skip to main |
skip to sidebar
Tenía 20 años, toda la vida por delante, estaba estudiando Magisterio, y llevaba 1 año con mi novio, aunque parecía que llevábamos toda la vida. pues bien, nosotros usábamos el preservativo, siempre, pero algo falló. Tenía que ponerme mala un 26 de agosto, y desde el 15 sabía que estaba embarazada, aunque quería negarlo, con todas mis fuerzas. El día 26 no me puse mala, y se lo dije a mi novio, que dijo que esperara los 10 días esos que te dicen para hacerte la prueba. Da la casualidad que la novia de un amigo de mi novio estaba embarazada de 5 meses, y él la había dejado porque ella no quería abortar. Mi novio estaba muy enfadado con su amigo, y a ella la acogimos nosotros, ya que estaba hecha polvo. Después volvieron, pues se lo pensó mejor. bueno, llegó el día y fuimos con ella a hacerme la prueba, yo vomité el desayuno, estaba cantado. Cuando pasó la media hora y fuimos a la farmacia, quería morirme, positivo. Todo se me vino a bajo. Ella me abrazó y me dijo que si lo iba a tener, y yo le contesté que si.
Bueno, ese día fue largo, pues yo no podía articular palabra. No dije nada en casa, y así fuimos a hacerme una eco, estaba de 4 semanas, y el ginecólogo nos preguntó que si lo íbamos a tener, a lo que mi novio contestó con un sí rotundo. Yo siempre he estado en contra del aborto, y no pensé en abortarlo, por lo menos no conscientemente.
Tardé un mes en decirlo en casa, y se lo tomaron bien, no me dijeron nada, solo que ese niño/a era bien recibido y que siguiera con mis estudios.
Seguimos adelante, hasta que, no sé por qué, empecé a pensar que yo no quería vivir toda la vida junto a mi novio, y que el tener ese niño me ataba a él. Hablé con él, que me dijo que aunque no estuviéramos juntos él sería su padre, y ejercería como tal.
Entonces apareció la que yo creía que era mi amiga, y empezó a decirme que era muy joven, que nunca podría vivir unos 20 años, que me haría una vieja de golpe...
No trato de disculparme, yo tuve la culpa, pero empecé a ver a mi hijo como una carga. Hablé con el padre y me dijo que no abortara, que él se lo quedaría, pero que no matara a su hijo. Por supuesto que en casa no dije nada, pero esa idea no se me quitaba de la cabeza. Pensé que su padre ahora decía eso, pero después no lo querría y que si se lo quedaba en mi casa no lo iban a permitir, empecé a montarme unas películas sobre lo que pasaría y decidí pedir ayuda. Una ayuda equivocada, fui al centro de salud y hablé con la psicóloga, que me dijo que yo era muy joven, y que ya tendría tiempo de tener un hijo, pero que ese no era el momento, me dijo que no cometiera la locura de dárselo a su padre, pues me arrepentiría toda la vida, y que además no me dejaría verlo si yo al final decidía que quería formar parte de su vida. Me dio cita para la semana siguiente, en esa semana yo lo tendría que tener pensado, pues ya estaba de 15 semanas, y para eso había un limite.
Esa fue la semana más horrible de mi vida, pues no quería decir nada a nadie, ni siquiera a su padre, pues sabía que ellos estaban en desacuerdo.
No fui a la cita de la psicóloga, pero fui a otra peor, una clínica de mi ciudad donde matan a los bebés. Si, fui yo sola, una mañana, convencida de que lo que iba a hacer era lo mejor. Toda la noche la pasé despierta, hablando con mi bebé, pidiendo que me perdonara y me entendiera, pues pensé que esa vida seria mala para él o ella.
Bueno, llegué a la clínica y después de hacer un pequeño cuestionario, pagar, hablar con uno y otro, me llevaron a la sala de espera, allí no me acuerdo cuantas había, pero había una chica a mi lado que no paraba de llorar, me dijo que su novio la había dejado por no abortar, y que ella lo quería demasiado, que lo hacia por él. No lloré, no lloré por mi hijo, estaba como en una nube, no era consciente de lo que iba a hacer. me llamaron, era mi turno, Me dieron un camisón abierto por detrás y me tumbé en una camilla, fue curioso, mientras lo hacia pensaba que eso se parecía a la consulta del ginecólogo, pero había un olor extraño, un olor a muerte. Me hicieron una eco, no recuerdo si en ese momento, yo antes, y confirmaron que estaba de 16 semanas de gestación. yo no la vi, la pantalla estaba mirando hacia el médico¿? nada, me tumbé y lo hicieron, no me dormí, no del todo, pude oír como sacaban los restos de mi bebé, y como se referían a EL, era un niño. Me sentí vacía. Cuando acabaron me pasaron a otra sala, me dijeron que me vistiera pasado un rato y me explicaron lo del sangrado. nada más. Ni siquiera me preguntaron cómo me sentía. Bueno, cuando salí de allí, iba vacía, y con pena, mucha pena. Me daba pena de mi hijo, que era un niño y ya le habían puesto nombre de su padre, de mis padres...
No me sentí aliviada, como pensé que ocurriría, y ahora tendría que decirlo.
Llegué a casa y mi madre me preguntó qué me pasaba, le dije que había manchado un poco y me dijo que no me preocupara, que al día siguiente, si seguía manchando me llevaba a urgencias.
Estuve toda la noche llorando, y por la mañana me fui a urgencias, dije que estaba sangrando, que había abortado.
Llamé a mi madre desde el hospital y vino a recogerme, claro, al ver el informe se dio cuenta de lo que había hecho, pero se hizo la loca. Me abrazó y me dijo cuánto lo sentía por el bebé y por nosotros.
Ella fue la que llamó al padre del bebé, que vino enseguida a casa y me abrazó. Me di asco a mi misma, le había quitado a su hijo y él me abrazaba. Lloró, y yo con él, como un bebé indefenso, lloró y gritó, pero siempre abrazado a mi, a la que había matado a su hijo.
Me pidió las ecografías anteriores que tenía, y la prueba de embarazo, y en el sobre donde iban metidas puso su nombre
Han pasado 6 años, y todos los días me acuerdo de Ignacio, no hay un solo día de la semana que no piense qué sería de él, qué estaría haciendo. En Abril cumpliría 6 añitos, y no lo dejé, no le di esa oportunidad. El padre siempre estuvo pendiente de mí. Se casó el año pasado y acaba de tener un bebé, un niño precioso, igual que él. Le pregunté el nombre que le iban a poner a su mujer y me dijo: Le quería poner Ignacio, como su padre, pero él no quiere, se llamará Pablo
Sé que él, al igual que yo, nunca ha olvidado a ese niño, y que me perdonó, pero yo nunca podré perdonarme por no haberle dejado disfrutar de su padre, por no haber permitido que ese niño naciera, por no haberle querido como lo quiero ahora. Nunca podré perdonarme por el daño que le he hecho a los dos, a uno por matarlo y al otro por quitarle a su hijo, a ese hijo tan querido y deseado. Le pido a Dios que lo tenga con él, que le dé besos y cariño, que le enseñe a hacer cosas, leer, escribir, que le enseñe los colores, la vida. Solo espero que mi bebe me perdone y que cuando yo muera este esperándome, y que le llegue todo mi amor, todo ese amor que le negué cuando más lo necesitaba.
Bueno, ni que decir tiene que toda esa vida por delante que me quedaba la dejé en aquel quirófano, junto a mi bebé, pues la vida ya para mi no tiene sentido. No quiero volver a enamorarme, pues sé que me sentiría muy culpable si me quedara de nuevo embarazada, por darle mi amor a otro bebé, por no haber dejado que su hermano naciera y tenerlo a él entre mis brazos. No puedo y no quiero. Esa será mi penitencia.
Adopción espiritual
Una entrevista a la doctora López Moratalla, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular e Investigadora en Tolerancia Inmunitaria, en la que se analizan las razones del fraude de la clonación terapéutica. Un negocio solapado en la investigación científica que no respeta la vida ni la dignidad humana, y en la falsa esperanza de la curación de enfermedades.
Son muchas las personas que han oído hablar del término clonación terapéutica, pero desconocen el significado del mismo. ¿Nos podría explicar en qué consiste y qué se pretende con la misma?
En realidad es un término ambiguo y a la vez falso. Clonar significa producir un individuo (en este contexto de desarrollo hasta la fase de embrión) a partir de la información genética de una célula de un paciente, con el fin de obtener células que puedan servir para investigar una enfermedad. Es una utopía pensar que puedan servir para curar, y una grave responsabilidad afirmar que puedan necesitarse para curarle en el futuro. No tiene ningún sentido terapéutico ni científico, ni es racional intentar curar un ser humano a costa de crear otro para que le aporte sus “partes”.
Es evidente que las células madre embrionarias no sirven ni para curar ni para investigar. Con la técnica de “transferencia nuclear” (que traducen a “clonación terapéutica”) se pretende dar largas a los intentos de obtener células más maduras que las embrionarias y “a la carta” para comercializarlas y que las pueda usar algún científico para investigar. Y las largas se dan so capa de que con ellas van a curar a alguien.
Recientemente ha sido publicada una noticia en la que se informaba que Miodrag Stojkovic, uno de los investigadores más interesados en que se investigue sobre la clonación con fines terapéuticos, ha sido nombrado subdirector del Centro de Investigaciones Príncipe Felipe de Valencia. ¿Qué valoración hace usted a este nombramiento? ¿Considera que puede haber algún tipo de interés por parte del Gobierno en que se haya designado a este científico para este cargo?
Miodrag Stojkovic, forma parte del equipo de Allison Murdoch de la Universidad de Newcastle, del Reino Unido, que en agosto de 2005, reclamó compartir el éxito del equipo de Corea del Sur (ahora demostrado un descomunal fraude) ya que supuestamente habían creado un único “blastocisto de transferencia nuclear”, que murió antes de que pudieran obtener células madre humanas de tipo embrionario. El interés del Gobierno en este tipo de nombramientos es obvio: mantener, contra toda evidencia científica, las promesas de apoyar la investigación con embriones para “curar”. La ley de Biomedicina que pretenden aprobar tiene como fin legalizar tal planteamiento injustificado e injustificable.
Miodrag Stojkovic ha afirmado que no entiende a los científicos que rechazan la experimentación con embriones por motivos éticos o religiosos argumentando que quieren proteger una vida. ¿Cuál es su opinión sobre estas declaraciones?
La cuestión es obvia; la agenda del lobby pro investigación con embriones y clonación humana tiene una cita clave: no permitir que el debate se centre en la discusión científica de los resultados, sino enfrentar a la comunidad científica y a la sociedad con un falso problema entre ciencia y religión. El lema es claro: hacer creer a la sociedad que los defensores de las células embrionarias tienen motivaciones exclusivamente científicas, mientras que los oponentes (o simplemente que trabajan y conocen la eficacia curativa probada de las células del propio enfermo, las llamadas madre de adulto) sólo tienen motivos religiosos. El progreso científico, afirman, debe ser defendido de la religión; quieren hacer creer que cualquier planteamiento ético que proponga buscar soluciones que respete la vida de un ser humano es un retroceso al progreso científico, que se acompaña con la indiferencia por el sufrimiento de los enfermos incurables y sus familias.
Sin duda hay mucho dinero…
Es comprensible que el dinero tiente a algunos pero las presiones más fuertes o más generalizadas van por otra vía. Este lobby tiene muy pocos científicos detrás y ninguno serio. Pero está muy bien orquestado: dos de las revistas de más impacto popular (Nature y New Englan Journal of Medicine) en las que cualquier investigador sueña con publicar, obligan a declarar que es partidario de investigar con embriones aunque él trabaje con células de adulto. La posibilidad de publicar en ese nivel hace que muchos investigadores guarden silencio acerca de la verdad de los estudios de medicina regenerativa. A nadie le interesa crearse enemigos por criticar el falso potencial terapéutico de las células embrionarias. Por otra parte los medios de comunicación hacen “noticia” cualquier declaración en esa línea, y no consideran “noticia” los enormes avances realizados en estos años en la medicina regenerativa real y que se ajusta a principios éticos.
Para el trabajo de investigación embrionaria se requiere de la donación de óvulos por parte de mujeres en edad fértil. ¿Existe algún tipo de problema de carácter físico en la donante?
Si claro que existen y está alertado en la comunidad científica y médica. De hecho junto al articulo de los de Corea del Sur (que habían usado como donantes de óvulos chicas muy jóvenes) la misma revista Science publicaba un comentario de David Magnus y Mildred Cho de la Universidad de Stanford, en el que observaban que entre un 0,3 y un 5, a un 10 por ciento de las mujeres a las que se induce la hiperproducción de óvulos, experimentan un grave síndrome de hiperestimulación ovárica que produce dolor -a veces requiere hospitalización-, fallo renal, posible infertilidad en el futuro, e incluso la muerte. Un riesgo que no beneficia precisamente a las donantes en una investigación de dudoso interés. Pero además hace de suyo irracional un procedimiento terapéutico que tenga óvulos como material de partida para las “milagrosas” células.
Esta es la cuestión nuclear; este sistema de generar células “a la carta” requiere de una gran cantidad de óvulos de mujer, y el medio que se tiene para que se produzcan en abundancia es una verdadera explotación. Lo de menos es que se le gratifique, más o menos generosa o tacañamente, para suplir gastos de transporte, ausencia del trabajo, molestias, como se hace con cualquier persona voluntaria en una investigación biomédica. El problema es la explotación que supone el procedimiento en sí mismo. Es curioso que las mismas molestias de la multiovulación para la mujer que quiere ser madre, se consideran lo suficientemente fuertes para que las clínicas de FIV congelen los embriones en vez de repetir el tratamiento y la punción. Pero la realidad es que el negocio de la compra-venta de óvulos ha entrado en la opinión pública bajo la capa humanitaria de una donación para hacer “feliz” con la gestación de una criatura a mujeres sin óvulos o a las que se les pasó la edad de la maternidad.
¿Alguien puede creer en una donación totalmente gratuita cuando la donante pasa por un tratamiento hormonal con repercusiones negativas y una pequeña intervención para extraer los óvulos? Una mujer puede hacer esto en particular y gratuitamente, por una hermana, una amiga… pero no para que se lucren terceros. Si se presenta así es porque la realidad está amañada por los intereses económicos de centros de Reproducción Asistida que están asociados a los “Bancos de Células Madre”.
En España ya existen bancos de Células Madre como el de Granada ¿Qué futuro piensa que pueden tener estos centros? ¿Tienen algo que ver con los centros de Reproducción Asistida?
Por supuesto; los bancos de células embrionarias necesitan óvulos y los centros de FIV los consiguen y cultivan. España se ha convertido en la capital europea de las donantes de óvulos, y más después de las trampas de Corea. Según los últimos datos publicados sobre la donación de óvulos en Europa, se ha comprobado cómo en España ha aumentado de forma llamativa y alarmante. Concretamente en el año 2004, de 1.577 ciclos de FIV (de un total de 14.519) han sido con óvulos donados y han dado lugar a 1.416 transferencias de embriones a la mujer receptora. Un porcentaje que es llamativamente alto, y desde luego mucho más alto que en el total de Europa donde se han llevado a cabo 6.530 ciclos con óvulos donados del total de 279.267 ciclos. Las condiciones mínimas puestas en España para la FIV hacen que varios centros sean un reclamo para mujeres extranjeras que tienen obstáculos legales en sus países, entre los que destacan principalmente Alemania e Italia.
Los datos cantan: El Instituto Valenciano de Infertilidad, el IVI, relacionado con el centro al que se incorpora este investigador inglés) realizó un tercio de sus tratamientos (2.400 en el año 2004) a extranjeras. Y el 80 por ciento de la clientela del Centro Mar&G de Granada procede de países de fuera de España, especialmente de Francia e Italia, y que acuden por la disponibilidad de óvulos. Ambas ciudades españolas compiten con otras (Barcelona, Bilbao) por los centros de investigación con embriones. Todo un negocio que mueve millones de euros, amparado por la legislación que quiere implantar el Gobierno. Y a costa de la salud de chicas jóvenes donantes de óvulos.
La Ficha:
Doctora Natalia López Moratalla.
Granada, 1946.
Doctora en Ciencias.
Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular.
Investigadora en Tolerancia Inmunitaria.
Profesora de Bioquímica de las Facultades de Ciencias, Medicina y Farmacia de la Universidad de Navarra.
Asesora de diferentes organismos públicos y privados.
Ha sido vicerrectora de la Universidad de Navarra desde 1983 a 1994.
Nots
La agenda del lobby pro investigación con embriones y clonación humana tiene una cita clave: no permitir que el debate se centre en la discusión científica de los resultados, sino enfrentar a la comunidad científica y a la sociedad con un falso problema entre ciencia y religión.
Los medios de comunicación hacen “noticia” cualquier declaración relacionada con este fraude, y no consideran “noticia” los enormes avances realizados en estos años en la medicina regenerativa real y que se ajusta a principios éticos.
Juan Cañada
Adopcion Espiritual
Una entrevista a la doctora López Moratalla, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular e Investigadora en Tolerancia Inmunitaria, en la que se analizan las razones del fraude de la clonación terapéutica. Un negocio solapado en la investigación científica que no respeta la vida ni la dignidad humana, y en la falsa esperanza de la curación de enfermedades.
Son muchas las personas que han oído hablar del término clonación terapéutica, pero desconocen el significado del mismo. ¿Nos podría explicar en qué consiste y qué se pretende con la misma?
En realidad es un término ambiguo y a la vez falso. Clonar significa producir un individuo (en este contexto de desarrollo hasta la fase de embrión) a partir de la información genética de una célula de un paciente, con el fin de obtener células que puedan servir para investigar una enfermedad. Es una utopía pensar que puedan servir para curar, y una grave responsabilidad afirmar que puedan necesitarse para curarle en el futuro. No tiene ningún sentido terapéutico ni científico, ni es racional intentar curar un ser humano a costa de crear otro para que le aporte sus “partes”.
Es evidente que las células madre embrionarias no sirven ni para curar ni para investigar. Con la técnica de “transferencia nuclear” (que traducen a “clonación terapéutica”) se pretende dar largas a los intentos de obtener células más maduras que las embrionarias y “a la carta” para comercializarlas y que las pueda usar algún científico para investigar. Y las largas se dan so capa de que con ellas van a curar a alguien.
Recientemente ha sido publicada una noticia en la que se informaba que Miodrag Stojkovic, uno de los investigadores más interesados en que se investigue sobre la clonación con fines terapéuticos, ha sido nombrado subdirector del Centro de Investigaciones Príncipe Felipe de Valencia. ¿Qué valoración hace usted a este nombramiento? ¿Considera que puede haber algún tipo de interés por parte del Gobierno en que se haya designado a este científico para este cargo?
Miodrag Stojkovic, forma parte del equipo de Allison Murdoch de la Universidad de Newcastle, del Reino Unido, que en agosto de 2005, reclamó compartir el éxito del equipo de Corea del Sur (ahora demostrado un descomunal fraude) ya que supuestamente habían creado un único “blastocisto de transferencia nuclear”, que murió antes de que pudieran obtener células madre humanas de tipo embrionario. El interés del Gobierno en este tipo de nombramientos es obvio: mantener, contra toda evidencia científica, las promesas de apoyar la investigación con embriones para “curar”. La ley de Biomedicina que pretenden aprobar tiene como fin legalizar tal planteamiento injustificado e injustificable.
Miodrag Stojkovic ha afirmado que no entiende a los científicos que rechazan la experimentación con embriones por motivos éticos o religiosos argumentando que quieren proteger una vida. ¿Cuál es su opinión sobre estas declaraciones?
La cuestión es obvia; la agenda del lobby pro investigación con embriones y clonación humana tiene una cita clave: no permitir que el debate se centre en la discusión científica de los resultados, sino enfrentar a la comunidad científica y a la sociedad con un falso problema entre ciencia y religión. El lema es claro: hacer creer a la sociedad que los defensores de las células embrionarias tienen motivaciones exclusivamente científicas, mientras que los oponentes (o simplemente que trabajan y conocen la eficacia curativa probada de las células del propio enfermo, las llamadas madre de adulto) sólo tienen motivos religiosos. El progreso científico, afirman, debe ser defendido de la religión; quieren hacer creer que cualquier planteamiento ético que proponga buscar soluciones que respete la vida de un ser humano es un retroceso al progreso científico, que se acompaña con la indiferencia por el sufrimiento de los enfermos incurables y sus familias.
Sin duda hay mucho dinero…
Es comprensible que el dinero tiente a algunos pero las presiones más fuertes o más generalizadas van por otra vía. Este lobby tiene muy pocos científicos detrás y ninguno serio. Pero está muy bien orquestado: dos de las revistas de más impacto popular (Nature y New Englan Journal of Medicine) en las que cualquier investigador sueña con publicar, obligan a declarar que es partidario de investigar con embriones aunque él trabaje con células de adulto. La posibilidad de publicar en ese nivel hace que muchos investigadores guarden silencio acerca de la verdad de los estudios de medicina regenerativa. A nadie le interesa crearse enemigos por criticar el falso potencial terapéutico de las células embrionarias. Por otra parte los medios de comunicación hacen “noticia” cualquier declaración en esa línea, y no consideran “noticia” los enormes avances realizados en estos años en la medicina regenerativa real y que se ajusta a principios éticos.
Para el trabajo de investigación embrionaria se requiere de la donación de óvulos por parte de mujeres en edad fértil. ¿Existe algún tipo de problema de carácter físico en la donante?
Si claro que existen y está alertado en la comunidad científica y médica. De hecho junto al articulo de los de Corea del Sur (que habían usado como donantes de óvulos chicas muy jóvenes) la misma revista Science publicaba un comentario de David Magnus y Mildred Cho de la Universidad de Stanford, en el que observaban que entre un 0,3 y un 5, a un 10 por ciento de las mujeres a las que se induce la hiperproducción de óvulos, experimentan un grave síndrome de hiperestimulación ovárica que produce dolor -a veces requiere hospitalización-, fallo renal, posible infertilidad en el futuro, e incluso la muerte. Un riesgo que no beneficia precisamente a las donantes en una investigación de dudoso interés. Pero además hace de suyo irracional un procedimiento terapéutico que tenga óvulos como material de partida para las “milagrosas” células.
Esta es la cuestión nuclear; este sistema de generar células “a la carta” requiere de una gran cantidad de óvulos de mujer, y el medio que se tiene para que se produzcan en abundancia es una verdadera explotación. Lo de menos es que se le gratifique, más o menos generosa o tacañamente, para suplir gastos de transporte, ausencia del trabajo, molestias, como se hace con cualquier persona voluntaria en una investigación biomédica. El problema es la explotación que supone el procedimiento en sí mismo. Es curioso que las mismas molestias de la multiovulación para la mujer que quiere ser madre, se consideran lo suficientemente fuertes para que las clínicas de FIV congelen los embriones en vez de repetir el tratamiento y la punción. Pero la realidad es que el negocio de la compra-venta de óvulos ha entrado en la opinión pública bajo la capa humanitaria de una donación para hacer “feliz” con la gestación de una criatura a mujeres sin óvulos o a las que se les pasó la edad de la maternidad.
¿Alguien puede creer en una donación totalmente gratuita cuando la donante pasa por un tratamiento hormonal con repercusiones negativas y una pequeña intervención para extraer los óvulos? Una mujer puede hacer esto en particular y gratuitamente, por una hermana, una amiga… pero no para que se lucren terceros. Si se presenta así es porque la realidad está amañada por los intereses económicos de centros de Reproducción Asistida que están asociados a los “Bancos de Células Madre”.
En España ya existen bancos de Células Madre como el de Granada ¿Qué futuro piensa que pueden tener estos centros? ¿Tienen algo que ver con los centros de Reproducción Asistida?
Por supuesto; los bancos de células embrionarias necesitan óvulos y los centros de FIV los consiguen y cultivan. España se ha convertido en la capital europea de las donantes de óvulos, y más después de las trampas de Corea. Según los últimos datos publicados sobre la donación de óvulos en Europa, se ha comprobado cómo en España ha aumentado de forma llamativa y alarmante. Concretamente en el año 2004, de 1.577 ciclos de FIV (de un total de 14.519) han sido con óvulos donados y han dado lugar a 1.416 transferencias de embriones a la mujer receptora. Un porcentaje que es llamativamente alto, y desde luego mucho más alto que en el total de Europa donde se han llevado a cabo 6.530 ciclos con óvulos donados del total de 279.267 ciclos. Las condiciones mínimas puestas en España para la FIV hacen que varios centros sean un reclamo para mujeres extranjeras que tienen obstáculos legales en sus países, entre los que destacan principalmente Alemania e Italia.
Los datos cantan: El Instituto Valenciano de Infertilidad, el IVI, relacionado con el centro al que se incorpora este investigador inglés) realizó un tercio de sus tratamientos (2.400 en el año 2004) a extranjeras. Y el 80 por ciento de la clientela del Centro Mar&G de Granada procede de países de fuera de España, especialmente de Francia e Italia, y que acuden por la disponibilidad de óvulos. Ambas ciudades españolas compiten con otras (Barcelona, Bilbao) por los centros de investigación con embriones. Todo un negocio que mueve millones de euros, amparado por la legislación que quiere implantar el Gobierno. Y a costa de la salud de chicas jóvenes donantes de óvulos.
La Ficha:
Doctora Natalia López Moratalla.
Granada, 1946.
Doctora en Ciencias.
Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular.
Investigadora en Tolerancia Inmunitaria.
Profesora de Bioquímica de las Facultades de Ciencias, Medicina y Farmacia de la Universidad de Navarra.
Asesora de diferentes organismos públicos y privados.
Ha sido vicerrectora de la Universidad de Navarra desde 1983 a 1994.
Nots
La agenda del lobby pro investigación con embriones y clonación humana tiene una cita clave: no permitir que el debate se centre en la discusión científica de los resultados, sino enfrentar a la comunidad científica y a la sociedad con un falso problema entre ciencia y religión.
Los medios de comunicación hacen “noticia” cualquier declaración relacionada con este fraude, y no consideran “noticia” los enormes avances realizados en estos años en la medicina regenerativa real y que se ajusta a principios éticos.
Juan Cañada
Adopcion Espiritual
Se acaba de cumplir el 25 aniversario de la implantación de la fecundación in vitro, y, aunque han nacido por este método más de un millón de niños en el mundo occidental, muchos otros han quedado olvidados en congeladores
Además de los exiguos resultados de la fecundación in vitro (FIV), hay otro aspecto más lamentable: el enorme problema que representan los embriones que se pierden, olvidados en congelación, destruidos por la manipulación, reducidos tras la implantación o sacrificados para fines distintos a los reproductivos.
Se están creando centros para la investigación con células de origen embrionario en Andalucía, Valencia y otras regiones. Además, se está procediendo a la aprobación en España de proyectos de investigación que implican la mal llamada clonación terapéutica, y se espera para los próximos meses la tramitación de una Ley, impulsada por el actual Gobierno, que desarrollará y ampliará el Real Decreto 2.132, de 29 de octubre de 2004, por el que se establecían los «Requisitos y procedimientos para solicitar el desarrollo de proyectos de investigación con células troncales obtenidas de preembriones sobrantes». Una ley que es previsible que deje en manos de los investigadores la utilización e, incluso, la producción de nuevos embriones, para su uso sin restricciones con fines de investigación, y una puerta abierta hacia la eugenesia.
¿Son los embriones seres humanos reales, o simples conglomerados de células? ¿Qué hacer con los embriones sobrantes, producto de reproducción in vitro? Por definición, en biología sabemos que un embrión constituye la etapa inicial de la vida de un ser vivo. Si se habla de embriones humanos se trata de vidas humanas nacientes. De esto no caben dudas ni es ético alimentarlas. En los últimos años, se han acumulado pruebas científicas irrefutables desde la genética, la biología celular y la embriología.
En primer lugar, en el cigoto se constituye la información del genoma individual, o sea, la identidad genética, el conjunto de la información sobre cómo va a ser (es ya) el nuevo individuo humano. Desde la concepción, una vez fusionados los núcleos gaméticos materno y paterno, queda determinado todo sobre las características del nuevo ser humano y que ya no variarán hasta la muerte. La expresión de estos genes irá aflorando a medida que llegue su turno durante el desarrollo.
En segundo lugar, desde la biología celular, los trabajos de la doctora Magdalena Zernicka-Goetz, en el Wellcome/Cancer Research (Cambridge, Inglaterra), publicadas en Nature hace dos años, demuestran que, «en la primera división celular, ya existe una memoria de nuestra vida». En ese instante queda determinado el plano general del desarrollo del ser recién concebido.
De cumplirse las condiciones necesarias, el embrión irá atravesando los diferentes estadios morfogenéticos hasta el nacimiento. Al cabo de 4, 5 días presentará el estado de blastocisto y tendrá la forma de una bola hueca, en cuyo interior presentará una masa de un centenar de células, de las que surgirán todos los tejidos y órganos, que empezarán a formarse superada la anidación en el útero materno.
La anidación es el primer paso para una gestación. Proporciona la oportunidad al embrión de que se complete su programa de desarrollo, establecido en su genoma individual desde el momento de la concepción. A partir de esta etapa crucial, se acentúa la relación y dependencia entre el embrión y el ambiente materno, pero la cualidad de vida humana ya existía desde el principio. Un embrión no acogido en su momento en el ambiente materno se detiene, se colapsa en su desarrollo y muere, a menos que se le congele. Pero la congelación es otra fuente de problemas. Tras 25 años de FIV, se supone que existen más de 1.500.000 embriones congelados en todo el mundo, de ellos, unos 200.000 en España. ¿Qué hacer con ellos?
Dignos desde su origen
Partamos de la base de que la condición de vida humana es independiente del origen del embrión. La artificialidad de su producción o de su conservación no altera ni su naturaleza biológica ni su dignidad de vida humana. Frente a la situación planteada por la acumulación de vidas humanas congeladas, se han propuesto varias posibles soluciones: la ideal es la primera, la devolución a la propia pareja de la que procedan, para futuros embarazos. La segunda, la adopción por otra pareja diferente, sería aceptable si se piensa en los embriones congelados, pero habría que regular el procedimiento para evitar los abusos comerciales, o la compra-venta de úteros de alquiler.
La tercera, dejar morir a los embriones manteniéndolos en estado congelado, es muy discutible, pues han sido creados para la vida y no puede considerarse ético; no hay una diferencia clara entre dejar morir o matar. El cuarto supuesto, la utilización para la investigación, es inaceptable desde todos los puntos de vista, ya que se trata de sacrificar los embriones sin darles la más mínima oportunidad, y además no hay necesidad de ello. Hoy, todas las investigación básicas sobre temas de desarrollo embrionario son fruto de trabajos experimentales realizados con animales, que nos ofrecen las mismas posibilidades de avanzar en el conocimiento, y no plantean problemas éticos. Pero, sobre todo, para las aplicaciones biomédicas y clínicas no hay por qué recurrir a las células madre embrionarias. Tras varios años de investigación, no han dado ningún resultado aceptable. La alternativa más eficaz son las llamadas células madre adultas, extraíbles de tejidos somáticos de los propios pacientes a tratar, ante un problema de un tejido deteriorado, y que por lo tanto no requieren el sacrificio de embriones.
Profesor Jouve de la Barreda
catedrático de Genética, de la Universidad de Alcalá
Adopcion Espiritual
Congreso estadounidense ha pedido al director de los Institutos Nacionales de Salud que se reexaminen de inmediato efectos del aborto en la mujer
Un estudio en Nueva Zelanda demuestra que existe una tendencia mucho mayor entre estas mujeres al suicidio, la depresión grave, los trastornos de ansiedad y la drogodependencia.
Aquí está enlazado el testimonio ante el subcomité de una Doctora en Derecho.
Noticia en inglés de www.culture-of-life.org
Una subcomisión del Congreso estadounidense ha pedido al director de los Institutos Nacionales de Salud que se reexaminen de inmediato los efectos que provoca el aborto en la mujer. Como ya publicó Análisis Digital, un estudio en Nueva Zelanda demuestra que existe una tendencia mucho mayor entre estas mujeres al suicidio, la depresión grave, los trastornos de ansiedad y la drogodependencia. El Congreso pregunta si hay en los Estados Unidos estudios de comparable rigor que afirmen lo contrario o si las norteamericanas, sencillamente, son distintas.
Hace 17 años, Everett Koop, entonces Cirujano General de Estados Unidos (entre cuyas funciones está la de articular políticas de salud públicas a partir de conclusiones científicas) dijo al Presidente Reagan que no había suficiente base empírica para afirmar o descartar la existencia de un vínculo entre el aborto y la depresión. La American Psychological Association negó después que el aborto causara trastornos psicológicos, y ésta es, hasta el día de hoy, la ‘doctrina oficial’ a la que se atienen los legisladores norteamericanos.
Koop sintió que su dictamen había sido intencionalmente malinterpretado. En 1989, escribió una carta a Bush padre en la que le pedía que se elaborara un estudio capaz de responder a la cuestión que le planteó Reagan. Para ello se requería hacer un seguimiento de un gran número de mujeres desde la infancia hasta la edad adulta. Algunas de ellas abortarían, por pura deducción estadística. Y entonces, al comprobar los efectos del aborto, habría suficientes elementos para poder descartar variables socioeconómicas o mentales como desencadenantes. El segundo aspecto es especialmente importante, ya que los abortistas defienden que los problemas de salud mental conducen al aborto y, además, lo justifican, pero se niegan a admitir siquiera la posibilidad de que esos trastornos mentales hayan sido provocados por éste.
Muchas peticiones como la de Koop han sido desatendidas. La respuesta ha llegado finalmente de Nueva Zelanda. El doctor David M. Fergusson, psicólogo que se define como “pro abortista, ateo y racionalista”, ha demostrado que existe una tendencia mucho mayor entre las mujeres que abortan al suicidio, la depresión grave, los trastornos de ansiedad y la drogodependencia. La Subcomisión del Congreso norteamericano sobre Justicia Penal, Política Antidrogas y Recursos Humanos, que tiene también competencias en asuntos de investigación científica y bioética, otorga una “alta credibilidad” a las conclusiones de Ferfusson, ya que se basan en un estudio longitudinal con más de 500 mujeres desde el nacimiento hasta la edad de 25 años. Además, Fergusson se basó en entrevistas a casi 13.000 mujeres.
El congresista republicano Mark Soulder, presidente de la Subcomisión, pregunta al director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) si hay “estudios con un rigor metodológico comparable publicados acerca de las mujeres estadounidenses”, o si existe “alguna razón significativa que sugiera que las conclusiones de Nueva Zelanda variarían con mujeres de Estados Unidos”.
Soulder no aceptará una evasiva por respuesta. “Llamo la atención sobre el hecho de que esta Subcomisión hizo un requerimiento a los NIH el 8 de octubre de 2002 relacionado con la crítica cuestión de las investigaciones con células madre, al cual no recibimos respuesta hasta el 18 de junio de 2004… No permitiremos que la presente demanda (sobre el aborto) se retrase, y estaremos en comunicación permanente con el Ministerio para que la respuesta llegue a tiempo y sea rigurosa”. El plazo expira a finales de febrero.
Patrick Fagan, investigador de la Fundación Heritage, adelanta ya una respuesta: “Por lo que yo sé, no tenemos nada que pueda compararse” al estudio de Ferugusson. Podríamos estar, pues, a las puertas de un cambio de doctrina en el país al que el mundo entero mira como referencia.
Adopcion Espiritual
El Congreso de los Diputados conocerá mañana el Informe de la Comisión sobre la Ley de Reproducción Asistida. El autor, catedrático de Anatomía Patológica antes que bioético, se refiere al origen del término preembrión y a cómo la embriología reciente está superando las ideas viejas.
El preembrión, conviene decirlo así de claro, es una ficción, un mito, un desfiguramiento de la realidad. Y es también un anacronismo. Y, sin embargo, parece que pronto lo vamos a ver embutido por segunda vez en nuestra legislación. Nuestros diputados lo harán por decreto y credulidad, no por ciencia. En este breve artículo trataré de hacer un esbozo de la compleja historia del mito. Me gustaría que sirviera para iniciar, en las páginas de DM, un diálogo clarificador con quienes piensan de otro modo.
El lugar de nacimiento de un concepto
La expresión pre-embrión fue acuñada por Penelope Leach, psicóloga y autora de deliciosos cuentos infantiles, en una sesión de la Voluntary Licensing Authority británica, en 1985. Pero, antes de creada la palabra, existía ya el concepto. Se hablaba tiempo atrás de que, en el curso del desarrollo del ser humano, los primeros catorce días son un tiempo especial, pues en ellos el embrión carece de los caracteres ontológicos o biológicos que titulan para el trato que se da y los derechos que se asignan a los otros seres humanos.
No fueron médicos, biólogos, juristas o filósofos los inventores del concepto, sino ciertos moralistas católicos desengañados por la doctrina de la Encíclica Humanae vitae, de Pablo VI (1968). En ella, el Papa no habla ni de píldora ni de embriones. Pero estaba claro ya entonces que la píldora y los dius podían impedir la anidación. Para declarar inocentes esos procedimientos de contracepción era necesario implantar la idea de que malograr embriones humanos de menos de dos semanas era acción moralmente irreprochable.
Y, así como ciertos organismos médicos (el ACOG, la FIGO y la OMS) recurrieron a redefinir la gestación para que nadie pudiera hablar de abortos contraceptivos, los moralistas echaron mano de la gemelación monocigótica como argumento irrefutable para mostrar que el embrión de menos de 14 días carece de consistencia metafísica, biológica y ética. Razonaban así: todo hombre es un ser individual, uno y único; es así que el embrión puede, hasta los 14 días, dividirse en dos o más individuos; ergo, el embrión de menos de 14 días no es todavía un ser humano individual de pleno derecho. De ese modo, y en contra de la doctrina de Humanae vitae, el uso de la píldora podría tenerse por lícito.
El salto al mundo secular
En 1979 el Comité Asesor de Ética del Departamento de Salud, Educación y Bienestar de los Estados Unidos recibió el encargo de determinar si y en qué condiciones se podía subvencionar con dinero federal la investigación sobre fecundación in vitro. El año anterior, 1978, había nacido en Inglaterra la primera niña probeta. Formaba parte del Comité el padre Richard McCormick. Él ha contado cómo, apoyándose en un extenso informe encargado por el comité al teólogo moral Charles E. Curran, propuso introducir en las recomendaciones finales del comité que la investigación sobre embriones humanos de menos de 14 días fuera tenida como norma pública aceptable. De este modo, el concepto de los moralistas entró en la bioética secular, donde triunfó de modo arrollador.
Del trampolín del Comité Asesor norteamericano, la idea de los 14 días saltó al Estado de Vitoria, en Australia (Comité Waller, 1982) y al Reino Unido (Comité Warnock, 1984). Sobre la marcha, al argumento de la gemelación monocigótica se sumaron otros. Los australianos distinguen el día 14 como momento en que "se forma la línea primitiva y entonces es claramente evidente la diferenciación del embrión". Eclécticamente, el Informe Warnock acumula razones en el día 14: es el comienzo del desarrollo individual porque ya no cabe gemelación después de él, porque la línea primitiva es el resello de esa individualidad, porque ese día marca la terminación del estadio implantatorio.
Después de Warnock, el concepto de preembrión y la divisoria de los 14 días obtuvieron un crédito muy amplio, casi universal: se han convertido en artículo de fe de normas éticas y reglamentos legales.
Un concepto que amenaza ruina
Impera en los libros de texto de Embriología y Obstetricia una doctrina sobre la cronología de la gemelación en 14 días, basada en la correlación entre momento supuesto de fisión del embrión y estructura de las envolturas fetales. Se trata de una mera hipótesis, cierto que sumamente racional, pero jamás demostrada. Es uno de esos idola tribus médicos, que duran y se transmiten, pero que nadie comprueba. Por lo que dan a entender las recientes investigaciones sobre la compleja arquitectura del embrión inicial, es, muy probablemente, falsa.
La línea primitiva no marca el comienzo de la diferenciación. Ésta viene de mucho antes. La embriología reciente (ver, p. ej., Smith A. The Battlefield of Pluripotency. Cell 2005;123:757-760) está haciendo polvo muchas ideas viejas: la del cigoto como una esfera amorfa, la de la mórula como un colectivo de blastómeros idénticos entre sí, la del blastocisto como yuxtaposición de dos poblaciones. En éste están definidos ya el trofectodermo, el endodermo primitivo, el epiblasto. La línea primitiva marca simplemente el lugar de migración de esas células, pero no es, como se pretende, una especie de artilugio que induce la primera diferenciación celular en el embrión.
Y ¿qué decir del final de la implantación? Datarlo hasta el día 14 es una exageración. Con una mirada libre de prejuicios, los cortes histológicos de embriones muy jóvenes muestran que eso ocurrió unos cuantos días antes. Es poético, no científico, decir que sólo el día 14 la anidación se constituye en símbolo de la aceptación materna.
Poder legislativo y razón científica
En 2006, un parlamento que diga que "a efectos de esta Ley, podrán usarse embriones humanos de menos de 14 días en proyectos de investigación aprobados por los organismos competentes" estará ejerciendo su potestad, políticamente correcta, aunque censurable éticamente. Incurriría, en cambio, en un abuso si sostuviera que la norma se basa en el concepto científico de preembrión. No vale hoy ese concepto. No son válidos los argumentos que ligan día 14 con la gemelación monocigótica como marcador de la individualidad, con la formación de la línea primitiva como marcador de la diferenciación del embrión, con el término de la anidación como símbolo de aceptación.
En una tribuna de DM el espacio disponible es siempre poco; hay que hablar esquemáticamente. Lo que he querido decir es sencillo: la noción de preembrión es una idea política con pies científicos de barro. El progreso de la embriología es la piedra que rodó monte abajo y rompió el pedestal de barro. El constructo se ha derrumbado. ¿Por qué mantener un muerto en la legislación.
Gonzalo Herranz. Profesor honorario. Profesor honorario. Departamento de Humanidades Biomédicas. Universidad de Navarra.
Adopcion Espiritual
¿Es propio de un joven quemar a una persona intendionadamente? El catedrático Salvador Cervera considera que "hay factores de tipo familiar" que explican esta conducta
La violencia juvenil se relaciona con quema de papeleras y contenedores volcados. Sin embargo, las últimos ejemplos en nuestro país han superado con creces los meros destrozos urbanos. ¿Realmente es normal que una mente sana decida quemar viva a una persona premeditadamente? En España ya ha ocurrido y la "práctica" se ha desplazado a otros países como Francia. Un grupo de expertos debaten sobre la causa de la conflictividad entre los jóvenes con motivo de las XXXIV Jornadas de Centros Educativos, en la Universidad de Navarra.
El obispo de Málaga, monseñor Dorado, ya dio cuenta de las causas y consecuencias de esta situación en una carta pastoral, que AnálisisDigital dio a conocer el veintiséis de enero, en la que señalaba: "El aniquilamiento de la reflexión, de la educación en valores y de toda fe religiosa lleva a la destrucción del alma de la persona."
En este sentido, el catedrático de Psiquiatría Salvador Cervera, ponente de las Jornadas, también considera que a pesar de que "la herencia es un factor importante en las conductas agresivas, hay factores de tipo familiar y social que modulan la herencia genética hasta el punto de evitar que la violencia aflore".
El experto en Psicología Médica rechazó que exista un determinismo referido a las conductas violentas. En su opinión, una de las claves para prevenir la agresividad es "un ambiente familiar que cuida la educación en las virtudes y valores y que no busca satisfacer tan sólo las necesidades inmediatas".
Un factor relevante, que recogió en su ponencia la profesora María del Carmen González-Torres, es la "espiritualidad". Como señaló monseñor Dorado, a menudo los episodios de violencia se dan en colectivos de jóvenes que "no tienen una orientación ética ni religiosa que les enseñe a descubrir lo mejor".
Adopcion Espiritual
LA ESCLAVITUD: 1857
"Aún cuando posea un corazón y un cerebro y biológicamente se le considere humano, un esclavo no es una "persona" ante la ley; la decisión de Dred Scott del Tribunal Supremo de los EEUU lo afirma claramente."
EL ABORTO: 1974
"Aún cuando posea un corazón y un cerebro y biológicamente se le considere humano, el niño no nacido no es una "persona" ante la ley; el Tribunal Supremo de los EEUU lo ha afirmado claramente."
LA ESCLAVITUD: 1857
"Un hombre de raza negra sólo recibe su personalidad jurídica al ser puesto en libertad. Antes de eso no debemos preocuparnos por el, pues no tiene derechos ante la ley."
EL ABORTO: 1974
"Un niño sólo recibe su personalidad jurídica al nacer. Antes de eso no debemos preocuparnos por el, pues no tiene derechos ante la ley."
LA ESCLAVITUD: 1857
"Si usted considera que la esclavitud es mala, nadie le obliga a tener un esclavo, pero no le imponga su moral a los demás."
EL ABORTO: 1974
"Si usted considera que el aborto es malo, nadie le obliga a ello, pero no le imponga su moral a los demás."
LA ESCLAVITUD: 1857
"Un hombre tiene derecho a hacer lo que desee con su propiedad."
EL ABORTO: 1974
"Una mujer tiene derecho a hacer lo que desee con su propio cuerpo."
LA ESCLAVITUD: 1857
¨No es acaso la esclavitud mas humanitaria? Después de todo ¨ No tiene el negro el derecho a ser protegido?¨ No es mejor ser esclavo que ser enviado sin preparación ni experiencia a un mundo cruel?
EL ABORTO: 1974
¨ No es acaso el aborto mas humanitario? Después de todo ¨ No tienen todos los niños el derecho de ser "deseados" y amados? ¨ No es mejor acaso no llegar a nacer que enfrentarse sólo y sin amor a un mundo cruel?
Adopcion Espiritual
Hace unos días se hizo público el número de abortos «legales» cometido en España durante el año 2004: ochenta y cinco mil (de 2005 no hay datos oficiales). Todo el desglose de este dato es espeluznante: ha sido un 6,5 por ciento más que el año anterior; ha crecido en todas las comunidades; el 27,69 por cierto de las mujeres ha abortado más de una vez; el 23 por ciento de los niños abortados tenía más de doce semanas; la edad de las que cometen un aborto es cada vez más baja y cada día aumenta el número de las adolescentes. Al cabo de veinte años de aprobarse la ley que lo despenalizaba, en España se han cometido casi un millón de abortos. Es decir, se ha quitado la vida a casi un millón de seres inocentes e indefensos. Más número de personas que las que tiene la ciudad de Valencia y tantas como tienen juntas las provincias de Burgos, Álava, La Rioja y Soria.
Los horrores del nazismo y del estalinismo no están lejos de una civilización que se autocalifica y presume de progresista y democrática. Sin miedo a exagerar, se puede afirmar que estamos ante una situación totalitaria, donde el más fuerte impone su ley sobre el más débil. Todo esto se hace, además, con el consentimiento, al menos tácito, de los políticos y de losmedios de comunicación de masas. Uno se pregunta cómo puede haber tanta hipocresía a la hora de valorar, por ejemplo, la guerra de Iraq y el aborto. ¿Qué habría ocurrido si en España se hubieran ejecutado ochenta y cinco mil penas de muerte en un año? Es impensable.
No hace mucho, la prensa nacional e internacional se escandalizaba, con razón, de la vejación a que algunos soldados norteamericanos habían sometido a algunas víctimas en Iraq. El clamor de la protesta se oyó en todo el mundo. Pues bien, este suceso es un cuento de Blancanieves si lo comparamos con lo que ocurre con los abortados: la mayoría son despedazados, otros son envenenados, otros, troceados mediante una legra o cuchillo de acero. Cuando superan las 21 semanas, se practica a la madre una cesárea, se extrae el feto vivo y se le deja morir.
Mientras ocurre lo que el filósofo y escritor, recientemente fallecido, Julián Marías, calificaba como el máximo desprecio de la vida humana en toda la historia de la humanidad, toda una sociedad permanece adormecida y permite un genocidio sin precedentes. Es verdad que ya comienza a decirse que el aborto es malo. Pero esto no basta. Un clamor inextinguible se levanta desde todas las partes de nuestra geografía –y desde el mundo entero- hasta el Cielo pidiendo justicia y misericordia.
¿Cómo es posible que no lo oigamos? ¿Cómo es posible que se ataque a la Iglesia por denunciar esta barbarie y sensibilizar tantas conciencias narcotizadas ¿Cómo es posible permitir que tantas mujeres sigan engrosando el número de madres destrozadas al mirar los ojos de un niño, porque ven en ellos el retrato del que pudo ser suyo?
La Iglesia no tiene vocación de agorera de desventuras. Pero no puede dejar de clamar como los profetas de Israel, guste o disguste a la gente. Entre otras cosas, porque no puede dejar que tantas adolescentes arrastren de por vida el peso de su conciencia. Y porque tiene que defender la dignidad del hombre, aunque la dejen sola en el intento. Más aún, aunque la llamen retrógrada y antiprogresista. Es consciente, además, de que la mentira tiene los días contados –muchos o pocos, pero contados- y que la verdad termina abriéndose paso. Como prueba, ahí están los hornos crematorios de Hitler y las purgas de Stalin.
Adopcion Espiritual
Publicamos, por la estupenda descripción de lo que está sucediendo, un artículo de opinión aparecido el 23 de enero en el diario ABC de Juan Manuel de Prada, acerca de la nueva generación y el nuevo modelo social que está extendiéndose en la juventud europea, y que se fundamenta en el hedonismo y egoísmo en pareja.
"No hay futuro [Hastío vital]"
Artículo de Juan Manuel de Prada en ABC
Lunes 23 de enero de 2006
Hasta hace poco, las parejas sin descendencia eran miradas con una suerte de caridad compungida; presumíamos que, si no habían procreado, se debía a que alguna deficiencia orgánica se lo impedía. Tratábamos a estas parejas sin hijos con esa especie de funesta obsequiosidad que empleamos con los familiares de un difunto, cuando acudimos al velatorio a confortarlos.
Ahora empieza a suceder lo contrario: a las parejas con hijos se las empieza a mirar con una mezcla de aprensión y desconfianza, como si fueran pringados a quienes el farmacéutico del barrio endosa las cajas de condones averiados; las parejas sin hijos, en cambio, son contempladas con una fascinada curiosidad, incluso con envidia. Se han convertido en un modelo social digno de emulación, en ácreadores de tendencias; incluso se les ha adjudicado una designación que suena risueña y megacool, "dinkis" (derivada del acrónimo DINK: "Double Income, No Kids").
Son parejas que han dimitido voluntariamente de la procreación, encerradas en la cápsula de un amor sin prolongaciones, como Narcisos atrapados en su fuente. Ya ni siquiera necesitan justificar las razones de su elección; pero, en caso de que alguien se las pregunte, responden con una munición orgullosa y archisabida: desean prolongar su juventud (pero en el fondo saben que son jóvenes fiambres, y que no hay modo más infalible de acelerar el advenimiento de la vejez que la compulsiva manía de disimularlo con afeites juveniles), desean alcanzar la estabilidad laboral (pero una vez alcanzado este objetivo, la ambición les dictará seguir ascendiendo), desean disfrutar de sus ratos de asueto, de sus vacaciones, y, sobre todo, de su dinero con una intensidad que no les permitiría la fundación de una familia.
No negaremos que haya razones sociales, económicas, psicológicas e incluso ideológicas por las que entre los europeos se ha extendido un modelo de convivencia tan narcisista y ensimismado en el disfrute de un bienestar puramente material. Pero, más allá de estas razones coyunturales (que no son sino lastimosas coartadas), existe una razón mucho más honda, que es el hastío vital.
El amor que no se prolonga en otro ser acaba sucumbiendo a la náusea de su propia esterilidad; esos "dinkies" que se juntan para inventar una forma de entrega postiza que en realidad es una forma de egoísmo recíproco encarnan, acaso sin saberlo, el emblema de un fin de época. Algo muy grave está ocurriendo, cuando un continente que atraviesa la etapa más próspera de su historia, que dispone de medios para combatir la enfermedad y prolongar la vida, que parece haberse sacudido la amenaza de las guerras, plagas y catástrofes naturales que en otras épocas diezmaron su población, presenta una tasa de nacimientos (sólo rectificada por el flujo de inmigrantes) que ha caído por debajo del nivel de sustitución. Algo muy grave está ocurriendo, cuando cada vez más europeos se niegan a crear una nueva generación.
Los pueblos que dimiten de la procreación son pueblos que han perdido la fe en el futuro. El suicidio demográfico, ese "arrebato de automutilación" (Solzhenitsyn) que está minando la vitalidad europea, delata la crisis de una forma de civilización. Falta una esperanza que dé sentido a nuestra vida y a nuestra historia. La debilitación del concepto de familia, el ombliguismo existencial, el egoísmo parasitario de las nuevas generaciones que postergan o declinan la oportunidad de reproducirse no son sino síntomas de esa crisis. Europa no sólo carece de recursos para mantener su civilización, sino que ni siquiera posee argumentos para prolongar su existencia. A este hastío vital que mata la imaginación, entorpece el deseo y niega el futuro humano se le considera, sin embargo, una "tendencia" digna de ser emulada. Ha llegado el momento de cerrar el quiosco y esperar la llegada de los bárbaros.
Adopcion Espiritual