión acompañó a la familia de Bea a visitarla, pero que siempre tenían que hacerlo junto a la verja de entrada a la casa: «Nunca nos dejaban estar dentro, no sabemos porqué».

Además del escrito del pasado 25 de noviembre, hace un año una persona acudió personalmente a la Consejería de Bienestar Social con una carta en la que hacía referencia a malos tratos a los niños en dicho centro, de los que había sido testigo. Cuando se le pidió la identificación, se negó a darla. La responsable del centro, al preguntarle CRONICA por el contenido de estas denuncias, fue tajante: «No respondo a denuncias anónimas».


INSPECCIONES


A día de hoy, el piso respiro y la casa tutelada de Avilés donde vivían estos chicos, todos ellos deficientes, han pasado todas las inspecciones. La última se realizó en el 2001 y tan sólo solicitaba aumentar la iluminación de algunas zonas y hacer más variada la dieta de los residentes. Lo demás estaba correcto.Una información oficial que choca con el testimonio de algunas personas que estuvieron de una u otra forma relacionadas con el centro.

Por ahora sólo la familia de Sara da la cara. Otras seis personas aseguraron a este suplemento que el trato con los niños no era bueno, pero no se atreven a denunciarlo por vía judicial. Eso, y el hecho de que no tengan pruebas, hacen poco probable que pudieran ganar un juicio. Sin embargo la Consejería de Bienestar Social cree que es necesario que estas personas, si es cierto lo que dicen, se armen de valor y lo hagan público para actuar, «de lo contrario», afirman «tenemos las manos atadas».

Cuando se notificó a la familia de Bea su embarazo, ésta abandonó inmediatamente el centro. Mientras duró todo el proceso legal para lograr su tutela, y hasta el momento del aborto, fue trasladada a otra residencia de acogida de Oviedo. Por fin, esta misma semana se ha marchado a otro centro de Gijón, regentado por una orden religiosa, lugar que casi con seguridad será su casa desde ahora.

Y es que Bea trata por fin de recuperarse del estrés que le ha producido todo esto contemplando el mar desde su nueva casa.Quienes la han visitado últimamente aseguran que ha recuperado la sonrisa, perdida tiempo atrás, que está más tranquila y que nunca fue consciente de su estado.

Pero su familia sigue sufriendo por la situación que atraviesa.Su padre y su hermano han tenido que someterse a pruebas de ADN puesto que se han convertido en los primeros sospechosos del embarazo. Su hermana ha perdido el empleo. Su jefa alegó motivos personales pero ella está convencida de que ha sido por todo este asunto y porque no le ha gustado cómo terminó. El pasado jueves la familia ratificaba en el Juzgado de Avilés la denuncia por supuestos abusos sexuales a la joven deficiente y espera que una vez se analice el ADN de los más allegados se sometan también a esa prueba los jóvenes y cuidadores con los que Bea mantenía contacto.

El aborto no ha sido para ellos una decisión fácil, según Rosi, y les ha supuesto también un coste económico que no pueden pagar.«Algo así para una familia con pocos recursos es muy duro», asegura.La pesadilla parece haberse acabado para Bea. Su familia, en cambio, tardará todavía en despertar. Hay mucho que aclarar...


04 febrero 2005

Controvertidas declaraciones, rozando el nacismo, de la fundadora de la Federación de Planificación Familiar Internacional

Victoria Uroz - (Noticias)

La Federación de Planificación Familiar Internacional tiene en su origen las mismas ideas que llevaron a Hitler al holocausto judío, recientemente recordado en su 60 aniversario. ¿Cómo confiamos la educación sexual de nuestros jóvenes a la Federación de Planificación Familiar, en su versión Española (FPFE)?


Se han conmemorado los 60 años del fin del holocausto judío en Alemania. Comparando el holocausto de la Alemania Nazi con el holocausto del aborto, verá usted que prácticamente no hay diferencia entre la mentalidad del holocausto de entonces y la de ahora. Los ideales racistas y elitistas de la fundadora de la Planned Parenthood, Margaret Sanger tienen una curiosa semejanza con las palabras y las ideas nazis, tal y como explica el extenso trabajo publicado en Life Dynamics.

Margaret Sanger fue una señora alcohólica adicta al Demerol que impulsó la International Planned Parenthood Federation o "Federación Internacional de Paternidad Planificada", la que coordina a la Federación de Planificación Familiar Española. Margaret fue una abogada de la eugenesia forzada, la segregación, el aborto y del control de la natalidad.

Aquí están algunas de sus máximas:

"La acción más misericordiosa que puede hacer una familia numerosa por uno de sus miembros más pequeños matarle".

"El control de la natalidad debe conducir en última instancia a una raza más limpia".

"Deberíamos contratar a tres o cuatro ministros de color, preferiblemente con conocimientos del servicio-social y con atrayentes personalidades. El acercamiento educativo más acertado a los negros está con una súplica religiosa. No quisiéramos que saliera de nuestra boca la frase de que deseamos exterminar a la población negra".

"La esterilización eugenésica es una necesidad urgente... Debemos prevenir la multiplicación de esta mala estirpe".

"La eugenesia es la más adecuada avenida para la solución de problemas raciales, políticos y sociales".

"El control de la natalidad en sí mismo, denunciado a menudo como violación de la ley natural, no es nada más y nada menos que la facilitación del proceso de deshacerse del indigno, de prevenir el nacimiento de defectuosos o de aquellos que lo serán".

"El desequilibrio entre el índice de natalidad del 'indigno' y del 'digno', es la amenaza actual más grande a la civilización. El problema más urgente hoy es cómo limitar y disminuir la sobre-fertilidad del mental y físicamente defectuoso".

"La campaña para el control de la natalidad no es simplemente de valor eugenésico, sino que es prácticamente idéntica a las metas finales de la eugenesia".

"Nuestro fallo de segregar a los imbéciles, quienes están aumentando y multiplicándose - un peso muerto de basura humana - engendra imparablemente la clase de los seres humanos que nunca deberían haber nacido".

"El débil mental innegable debería, de hecho, no solamente ser reducido sino además prevenido de propagar su clase".

"Se debería detener la procreación del enfermo, del débil mental y de los pobres".

"La cama del matrimonio es la influencia más degenerativa en el orden social..."

"Nuestro objetivo es la satisfacción sexual ilimitada sin la carga de niños no deseados..."

"La respuesta es la esterilización obligatoria para el insano y el débil mental".

"Dé a los grupos disgénicos [ gente con 'malos genes' ] de nuestra población su opción a la segregación o a la esterilización obligatoria".

Margaret Sanger, fundadora de la Planned Parenthood, propuso el código americano del bebé que indica: "ninguna mujer tiene el derecho legal de llevar a un niño sin un permiso para la maternidad".

Margaret Sanger, fundadora de la Planned Parenthood, propuso el Congreso de Población con el ánimo de "... dar a ciertos grupos disgénicos de nuestra población su opción de la segregación o de la esterilización".

"Como celebración del 100º cumpleaños de Margaret Sanger, nuestra valerosa y terrible líder, probablemente hallaremos un número de áreas en las cuales descubrir más sobre Margaret Sanger de lo que creemos que desearíamos saber..." De Faye Wattleton, antigua presidente de la Planned Parenthood.

La liga americana del control de la natalidad de Margaret Sanger, que más adelante se convirtió en la Planned Parenthood o "Paternidad Planificada", publicó una revista llamada 'Revisión del Control de la Natalidad'. Aquí están algunas notas de su contenido. Las ideas expresadas por este grupo, junto con las declaraciones de Margaret Sanger citadas arriba, promueven un esquema que intenta hacer a la raza o a la clase, el factor determinante en el uso del control de la natalidad y el aborto. ¿Era la fundadora de la Planned Parenthood una racista que enseñó que algunas razas o clases son superiores, mientras que otras razas o clases son intrínsecamente inferiores, o era una elitista y feminista-nazi? Las frases de Margaret que rodean a esta pregunta revelan la respuesta.

"Nuestra tarea está en no solamente prevenir la multiplicación de la mala estirpe; está también para preservar la estirpe bien-dotada".

"Por el interés del progreso social o incluso por la permanencia de la civilización, las clases intelectuales deben tener más niños".

"Nuestro problema más acuciante es aumentar el índice de natalidad del superior y disminuir el del inferior".

"La raza aria es hoy la más dada al control de la natalidad y debe darse cuenta de que no sufre internacionalmente por la ignorancia relativa de la estirpe inferior".

"Debería llevarnos también a la mejora racial el esterilizar incluso a esos débiles mentales que no entran necesariamente dentro del grupo hereditario".

"El género femenino debe sacudirse de su esclavitud. Ello confirma su derecho a la libertad. En su libertad, sus pensamientos se vuelcan hacia la raza. Al igual que engendrar gusta, recolectamos fruta perfecta de árboles perfectos. La raza es también la amplificación del cuerpo de la madre - la multiplicación de las habitaciones de la carne - embellecidas y perfeccionadas para las almas relacionadas con el alma de la madre".

Este artículo está redactado a partir de la traducción de Jorge de:

Life Dynamics