23 febrero 2006

Bebé medicamento: una decisión más emocional que racional



Amsterdam. La posibilidad de la producción de "bebés medicamento" se ha convertido en las últimas semanas en un tema de candente debate en Holanda. El Consejo de Salud publicó el pasado 18 de enero un informe para el gobierno que aconseja legalizar la producción de embriones "in vitro" como fuente de células madres para trasplantar a pacientes con enfermedades degenerativas. Hasta ahora la ley holandesa limita la aplicación de técnicas de fecundación artificial a fines reproductivos, aunque los embriones sobrantes pueden ser usados para investigación con el permiso de los padres.


El principal argumento aportado como justificación para la producción de embriones es el derecho de los padres a decidir racionalmente qué elementos técnicos están dispuestos a emplear para lograr la curación de un hijo enfermo. Partidarios del informe aducen que en una sociedad multicultural como la actual cada individuo debe determinar por sí mismo dónde están las fronteras de lo éticamente permisible, con la condición de que su decisión sea racional: bien meditada y basada en valores éticos personales.

El Consejo de Salud parte del supuesto de que los padres que recurren a esta opción como último recurso para intentar salvar la vida de uno de sus hijos han considerado detenidamente todos los pros y los contras y las consecuencias éticas de su decisión. En el caso de enfermedades de origen genético es el único modo del que se dispone para obtener un embrión sin el gen afectado que sea genéticamente compatible con su hermano enfermo. De todos modos, para asegurar la racionalidad de la decisión, los autores del informe recomiendan que los padres recurran a un "consejero" que les proporcione la información adecuada y les ayude a decidir de modo racional.

Aparte de que la valoración ética del obrar no depende del grado de racionalidad o la cantidad de células grises puestas en funcionamiento durante el proceso de decisión, el problema es que la teoría sobre este tipo de decisiones no se cumple en la práctica. El juicio de los padres ni es movido por la racionalidad, ni se identifica con ella.

Un análisis racional de las posibilidades de éxito de la técnica llevaría a un rechazo de la misma. La probabilidad de que un embrión "in vitro" posea un genoma sin alteraciones genéticas es del 1/16. Si se desean implantar al menos tres embriones en la madre hay que utilizar como mínimo 48 óvulos, lo que supone que la madre deba someterse a un tratamiento hormonal bastante fuerte. La probabilidad de que al menos uno de los embriones se implante con éxito y siga desarrollándose es del 20%. Además, en el caso de que el proceso tenga éxito, es posible que el enfermo no se restablezca completamente después del transplante, debido a la cantidad limitada de células madres en el cordón umbilical, y haya que recurrir a un trasplante de médula con riesgos para el recién nacido.

Aunque el deseo de los padres es legítimo y puede estar bien fundamentado, la decisión tiene más de emocional que de racional. Estudios realizados en la Universidad Libre de Amsterdam sobre el modo en que los padres deciden la conveniencia de hacer un test prenatal –que en Holanda no está todavía incluido en el control normal del embarazo– demuestran que los padres se mueven sobre todo por motivos emocionales, como las repercusiones afectivas que un hijo minusválido podría tener en su vida y en la de otros miembros de la familia. El proceso de racionalización se pone en marcha una vez tomada la decisión para justificar lo que se ha decidido.

El deseo de utilizar todos los medios disponibles para aliviar el sufrimiento y evitar la muerte de un hijo es comprensible. Pero es necesario trascender las emociones de cada caso particular y tener en cuenta que las soluciones adoptadas repercuten en la imagen y el valor del hombre dentro de una sociedad.

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Elisa García González es Investigadora en el Departamento de Filosofía y Ética Médica de la Vrije Universiteit de Amsterdam


Adopcion Espiritual

La cortina de humo del bebé medicamento

La experiencia internacional indica que los resultados son poco alentadores

Al informar sobre la aprobación en el Congreso de la nueva ley de reproducción asistida en España, se ha destacado como principal novedad que los padres podrán tener un hijo por fecundación artificial, seleccionado genéticamente, con el fin de que sea donante compatible para salvar mediante un trasplante a un hermano que sufre una enfermedad incurable.

El recurso a este método ha dado lugar a un debate ético, por la destrucción de embriones que lleva consigo y por la instrumentalización del bebé como "medicamento" del hermano, en vez de ser deseado por sí mismo. Pero, en cualquier caso, se trata de una técnica compleja y sin seguridad de éxito, practicada hasta ahora en media docena de centros en todo el mundo. Por eso algunos expertos, como Maria Dolores Vila-Coro, del Comité Director de Bioética del Consejo de Europa, han subrayado que se están creando en padres angustiados falsas expectativas que difícilmente podrán ser cumplidas en estos momentos (cfr. Aceprensa 57/05).

El procedimiento exige, en primer lugar, estimular la producción de óvulos en la madre, para conseguir entre 10 y 20 óvulos que, una vez fecundados, se someterán a una selección genética: habrá que descartar los embriones que padezcan la misma enfermedad y los sanos que no sean histocompatibles con el hermano enfermo, para evitar un posible rechazo.

En uno de los reportajes sobre padres que han recurrido a estas técnicas, se dice de pasada que hicieron fecundar 28 óvulos, de los cuales solo 6 embriones resultaron compatibles con el otro hijo. Los otros se destruyeron ("El Mundo", 21-11-2004). De los que superen esta criba, algunos se implantarán en la madre. Y solo alguno de estos dará lugar a un embarazo. Este conjunto de factores (fecundación, selección genética, implantación, gestación) hace que la probabilidad de éxito sea muy baja. En otro reportaje de estos días se menciona a otra pareja que ha iniciado el tratamiento en un hospital de Bruselas. "Tras cuatro ciclos no ha habido suerte" ("El País", 17-02-2006).

Un estudio publicado el año pasado en JAMA (vol. 291, pág. 2079) mostraba resultados poco alentadores: de 199 embriones de 13 parejas se seleccionaron 45 y sólo nacieron 5 niños (cfr. Aceprensa 32/05).

Por otra parte, si la técnica se lleva a buen término y se realiza el trasplante de células del cordón umbilical o de médula ósea, las probabilidades de curación son también muy variables según el tipo de enfermedad. Su probabilidad de éxito para curar una enfermedad genética es del 75% al 90%, y del 30% al 50% para curar una leucemia, según explicaba el año pasado el Hospital Universitario flamenco de Bruselas (VUB), que el 18 de mayo anunció el nacimiento de los dos primeros bebés europeos seleccionados con técnicas de este tipo (cfr. Aceprensa 67/05).

En esa fecha, el VUB anunciaba que 61 parejas habían solicitado este tratamiento, 14 lo habían iniciado, 4 mujeres habían quedado encintas, una abortó y por fin se consiguió el nacimiento de dos bebés. "Hasta ahora no hemos conseguido curar a ningún niño de esta manera", reconocía un portavoz del VUB ("Le Monde", 19-05-2005).

Ante la incertidumbre de esta técnica y las objeciones éticas por la destrucción de embriones que conlleva, se están buscando otras soluciones. La "Technology Review" (marzo 2005) comunicaba que los bancos de sangre de cordón umbilical en EE.UU. estaban alcanzando ya los 150.000 cordones, lo que se estima suficiente para satisfacer la compatibilidad del 80-90% de una población de 300 millones.

Al poner el acento sobre una novedad "terapéutica" para la que hay muy escasa demanda, se ha desviado la atención pública de los cambios más sustanciales de la reforma de la ley de reproducción asistida: generación de embriones con fines no reproductivos; vía libre para fecundar cuantos óvulos se quiera, con el resultado de la acumulación de embriones sobrantes; la posibilidad de investigar con los embriones sobrantes o los creados por clonación para este fin.

ACEPRENSA

19 febrero 2006

¿QUÉ QUEREMOS ENSEÑAR A LOS ADOLESCENTES?

Por Javier Aranguren

Se habla de la Ley de la Ordenación de la Enseñanza (LOE), de que el verdadero problema está en la calidad de la enseñanza. Quizá no sea tanto un problema de contenidos como de metas, de objetivos de fondo (si no se va a ningún sitio, ¿quién querrá esforzarse por viajar?).
De las etapas educativas, la de la adolescencia quizá sea la más delicada: entonces las personas –siendo máximamente dependientes— descubren su propia libertad e independencia, y se producen perplejidades. ¿Qué se puede hacer para transformar la crisis adolescente en ocasión de crecimiento?, ¿cuál es el papel de los educadores y de los padres en este asunto?



    > No importa tanto la pregunta acerca de cómo es el carácter de los jóvenes, como la de qué es lo que se puede hacer con este carácter

    > Los griegos entendían que educar no consistía tanto en dar información o conocimiento sino sobre todo en formar ciudadanos.

    > Nos encontramos con alumnos que son enanos del espíritu, centro de su mundo y deformes en su capacidad de pensar en el otro

    > Es necesario hablar, compartir tiempo con ellos. En el caso de adolescentes varones esta tarea corresponde sobre todo al padre

    > Con frecuencia se mercantiliza la vida intelectual, y sólo se habla de salidas, quizá sin ver que la mayor salida es la riqueza de la formación.

    > El lugar propio de la educación es la casa, la propia familia. El colegio es un lugar de ayuda, de apoyo, a lo que los padres hacen en casa.

    >Es necesario preguntarse cuál es el grado de comunicación que se tiene con la persona que nos apoya en el colegio.

La verdad tras el aborto


Lo que sigue es una parte del "script" (versión al español) del video "Abortion: The Inside Story". El tema de este video es un encuentro organizado en 1995 por el Chicago Pro-Life Action League (Liga de Acción pro vida de Chicago), con ex-abortistas. Las espeluznantes historias que cuentan estos ex-proveedores de abortos legales en EE.UU. muestran la realidad: que el aborto daña tanto a la criatura por nacer como a su madre. También demuestran que legalizar el aborto no lo hace un procedimiento "seguro" e "Inocuo".


Narrador : Joe Scheidler y la Liga de Acción en Favor de la Vida continúan proporcionando un foro para individuos de todo el país, que han estado asociados con la industria del aborto. Algunas de estas mujeres han estado involucradas activamente con la organización abortista Paternidad Planificada y con la Organización Nacional de Mujeres, y algunas administraron clínicas de abortos. Las condiciones en las que se hacen los abortos, según ellas, no serían toleradas en ninguna otra práctica médica. Como verán en este programa, es fácil encontrar negligencia criminal que resulta en daño físico y en la muerte de las pacientes en las llamadas "clínicas seguras de aborto legal".

Judith Fetrow : El aborto supuestamente libera a las mujeres. Esta es una de las mentiras más grandes del movimiento feminista: que para ser mujeres libres, debemos ser copias de los hombres y no debemos tener útero. Que matar niños significa salvarlos y que las mujeres están más seguras y son más autónomas y más capaces de cuidarse y protegerse, si no tienen niños.

Joy Davis : Hace catorce años me ofrecieron empleo en una clínica de abortos en Birmingham, Alabama. Consideré que la oferta era muy buena y que además de ayudar a las mujeres, lucharía por una buena causa, así que acepté el puesto. Al poco tiempo de empezar a trabajar, me di cuenta que no estábamos allí para ayudar a las mujeres. Era un negocio para ganar dinero.

Hellen Pendley : Empecé a trabajar para una de las compañías más grandes del país; hoy en día todavía opera doce clínicas de aborto en los Estados Unidos. En la entrevista inicial me preguntaron: ¿Está usted a favor del derecho de decidir? ¡Claro que sí! respondí, aunque no había pensado mucho en ello. La segunda fue ¿le molesta el hecho de que esto sea un negocio? Dije que no porque tengo experiencia tanto en los negocios como en el campo médico. No había ninguna duda de que yo estaba allí para hacerles ganar dinero. Nadie me dijo: "Espero que usted esté a favor del aborto porque queremos que ayude a estas mujeres".

Joy Davis : Las condiciones de la clínica donde yo trabajaba eran muy malas. No había unidad de cuidados intensivos y la mayor parte del personal no estaba bien entrenado y no tenía experiencia médica. Nunca teníamos el mismo médico, porque rotaban continuamente. Uno de los médicos, Tommy Tucker, me dijo un día que quería abrir su propia clínica, para hacer bien las cosas y tener el mejor equipo posible y empleados muy bien preparados y entrenados. Quería emplear anestesistas para poder usar anestesia general y que las mujeres no sufrieran -porque en la clínica donde trabajábamos las mujeres sufrían mucho.

Hellen Pendley : Yo pensaba que como había trabajado en el campo de la medicina y estaba acostumbrada al ambiente estéril, podría aportar ese conocimiento a la industria del aborto, y hacer que la clínica proporcionara atención médica de calidad a las mujeres.

Joy Davis : Pensé que era una idea maravillosa, acepté su oferta y llegué a ser directora regional de seis clínicas de Aborto en Mississippí y Alabama. Teníamos el mejor equipo, y personal eficiente y bien entrenado, pero les mentíamos a las mujeres para poder ganar dinero. No veíamos muchas mujeres por día, para no tratarlas como ganado. Queríamos dedicarles tiempo y darles la clase de atención médica que necesitaban.

Hellen Pendley : Eso sonaba muy bien, pero en vez de cambiar yo a la industria del aborto, la industria me cambió a mí.

Joan Appleton : En cinco años que estuve ahí, no conocí ni un solo médico que practicara abortos por creer que era un derecho de la mujer. Eso no era lo más importante para ellos. No digo que no existan, pero yo en mi clínica no lo pude comprobar.

Joy Davis : A los pocos meses, su avaricia se impuso. Le parecía que no ganaba suficiente dinero, así que despidió a los anestesistas porque ganaban mucho. Después de unos pocos meses observando cómo anestesiaban a las pacientes, empezamos nosotras mismas a hacerlo. Sin tener ni idea de lo que hacíamos. Solo repitiendo lo que habíamos visto hacer. Más adelante despidieron a las enfermeras de la sala de recuperación; después al técnico de laboratorio y así sucesivamente.

Hellen Pendley : Lo primero que hice fue limpiar la clínica por fuera. Pero pronto me di cuenta de que no teníamos ningún equipo para revivir a una paciente en caso de emergencia. En el estado de Georgia, de donde soy, y donde dirigía esta clínica, estábamos regulados por el estado, pero éste no requería que tuviéramos equipos de resucitación médica, ni sala de recuperación equipada, a pesar de que practicábamos abortos con anestesia general.

Luhra Tivis : Es como una planta de ensamblaje. No requiere mucho capital. Probablemente el equipo más costoso que tiene es el de sonogramas.

Hellen Pendley : Pronto empecé a ver las cosas como las ven los abortistas, es decir, cuantos más abortos practiquemos, más dinero ganaremos..

Joy Davis : Comencé a entrevistar a personas que no tenían conocimientos médicos en absoluto para que hicieran trabajo de anestesistas, técnicos de laboratorio, enfermeras y hasta de médicos.

Dina Madsen : No se requería ningún tipo de conocimiento médico para el puesto, solo se necesitaba aceptar el aborto.

Joan Appleton : He detectado grandes diferencias entre las clínicas de aborto en cada estado. En la clínica de Falls Church, Virginia, donde yo era enfermera jefe, trabajábamos principalmente enfermeras y técnicas de laboratorio y no había otras empleadas, aparte de las secretarias. Después de mudarme a Minesota, encontré que en las clínicas independientes no había personal médico, aparte del médico que practica el aborto.

Joy Davis : Yo contraté y entrené gente de la calle sin conocimientos médicos. Veíamos aproximadamente 10 mujeres por día, pero eso no era suficiente. Empezamos a ver tantas como podíamos admitir en cada clínica. Pero como el médico no podía estar en todas partes, me entrenó a mí. Yo no estuve ni un día en una escuela de medicina, era solo una técnica de ultrasonido. Tenía experiencia de negocios, pero no sabía nada de medicina, excepto lo que durante años había visto hacer a los médicos. Entonces comencé a practicar abortos, cirugía, poner Norplants, criocirugía, Papanicolau y exámenes pélvicos. Hacía todo lo que él hacía y estaba orgullosa porque veía que lo hacía mejor que él. Todos los empleados decían: "Necesita ver a la Dra. Davis", porque pensaban que yo era mejor médico que él. Nunca tuve problemas con las pacientes. No tuve que hospitalizar a ninguna mujer; las de él, por el contrario, había que hospitalizarlas en condiciones muy críticas casi todos los meses, con histerectomías o tejidos retenidos. A sus pacientes les pasaban todo tipo de desgracias.

Judith Fetrow : Es difícil estar involucrada en la industria del aborto por un tiempo y seguir creyendo que es un procedimiento seguro. Aún con los mejores médicos, hay muchas complicaciones menores y a veces, mayores. Vi como el Dr. William Pierd le perforó el útero a una mujer y después le mintió acerca de la gravedad de la perforación.

Dina Madsen : Yo diría que más de la mitad las mujeres con las cuales trabajé se habían practicado varios abortos, y no dejaban que ninguno de los médicos las tocaran jamás; sin embargo, todos los días les decían a otras mujeres que eran unos médicos maravillosos, que no les iban a hacer ningún daño y que eran los mejores. A veces las mujeres les preguntaban: ¿Ustedes se han hecho algún aborto? Y ellas tenían que responder que sí, pero no con él.

Joy Davis : Me enorgullecía porque yo no tenía esos problemas. Mis pacientes me querían porque me tomaba mi tiempo y les daba mucho amor pero en realidad estaba arriesgando irresponsablemente sus vidas. De las miles de pacientes que vimos, no recuerdo ni un nombre, ni un cara. Me refería a ellas según lo que pagaban. Ese es un caso de cuatrocientos dólares, ese es un caso de cinco mil dólares. No las veía como personas, sólo como números.

Hellen Pedley : Si quiere saber la verdad nunca las vi como mujeres. Para mí, si eran tan estúpidas como para creer nuestras mentiras, se merecían exactamente lo que íbamos a hacerles; esa era la forma en que yo las trataba.

Dina Madsen : Debo admitir que no les tenía mucha lástima. Yo pensaba: -bueno, si se metió en éste problema, ahora aguántese.

Joy Davis : Un día una jovencita vino para un aborto tardío en el segundo trimestre. Nosotros poníamos fin a embarazos aún en su fase terminal. El doctor vino, le practicó el aborto mientras yo asistía con la sonografía y dejó la sala apenas terminó. Ella estaba todavía bajo anestesia general suministrada por una persona no profesional.

Hellen Pendley : A los médicos de nuestras clínicas no les importaban los pacientes, lo cual es común en todo el país. Los ginecólogos que trabajan en su práctica privada y venían a nuestra clínica cuando alguna de sus pacientes tenía complicaciones, me llamaban a mí. Pero yo no soy médico, ni estoy entrenada para evaluar problemas como hemorragias postquirúrgicas. No estoy capacitada para poder diagnosticar y recetar un tratamiento pero lo hice durante tres años porque me lo exigían . Cuando me llamaban después de cerrar la clínica y me decían: "tengo hemorragia; ¿qué hago?" ese era mi problema, no el del médico. Yo era la persona de guardia, quien recetaba las medicinas.

Joy Davis : La llevé al cuarto de recuperación, me quedé con ella e hice todo lo posible para estabilizarla, pero comenzó a sangrar mucho y no pude contener la hemorragia. Corrí a donde estaba el médico y le dije: "tiene que ayudarme, se está desangrando y no sé que hacer." El dijo: "examínela, averigüe porqué está sangrando y pare la hemorragia. Así de simple; estoy ocupado."

Judy Fetrow : La complicación más horrorosa que presencié fue la de una mujer que dejó de respirar durante el aborto. El Dr. Michael Sussman simplemente salió de la sala al terminar; a pesar de que le dije que la paciente no respiraba y me dejó sola con ella. Cuando el médico tuvo que regresar, ni siquiera siguió el procedimiento indicado para esa emergencia. Fue un milagro que la mujer no muriera.

Joy Davis : Yo hice todo lo que sabía, pero ella seguía sangrando. Llamé un ambulancia para llevarla al hospital, y cuando él lo supo se enfadó mucho, canceló la ambulancia y me dijo:"Yo soy el médico aquí y soy el que tomo las decisiones. No podemos enviar esta paciente al hospital en esa condición, nos lincharían. Trate de estabilizarla."
Pero ya había sangre por todas partes. Salía a chorros y no podía pararla. Corrí a pedirle al doctor que me ayudara. Le dije:"si no me ayuda, se va a morir." El me contestó:"Bueno, llame a la ambulancia; yo tengo que tomar un avión", y se fue. Entonces llamé a la ambulancia, que tardó veinte minutos en llegar. Durante ese tiempo me dí cuenta que yo no era médico, y me asusté mucho de haber permitido que me pusieran en esa situación de tratar de salvar una vida, sin saber cómo hacerlo.

Lo otro que pasaba por mi mente era que el doctor ya no era mi héroe. El hizo que yo llegara a ganar 100.000 dólares al año, pero en ese momento me di cuenta de que realmente era un cobarde: se había ido cuando la paciente más lo necesitaba. Se la llevaron y me alegré, por haberme quitado esa responsabilidad y porque estaría en el hospital, con médicos que podrían encargarse de ella. Hasta que me llamaron del hospital para decirme que había muerto. Entonces empecé a tener pesadillas en las que veía su cara cada vez que cerraba los ojos. Me sentí tan culpable y tenía tanta rabia de que el hombre que yo había admirado fuera tan negligente que todo esto casi me destruyó. Después, el Consejo Médico pidió los informes de la paciente y él se atrevió a cambiarlos, para dar la impresión de que no había sido tan negligente. Me dio los informes originales del historial clínico de la paciente y me dijo que fuera al sótano a quemarlos inmediatamente, que no podíamos ir al juzgado así porque nos iban a linchar; que teníamos que ocultar lo que pasado. Pero no pude: metí los informes en mi maletín, porque sabía que no podría mentir para favorecerle en éste caso. No podía ocultar más lo que él había hecho.

Hellen Pendley : Teníamos un desmenuzador de papeles en mi oficina para que si venía un fiscal al día siguiente, no encontrara ningún informe médico.

Joy Davis : De modo que fuí al Consejo Médico y al Fiscal del Distrito y entregué toda la información acerca de la negligencia que habíamos cometido. Confesé haber practicado medicina sin licencia y suministré la evidencia. Me dijeron que querían que continuara siendo empleada de él, para seguir recopilando información y que este era un caso claro de homicidio por negligencia, pero querían saber más. Así que continué trabajando con el mismo médico y entregándoles información, pero pasaba el tiempo y no hacían nada al respecto. Un día, el Dr. Tucker regresó a Alabama, donde yo estaba en ese momento y me dijo que había tenido muchas dificultades en Mississippi. Me dijo que yo tendría que ir allí, para intentar calmar a los empleados, porque había problemas. Le pregunté qué había pasado Y me dijo: "Bueno, una joven vino por un aborto. Yo pensé que tenía 18 semanas de embarazo; pero resultó que estaba más cerca del término. Cuando le inserté la laminaria entró en parto y dio a luz un bebé vivo y saludable". ¿Y usted qué hizo? Y él me contestó: "qué podía yo hacer? Maté al bebé y todos los empleados están muy exaltados, de modo que usted debe ir a resolver eso."

Luhra Tivis : Una mujer llamó y dijo: "Estoy llamando por mi hija; quiero saber cómo se hace el procedimiento… y añadió: "¿Han tenido alguna vez algún bebé vivo?" Esa pregunta me sorprendió, porque nunca había pensado en esa posibilidad. De modo que pregunté a mi supervisora Elena lo que debía contestar. Elena me dijo: "Respóndale que aquí no hemos tenido ningún nacimiento vivo." Luego averigüé que era mentira.

Hellen Pendley : La vida o la muerte no significan nada en una clínica de abortos. Si no se respeta la vida del no nacido, ¿como y por qué se va a respetar la vida de la madre? Eso no sucede.

Cortesía de Vida Humana Internacional



Adopcion Espiritual

PAPIS, PROFES, TÍOS Y COLEGAS



Por fin una bocanada de aire fresco en este nuestro sistema educativo que hace agua por los cuatro costados: Una madre sevillana descubría hace unos días en el ordenador de su hijo un vídeo deleznable de unos adolescentes que habían grabado, con un teléfono móvil, escenas soeces, degradantes y vejatorias de una compañera de instituto que, además, padece síndrome de Down y que, para mayor vileza y escarnio, habían «colgado» en internet. La madre copió el vídeo en un cederrón y se lo entregó a la dirección del centro escolar para que tomara las medidas oportunas. Puesto el caso en manos de la Policía, se descubrió que la «proeza» era obra de nueve compañeros de clase, entre ellos una chica y el propio hijo de la mujer que «destapó» el asunto. Actitud ejemplar de una madre, que es capaz de denunciar unos hechos tan reprobables para -aun a costa de que su propio hijo pudiera estar implicado- solventar una situación de profunda injusticia.

A la pésima educación, ya crónica, que padece este país hay que sumarle la pérdida progresiva de ese valor ético o moral, que no es de izquierdas ni de derechas, y que se llama respeto. Y esa pérdida es achacable, sobre todo y en primer lugar, a los padres y, luego, a los maestros. Víctor Hugo decía: «No hay malas hierbas ni hombres malos, sólo hay malos cultivadores». Por eso, en un mundo como el actual, cada vez más ateo, más deshumanizado, y más sin alma, o sea, más desalmado, donde ya se han relativizado hasta conceptos básicos como el del bien y el mal, resulta aleccionador que una madre, como esta sevillana, anteponga su responsabilidad como tal a la nefasta teoría del «colegueo» impuesta por el falso progresismo de algunos colectivos de profesores y padres de alumnos, que se refugian en la cobardía de una libertad mal entendida para no enfrentarse a su responsabilidad de poner coto a los desmanes de sus vástagos.

El hombre es un lobo para el hombre, advertía Plauto. Pero hasta los lobos tienen normas en la manada. Es una cuestión de supervivencia para la especie. Y esas normas se trasmiten de padres a hijos y de generación a generación. Los padres deben ser padres y los profesores, profesores y no los «tíos» de «que passa contigo...». Aquí -por mucho que rejuvenezca- el «colegueo» de padres y profesores con sus hijos y sus alumnos es, además de una memez, una irresponsabilidad que no tiene nada que ver con la confianza. Su misión no es «coleguear» sino formarles y prevenirles para que sean capaces de elegir bien sus valores y sus «colegas». Valores como que la libertad de usar todas las posibilidades que te da tu teléfono móvil termina donde empieza la libertad y la intimidad de los demás. Y así se podrán evitar atrocidades como la de los nueve energúmenos del instituto sevillano. Podrían empezar por enseñarles el viejo proverbio árabe de que «la crueldad es la fuerza de los cobardes».
ÁNGEL PUERTA

Adopcion Espiritual

Madres víctimas del aborto



Nuevas evidencias sobre los efectos negativos en la mujer

CHRISTCHURCH, sábado, 18 febrero 2006 (ZENIT.org).- Nuevos estudios confirman que las mujeres sufren graves efectos secundarios después de abortar. La primera víctima del aborto es el niño no nacido. Y durante años algunos grupos de mujeres y de activistas pro vida han llamado la atención sobre los efectos negativos en las mujeres implicadas.

Investigaciones recientes sobre el impacto psicológico del aborto muestran que aumenta el riesgo de problemas de salud mental, informaba el 3 de enero el Sydney Morning Herald. Un estudio neozelandés, llevado a cabo por David Fergusson de la Escuela Christchurch de Medicinas y Ciencias de la Salud, era descrito por el periódico como «el estudio más detallado a largo plazo hasta la fecha sobre una cuestión que divide».

Los resultados se basaban en el estudio de 1.264 niñas, desde su nacimiento en los años setenta. De estos, el 41% de las mujeres se quedaron embarazadas a los 25 años de edad y el 14,6% abortó, de un total de 90 embarazos que se llevaron hasta el final. El estudio se publicó en el Journal of Child Psychiatry and Psychology.

A la edad de 25 años, el 42% de las que habían abortado también habían experimentado una importante depresión – un 35% más fuerte de aquellas que habían elegido continuar con su embarazo. El riesgo de desórdenes de ansiedad subió en igual grado. Y las mujeres que habían tenido al menos un aborto tenían un índice el doble de alto de beber alcohol a niveles peligrosos en comparación con las que habían terminado sus embarazos. Las que habían abortado tenían tres veces más posibilidades de depender de drogas ilegales.

Fergusson afirmaba que su investigación estaba motivada por el deseo de mejorar el nivel de conocimiento científico en un área en la que existen pocas evidencias. Se describió como «un ateo, un racionalista y favorable al aborto».

Estos descubrimientos contradicen los resultados de otro estudio, publicado por la British Medical Journal el 28 de octubre. En su documento titulado «Depresión y Primer Embarazo no Querido: Estudio Longitudinal», Sarah Schmiege y Nancy Felipe Russo sostenían: «El poner fin a un primer embarazo no querido en comparación con seguir adelante con él no está directamente relacionado con un riesgo de depresión clínicamente significativa».

Schmiege y Russo, de la Universidad de Colorado y de la Universidad Estatal de Arizona, respectivamente, basaban sus conclusiones en un estudio de 1.247 mujeres en Estados Unidos.

Abuso infantil
No obstante, sus conclusiones fueron puestas en dudas por Julia Millington, directora de política de la organización ProLife Alliance del Reino Unido. Millington observaba que un cierto número de otros estudios publicados en revistas científicas han encontrado evidencias de problemas que derivaban del aborto. Citaba, por ejemplo, la investigación llevada a cabo en Canadá y publicada en el 2003 en la Canadian Medial Association Journal.

Algunos días después de que la British Medical Journal publicara el estudio de Schmiege y Russo, la revista médica Acta Pediatrica publicaba los resultados de una investigación que mostraba que las mujeres que han abortado abusaban físicamente más de sus hijos que las mujeres que no habían abortado.

Priscilla Coleman, profesora en la Universidad Estatal Bowling Green, llevó a cabo el estudio de un grupo de 581 mujeres de Baltimore con bajos ingresos, informaba el 3 de noviembre el Washington Times. Comparadas con las madres que no tenían historial de abortos inducidos, aquellas que habían abortado tenían un riesgo un 144% mayor de abusar físicamente de sus hijos.

Coleman observó que «un buen número de mujeres que tienen abortos» experimentan problemas de estrés y culpabilidad, sentimientos que pueden causar cólera. También observaba que las mujeres que han perdido a sus hijos por causas naturales pueden experimentar los mismos efectos psicológicos que las madres post-abortivas, pero los efectos generalmente no suelen durar.

Posteriormente, el 12 de diciembre, el periódico británico Telegraph informaba de un estudio noruego que también encontró estrés y culpa entre las mujeres que se habían sometido a abortos. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Oslo, y publicado en la revista BMC Medicine, estudió un grupo de 40 mujeres que habían sufrido un aborto por causas naturales y 80 mujeres que habían abortado. Los investigadores entrevistaron a las mujeres 10 días, seis meses, dos años y cinco años tras el acontecimiento.

Las mujeres que habían perdido a su hijo sufrían más tensión mental a los seis meses de dicha pérdida. Pero las mujeres que habían abortado experimentaban más estrés mental en los intervalos de dos y cinco años.

Los efectos negativos del aborto no se limitan a la tensión mental. Un estudio francés de 2.837 nacimientos encontró que las mujeres que habían abortado previamente tenían un riesgo más alto de dar a luz prematuramente, informó el 15 de mayo el periódico Telegraph.

Las madres que habían abortado previamente tenían 1,7 veces más probabilidad de dar a luz a su bebé antes de la semana 28 de gestación. Muchos bebés nacidos en ese momento mueren poco después del nacimiento y un gran número de los que sobreviven sufren de graves discapacidades, indicaba el artículo.

Poca información
Más datos se encuentran en el informe preparado por el South Dakota Task Force to Study Abortion, presentado al gobernador del estado y al legislativo el pasado diciembre. Los comités del congreso y del senado del estado escucharon el testimonio de algunas mujeres que se habían sometido a abortos. Según el informe, «dieron su testimonio sobre cómo se deprimieron y se sintieron asaltadas por la idea del suicidio».

Casi 2.000 mujeres que habían abortado hicieron declaraciones detallando sus experiencias. Muchas mujeres informaron que se sintieron presionadas a abortar, en ocasiones por el padre del niño, pero también por otros. Además, muchas de ellas testificaron o informaron a los consejeros post-aborto que, si se les hubiera dado una información adecuada, no se habrían sometido al aborto.

Las evidencias también revelaban deficiencias en la forma en que se llevaron a cabo los aborto. Los datos proporcionados por el departamento de sanidad de Dakota del Sur revelaban que en el 2003, el último año con estadísticas disponibles, se llevaron a cabo 819 abortos en el estado. En 814 de las 819 operaciones, la única información dada a la madre embarazada sobre el niño no nacido fue simplemente su estado de gestación. En 813 casos de los 819, esto se hizo mediante una declaración grabada y las mujeres no tuvieron oportunidad de preguntar dudas al médico.

Según los procedimientos de una clínica de Planned Parenthood, descritos por testigos, el médico que va a practicar el aborto ve por primera vez a la madre embarazada en la sala de operaciones. Y esto sólo tras haber firmado el consentimiento y haber aceptado el someterse al aborto.

Falta de apoyo
Otro útil estudio sobre el aborto, publicado el pasado noviembre, es «Mujeres y Aborto: una Reseña Basada en Evidencias», de Selena Ewing. El documento fue publicado por Women’s Forum Australia. Ewing, una investigadora en el Instituto de Bioética Southern Cross, en Adelaida, revisó y resumió una amplia serie de investigaciones sobre el aborto.

Encontró que muchos abortos tienen lugar debido a una falta de apoyo a las mujeres embarazadas. Las preocupaciones financieras son la mayor motivación para abortar, porque muchas mujeres creen que continuar con su embarazo comprometerá sus planes de trabajo y estudio. Las mujeres, que tienen la preocupación de convertirse en madres solteras, sugieren, observa Ewing, una falta de apoyo de los hombres en muchos casos, y una falta de apoyo de la comunidad a la maternidad en soltería. El informe también encontró que el aborto se asocia de modo acusado con violencia doméstica y abuso de las mujeres.

Dados estos factores, Ewing sostiene que hablar del aborto como causado por embarazos «no buscados» o «no deseados» es una mala forma de acercarse a estos temas. Los estudios muestran que las mujeres embarazadas no creen que estos términos sean adecuados a la hora de describir su situación, sostiene Ewing. Además, las actitudes de las mujeres cambian durante el tiempo que dura su embarazo.

El estudio también contiene numerosas referencias a la investigación publicada sobre los efectos físicos y psicológicos del aborto. Sobre esto último, Ewing indica que el del 10 al 20% de las mujeres sufren de graves complicaciones psicológicas. Sobran evidencias, por tanto.
Adopcion Espiritual

18 febrero 2006

Unos embrioncitos de nada





Por JUAN MANUEL DE PRADA


MIENTRAS ocupan el debate público asuntos más estrepitosos (y triviales), se aprueba en el Congreso un proyecto de ley de reproducción asistida que ampara, bajo coartadas terapéuticas, la eugenesia y la clonación. Como no podía ocurrir de otra manera en una época desarmada moralmente, la ciencia se erige aquí en instancia suprema e inapelable: «Todo lo que se sabe hacer, se puede hacer», parece ser el lema. Esta mitificación de la ciencia como fuerza salvífica no ha mostrado reparos siquiera en pisotear la dignidad de la vida humana; de este modo, se ha llegado a aceptar la posibilidad execrable de «fabricar» vidas, servirse de ellas como material de experimentación y después destruirlas. Aprovechándose de la ingenuidad o la desesperación de mucha gente que se deja embaucar con falsas esperanzas, la propaganda justifica la perversidad de la clonación terapéutica pregonando que permitirá sanar enfermedades hoy incurables. Y con esta expectativa (que no es sino coartada que se sirve del sufrimiento ajeno), se convierte la vida humana en un producto de laboratorio y se destruyen alegremente unos embrioncitos de nada para extraerles células o tejidos, como si fueran proveedores de piezas de recambio.

Nunca hubiéramos llegado a estos extremos de depauperación ética si previamente no se hubiese impuesto una consideración meramente funcional de la vida. Tratamos a nuestros semejantes como cosas de las que es posible disponer, extraer una utilidad. Si este puro utilitarismo se ha instalado en nuestra existencia cotidiana, ¿cómo puede sorprendernos que desde una instancia legislativa se establezca la posibilidad de declarar a unos embrioncitos de nada vidas prescindibles e intrascendentes, sólo considerables por la utilidad médica que nos pueden reportar? Previamente, por supuesto, se ha negado la singularidad específica de cada vida humana; al desaparecer esa característica que la hace valiosa e insustituible, la vida humana queda despojada de dignidad. Se me opondrá que un embrión carece de personalidad o condición humana; yo más bien pienso que esa condición, inscrita en sus genes, está latente, se ha empezado a gestar para realizarse plenamente en un estadio futuro. Y puesto que la condición humana anida en ese puñado de células, organizadas con el fin de convertirse en persona, no tenemos derecho a tratar al embrión como si fuese una cosa; no tenemos derecho a poseerlo, usarlo y destruirlo. En su aparente insignificancia se condensa toda la potencialidad de una vida futura, tan plena como la nuestra.

No pensemos que esta concepción puramente utilitaria de la vida no nos pasará, a la larga, factura. Al negar los conceptos más elementales sobre los que se sustenta la dignidad humana, estamos infligiéndonos un daño sin reparación posible. Por supuesto, podemos alegar coartadas pretendidamente altruistas para justificar ese ataque a la dignidad humana; pero las acciones moralmente erróneas, aunque puedan parecer útiles en un principio, aunque reporten beneficios inmediatos, acaban arrastrándonos inexorablemente a la ruina. La dignidad de la vida no puede estar impunemente sometida al egoísmo de cada cual, a las ansias de curación de cada cual, mucho menos al humanitarismo discrecional del Estado. La violación de esta dignidad humana, ya lo sabemos, prefigura el totalitarismo. No creo que haga falta recordar aquel sueño eugenésico concebido por Hitler. La clonación terapéutica, bajo su disfraz humanitario, postula también, no nos engañemos, un mundo de superhombres donde los débiles, los enfermos y, en general, todos aquellas vidas que no resulten «útiles» carecen automáticamente de valor. ¿Por qué no empezar cargándonos -se dirán los apóstoles de ese «mundo feliz»- unos embrioncitos de nada?



Adopción espiritual

16 febrero 2006

Tony Meléndez



Es un hombre de origen nicaragüense que vive en EEUU. Por culpa de la talydomida nació sin brazos. Es músico y tocó la guitarra y cantó ante el Papa en el año 1987 en Los Angeles.


www.ewtn.com


Reportaje: video


Momentos de gran emoción

Fué un momento inolvidable para él, así como para todo aquél que le vió aquel 15 de septiembre de 1987. Tony fue seleccionado para cantarle una melodía al Santo Padre. Subió a la tarima, acompañado con guitarra, la que sólo puede tocar con los dedos de los pies. Tony le cantó una linda canción a Juan Pablo II titulada, Never Be the Same (Nunca ser igual). Al terminar, el Santo Padre, emocionado, no pudo contenerse, saltó del escenario y se llegó a donde Tony para abrazarle. Para Tony, como para nosotros, la vida jamás sería igual.


Una canción



"Tarado" para siempre

Tony nació sin brazos debido a los estragos de un medicamento recetado por orden médica a su madre durante el embarazo. El medicamento "Talidomide" debía calmar los efectos de naúsea del primer semestre de embarazo, pero sus efectos dejaron un terrible saldo, miles de niños nacieron con deformidades, sin brazos, sin pies o faltándole ambos.

Cuando niño, Tony veía a su papá tocar la guitarra y sintió el gran deseo de poderla tocar también, hasta que un día su papá puso la guitarra en el suelo. "Tony", dijo, "anda a lavar los pies". Se los lavó y se sentó a tocar la guitarra por primera vez. Nunca dejó que su condición física le desanimara, y con mucho esfuerzo y práctica, aprendió a tocarla magistralmente con los dedos de sus pies.

Recorriendo el mundo

Tony empezó a tocar en misa y en conferencias, hasta que lo vió alguien que trabajaba en la organización de las actividades para la visita del Papa a Los Ángeles en 1987. Tony fue seleccionado para cantarle al Papa y a los jóvenes, y allí ocurrió el famoso encuentro.

Desde ese momento no ha descansado, ha viajado a través de los Estados Unidos y a más de 30 países alrededor del mundo, compartiendo su música y hermoso testimonio vida y fe. Actuamente reside en Branson, Missouri, con su esposa y dos hijos. Allí también tiene una banda.



Adopcion Espiritual

15 febrero 2006

Consideremos la adopción espiritual de los niños no nacidos.


Consideremos la adopción espiritual de los niños no nacidos. ¡Con cada uno de nosotros cumpliendo nuestro papel, la vida saldrá victoriosa!

Mis queridos amigos, En 1973, cuando la decisión desafortunada de Roe vs. Wade fue aprobada por el tribunal supremo para legalizar el aborto en nuestro país, poco pensaba jamás que permanecería como la ley tantos años después. Esa decisión fatídica nos sigue desafiando mientras tratamos de trastornarla.

Se queda claro que es un asunto de la vida que toca al fondo nuestro compromiso nacional a la vida, la libertad y la justicia para todos. Durante estos treinta-y-dos años, hemos atestiguado a más de 40 millones de abortos de bebés quienes nunca vivieron para disfrutar del compromiso. Con certeza hay algo errado si un país se llamaría cristiano y al mismo tiempo permitiría que esta injusticia continuase año tras año. Para hacer cosas peores, estos hermanas y hermanos son absolutamente los más indefensos de todos. Cómo nosotros unidos como la nación que somos podemos continuar a cometer tales actos de violencia y todavía comprometernos a la vida, la libertad y la justicia para todos resulta demasiado para la imaginación.

Sabemos que hay bastante cristianos que sostienen esta tragedia horrorosa, y muchos de ellos son católicos. Esto simplemente no me tiene sentido. Existen muchas injusticias en nuestra sociedad, pero el aborto se niega a cualquier esperanza para que estos pequeños bebés puedan experimentar la vida afuera del vientre materno. Todos los derechos humanos son denegados a estos infantes, una injusticia que previene que nos hagamos un país o un mundo más justo y más sosegado.

Se dice frequentemente, ‘No hay nada que hacer ahora sino orar.’ Decimos esta frase cuando enfrentamos otras tragedias como el hambre, la indigencia, la guerra, y la violencia en nuestros hogares, en las calles y en las regiones alejadas de los EE.UU. La decimos cuando somos enfrentados con una enfermedad grave o la muerte dentro de la familia. Entonces, ahora declaro si hemos de transformar esta cultura de la muerte en una cultura de la vida, como nuestro Papa nos ha llamado a hacer tantas veces, no nos queda nada para hacer sino orar para acabar con el aborto. Sé que hay otras cosas importantes que podemos y debemos continuar a intentar hacer, pero al fin y al cabo derrocar Roe vs. Wade es un asunto de ilustrar a los corazones de la gente para que se den cuenta de que todos tienen el derecho de experimentar la vida.

El único consuelo que encuentro es aunque la ley permite que los malaconsejados tomen las vidas físicas de estos pequeños niños, Dios asegurará que tienen la vida eterna. Por eso, alabamos y glorificamos a nuestro Dios tan misericordioso. Mientras tanto, tenemos que hacer todo en nuestro alcance para cambiar la manera en que tratamos a los no nacidos indeseados, y sugiero que debamos de hacerlo por la oración, la penitencia y el sacrificio.

A menudo leo las ideas de la gente en cuanto a la realización de la ilegalización del aborto por la oración, la penitencia y el sacraficio. Los obispos de los EE.UU. han publicado varias declaraciones implorando a cada uno de nosotros a orar y hacernos más envueltos en esta lucha. A veces cosas agarran la atención y lo siguiente es una idea que agarró la mía. Esta sugerencia es algo en que cada uno de nosotros puede participar. Seamos jóvenes o viejos, ricos o pobres, los maltratados o los que maltratan, todos podemos formar parte de esto. La sugerencia sólo toma diez segundos que resulta más corto que el tiempo que me tomó escribir esta línea de la carta. Es un asunto entre Dios y cada individuo –no hay cifras sobre que discutir. Es la esperanza que la oración abajo nos surja a la mente diariamente, y tal vez varias veces al día, porque somos llamados a orar por el fin de esta maldad increíble en medio de nosotros.

Podemos compartir con todos que rezamos la oración o lo podemos guardar. Sin embargo, sugeriría que compartiésemos nuestro compromiso a la oración con otros para recordarles de la malicia que trae toda la injusticia a los hijos de Dios –especialmente los más pequeños todavía no nacidos.

Después de leer lo siguiente, simplemente les pido que piensen seriamente en juntarse con este atento a llevar la justicia –y así la vida- a todos los no nacidos. Sólo tengan en cuenta los 40 millones de abortos y prometan a intentar ser fiel a los diez segundos o más de la oración diaria.

Esta es una propuesta del comité diocesano Evangelio de la Vida (Diocesan Gospel of Life Committee):

Oren para avanzar el evangelio de la vida.

“¿Buscas un programa sencillo y positivo en lo cual su parroquia entera, desde los más jóvenes hasta los ancianos, pueden participar para avanzar la cultura de la vida? Consideren la adopción espiritual de los niños no nacidos. Este programa es una manera eficaz para contrariar el mensaje opositor a la vida, para fortalecer nuestras creencias católicas y para enseñar el poder asombroso de la oración. La adopción espiritual permite que los participantes adopten espiritualmente a un niño y a una madre. También les permite orar por la madre y su niño quienes son enfrentados con un embarazamiento en crisis. Los participantes rezan una oración breve de diez segundos diariamente por 9 meses para que el bebé no nacido, reconocido por Dios como en peligro del aborto, y su madre será apoyada y recibirá fuerza de estas oraciones intercesorias.

El comité diocesano Evangelio de la Vida promueve este programa y sugiere que las parroquias comiencen el compromiso a la oración el 25 de marzo, la fiesta de la Anunciación, y que cumplan los nueve meses de oración durante las Navidades. (Fijaos: La fiesta se celebrará el 4 de abril porque en 2005 el 25 de marzo es el Viernes Santo.)

Alentamos a las parroquias a mostrar carteles apacibles e interesantes que cuentan el desarrollo del bebé. Estos carteles pueden interesar y ayudar a los niños y a las familias jóvenes mientras miran el progreso mensual de sus bebés. Al final del periodo de nueve meses, la parroquia podría celebrar el nacimiento de sus bebés adoptados espiritualemente con una fiesta en honor del bebé. Todos los regalos recaudados en la fiesta se pueden regalar a “Birthright” o se pueden incorporar en el proyecto de donación de la Navidad parroquial. Se puede organizar el programa de adopción espiritual por el comité de asuntos sociales, el comité de la vida familial, vuestra clase de confirmación o vuestro grupo juvenil.

Si el programa de la oración les interesa para su parroquia, contáctense con su párroco o con el comité Evangelio de la vida en el Centro Pastoral (Richard Murphy, 270-683-1545, ext. 143) para conseguir estampas y carteles. ¡Con cada uno de nosotros cumpliendo su papel, la vida saldrá victoriosa!”

Tanto como la propuesta acaba con las palabras, “¡Con cada uno de nosotros cumpliendo su papel, la vida saldrá victoriosa!” también espero que consideren el programa y se junten con los millones de otros en oración así que seremos victoriosos.

Sinceramente en Cristo,
El Sumamente Reverendo John J. McRaith
Obispo de la diócesis de Owensboro

Adopcion Espiritual

13 febrero 2006

Quédese con su dinero que yo me quedo con mi bebé

Me llamo Elen y tengo 27 años. Hace 5 años conocí a un chico que a mis padres no les gustaba nada. Así que decidí irme a vivir con él, con una mano delante y otra detrás, dejé mis estudios de empresariales, en el último año, y me fui. Él trabajaba descargando cajas. Todo iba bien, yo estaba feliz con él, y no me hacían falta mis padres, hasta que me quedé embarazada, hace tres años. Yo al principio me alegré, pues era fruto de nuestro amor, pero él no lo vio así. Me dijo que no quería tener un hijo, que él quería disfrutar de la vida y que abortara, que me daba el dinero. Eso me cayó como un jarro de agua fría, yo estaba contenta...bueno, a partir de ahí todo cambio. No me miraba a la cara, no me abrazaba, me huía, yo estaba ya de 8 semanas, y un día vino casa con un amigo suyo, y entre los dos empezaron a decirme que iba a arruinar mi vida, que estaba sola, que no trabajaba, así que le pedí tiempo, y me dio 3 semanas, a las tres semanas le dije que no quería abortar, y me dijo que eligiera, y lo elegí a él. Pedimos cita en la clínica y llegó el día señalado para matar a mi bebé. Él se fue a trabajar muy contento, dándome besos, y diciendo lo mucho que me quería.

Y yo me fui a la clínica, estaba ya de 14 semanas. Me vio el "ginecólogo" y me hizo una eco, yo por supuesto no la ví. 14 semanas y 4 días. Hablé con un psicólogo que lo que hizo fue darme unos `papeles para que los firmase, pero no me preguntó nada. Estando en la sala de espera con tres chicas más, noté algo, algo se había movido dentro de mí, pensé que eran los nervios, pero volví a notarlo hasta tres veces más, era mi bebé, estaba luchando por su vida, y me lo decía asi. ¿sabes lo que hice? Me levanté cuando la enfermera me llamó y le dije que se quedara con el dinero, que yo me iba con mi bebé. Me fui a un parque cercano y lloré y lloré, hasta quedarme sin lágrimas. Estaba asustada, muy asustada. A las 4 horas mi novio me llamó para ver qué tal todo, y le dije que muy bien, no fui capaz de decirle que no lo había hecho. Por la tarde vino a recogerme, a la puerta de la clínica, y fuimos a casa a "celebrarlo", lo celebramos, sí, y yo sufría por ver que él no lo quería y celebraba su "muerte", pero también porque le estaba mintiendo.

Lo engañé tres semanas más, y durante esas tres semanas fui notando cada vez más a mi hijo, pero estaba asustada, mucho. Intenté encontrar trabajo, pero nadie quería contratar a una embarazada, y ahí no podía mentir. Me acostaba cada noche rezando por que él llorara por haber matado a su hijo, rezando para que me dijera que estaba arrepentido, y deseando decirle: nuestro bebé está bien, no lo hice!

Pero mis oros no dieron resultado, él cada vez estaba más contento y yo no tenía a nadie a mi lado, pues al irme con él perdí contacto con mis amigos, familia... Bueno, cuando habían pasado 18 días me llamaron de una tiende de ropa premamá y de bebés, que les hacía falta una chica para trabajar y no importaba mi embarazo! Me puse a trabajar a los 4 días, y cuando llegué de trabajar el primer día senté a mi chico en el sofá, me abrazaba y me quería con locura, hasta que se lo dije. Me mandó lejos, me empujó y se levantó, se le cambió la cara, me dijo que tenía tres horas para irme de casa, y que no quería volver a verme, que ese niño iba a ser un desgraciado sin padre, y que como le diera el punto me lo quitaría .Estaba destrozada, no por él, aunque lo quería mucho, sino por mi hijo, pero me levanté, cogí algunas bolsas y me fui. Tenia mucho miedo, pero todo fue bien. Me fui a un piso de estudiantes, con dos chicas, y llevé a mi bebé con mucho orgullo. A mi novio lo vi en cuatro ocasiones más, antes de tener al bebé, y no me miraba a los ojos, pero yo sé que se moría de ganas por saber si era niño o niña...

Bueno, tuve a Guille, mi hijo, que va a cumplir tres añitos dentro de poco. He tenido mucho miedo, y sigo teniéndolo, pero me basta con una sonrisa suya para ser feliz, me alegro cada día más de haberme marchado de aquella clínica, de haberle dado la oportunidad de ver, de llorar, de reír, de saltar, de jugar... Sé que mi hijo es feliz, y nunca me hubiese perdonado no haberle dado la oportunidad de vivir, de crecer como persona y de hacer lo que yo hice, de estudiar y tener hijos. Hace una semana nos encontramos con su padre en el supermercado, y como si se lo hubieran dicho, guille lo miraba y le hacía burlas, lloró cuando se acercó a él, y entonces vi que mis rezos habían hecho efecto, vi como caía una lágrima por su mejilla, no me miró, pero me dijo gracias, y sé que esas gracias son por no haber matado a su hijo, pues aunque no lo quiera como a un hijo, tiene la conciencia tranquila, no tiene ninguna muerte a sus espaldas, aunque no por su voluntad, pero yo no le deseo mal a nadie. Los miedos son normales en toda mujer que va a ser madre, pero tu hijo te dará las fuerzas para vencer esos miedos, porque siempre estará a tu lado, es lo único que es realmente tuyo, y su sonrisa es mejor que nada en este mundo. ¿vas a matar a tu hijo porque tú tienes miedo? Él es indefenso, depende de ti, y seguro que está más asustado que tú. Tu hijo siempre te admirará, te querrá como nadie y será fiel a ti, él nunca elegiría matarte, no lo elijas tú. Déjalo vivir.

Me inventé una canción para mi hijo estando embarazada, ahora la escribo:



Sangre de mi sangre,
que vive en mi interior,
luz que me ilumina
en mi oscura dirección,
veo crecer tu cuerpo
a gran velocidad
y me pongo a pensar
¿que destino correrás?
Tú serás la vela que me empuje
y que me haga navegar,
hasta el infinito,
tú serás la vela que me empuje
y que me haga pelear,
dispuesto a llegar hasta lo imposible.
Carne de mi carne
que escuchas mi canción,
luz que me ilumina
en mi oscura dirección,
espero ansiosa el momento
en el que pueda oír tu voz,
tus pasos, tus llantos tus risas
dentro de mi corazón.


No es gran cosa, pero me ayudo en los peores momentos, y todavía se la canto a Guille algunas noches, y el la canta conmigo. Algún día, se que tendré que explicarle por que él no tiene un papá, pues ya me pregunta, y creo que no será infeliz cuando le cuente que su papi no estaba preparado para tenerlo, pero que su mami lo quiere tanto que sirve de mami y de papi.


Adopción espiritual