09 febrero 2006

El holocausto de embriones


Se acaba de cumplir el 25 aniversario de la implantación de la fecundación in vitro, y, aunque han nacido por este método más de un millón de niños en el mundo occidental, muchos otros han quedado olvidados en congeladores

Además de los exiguos resultados de la fecundación in vitro (FIV), hay otro aspecto más lamentable: el enorme problema que representan los embriones que se pierden, olvidados en congelación, destruidos por la manipulación, reducidos tras la implantación o sacrificados para fines distintos a los reproductivos.

Se están creando centros para la investigación con células de origen embrionario en Andalucía, Valencia y otras regiones. Además, se está procediendo a la aprobación en España de proyectos de investigación que implican la mal llamada clonación terapéutica, y se espera para los próximos meses la tramitación de una Ley, impulsada por el actual Gobierno, que desarrollará y ampliará el Real Decreto 2.132, de 29 de octubre de 2004, por el que se establecían los «Requisitos y procedimientos para solicitar el desarrollo de proyectos de investigación con células troncales obtenidas de preembriones sobrantes». Una ley que es previsible que deje en manos de los investigadores la utilización e, incluso, la producción de nuevos embriones, para su uso sin restricciones con fines de investigación, y una puerta abierta hacia la eugenesia.

¿Son los embriones seres humanos reales, o simples conglomerados de células? ¿Qué hacer con los embriones sobrantes, producto de reproducción in vitro? Por definición, en biología sabemos que un embrión constituye la etapa inicial de la vida de un ser vivo. Si se habla de embriones humanos se trata de vidas humanas nacientes. De esto no caben dudas ni es ético alimentarlas. En los últimos años, se han acumulado pruebas científicas irrefutables desde la genética, la biología celular y la embriología.

En primer lugar, en el cigoto se constituye la información del genoma individual, o sea, la identidad genética, el conjunto de la información sobre cómo va a ser (es ya) el nuevo individuo humano. Desde la concepción, una vez fusionados los núcleos gaméticos materno y paterno, queda determinado todo sobre las características del nuevo ser humano y que ya no variarán hasta la muerte. La expresión de estos genes irá aflorando a medida que llegue su turno durante el desarrollo.
En segundo lugar, desde la biología celular, los trabajos de la doctora Magdalena Zernicka-Goetz, en el Wellcome/Cancer Research (Cambridge, Inglaterra), publicadas en Nature hace dos años, demuestran que, «en la primera división celular, ya existe una memoria de nuestra vida». En ese instante queda determinado el plano general del desarrollo del ser recién concebido.

De cumplirse las condiciones necesarias, el embrión irá atravesando los diferentes estadios morfogenéticos hasta el nacimiento. Al cabo de 4, 5 días presentará el estado de blastocisto y tendrá la forma de una bola hueca, en cuyo interior presentará una masa de un centenar de células, de las que surgirán todos los tejidos y órganos, que empezarán a formarse superada la anidación en el útero materno.
La anidación es el primer paso para una gestación. Proporciona la oportunidad al embrión de que se complete su programa de desarrollo, establecido en su genoma individual desde el momento de la concepción. A partir de esta etapa crucial, se acentúa la relación y dependencia entre el embrión y el ambiente materno, pero la cualidad de vida humana ya existía desde el principio. Un embrión no acogido en su momento en el ambiente materno se detiene, se colapsa en su desarrollo y muere, a menos que se le congele. Pero la congelación es otra fuente de problemas. Tras 25 años de FIV, se supone que existen más de 1.500.000 embriones congelados en todo el mundo, de ellos, unos 200.000 en España. ¿Qué hacer con ellos?

Dignos desde su origen


Partamos de la base de que la condición de vida humana es independiente del origen del embrión. La artificialidad de su producción o de su conservación no altera ni su naturaleza biológica ni su dignidad de vida humana. Frente a la situación planteada por la acumulación de vidas humanas congeladas, se han propuesto varias posibles soluciones: la ideal es la primera, la devolución a la propia pareja de la que procedan, para futuros embarazos. La segunda, la adopción por otra pareja diferente, sería aceptable si se piensa en los embriones congelados, pero habría que regular el procedimiento para evitar los abusos comerciales, o la compra-venta de úteros de alquiler.

La tercera, dejar morir a los embriones manteniéndolos en estado congelado, es muy discutible, pues han sido creados para la vida y no puede considerarse ético; no hay una diferencia clara entre dejar morir o matar. El cuarto supuesto, la utilización para la investigación, es inaceptable desde todos los puntos de vista, ya que se trata de sacrificar los embriones sin darles la más mínima oportunidad, y además no hay necesidad de ello. Hoy, todas las investigación básicas sobre temas de desarrollo embrionario son fruto de trabajos experimentales realizados con animales, que nos ofrecen las mismas posibilidades de avanzar en el conocimiento, y no plantean problemas éticos. Pero, sobre todo, para las aplicaciones biomédicas y clínicas no hay por qué recurrir a las células madre embrionarias. Tras varios años de investigación, no han dado ningún resultado aceptable. La alternativa más eficaz son las llamadas células madre adultas, extraíbles de tejidos somáticos de los propios pacientes a tratar, ante un problema de un tejido deteriorado, y que por lo tanto no requieren el sacrificio de embriones.

Profesor Jouve de la Barreda
catedrático de Genética, de la Universidad de Alcalá


Adopcion Espiritual

08 febrero 2006

Congreso estadounidense pide que se reexaminen de inmediato efectos del aborto en la mujer


Congreso estadounidense ha pedido al director de los Institutos Nacionales de Salud que se reexaminen de inmediato efectos del aborto en la mujer

Un estudio en Nueva Zelanda demuestra que existe una tendencia mucho mayor entre estas mujeres al suicidio, la depresión grave, los trastornos de ansiedad y la drogodependencia.


Aquí está enlazado el testimonio ante el subcomité de una Doctora en Derecho.

Noticia en inglés de www.culture-of-life.org

Una subcomisión del Congreso estadounidense ha pedido al director de los Institutos Nacionales de Salud que se reexaminen de inmediato los efectos que provoca el aborto en la mujer. Como ya publicó Análisis Digital, un estudio en Nueva Zelanda demuestra que existe una tendencia mucho mayor entre estas mujeres al suicidio, la depresión grave, los trastornos de ansiedad y la drogodependencia. El Congreso pregunta si hay en los Estados Unidos estudios de comparable rigor que afirmen lo contrario o si las norteamericanas, sencillamente, son distintas.

Hace 17 años, Everett Koop, entonces Cirujano General de Estados Unidos (entre cuyas funciones está la de articular políticas de salud públicas a partir de conclusiones científicas) dijo al Presidente Reagan que no había suficiente base empírica para afirmar o descartar la existencia de un vínculo entre el aborto y la depresión. La American Psychological Association negó después que el aborto causara trastornos psicológicos, y ésta es, hasta el día de hoy, la ‘doctrina oficial’ a la que se atienen los legisladores norteamericanos.

Koop sintió que su dictamen había sido intencionalmente malinterpretado. En 1989, escribió una carta a Bush padre en la que le pedía que se elaborara un estudio capaz de responder a la cuestión que le planteó Reagan. Para ello se requería hacer un seguimiento de un gran número de mujeres desde la infancia hasta la edad adulta. Algunas de ellas abortarían, por pura deducción estadística. Y entonces, al comprobar los efectos del aborto, habría suficientes elementos para poder descartar variables socioeconómicas o mentales como desencadenantes. El segundo aspecto es especialmente importante, ya que los abortistas defienden que los problemas de salud mental conducen al aborto y, además, lo justifican, pero se niegan a admitir siquiera la posibilidad de que esos trastornos mentales hayan sido provocados por éste.

Muchas peticiones como la de Koop han sido desatendidas. La respuesta ha llegado finalmente de Nueva Zelanda. El doctor David M. Fergusson, psicólogo que se define como “pro abortista, ateo y racionalista”, ha demostrado que existe una tendencia mucho mayor entre las mujeres que abortan al suicidio, la depresión grave, los trastornos de ansiedad y la drogodependencia. La Subcomisión del Congreso norteamericano sobre Justicia Penal, Política Antidrogas y Recursos Humanos, que tiene también competencias en asuntos de investigación científica y bioética, otorga una “alta credibilidad” a las conclusiones de Ferfusson, ya que se basan en un estudio longitudinal con más de 500 mujeres desde el nacimiento hasta la edad de 25 años. Además, Fergusson se basó en entrevistas a casi 13.000 mujeres.

El congresista republicano Mark Soulder, presidente de la Subcomisión, pregunta al director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) si hay “estudios con un rigor metodológico comparable publicados acerca de las mujeres estadounidenses”, o si existe “alguna razón significativa que sugiera que las conclusiones de Nueva Zelanda variarían con mujeres de Estados Unidos”.

Soulder no aceptará una evasiva por respuesta. “Llamo la atención sobre el hecho de que esta Subcomisión hizo un requerimiento a los NIH el 8 de octubre de 2002 relacionado con la crítica cuestión de las investigaciones con células madre, al cual no recibimos respuesta hasta el 18 de junio de 2004… No permitiremos que la presente demanda (sobre el aborto) se retrase, y estaremos en comunicación permanente con el Ministerio para que la respuesta llegue a tiempo y sea rigurosa”. El plazo expira a finales de febrero.

Patrick Fagan, investigador de la Fundación Heritage, adelanta ya una respuesta: “Por lo que yo sé, no tenemos nada que pueda compararse” al estudio de Ferugusson. Podríamos estar, pues, a las puertas de un cambio de doctrina en el país al que el mundo entero mira como referencia.

Adopcion Espiritual

El mito del preembrión





El Congreso de los Diputados conocerá mañana el Informe de la Comisión sobre la Ley de Reproducción Asistida. El autor, catedrático de Anatomía Patológica antes que bioético, se refiere al origen del término preembrión y a cómo la embriología reciente está superando las ideas viejas.


El preembrión, conviene decirlo así de claro, es una ficción, un mito, un desfiguramiento de la realidad. Y es también un anacronismo. Y, sin embargo, parece que pronto lo vamos a ver embutido por segunda vez en nuestra legislación. Nuestros diputados lo harán por decreto y credulidad, no por ciencia. En este breve artículo trataré de hacer un esbozo de la compleja historia del mito. Me gustaría que sirviera para iniciar, en las páginas de DM, un diálogo clarificador con quienes piensan de otro modo.

El lugar de nacimiento de un concepto
La expresión pre-embrión fue acuñada por Penelope Leach, psicóloga y autora de deliciosos cuentos infantiles, en una sesión de la Voluntary Licensing Authority británica, en 1985. Pero, antes de creada la palabra, existía ya el concepto. Se hablaba tiempo atrás de que, en el curso del desarrollo del ser humano, los primeros catorce días son un tiempo especial, pues en ellos el embrión carece de los caracteres ontológicos o biológicos que titulan para el trato que se da y los derechos que se asignan a los otros seres humanos.

No fueron médicos, biólogos, juristas o filósofos los inventores del concepto, sino ciertos moralistas católicos desengañados por la doctrina de la Encíclica Humanae vitae, de Pablo VI (1968). En ella, el Papa no habla ni de píldora ni de embriones. Pero estaba claro ya entonces que la píldora y los dius podían impedir la anidación. Para declarar inocentes esos procedimientos de contracepción era necesario implantar la idea de que malograr embriones humanos de menos de dos semanas era acción moralmente irreprochable.

Y, así como ciertos organismos médicos (el ACOG, la FIGO y la OMS) recurrieron a redefinir la gestación para que nadie pudiera hablar de abortos contraceptivos, los moralistas echaron mano de la gemelación monocigótica como argumento irrefutable para mostrar que el embrión de menos de 14 días carece de consistencia metafísica, biológica y ética. Razonaban así: todo hombre es un ser individual, uno y único; es así que el embrión puede, hasta los 14 días, dividirse en dos o más individuos; ergo, el embrión de menos de 14 días no es todavía un ser humano individual de pleno derecho. De ese modo, y en contra de la doctrina de Humanae vitae, el uso de la píldora podría tenerse por lícito.

El salto al mundo secular
En 1979 el Comité Asesor de Ética del Departamento de Salud, Educación y Bienestar de los Estados Unidos recibió el encargo de determinar si y en qué condiciones se podía subvencionar con dinero federal la investigación sobre fecundación in vitro. El año anterior, 1978, había nacido en Inglaterra la primera niña probeta. Formaba parte del Comité el padre Richard McCormick. Él ha contado cómo, apoyándose en un extenso informe encargado por el comité al teólogo moral Charles E. Curran, propuso introducir en las recomendaciones finales del comité que la investigación sobre embriones humanos de menos de 14 días fuera tenida como norma pública aceptable. De este modo, el concepto de los moralistas entró en la bioética secular, donde triunfó de modo arrollador.

Del trampolín del Comité Asesor norteamericano, la idea de los 14 días saltó al Estado de Vitoria, en Australia (Comité Waller, 1982) y al Reino Unido (Comité Warnock, 1984). Sobre la marcha, al argumento de la gemelación monocigótica se sumaron otros. Los australianos distinguen el día 14 como momento en que "se forma la línea primitiva y entonces es claramente evidente la diferenciación del embrión". Eclécticamente, el Informe Warnock acumula razones en el día 14: es el comienzo del desarrollo individual porque ya no cabe gemelación después de él, porque la línea primitiva es el resello de esa individualidad, porque ese día marca la terminación del estadio implantatorio.

Después de Warnock, el concepto de preembrión y la divisoria de los 14 días obtuvieron un crédito muy amplio, casi universal: se han convertido en artículo de fe de normas éticas y reglamentos legales.

Un concepto que amenaza ruina
Impera en los libros de texto de Embriología y Obstetricia una doctrina sobre la cronología de la gemelación en 14 días, basada en la correlación entre momento supuesto de fisión del embrión y estructura de las envolturas fetales. Se trata de una mera hipótesis, cierto que sumamente racional, pero jamás demostrada. Es uno de esos idola tribus médicos, que duran y se transmiten, pero que nadie comprueba. Por lo que dan a entender las recientes investigaciones sobre la compleja arquitectura del embrión inicial, es, muy probablemente, falsa.

La línea primitiva no marca el comienzo de la diferenciación. Ésta viene de mucho antes. La embriología reciente (ver, p. ej., Smith A. The Battlefield of Pluripotency. Cell 2005;123:757-760) está haciendo polvo muchas ideas viejas: la del cigoto como una esfera amorfa, la de la mórula como un colectivo de blastómeros idénticos entre sí, la del blastocisto como yuxtaposición de dos poblaciones. En éste están definidos ya el trofectodermo, el endodermo primitivo, el epiblasto. La línea primitiva marca simplemente el lugar de migración de esas células, pero no es, como se pretende, una especie de artilugio que induce la primera diferenciación celular en el embrión.

Y ¿qué decir del final de la implantación? Datarlo hasta el día 14 es una exageración. Con una mirada libre de prejuicios, los cortes histológicos de embriones muy jóvenes muestran que eso ocurrió unos cuantos días antes. Es poético, no científico, decir que sólo el día 14 la anidación se constituye en símbolo de la aceptación materna.

Poder legislativo y razón científica
En 2006, un parlamento que diga que "a efectos de esta Ley, podrán usarse embriones humanos de menos de 14 días en proyectos de investigación aprobados por los organismos competentes" estará ejerciendo su potestad, políticamente correcta, aunque censurable éticamente. Incurriría, en cambio, en un abuso si sostuviera que la norma se basa en el concepto científico de preembrión. No vale hoy ese concepto. No son válidos los argumentos que ligan día 14 con la gemelación monocigótica como marcador de la individualidad, con la formación de la línea primitiva como marcador de la diferenciación del embrión, con el término de la anidación como símbolo de aceptación.

En una tribuna de DM el espacio disponible es siempre poco; hay que hablar esquemáticamente. Lo que he querido decir es sencillo: la noción de preembrión es una idea política con pies científicos de barro. El progreso de la embriología es la piedra que rodó monte abajo y rompió el pedestal de barro. El constructo se ha derrumbado. ¿Por qué mantener un muerto en la legislación.

Gonzalo Herranz. Profesor honorario. Profesor honorario. Departamento de Humanidades Biomédicas. Universidad de Navarra.

Adopcion Espiritual

07 febrero 2006

Un ambiente familiar que cuida la educación en las virtudes y valores previene las conductas violentas en los menores


¿Es propio de un joven quemar a una persona intendionadamente? El catedrático Salvador Cervera considera que "hay factores de tipo familiar" que explican esta conducta

La violencia juvenil se relaciona con quema de papeleras y contenedores volcados. Sin embargo, las últimos ejemplos en nuestro país han superado con creces los meros destrozos urbanos. ¿Realmente es normal que una mente sana decida quemar viva a una persona premeditadamente? En España ya ha ocurrido y la "práctica" se ha desplazado a otros países como Francia. Un grupo de expertos debaten sobre la causa de la conflictividad entre los jóvenes con motivo de las XXXIV Jornadas de Centros Educativos, en la Universidad de Navarra.

El obispo de Málaga, monseñor Dorado, ya dio cuenta de las causas y consecuencias de esta situación en una carta pastoral, que AnálisisDigital dio a conocer el veintiséis de enero, en la que señalaba: "El aniquilamiento de la reflexión, de la educación en valores y de toda fe religiosa lleva a la destrucción del alma de la persona."

En este sentido, el catedrático de Psiquiatría Salvador Cervera, ponente de las Jornadas, también considera que a pesar de que "la herencia es un factor importante en las conductas agresivas, hay factores de tipo familiar y social que modulan la herencia genética hasta el punto de evitar que la violencia aflore".

El experto en Psicología Médica rechazó que exista un determinismo referido a las conductas violentas. En su opinión, una de las claves para prevenir la agresividad es "un ambiente familiar que cuida la educación en las virtudes y valores y que no busca satisfacer tan sólo las necesidades inmediatas".

Un factor relevante, que recogió en su ponencia la profesora María del Carmen González-Torres, es la "espiritualidad". Como señaló monseñor Dorado, a menudo los episodios de violencia se dan en colectivos de jóvenes que "no tienen una orientación ética ni religiosa que les enseñe a descubrir lo mejor".

Adopcion Espiritual

05 febrero 2006

EL ABORTO Y LA ESCLAVITUD

LA ESCLAVITUD: 1857
"Aún cuando posea un corazón y un cerebro y biológicamente se le considere humano, un esclavo no es una "persona" ante la ley; la decisión de Dred Scott del Tribunal Supremo de los EEUU lo afirma claramente."
EL ABORTO: 1974
"Aún cuando posea un corazón y un cerebro y biológicamente se le considere humano, el niño no nacido no es una "persona" ante la ley; el Tribunal Supremo de los EEUU lo ha afirmado claramente."

LA ESCLAVITUD: 1857
"Un hombre de raza negra sólo recibe su personalidad jurídica al ser puesto en libertad. Antes de eso no debemos preocuparnos por el, pues no tiene derechos ante la ley."
EL ABORTO: 1974
"Un niño sólo recibe su personalidad jurídica al nacer. Antes de eso no debemos preocuparnos por el, pues no tiene derechos ante la ley."

LA ESCLAVITUD: 1857
"Si usted considera que la esclavitud es mala, nadie le obliga a tener un esclavo, pero no le imponga su moral a los demás."
EL ABORTO: 1974
"Si usted considera que el aborto es malo, nadie le obliga a ello, pero no le imponga su moral a los demás."

LA ESCLAVITUD: 1857
"Un hombre tiene derecho a hacer lo que desee con su propiedad."
EL ABORTO: 1974
"Una mujer tiene derecho a hacer lo que desee con su propio cuerpo."

LA ESCLAVITUD: 1857
¨No es acaso la esclavitud mas humanitaria? Después de todo ¨ No tiene el negro el derecho a ser protegido?¨ No es mejor ser esclavo que ser enviado sin preparación ni experiencia a un mundo cruel?
EL ABORTO: 1974
¨ No es acaso el aborto mas humanitario? Después de todo ¨ No tienen todos los niños el derecho de ser "deseados" y amados? ¨ No es mejor acaso no llegar a nacer que enfrentarse sólo y sin amor a un mundo cruel?


Adopcion Espiritual

04 febrero 2006

Carta pastoral:"Un hecho que clama al cielo" del Arzobispo de Burgos

Hace unos días se hizo público el número de abortos «legales» cometido en España durante el año 2004: ochenta y cinco mil (de 2005 no hay datos oficiales). Todo el desglose de este dato es espeluznante: ha sido un 6,5 por ciento más que el año anterior; ha crecido en todas las comunidades; el 27,69 por cierto de las mujeres ha abortado más de una vez; el 23 por ciento de los niños abortados tenía más de doce semanas; la edad de las que cometen un aborto es cada vez más baja y cada día aumenta el número de las adolescentes. Al cabo de veinte años de aprobarse la ley que lo despenalizaba, en España se han cometido casi un millón de abortos. Es decir, se ha quitado la vida a casi un millón de seres inocentes e indefensos. Más número de personas que las que tiene la ciudad de Valencia y tantas como tienen juntas las provincias de Burgos, Álava, La Rioja y Soria.

Los horrores del nazismo y del estalinismo no están lejos de una civilización que se autocalifica y presume de progresista y democrática. Sin miedo a exagerar, se puede afirmar que estamos ante una situación totalitaria, donde el más fuerte impone su ley sobre el más débil. Todo esto se hace, además, con el consentimiento, al menos tácito, de los políticos y de losmedios de comunicación de masas. Uno se pregunta cómo puede haber tanta hipocresía a la hora de valorar, por ejemplo, la guerra de Iraq y el aborto. ¿Qué habría ocurrido si en España se hubieran ejecutado ochenta y cinco mil penas de muerte en un año? Es impensable.

No hace mucho, la prensa nacional e internacional se escandalizaba, con razón, de la vejación a que algunos soldados norteamericanos habían sometido a algunas víctimas en Iraq. El clamor de la protesta se oyó en todo el mundo. Pues bien, este suceso es un cuento de Blancanieves si lo comparamos con lo que ocurre con los abortados: la mayoría son despedazados, otros son envenenados, otros, troceados mediante una legra o cuchillo de acero. Cuando superan las 21 semanas, se practica a la madre una cesárea, se extrae el feto vivo y se le deja morir.

Mientras ocurre lo que el filósofo y escritor, recientemente fallecido, Julián Marías, calificaba como el máximo desprecio de la vida humana en toda la historia de la humanidad, toda una sociedad permanece adormecida y permite un genocidio sin precedentes. Es verdad que ya comienza a decirse que el aborto es malo. Pero esto no basta. Un clamor inextinguible se levanta desde todas las partes de nuestra geografía –y desde el mundo entero- hasta el Cielo pidiendo justicia y misericordia.

¿Cómo es posible que no lo oigamos? ¿Cómo es posible que se ataque a la Iglesia por denunciar esta barbarie y sensibilizar tantas conciencias narcotizadas ¿Cómo es posible permitir que tantas mujeres sigan engrosando el número de madres destrozadas al mirar los ojos de un niño, porque ven en ellos el retrato del que pudo ser suyo?

La Iglesia no tiene vocación de agorera de desventuras. Pero no puede dejar de clamar como los profetas de Israel, guste o disguste a la gente. Entre otras cosas, porque no puede dejar que tantas adolescentes arrastren de por vida el peso de su conciencia. Y porque tiene que defender la dignidad del hombre, aunque la dejen sola en el intento. Más aún, aunque la llamen retrógrada y antiprogresista. Es consciente, además, de que la mentira tiene los días contados –muchos o pocos, pero contados- y que la verdad termina abriéndose paso. Como prueba, ahí están los hornos crematorios de Hitler y las purgas de Stalin.

Adopcion Espiritual

02 febrero 2006

Un nuevo modelo social se extiende entre los jóvenes de Europa




Publicamos, por la estupenda descripción de lo que está sucediendo, un artículo de opinión aparecido el 23 de enero en el diario ABC de Juan Manuel de Prada, acerca de la nueva generación y el nuevo modelo social que está extendiéndose en la juventud europea, y que se fundamenta en el hedonismo y egoísmo en pareja.

"No hay futuro [Hastío vital]"

Artículo de Juan Manuel de Prada en ABC

Lunes 23 de enero de 2006

Hasta hace poco, las parejas sin descendencia eran miradas con una suerte de caridad compungida; presumíamos que, si no habían procreado, se debía a que alguna deficiencia orgánica se lo impedía. Tratábamos a estas parejas sin hijos con esa especie de funesta obsequiosidad que empleamos con los familiares de un difunto, cuando acudimos al velatorio a confortarlos.

Ahora empieza a suceder lo contrario: a las parejas con hijos se las empieza a mirar con una mezcla de aprensión y desconfianza, como si fueran pringados a quienes el farmacéutico del barrio endosa las cajas de condones averiados; las parejas sin hijos, en cambio, son contempladas con una fascinada curiosidad, incluso con envidia. Se han convertido en un modelo social digno de emulación, en ácreadores de tendencias; incluso se les ha adjudicado una designación que suena risueña y megacool, "dinkis" (derivada del acrónimo DINK: "Double Income, No Kids").

Son parejas que han dimitido voluntariamente de la procreación, encerradas en la cápsula de un amor sin prolongaciones, como Narcisos atrapados en su fuente. Ya ni siquiera necesitan justificar las razones de su elección; pero, en caso de que alguien se las pregunte, responden con una munición orgullosa y archisabida: desean prolongar su juventud (pero en el fondo saben que son jóvenes fiambres, y que no hay modo más infalible de acelerar el advenimiento de la vejez que la compulsiva manía de disimularlo con afeites juveniles), desean alcanzar la estabilidad laboral (pero una vez alcanzado este objetivo, la ambición les dictará seguir ascendiendo), desean disfrutar de sus ratos de asueto, de sus vacaciones, y, sobre todo, de su dinero con una intensidad que no les permitiría la fundación de una familia.

No negaremos que haya razones sociales, económicas, psicológicas e incluso ideológicas por las que entre los europeos se ha extendido un modelo de convivencia tan narcisista y ensimismado en el disfrute de un bienestar puramente material. Pero, más allá de estas razones coyunturales (que no son sino lastimosas coartadas), existe una razón mucho más honda, que es el hastío vital.

El amor que no se prolonga en otro ser acaba sucumbiendo a la náusea de su propia esterilidad; esos "dinkies" que se juntan para inventar una forma de entrega postiza que en realidad es una forma de egoísmo recíproco encarnan, acaso sin saberlo, el emblema de un fin de época. Algo muy grave está ocurriendo, cuando un continente que atraviesa la etapa más próspera de su historia, que dispone de medios para combatir la enfermedad y prolongar la vida, que parece haberse sacudido la amenaza de las guerras, plagas y catástrofes naturales que en otras épocas diezmaron su población, presenta una tasa de nacimientos (sólo rectificada por el flujo de inmigrantes) que ha caído por debajo del nivel de sustitución. Algo muy grave está ocurriendo, cuando cada vez más europeos se niegan a crear una nueva generación.

Los pueblos que dimiten de la procreación son pueblos que han perdido la fe en el futuro. El suicidio demográfico, ese "arrebato de automutilación" (Solzhenitsyn) que está minando la vitalidad europea, delata la crisis de una forma de civilización. Falta una esperanza que dé sentido a nuestra vida y a nuestra historia. La debilitación del concepto de familia, el ombliguismo existencial, el egoísmo parasitario de las nuevas generaciones que postergan o declinan la oportunidad de reproducirse no son sino síntomas de esa crisis. Europa no sólo carece de recursos para mantener su civilización, sino que ni siquiera posee argumentos para prolongar su existencia. A este hastío vital que mata la imaginación, entorpece el deseo y niega el futuro humano se le considera, sin embargo, una "tendencia" digna de ser emulada. Ha llegado el momento de cerrar el quiosco y esperar la llegada de los bárbaros.

Adopcion Espiritual

31 enero 2006

Después del aborto


por la Hermana Paula Vandegaer, LCSW

Cristina tiene 23 años. Terminó la universidad el año pasado y encontró el trabajo de sus sueños en las artes gráficas con un puesto creativo y lleno de desafíos. Como Cristina es bonita y tiene muchos amigos, no le faltan en el trabajo las invitaciones a fiestas. Debía estar feliz y entusiasmada. Después de todo, su vida va tomando el rumbo que ella planeó con cuidado. Pero muy al contrario, se siente muerta y decaída por dentro. Mantiene su trabajo al día, pero no le trae la alegría que pensó le traería. Se siente distante de las esperadas satisfacciones. No se considera tan creativa como era antes, y no comprende la tristeza tenue y lejana que siente a pesar de sus éxitos.

Cristina tuvo un aborto en la universidad. Ella creía tener una relación seria y comprometida con su novio, pero al decirle que estaba embarazada, él no demostró la más mínima alegría por ello. Él le dijo que la decisión era de ella, pero que si quería hacerse un aborto, él lo pagaría. Reconociendo en él una falta de compromiso hacia su bebé y hacia ella, Cristina decidió abortar. Dos de sus compañeras de cuarto habían tenido abortos, y parecían sentirse bien después. ¿Por qué es que ella, por el contrario, se sentía tan deprimida?

La historia de Cristina se repite a diario en las universidades y escuelas secundarias a lo largo del país. Desde 1973, cuando el aborto fue legalizado por la ley Roe contra Wade, se calcula que veintiocho millones de mujeres en los Estados Unidos han recurrido al aborto una o más veces. Estas son mujeres que se sentían confrontadas y sufriendo ansiedad por las circunstancias de su embarazo, y las personas en quien normalmente confiaban como fuente de apoyo en situaciones difíciles, no pudieron, o no quisieron, o no estaban presentes para ayudar con esta crisis del embarazo. Novios, y hasta esposos, dijeron que "no estaban listos para la paternidad". Una mujer a quien le falta el apoyo positivo y el ánimo alentador del padre para ayudar a criar el niño, es más probable que llegue a escoger el aborto.

La sociedad le insinúa a jóvenes como Cristina que el aborto podrá resolver su problema. No dice nada de los problemas creados por el mismo aborto. Los partidarios del aborto pretenden que es un procedimiento sencillo sin impacto permanente. Y las mujeres que ya saben lo contrario no explican, ciertamente no en público, cómo el aborto les empeoró la vida. Se sienten avergonzadas por el aborto, y avergonzadas por no poder simplemente "lidiar con esto" como creen que otras mujeres han hecho. Y así continúa el engaño.

Sin embargo, si la sociedad niega que la madre sienta una pérdida, no así su cuerpo. Dios prepara a una mujer física y psicológicamente para la maternidad. Cuando una mujer está encinta, se siente distinta. A los pocos días de la concepción, aun antes de que el pequeño embrión se haya anidado en la pared del útero, la hormona llamada "factor inicial de embarazo" ya se encuentra en la sangre, avisando a las células del cuerpo del embarazo. Puede ser que a su cuerpo ahora se le antoje distintas comidas, o necesite más descanso. Nuevas células empiezan a crecer en sus senos, células que habrán de madurar y producir leche preparada especialmente para las necesidades del recién nacido. Ella comienza a pensar "bebé". Empieza a fijarse en los bebés en la calle, en la tienda, en la televisión. Puede ser que sueñe con su bebé por la noche, y se imagine fantasías sobre su bebé durante el día. ¿Qué nombre le ponemos? ¿A quién se va a parecer él o ella?

Pero si quiere tener un aborto, tiene que tratar de parar este proceso. Debe rechazar los sentimientos maternales que brotan en su conciencia. Debe creer que lo que está dentro de ella no es plenamente una criatura. Debe frenar el proceso de pensar sobre el bebé como "su bebé".

Pero aunque su mente diga una cosa, su vida emocional y las células de su cuerpo dicen otra cosa. Si ella lleva a cabo el aborto, las propias células de su cuerpo recuerdan el embarazo y reconocen que el proceso de cambio que estaba ocurriendo ha sido terminado de un modo antinatural. Su cuerpo y sus sentimientos le dejan saber que ella es una madre que ha perdido un hijo. No sorprende, por lo tanto, que después del aborto surja un dolor desde lo más profundo de su ser. Tiene una pérdida que llorar, sin embargo no puede permitirse ese lamento. Afligirse sería reconocer que una criatura ha muerto en el aborto, y que ella es en parte culpable por la muerte de su hijo o hija. Esta es una carga demasiado pesada de llevar, y por tanto recurre a la negativa para hacerle frente: niega la humanidad del bebé "no era en realidad un bebé así que no tengo nada de qué lamentarme o sentirme culpable" y niega su sufrimiento emocional. "Debo sentirme bien sobre esto", razona ella. "Todo el mundo lo hace. No debo sentirme así o pensar más en el aborto".

El aborto es una experiencia sumamente antinatural para el cuerpo femenino y para sus instintos maternales. Las reacciones negativas han de esperarse, y no dependen de las creencias religiosas de la persona ni de su salud mental en general. Es verdad que mujeres y hombres con problemas mentales previos o con fuertes creencias religiosas son más susceptibles a los problemas que el postaborto conlleva, pero todas las mujeres que recurren al aborto sufren repercusiones. En un estudio dirigido por Anne Speckhard, Ph.D., el 85% de las mujeres reportaron sorpresa ante la intensidad de sus reacciones emocionales por el aborto. Estas reacciones incluían cierta incomodidad hacia otros niños, sentimientos de culpa, ira, baja auto-estima, depresión, tristeza, uso excesivo de alcohol, llanto, incapacidad de comunicarse, y deseos de suicidarse. Sin embargo, el 72% de los sujetos del estudio reportó no identificarse con ninguna creencia religiosa cuando ocurrió el aborto.

Las reacciones postaborto son específicas y fáciles de identificar. Se originan principalmente por el problema de la negativa y por suprimir los sentimientos. Cuando suprimimos una emoción, esto afecta a todas las demás. Esta es la base del trauma postaborto: la negación de la criatura y la negación de los sentimientos. Esto causa síntomas de experiencia repetida, evasión y tristeza reprimida.

Experiencia repetida: El trauma del aborto puede experimentarse repetidamente de varias maneras. Algunas mujeres tienen recuerdos y visiones del aborto, y tienen sueños del bebé aún no nacido. Algunas sufren intensa angustia psíquica cuando personas o cosas le hacen recordar el aborto, como puede ser ver una mujer encinta o pasar cerca de una clínica de abortos. Puede ocurrir una intensa aflicción y depresión en el aniversario de la fecha del aborto o la fecha marcada para dar a luz a la criatura.

Se pueden dar muchos ejemplos de esta experiencia repetida. Varias mujeres con las que he trabajado tienen dificultad con el examen cervical o al entrar en un hospital. Estas situaciones les causan tal ansiedad que les es imposible tolerarlas. Muchas mujeres que conozco sufren pesadillas sobre el aborto o el bebé. Un estudio de Finlandia que examinó todos los suicidios de mujeres durante un periodo de ocho años, encontró que mujeres que habían tenido abortos se suicidaban a una tasa tres veces más alta que la población general, y casi seis veces más que la tasa de mujeres que habían dado a luz.

Los centros pro-vida de ayuda para embarazos en los Estados Unidos reportan que muchas mujeres llegan al centro de nuevo encintas en el aniversario de la fecha del aborto o de la fecha anticipada para dar a luz a la criatura abortada. Esto puede ser un intento de lidiar con la tristeza de esos días. Un estudio de 83 mujeres postaborto, por Kathleen Franco, M.D. del Medical College de Ohio, muestra lo extendido que está el problema de reacciones en el aniversario. Treinta de las que respondieron habían sufrido reacciones físicas o emocionales en el aniversario del aborto o de la fecha para dar a luz. Se especificaron tales problemas como pensamientos de suicidio, dolores de cabeza, síntomas cardíacos, angustia, abuso de alcohol y drogas, o creciente abuso verbal hacia sus hijos.

Las mujeres también experimentan síntomas de evasión. Se trata aquí de evadir todo lo asociado con el trauma del aborto o de paralizar toda la sensibilidad que existía antes del aborto. Incluye esfuerzos por evadir o negar pensamientos o emociones asociadas con el aborto; esfuerzos por evadir actividades, situaciones o información que pueda causar recuerdos del aborto; incapacidad de recordar la experiencia del aborto o algún aspecto importante de tal. Otros síntomas significativos incluyen un decimado interés por actividades importantes, sentimiento de indiferencia o distanciamiento de personas, separación de las relaciones o reducida comunicación. Para algunas mujeres el alcance de su afectividad se ha reducido tal que son incapaces de tener sentimientos de amor o de ternura.

Cristina, a quien conocimos al comienzo de este artículo, es un ejemplo de las que sufren problemas creados por la evasión. Aunque tiene un buen trabajo y un estilo de vida feliz, precisamente porque no permite que broten los sentimientos de tristeza y de culpa a flor de piel, no puede experimentar la gama completa de sus emociones. Necesita estar siempre en guardia para no recordar el aborto. Como ocurre con frecuencia, la relación con su novio terminó poco después del aborto. No podía continuar relacionándose con él. Las mujeres que han recurrido al aborto se pueden agrupar de esta manera: l) las que sufren reacciones postaborto a un nivel agudo o crónico; y 2) las que no confrontan ningún problema en el presente pero corren el riesgo en un futuro "momento de estrés" (como son un embarazo, una crisis de vida, la muerte de un ser querido). Las reacciones pueden ser severas o leves y pueden variar en el transcurso de la vida.

Es triste que muchas mujeres no buscan ayuda para los problemas relacionados con el aborto hasta alrededor de diez a doce años después del aborto. Durante esos años puede que estén sufriendo profundamente, ya que algunos de los síntomas recurren periódicamente. Puede que traten varios métodos para controlar el consecuente dolor: alcohol, drogas recetadas e ilegales, promiscuidad, hiper-activismo (adicción al trabajo), auto-castigo entablando una relación abusiva o desarrollando enfermedades alimenticias, por ejemplo. Otras pueden tratar de reemplazar el bebé perdido con un nuevo embarazo, y otras repiten tanto el embarazo como el aborto, tratando de que la experiencia se torne rutinaria y sin trauma (o para castigarse). Por desgracia, cada una de estas estrategias produce sufrimiento y problemas adicionales.

Algunas veces la reacción al aborto se demora bastante tiempo. Al madurar y tener oportunidad de reflexionar sobre la vida, llegamos a arrepentirnos de nuestras decisiones pasadas. Los consejeros a veces se encuentran con mujeres de edad avanzada sobrecogidas de tristeza por la pérdida de un hijo en un aborto que ocurrió varias décadas atrás, un dolor que ha estado enterrado, más o menos con éxito, hasta ese momento. Una amiga me contó hace poco de una mujer de setenta y cinco años que ella conocía, que lloraba desconsolada por un aborto que había ocurrido hacía más de cincuenta años. La mujer nunca había podido tener otros hijos y se enfrentaba a la perspectiva de vivir el resto de sus años en soledad.

Poco más de una cuarta parte de las mujeres (de 15 años o más) en Estados Unidos ha tenido un aborto. Las mujeres, y todos los que participan en la decisión de abortar, deben creer, o tratan de creer, que no había vida humana presente en el seno materno. Porque admitir que sí, es admitir ser cómplice en la eliminación de un ser humano inocente. Condenar el aborto implica condenarse a sí mismo o a la esposa, hija, hermana o amiga amada. Y así es que la sociedad se niega a reconocer los hechos incontrovertibles sobre la vida humana antes de nacer.

Muchas personas cercanas a la mujer con crisis en el embarazo se sienten perturbadas ante la decisión de abortar, pero no saben qué decir. Quieren apoyar y no juzgar, y entonces dicen algo así: "Estás en una situación difícil y yo te apoyaré sea cual fuere tu decisión". La respuesta que ayuda, la respuesta acertada debería ser: "No recurras al aborto. Yo no te abandonaré. Juntos encontraremos la vía para que puedas tener tu bebé".

La siguiente historia verídica ilustra cómo el aborto hiere a otros además de la criatura y la madre. Juana y Roberto (nombres ficticios) se casaron y tuvieron hijos. Beto perdió su trabajo, y cuando ya casi se les acababan sus ahorros, ella quedó embarazada. Juana creía que debía hacerse un aborto. Pero Beto le rogó repetidamente que no lo hiciera. Juana estaba muy dudosa y decidió buscar el consejo de su madre, a quien consideraba buena católica y alguien que ella admiraba.

La madre de Juana la escuchó detenidamente y con tono compasivo le dijo: "Entiendo lo que estás sintiendo, y por qué quieres recurrir al aborto. Yo también pensé en el aborto durante algunos de mis embarazos, y comprendo por qué consideras que tiene sentido en esta situación. Yo apoyaré cualquier decisión que tomes". Juana pensó que su madre le había dado permiso para el aborto, así que lo llevó a cabo. Poco después, Beto consiguió un nuevo trabajo, su situación financiera mejoró, y Juana experimentó una profunda reacción de tristeza, angustia y culpa cuyo cuidado requería intervención psiquiátrica activa. Ella sentía una gran ira no hacia su esposo quien se opuso al aborto sino hacia la madre que había esperado que la detuviera. El aborto afectó a la familia entera a la relación matrimonial, a los otros niños que supieron que un hermanito o hermanita había sido abortado, a la relación con su madre, y con otros parientes que supieron o adivinaron la situación. Beto se había sentido frustrado, incapaz de proteger la vida de su hijo, y creía que Juana había perdido la confianza en la capacidad de él de sostener a su familia. El aborto le enseñó a todos que en esta familia no había tanta seguridad y cercanía como habían creído. Ellos habían permitido sacrificar un miembro de la familia antes que ayudarse unos a otros con un préstamo u otra asistencia. El aborto deshizo la seguridad de la familia de un modo más permanente que los problemas financieros hubieran podido causar.

La Iglesia católica por largo tiempo ha reconocido el impacto funesto que tiene el aborto en las mujeres y sus familias. Mientras que la ley y la sociedad plantean los intereses de la madre en oposición a los de la criatura aún no nacida, la Iglesia reconoce que los mejores intereses de ambos siempre van unidos. Lo que es mejor para el niño es también lo mejor para la madre.

El Proyecto Raquel comenzó hace quince años como un medio de la Iglesia católica de alcance a las mujeres, hombres y familias afectadas por el aborto. La Iglesia es lugar para sanar. Habla la verdad sobre el aborto a los hombres y mujeres que contemplan esta acción: "¡No lo hagas! Es un mal grave y te herirá a ti y a tu bebé". Pero también proclama la verdad completa: "Si has tenido un aborto, la misericordia de Dios es tan grande que te perdona aun eso". Jesús ofrece perdón y sanación. Él ofrece la esperanza y la promesa de la resurrección, y la reunión con el niño que espera a sus padres en el cielo.

A las personas que acuden al Proyecto Raquel se les refiere a consejeros profesionales o a sacerdotes especialmente preparados para la dirección espiritual y para el sacramento de la Reconciliación. Pero prácticamente todos en la Iglesia somos parte del Proyecto Raquel. Todos somos parte del ministerio de sanación de Cristo. Puede ser que tú conozcas a alguien que crees que ha tenido un aborto. Nunca debes acusar o interrogar. Una palabra sencilla puede llegarle al corazón y liberarla del temor y del aislamiento para comenzar el proceso de sanación.

Puedes decir algo así como, "Tú sabes, acabo de leer un artículo sobre el trauma postaborto. Decía que las mujeres y hombres que han recurrido al aborto pueden sufrir, durante muchos años, remordimiento, depresión, angustia, pesadillas y preocupación a causa de su decisión. Muchas veces se creen que algo malo les está pasando, pero en realidad están sufriendo dolor por la pérdida de su niño". Luego puedes explicarles que la Iglesia tiene un ministerio llamado Proyecto Raquel, como una vía de sanación. Sencillamente dar información a la gente puede ser de gran ayuda. Reza para que eventualmente ellos lleguen a hablar con alguien. En una reflexión especial a "mujeres que han recurrido al aborto", en Evangelium Vitae (El Evangelio de la Vida), el Papa Juan Pablo II explica cómo sus vidas pueden transformarse por el ministerio de sanación en la Iglesia:

Se darán cuenta de que nada está perdido y podrán pedir perdón también a su hijo que ahora vive en el Señor. Ayudadas por el consejo y la cercanía de personas amigas y competentes, podrán estar con su doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio de su compromiso por la vida, coronado eventualmente con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atención hacia quien está más necesitado de cercanía, serán artífices de un nuevo modo de mirar la vida humana.

Evangelium Vitae, 99

La Hna. Paula Vandegaer es una trabajadora social con licencia clínica, directora ejecutiva de International Life Services, y editora de la revista Living World. Traducción: Marina A. Herrera, Ph.D., Bethesda, Maryland
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Adopcion Espiritual

30 enero 2006

Cortometraje se convierte en arma de defensa de bebés abortados en último trimestre



WASHINGTON D.C., 28 Ene. 06 (ACI).- El cortometraje “A Distant Thunder” (Un trueno distante) se ha convertido en la más elocuente herramienta para sensibilizar a la opinión pública sobre la urgencia de eliminar definitivamente el aborto por nacimiento parcial, que se practica en el último trimestre del embarazo.

La película, de 35 minutos de duración, fue exhibida durante la 33º Marcha por la Vida en Washigntonc DC ante parlamentarios, asesores y diversos líderes que terminaron conmocionados por el dramático relato.

“A Distant Thunder” cuenta la historia de una fiscal “pro-choice” que debe asumir un caso de asesinato que involucra un aborto por nacimiento parcial. Aunque primero no quiere asumirlo, decide enfrentar el reto y a medida que profundiza su investigación se encuentra con una fuerza maligna y terroríficos secretos que terminarán por revelar la verdad.

Esta primera película independiente que relata este tipo de aborto ha sido producida por Jonathan Flora, que trabajó como productor para Buena Vista Home Entertainment, y su esposa y actriz Deborah.

Según Deborah Flora, protagonista de la cinta, "Dios sabe que no hicimos esta película para impulsar nuestras carreras o hacer dinero. Lo hicimos para relatar una verdad terrible y salvar muchas vidas”.

El cortometraje ha recibido numeroso halagos por parte de la prensa. Los críticos de LA Daily News consideraraon la cinta como "un thriller poderoso y un drama legal cautivante”.

Para Pia de Solenni, directora de Asuntos de Mujer y Vida del Family Research Council, "uno de los aspectos más fuertes de la película es que revela la historia de un alma. Jonathan ha sido capaz de ilustrar un elemento eterno del ser humano, esa parte que no puede ser capturada en ningún tipo de fórmula".

Flora admite que su intención con este filme es cambiar actitudes y hasta vidas, por ello decidió limitarlo a 35 minutos para que pueda ser visto por maestros, estudiantes, grupos religiosos, líderes políticos y legisladores.

Para Steve McEveety, productor de La Pasión de Cristo, Braveheart y We Were Soldiers, esta película revela una verdadera pesadilla.

“A Distant Thunder” está disponible en DVD por ahora solo en inglés en www.adistantthunder.com



Adopcion Espiritual

27 enero 2006

Católicos llegan a la cima del Aconcagua con un solo mensaje: “No al aborto”



Católicos llegan a la cima del Aconcagua con un solo mensaje: “No al aborto”


CORDOBA, 26 Ene. 06 (ACI).- El pasado 12 de enero un grupo de peregrinos del movimiento de Schönstatt llegó a la cima del nevado Aconcagua, ubicado en los Andes que dividen a Argentina y Chile, con la consigna de hacer un llamado pro-vida. Al cumplir su hazaña, exhibieron un gran cartel que decía “SÍ a la vida desde la concepción. NO al aborto. NO a la píldora del día después”.

Fueron 14 los peregrinos de Schönstatt que emprendieron el ascenso al nevado más alto de América, “un sueño acuñado 4 años atrás y que fueron alimentando con distintos campamentos, escaladas y convivencias, preparándose para ‘robarle la cumbre al Cerro’”, como cuenta Santiago Luque Columbres, ingeniero industrial de 25 años, miembro de la Juventud Masculina de Córdoba y activo misionero de la Virgen Peregrina de Schoenstatt; que ascendió al nevado con su padre y cuatro de sus hermanos, con el apoyo incondicional de su madre y sus otras siete hermanas.

Santiago explica que lo más importante para esta expedición Aconcagua 2006, además de un buen estado físico para resistir la altura, fue la preparación espiritual. Durante todo el año 2005 la consigna para esta peregrinación fue considerar “cada negación a la comodidad de uno mismo” como “un paso más” para “la trepada del Aconcagua”.

La subida a la cumbre empezó a las 3 de la mañana y tomó diez horas llegar a la misma. Superaron el frío, la deshidratación, el cansancio y demás obstáculos que “no son otra cosa que los que la vida misma te va poniendo y a los que tienes que vencer. Esta experiencia fue un claro reflejo de lo que es tener un ideal alto, en la cual te acompañan también miedos e inseguridades que vences en la compañía de Dios, con la tutela de la Mater, a quien expresé mi mayor agradecimiento en cuanto toqué ‘la Cruz de la Cima’”, como afirma Luque.

Ya en el lugar, desplegaron el cartel pro vida que llevaron para hacer un llamado por la defensa del no nacido, de los miles y miles de niños que son asesinados en todo el mundo con el aborto.


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