26 febrero 2008

Fallece Fr. Jim Whalen, el Director Nacional de Sacerdotes por la Vida

 Fr. Jim Whalen

Fr. Jim Whalen, el Director Nacional de Sacerdotes por la Vida, Canadá, falleció en la Parroquia Santísimo Rosario en Thorold, Ontario, el domingo 24 de un ataque al corazón.

Manifestamos nuestra más sincera condolencia y rogamos oraciones.

Adopcion Espiritual

Fallece Fr. Jim Whalen, el Director Nacional de Sacerdotes por la Vida

 Fr. Jim Whalen

Fr. Jim Whalen, el Director Nacional de Sacerdotes por la Vida, Canadá, falleció en la Parroquia Santísimo Rosario en Thorold, Ontario, el domingo 24 de un ataque al corazón.

Manifestamos nuestra más sincera condolencia y rogamos oraciones.

Adopcion Espiritual

23 febrero 2008

Carta de una madre


Mi querido niño, mi tesoro, mi pequeño regalito de Dios, ya sabes el poco tiempo que estuvimos juntos y cómo te echo de menos. Te escribo para decirte que te quiero, que me duele profundamente no haberte querido lo suficiente para impedir que te arrancaran de mis entrañas, y por eso te pido perdón; por haber tenido la debilidad de acercarme a una clínica, cuando había tenido tantas veces anteriormente la fortaleza de no ir, aunque tuviera pedida cita.
Sé que te quería, porque la primera vez que pedí cita fue por teléfono. Era más fácil, y después lloré. Como ya te he contado me movían el egoísmo y la cobardía, pero ahora sé que no hay razón suficientemente importante.

Aquel fatídico último día fui a la clínica diciendo que tenía dudas, porque sentía pena por ti. Pedí que me hicieran una ecografía para seguir adelante, a pesar de todo, si eras niña. Me dijeron que no lo eras y, casi sin tiempo de reaccionar, ya me habían puesto algo para dilatar el cuello del útero. Cuando me incorporé de la camilla y vi tu carita congelada en el monitor del ecógrafo, comencé a llorar y ya no he parado desde entonces. Me pregunto ahora por qué no salí corriendo a pedir ayuda para no perder a mi niño, en lugar de quedarme allí llorando, esperando a pasar al quirófano, como oveja al matadero; pero supongo que los dos valiums y la inyección que me pusieron ayudaron a ello. Así que allí me quedé, y pasé a un quirófano en el que no te di a luz, aunque dolió tanto como un parto sin epidural, sino que te di a la oscuridad; donde dejó de latir tu corazoncito; y donde no se oyó tu llanto, después de llenarse de aire tus pulmones, sino el ruido infernal de un aspirador y la voz del ginecólogo que decía: «Ya no estás embarazada». En ese momento hubiera deseado volver a llorar, pero entonces el dolor no me dejaba, sólo podía apretar los dientes y los puños para intentar soportarlo, y quedarme muy quieta porque me habían dicho que, si no lo hacía, corría peligro mi vida.
No se oyó más llanto que el mío, cuando me incorporé y le pregunté al ginecólogo qué harían contigo. Y así me volví a casa, dejándote allí, en un congelador, sin el calor de mis entrañas, y sintiéndome vacía y con un terrible dolor y remordimiento.

Ahora, que he encontrado a unas personas profundamente buenas y religiosas que me han ayudado, y que Dios, en su infinito amor y misericordia, me ha perdonado, sólo necesito acabar de perdonarme a mí misma y que me perdones tú.

Me han dicho que ahora eres un angelito que velas por nosotros desde el cielo. La verdad es que esa idea no me consuela mucho, más bien me hace llorar; pero pienso que, si es así, eso significa que algún día podremos volver a vernos, y entonces podré darte todos los besos y abrazos que no pude darte aquí, y tú tal vez puedas decirme como me decía uno de tus hermanos: Uno beso, mamá.
Te quiero, mi pequeño regalito de Dios. Perdóname por no haberte querido lo suficiente.

Diez minutos de debilidad...

Esto quiere ser también una carta de denuncia hacia la sociedad que muchas veces empuja a la mujer a abortar, y sin embargo vive de espaldas a esa realidad y desconoce el enorme dolor físico y psíquico que sufre la mujer que aborta y del que nadie le informa antes de tomar esa decisión. Una denuncia de lo terriblemente fácil que es abortar en España; sólo se necesita pensar que tu embarazo es un problema, y un día, acaso diez minutos de debilidad, encontrarás a unos médicos dispuestos a certificar que tu salud psíquica corre peligro y arrancar a ese niño de tus entrañas a cambio de unos cuantos euros, mintiéndote sobre cómo será el proceso y sin informarte sobre las secuelas físicas y psicológicas.

Ésa es la realidad a la que espero que poco a poco hagamos frente. Será difícil, porque parece que lo progresista es ayudar a la mujer a abortar, cuando lo progresista sería informarle adecuadamente, y ofrecerle otras soluciones cuando piensa que ésa es la única. Porque esa vida que crece en nuestras entrañas no nos pertenece a nosotras, sino a Dios, y eso lo digo ahora, yo, que era de las que estaba a favor del aborto... He tenido que pasar por esa terrible experiencia para cambiar de idea. Hagamos que el menor número posible de mujeres tengan que pasar por esa experiencia.
Una madre

Adopcion Espiritual

Orar por los sacerdotes


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Adopcion Espiritual

28 enero 2008

Mejor evitar que reducir riesgos



Jokin de Irala / Aceprensa

Los adolescentes pueden vivir peligrosamente, y, en la actualidad, la sociedad les brinda muchas oportunidades para hacerlo. Como consecuencia, nos encontramos ante una ola de borracheras juveniles, enfermedades mentales inducidas por drogas, e infecciones de transmisión sexual, por mencionar solamente tres de los excesos a los que los jóvenes pueden verse involucrados.

El gobierno está intensificando sus esfuerzos para educar a los jóvenes en lo referente a los daños derivados del consumo de alcohol y de cocaína. Dado que, cuanto más joven se empieza con el abuso de substancias, mayor es el daño, la mejor elección para los adolescentes es, claramente, no ingerir alcohol ni fumar ni consumir ningún otro tipo de drogas.

Pero ¿qué sucede con el sexo? ¿Es la abstinencia la mejor elección para los adolescentes, y deberíamos hacer todo lo posible por persuadirles de que se abstengan de la experimentación sexual? ¿O es una meta inalcanzable para la mayoría de los jóvenes, basada en ideales sobre el amor y el sexo que son simplemente un residuo de épocas pasadas? ¿Hacemos todo lo posible cuando decimos que “está bien no mantener relaciones sexuales”, y, luego, nos pasamos el día explicando a los chavales cómo protegerse si lo hacen?

Dos modos de enfocar la educación

Estas cuestiones reflejan dos modos de enfocar la educación de los más jóvenes sobre el sexo que, actualmente, parecen estar en conflicto frontal, sobre todo en Estados Unidos, donde el futuro de la financiación gubernamental para los programas de ‘sólo abstinencia’ pende de un hilo.
Como consecuencia, las conclusiones de las investigaciones del entorno, muy politizadas, pueden ser críticas. Dos estudios publicados recientemente sobre el programa de ‘sólo abstinencia’ en Estados Unidos han dado lugar a una serie de titulares que manifiestan que “la educación en la abstinencia no funciona”. El más reciente de los dos1, publicado en la influyente revista British Medical Journal, es el realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford, que revisaron 13 estudios científicos en los que se valoraban los programas de abstinencia. Estos investigadores llegaron a la conclusión de que dichos programas “no eran eficaces”2.
Los educadores en la abstinencia no deberían desanimarse ante tales resultados. Lo que Kristen Underhill y sus colegas hicieron fue buscar estudios que tratasen sobre el tema de la prevención de la infección por VIH –el punto fundamental en la educación sexual–, y que estuvieran, más o menos, bien diseñados. Sin embargo, dichos estudios constituían una mezcla muy heterogénea, y, aunque los investigadores realizaron un gran trabajo de síntesis del material examinado, sus conclusiones pasaron por alto problemas metodológicos muy serios3.
Por ejemplo, ¿cómo comparar programas que oscilan en duración entre 1 sesión y 720 sesiones, o evaluar resultados de forma fiable cuando hay tasas de abandono del 5 al 45%? Dados estos problemas, el número total de jóvenes con los que se llevaron a cabo los estudios revisados –15.940– no tiene especial relevancia, aunque se haga referencia a dicho número para dotar de más autoridad al análisis.

¿Eficaces o no?

A pesar de estas deficiencias, sin embargo, los científicos de Oxford afirman rotundamente que “la evidencia del análisis sugiere que los programas de ‘sólo abstinencia’ que intentan prevenir la infección por VIH no son eficaces”. Y esta afirmación es corroborada por una editorial amiga4 en el BMJ que, con relación a los 13 estudios examinados, considera que son “notablemente consistentes” cuando sugieren que los programas de ‘sólo abstinencia’ no aumentaron ni la abstinencia sexual primaria ni la secundaria.
Incluso, los editorialistas van más allá, diciendo que: “En contraste con los programas de ‘sólo abstinencia’, aquéllos otros que promueven el uso de condones reducen enormemente el riesgo de contraer el VIH”. Y, para apoyar dicha afirmación, citan tres artículos, dos de los cuales datan de finales de los 90. El editorial termina argumentando que el dinero no debería ser gastado en programas de ‘solo abstinencia’, sino más bien en programas que promuevan el uso del condón.
Desconozco bajo qué criterios se excluyeron otros trabajos que mostraban lo contrario, antes de realizar estas afirmaciones. Por ejemplo, los resultados de un ensayo que se realizó en Uganda señalaban un aumento en las conductas de riesgo para el VIH en el grupo de intervención, donde se promovía el uso y el suministro del condón5. Y DiCenso y colaboradores6 llevaron a cabo un meta-análisis, en el que se reflejaba que diversos programas, incluidos algunos de centros de planificación familiar, no resultaban muy eficaces ni a la hora de mejorar el uso de los anticonceptivos, ni de posponer el comienzo de relaciones sexuales, ni de evitar los embarazos imprevistos. Pero, entonces, nadie solicitó que se eliminase la financiación de los centros de planificación familiar.
A la luz de los problemas con los que se topó el equipo de Oxford, quizás habría sido más prudente decir que no había evidencia de que los 13 programas concretos de ‘sólo abstinencia’ que ellos revisaron hubiesen dado mejores resultados que las alternativas evaluadas. Esto no significa que “la promoción de la abstinencia no funciona”, que es lo que algunos medios están intentando transmitir a la gente.

Mensajes contradictorios

En cualquier caso, la verdadera cuestión no es si esos programas son eficaces o no. Lo que realmente importa es saber si nos estamos planteando las preguntas correctas con relación a estos programas. ¿Cree alguien, realmente, que es posible cambiar cualquier conducta humana con una docena de clases en la escuela si los padres, en casa, los programas de la televisión, las películas, las revistas para jóvenes, las autoridades sanitarias y educativas, y la sociedad en general, transmiten el mensaje contrario?7
Pensemos en la llamada violencia de género, el sexismo, la discriminación, el fracaso escolar, la falta de ejercicio, la comida basura, el problema de la bebida y de la conducción, del tabaco y de otro tipo de drogas. ¿Cambiarían estas conductas una docena de clases impartidas en 2º y 3º de la E.S.O. si en todas partes el mensaje fuese diferente?
La pregunta para estas cuestiones es “cómo” podemos transmitir los mensajes correctos, y no “si” deberíamos transmitirlos. Si un programa cuya finalidad es prevenir la violencia de género no tiene éxito, sería un gran error concluir que “la educación contra la violencia no es eficaz”. Dado que ese programa concreto ha fallado, lo que tendríamos que pensar, más bien, es en la manera de hacerlo mejor, o, al menos, en cómo podríamos conseguir que dicho programa tuviese éxito.
No olvidemos que muchos programas anti-tabaco tienen poco éxito, y, sin embargo, nadie duda que debemos prevenir el tabaquismo en los jóvenes. ¿Esperamos, realmente, que la ‘promoción de la abstinencia’ a lo largo de unas pocas clases pueda resultar eficaz en una sociedad en la que muchos medios de comunicación están transmitiendo exactamente el mensaje contrario? La cuestión es: ¿creemos, realmente, que la abstinencia es una buena elección para nuestros jóvenes, y queremos, realmente, fomentar la abstinencia?

La educación del carácter

No soy, necesariamente, un defensor de los programas de ‘sólo abstinencia’. Al menos, no para los adolescentes mayores. Personalmente, creo que la verdad es lo mejor que podemos dar a nuestros jóvenes para ayudarles a que elijan mejor y de manera más saludable. Pero deberíamos fortalecerlos también para que puedan hacer las mejores elecciones, y, en lo que se refiere a las conductas, la educación del carácter es fundamental.
No podemos limitarnos a darles información y eslóganes; debemos ayudarles a interiorizar los buenos valores, así como a desarrollar las aptitudes, o las costumbres, que se corresponden con éstos. Y éste no es el trabajo de un programa concreto.
Siempre es mejor “evitar riesgos” que “reducir riesgos”, y los mensajes deberían adecuarse a los grupos específicos a los que van dirigidos. Existe una evidencia epidemiológica firme en favor de la estrategia de prevención ABC –Abstinencia, Basarse en la fidelidad, y uso del Condón–. La abstinencia y la monogamia mutua son mejor para evitar el riesgo, mientras que los condones pueden reducir, aunque nunca eliminar del todo, el riesgo en aquellas personas que eligen no evitar riesgos con ‘A’ y ‘B’.
Un documento de consenso publicado por The Lancet en 20048 hacía hincapié en la importancia de priorizar mensajes de llamamiento a posponer la iniciación sexual en los jóvenes, o a la vuelta a la abstinencia para los que mantenían relaciones esporádicas. En el caso de que se optase por mantener relaciones sexuales, el consenso priorizaba el mensaje de la monogamia mutua. Y, para aquellos que elegían no aceptar ‘A’ ni ‘B’, el documento señalaba que se les debía informar de que, con la opción C, se reducía el riesgo de infección, aunque nunca se eliminaba totalmente.
Los firmantes del consenso Lancet consideraban que no era acertado que las políticas de salud pública diesen el mismo tipo de prioridad a un mensaje (el uso del condón) a adolescentes que no han empezado a ser sexualmente activos y a personas que se dedicaban al comercio del sexo. Se debe transmitir toda la verdad, pero los programas llamados de ‘abstinencia plus’, porque añaden información sobre el preservativo, tienen que estar ‘centrados en la abstinencia’, y no ser solamente programas que ponen la información sobre el condón y la promoción de la abstinencia en el mismo nivel. Hay evidencias que muestran que los programas “centrados en la abstinencia’ son útiles9.
Por otro lado, si la promoción del uso del condón (reducción de riesgo) no se lleva a cabo de forma cautelosa, en realidad, puede fomentar una falsa sensación de seguridad en los jóvenes, así como, paradójicamente, conducir a un aumento de las conductas de riesgo y su vulnerabilidad: por ejemplo, iniciación sexual a una edad temprana, mayor número de parejas sexuales. Este fenómeno se conoce como “compensación de riesgo”10,11. En ningún país africano se ha conseguido reducir la incidencia del VIH con programas basados exclusivamente en la promoción del condón, mientras que aquellos países que han integrado ‘A’ y ‘B’ en programas nacionales integrales han logrado reducir la incidencia del VIH12.

¿Qué queremos transmitir?

Nuestro principal problema consiste en decidir qué queremos transmitir a nuestros jóvenes. Es poco probable que un programa ayude a cambiar las conductas de riesgo, a menos que se dé información verdadera a los jóvenes, y a menos también que se les fortalezca con habilidades necesarias para la vida, como sucede a través de la educación del carácter. Pero difícilmente podremos conseguirlo si la sociedad en general, y, especialmente, las autoridades educativas y sanitarias no realizan un verdadero esfuerzo para transmitir mensajes coherentes a los grupos específicos a los que van dirigidos, ayudando, de ese modo, a que los padres puedan realizar también su tarea educativa en el hogar.
¿Estamos preparados para transmitir lo que es mejor para nuestros hijos, así como para confiar en su capacidad para tomar la decisión correcta? ¿O deberíamos decidir por ellos, de manera pesimista y condescendiente, que no pueden conseguir evitar riesgos, y que no tienen otra elección que reducir riesgos?
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Jokin de Irala es profesor titular de Salud Pública en la Universidad de Navarra y Doctor en Salud Pública (Universidad de Massachusetts).


NOTAS
(1) Underhill K, Montgomery P, Operando D., Sexual abstinence only programs to prevent HIV infection in high income countries: systematic review, BMJ2007;335:248.
(2) Http://www.bmj.com/cgi/content/abstract/bmj.39245.446586.BEv1.
(3) Http://www.bmj.com/cgi/eletters/335/7613/248).
(4) Hawes S, Sow PS, Kiviat NB, Is there a role for abstinence only programs for HIV prevention in high income countries?, BMJ 2007;335:217-218.
(5) Kajubi P, Kamya MR, Kamya S, Chen S, McFarland W, Hearst N., Increasing condom use without reducing HIV risk: results of a controlled community trial in Uganda, J Acquir Immune Defic Syndr 2005; 40: 77-82.
(6) DiCenso A, Guyatt G, Willan A, GriffithL, Interventions to reduce unintended pregnancies among adolescents: systematic review of randomised controlled trials, BMJ 2002;324:1426-1435.
(7) Collins RL, Elliott MN, Berry SH, Kanouse DE, Kunkel D, Hunter SB, Miu A., Watching sex on television predicts adolescent initiation of sexual behaviour, Pediatrics 2004;114:280.
(8) Haleprin D, Steiner M, Cassel M, Green E, Hearts N, Kirby D, et al., The time has come for common ground on preventing sexual transmission of HIV, Lancet 2004; 364: 1913-1915.
(9) Cabezon C, Vigil P, Rojas I, Leiva ME, Riquelme R, Aranda W, Garcia C., Adolescent pregnancy prevention: An abstinence-centered randomized controlled intervention in a Chilean public high school, J Adolesc Health. 2005;36:64.
(10) De Irala J, Alonso A., Changes in sexual behaviours to prevent HIV. Lancet. 2006;368:1749-50.
(11) Cassell MM, Halperin DT, Shelton JD, Stanton D., Risk compensation: the Achilles’ heel of innovations in HIV prevention?, BMJ 2006; 332: 605-7.
(12) Stoneburner RL, Green T, Hearst N, McIlhaney J., Evidence that Demands Action; Comparing Risk Avoidance and Risk Reduction Strategies for HIV Prevention. Patricia Thickstun KH, editor: The Medical Institute, 2004.

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Adopcion Espiritual

16 diciembre 2007

Morín hizo desaparecer toneladas de restos de fetos con su trituradora

D. P.

MADRID. Los buscadores de fetos andaban locos con una de las clínicas de Morín que tenían bajo vigilancia. «En las basuras del centro TBC -recuerdan crudamente- no aparecían nunca restos humanos. Hasta a las más cuidadosas se les escapaba algo en la basura, una manita, un costillar, algo, pero en esa nunca».

Sin embargo, había todas las demás pruebas de que allí se realizaban interrupciones de más de 20 semanas: pañales con excrementos, medicamentos para provocar partos, etc.

La clave del misterio la aportó la propia basura. En los cientos de papeles que se recuperaban localizaron un albarán por el que se confirmaba un pedido de dos juntas de triturador «que serán pagadas a su entrega». Venía el nombre de la máquina, una STR2000.

Tan macabra herramienta es una de las piezas claves en la investigación judicial. La Guardia Civil ha recogido muestras de ADN, que ha analizado para cotejar con las pacientes de la clínica.

ABC se puso en contacto con un técnico especializado en el mantenimiento de este tipo de maquinarias: «La STR2000 es una aparato industrial, se utiliza en grandes supermercados, en cocinas de hoteles incluso en mataderos. Es capaz de triturar hasta 400 kilos de carne en una hora. Todo lo que machaca lo expulsa por el desagüe». Adiós fetos, adiós niños, adiós pruebas.

La incógnita era saber cuánto tiempo aguanta normalmente una junta como las que Morín tuvo que cambiar: «No menos de un año y dándole bastante caña al aparato». Sólo pensar en las consecuencias de esa respuesta del técnico asusta y marea: ¿Cuántas toneladas de restos humanos trituró Morín?

Si las basuras de TBC eran pobres en restos humanos se convirtieron en un botín en los papeles. Documentos, borradores, anotaciones que iban aclarando poco a poco el funcionamiento de los centros.

Así se comprobó cómo cada noche se tiraban a la basura los informes psicológicos firmados por el psiquiatra de turno y con la fecha del día, pero con el nombre de la madre en blanco. Eso hizo sospechar que los psiquiatras firmaban sus informes para justificar todo tipo de abortos y en cualquier momento sin realizar la revisión oportuna. ABC ha tenido acceso a varios de esos informes firmados en blanco en la clínica Aragó de Gerona por dos médicos psiquiatras diferentes. El doctor L.P.A., rubricaba el 28 de octubre de 2005, y el doctor J.C.G., el 29 de junio del mismo año, dos informes idénticos, escritos con las mismas palabras y en los que al lado de «La senyora» no había ningún nombre. Se supo que los médicos iban a comisión, unos 30 euros por cada mujer, y que la empresa les forzaba para que «ninguna paciente que llegara se les escapara. Si vienen que aborten», le dijeron a un psicólogo posteriormente arrepentido y que fue despedido por su «poco celo».

También se descubrió lo que las clientas pagaban por sus abortos y lo que los médicos recibían por practicarlos. Los papeles nos cuentan que un aborto de entre 13 y 15 semanas venía a salir por 378 euros (258 por la intervención y 120 por la anestesia). Sin embargo, según pasaban las semanas todo se encarecía. A Emma, de 20 años, la pidieron 3.200 euros cuando se informó la primera vez y llevaba 26 semanas embarazada. Cuando se decidió a abortar, tres semanas después, tuvo que abonar 4.000 euros. Angia, una suiza que llevaba 23 semanas de gestación, pagó 3.500 euros, aparte de los gastos de hotel y avión, porque la clínica Ginemedex, como otras, también actuaba de agencia de viajes. Sin embargo, al doctor C., Morín sólo le pagaba 60 euros por cada «IVE en los inicios», 70 por cada «IVE pequeña» y 90 cada «IVE grande». IVE son las iniciales de Interrupción Voluntaria del Embarazo. El doctor C., en la semana del 23 al 28 de abril de 2007 se embolsó 1.440 euros después de trabajar tres días (martes, jueves y viernes) y completar dos abortos de inicios, 13 pequeños y seis grandes.

«Los grandes -explican los buscadores- en la clínica de la trituradora se practicaban del siguiente modo: se provocaba el parto, cuando el niño salía se le apretaba el cuello para evitar que gritara y que la madre lo oyera y medio asfixiado se le arrojaba a la trituradora».

La verdad se escondía en la basura

POR DOMINGO PÉREZ

MADRID. Un reducido grupo de héroes anónimos, después de tres años siguiendo el rastro sanguinolento, despiadado y descarado que algunos centros especializados en interrupciones del embarazo arrojaban cada día a la basura, han conseguido desvelar una realidad atroz. Han sido los «pepitos grillo» de una sociedad que en la mayoría de los casos ha preferido girar la cabeza. Su empeño ha puesto a las autoridades sobre la pista de un negocio que incumplía sistemáticamente todas las normas higiénicas establecidas en el apartado de desechos sanitarios y biológicos.

Además, alertaron sobre que en España el aborto en la práctica no sólo es libre, sino que no tiene en cuenta los meses de gestación. Por dinero, y sólo con un informe psiquiátrico, a menudo firmado en barbecho, que alegue peligro para la salud psíquica de la madre, muchas clínicas acaban con la vida de fetos de siete, ocho y hasta nueve meses de vida.

Su paciente y nausebunda recolecta, plasmada en numerosas denuncias presentadas en juzgados tanto de Madrid como de Barcelona, ha llevado por el momento a la cárcel a uno de los magnates del aborto en España, al doctor Carlos Morín. Ha provocado el cierre de sus cuatro instalaciones en la Ciudad Condal y de su sucursal en la capital, además de la suspensión cautelar de un sexto local en la madrileña calle de Toledo que no tenía nada que ver con él.

Cabezas de niños

«Nadie puede explicar lo que se siente cuanto te encuentras una cabeza de niño, o una manita, o una pierna. La rabia es incontenible», explica J., uno de los buscadores de fetos.

Pues imagínense cuando ese horror te obligas tu mismo a presenciarlo dos o tres veces por semana de una forma voluntaria y con un único objetivo: denunciar el incumplimiento sistemático de la ley y los criminales tejemanejes de las clínicas abortivas que en España, al amparo de un coladero legal, no tienen ni reparos ni escrúpulos para acabar con la vida de niños que se encuentra más allá de la vigésimo cuarta semana de gestación, bebés que de nacer serían en casi todos los casos viables.

No son muchos. Un par de tipos valientes en Madrid, otro par de osados en Barcelona. Al principio ni se conocían, pero acabaron creando la «Plataforma la vida importa». Son gente normal. Un empresario, un médico, un abogado pluriempleado al frente del Centro Jurídico Tomás Moro, que lleva tres años sin vacaciones porque tiene que gastarlas en sus idas y venidas a los juzgados para defender la causa que enarbolan.

Padres de familia casados, muy ocupados y que, sin embargo, sintieron en algún momento un latigazo en la conciencia que les obligó a lanzarse a un loca carrera en pos de una verdad incómoda.

Emprendieron un camino que les llevó a pasar muchas noches al raso, dejando a sus seres queridos solos en casa. Y todos lo iniciaron por una mezcla de curiosidad y responsabilidad moral.

«En Barcelona -recuerda uno de los buscadores- se hablaba mucho de que aparecían fetos en la basura, de que si las clínicas los tiraban... Todo el mundo suponía que era una leyenda urbana más, pero a mí me dio por querer confirmarlo. Empecé a salir y ya ve lo que me encontré».

Animarse a realizar semejante labor no es fácil. Aprendieron a pertrecharse. La primera vez salieron con unos guantes de cocina «robados» del fregadero de casa. Pronto se dieron cuenta que había que comprar además batas médicas, incluso mascarillas de laboratorio y, sobre todo, localizar un lugar donde vaciar el contenido de las bolsas. Más aún cuando empezó a comprobarse la naturaleza de su contenido.

Leyendas hechas realidad

En Madrid fue otra teórica leyenda urbana la que guió la busca a J. «Eran noticias que venía de Estados Unidos y Rusia. Hablaban de que los centros abortivos vendían los fetos a laboratorios para fabricar cosméticos. Te parece imposible, pero a un amigo y mí nos picó la curiosidad. Hicimos noches y noches guardias en el coche, como los policías yanquis, con café en un termo y donuts. Hasta que un día lo vimos. Y no fue de noche. Era a plena luz del día. A las once de la mañana, en una zona céntrica y recorriendo Madrid de punta a punta. Localizamos la ruta. Dos días a la semana un camión de una empresa especializada en transportes de residuos biológicos descargaba 20 ó 30 botes de 25 kilos y cargaba otros tantos ya precintados y llenos. Los conducían a un laboratorio que fabrica cosméticos. Alucinamos».

«El problema es que es muy difícil de demostrar -prosigue- que lo que iba dentro de esos botes eran restos humanos y que esos fetos se utilizan para hacer cremas. Pusimos una denuncia y en estos momentos se está investigando de una forma más científica, con análisis clínicos de todo tipo y esperamos que en breve se pueda seguir avanzando».

Dos grupos con inquietudes similares. La suerte, «Dios», asegura J., los unió. En algún momento del periplo, los buscadores de fetos de Barcelona, también tuvieron un encuentro feliz al localizar a los de Madrid. Dos equipos actuando a menudo juntos, con los mismos objetivos, multiplicaron los resultados.

«El caso -recuerda J.- es que nos quedamos parados con lo de las cremas cuando en una visita a Barcelona por motivos de trabajo contacté con la persona que allí llevaba ya unos meses recopilando datos de entre las basuras. Su experiencia me animó a hacer lo mismo en Madrid».

Lo que J. localizó casi en cada una de sus pesquisas es lo que en 2006, tras ponerles él mismo en alerta, encontró el Seprona en las basuras de algunas clínicas madrileñas, como Isadora, multitud de restos de placenta, de todo tipo de pequeños miembros de niños e, incluso, como certificó un forense de La Paz, algunos fetos de más de siete meses de gestación.

Lo que encontraron en Barcelona es lo que más tarde ha servido para cerrar las clínicas de Morín. Todo apuntalado en madrugadas macabras recontando restos humanos. Semanas de vigilancia nocturna, a las puertas de las clínicas, para averiguar qué días y a qué horas se deshacían del producto de sus carnicerías. Poniendo dinero de sus bolsillos. Cuando empezaron nunca imaginaron que iban a toparse con un submundo tan espeluznante.

A lo más esperaban localizar algún medicamento prohibido, algún resto biosanitario. Soñaban con encontrar alguna prueba que inculpase a los abortista. Pero noche a noche sus descubrimientos resultaban más macabros, más increíbles, más comprometedores.

Restos humanos a millares, placentas, sábanas quirúrgicas, guantes, gasas, todo manchando de sangre e inmundicia. También pudieron recomponer historias de cientos de mujeres que abortaron, con nombres, apellidos y precios. Porque las clínicas también tiraban al cubo de los desperdicios los datos más confidenciales de sus pacientes.

Tuvieron que aprender a interpretar lo que encontraban. Hablaron con ginecólogos, se informaron, se convirtieron en expertos del análisis de la basura abortiva. «Podemos decirte, según lo que encontramos, de qué semana de gestación se trata». Distinguen lo que son unos pulmones de un simple resto de placenta. Narran anécdotas que espeluznan con la tranquilidad del que ha convivido con el horror: «Lo que muchas veces se les escapa y acaba en la basura son las cabezas de los niños. A pesar de que son grandes, con el pelo y la sangre las confunden con las pelotas que hacen con las sábanas y los pañales».

Cabezas cortadas que les permitieron confirmar que en los abortos de más de 20 semanas, se decapitaba a los niños. «Aunque en eso -aclaran- cada médico tiene sus gustos. Unos las cortan, otros pinchan con una lanceta el corazón, otros los asfixian...».

¿Recién nacidos? Sí porque también descubrieron en las bolsas miles de cajas y restos de medicamentos para ayudar a provocar partos. ¿Qué hacían en esas basuras medicinas propias de una maternidad? «Eso nos lo descubrió el doctor Simón, de la asociación Médicos Cristianos. A partir del sexto mes de gestación no se puede matar al niño con los métodos convencionales, hay que provocar un parto y una vez fuera acabar con él». Auténticos infanticidios.

Dato que les sirvió para aclarar otra de las incógnitas de sus descubrimientos: «Entendimos por fin por qué había en los cubos tantos pañales con excrementos. Cuando se provoca un parto a la mujer se le pone una lavativa previa. Así que por cada pañal con excrementos, un aborto de al menos seis meses».

Doble contabilidad

Igualmente por cada sábana quirúrgica manchada de sangre, otro aborto, por cada dos pares de guantes, otro... Eso les dio una idea: llevar una contabilidad de los abortos que se practicaban. Limitaron su seguimiento a un par de clínicas en Madrid. Durante varios meses se centraron en esa actividad: recogida rutinaria un par de días a la semana de las basuras de las mismas clínicas, recuento -«siempre tirando a la baja», recalcan- del número de abortos practicados y extrapolación de esos datos al conjunto del año.

«Con los primeros números especulamos con que podría llegar a haber un desfase de hasta un 30% entre los abortos declarados oficialmente por las clínicas y los que realmente se practicaban. Pero cuando llegaron las cifras oficiales comprobamos que en una la desviación era del 70% y en la otra del 80%. Si eso se repetía en toda España y, nos tememos que es así, estaríamos hablando de que en lugar de los casi 100.000 abortos declarados en 2005 se estarían realizando de 170 a 180.000 reales. Vamos, hablamos de un asombroso mercado negro de abortos».

Bernat Soria cree que hablar del aborto ilegal es «volver a la Inquisición»

S. N.

ALCOY. Los presuntos delitos cometidos en clínicas abortistas de Barcelona y Madrid no parecen inquietar al ministro de Sanidad, Bernat Soria, lo más mínimo. Al contrario, lo que le molesta, según pudo comprobarse ayer en una entrevista radiofónica, es que se hable del asunto, y más aún, que se le pregunte por él. De esta manera, el ministro Soria no sólo no criticó o denunció públicamente las irregularidades cometidas, ni lamentó los hechos dantescos que se están conociendo, sino que arremetió contra los que están sacando a la luz la información, a los que comparó con la Inquisición.

Soria, que será número uno en la candidatura del PSOE por Alicante en las elecciones generales del 9 de marzo, señaló en Radio Alcoy que el debate sobre el aborto en España es ficticio: «Es un debate ya resuelto en España. No podemos volver a los tiempos de la Inquisición, volver a 500 ó 300 años atrás. El país que inventó la Inquisición parece que no quiere olvidarse de ella. No puede ser que haya un 5 o un 6 por ciento de personas que quieran ser los inquisidores del resto».

De las trituradoras de fetos, del cierre de clínicas por presuntas irregularidades y de los informes firmados pero con la casilla de la embarazada en blanco y con la del «riesgo para la madre» ya marcado no dijo ni media palabra.

Y rápidamente desvió la cuestión al plan bucodental infantil, con el que, sin duda, se siente mucho más cómodo. Así, volvió a prometer que los niños y ancianos tendrían en 2008 dentista gratuito; defendió las desaladoras; aseguró que los jóvenes alcoyanos tendrían casa para poder independizarse; cantó las alabanzas de los calzados, juguetes y fabricaciones textiles de la zona y acabó dando la gran noticia que toda la comarca aguardaba: «Estoy en condiciones de confirmar que este año no faltaré a la fiesta de Moros y Cristianos».

Tan sólo un día antes, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a preguntas de periodistas se limitó a señalar que «la Fiscalía cumplirá con su papel para que se respete la legalidad en este campo». «Siempre que estemos ante posibles interrupciones voluntarias del embarazo que no respeten la legalidad, estamos ante supuestos delictivos», indicó.

La vicepresidenta primera, De la Vega, también reconoció fallos en los controles, aunque descartó promover una reforma de la legislación vigente sobre la regulación del aborto.

13 diciembre 2007

Silencio, se aborta

La Comunidad de Madrid 'protege' a las grandes clínicas abortistas, a pesar de que tiene evidencias de delitos flagrantes.






La clínica de abortos Callao, inspeccinada sin consecuencias. BORJA SANCHEZ

Santiago Mata

Madrid. Las pequeñas clínicas abortistas madrileñas viven en estado de sitio desde que la investigación emprendida en Barcelona el pasado día 26 se extendió a otras clínicas del detenido doctor Carlos Morín, y en concreto a CB Medical, cerrada por las autoridades sanitarias de la capital el lunes. Las inspecciones sanitarias están a la orden de día, eso sí, salvo para las tres grandes: Dátor, Isadora y El Bosque, que realizan el 90% de los abortos en Madrid. Esas son intocables porque hacen el trabajo ilegal que los médicos de la sanidad pública —en ejercicio del derecho a la objeción de conciencia— no quieren hacer, pero que de todas maneras paga el contribuyente.

Las tres grandes son intocables, aunque fue una investigación en torno a Dátor la que desató la actual redada contra clínicas que realizan abortos ilegales. Reconstruyamos los pasos.

El 15 de junio de 2006, el Partido Social Europeo denuncia ante la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil a las clínicas Dátor (madrileña) y Ginemedex (barcelonesa) por tirar los residuos biosanitarios a la basura ordinaria y, a la primera, además por enviarlos a un laboratorio de productos cosméticos. No hubo investigación hasta que un redactor de LA GACETA, Miguel Janer, anunció a la Guardia Civil su intención de publicar fotos de restos de fetos abortados, encontrados en la basura ordinaria de las citadas clínicas.

La UCO intervino a partir del 16 de febrero en las siete clínicas abortistas privadas de Madrid, encontrando que cinco de ellas —incluidas las tres grandes, Dátor, Isadora y El Bosque— tiraban a la basura ordinaria restos restos humanos que deben ser incinerados siguiendo un procedimiento muy preciso. Parte de la información se filtró a la prensa una semana después: en concreto la del hallazgo de restos humanos, entre ellos siete fetos de gran tamaño, en la basura de Isadora.

Según las informaciones publicadas, la inspección de febrero la llevaron a cabo el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona, Guardia Civil) e inspectores de la Dirección General de Salud Pública y Alimentación de la Comunidad de Madrid. La Consejería de Sanidad de Madrid sigue afirmando hoy día que colaboró y colabora con la Guardia Civil en ese caso. Pero la Comunidad de Madrid no acompañó la denuncia interpuesta por el Seprona, y ésta fue archivada. La Consejería de Sanidad llegó a "acusar" a Isadora "de eliminar mal los residuos de abortos", según un comunicado del que se hacía eco El País el 1 de marzo.

En un alarde de interés y capacidad de llegar a las fuentes de la noticia, el mismo diario podía informar al día siguiente de que "el Juzgado de Instrucción número 6 de Madrid archivó el pasado 20 de febrero las diligencias abiertas cuatro días antes a iniciativa de la Guardia Civil". Todo había muerto antes de nacer, como un aborto; pero no espontáneo, sino provocado: el titular del Juzgado número 6 (las diligencias aparentemente habían sido abiertas por el 47) no encontró "nada que indicara la comisión de un delito". LA GACETA, que dispone de 70 fotos sobre lo que la Guardia Civil halló en Isadora, sólo pudo dar la noticia a título póstumo el 16 de marzo. La Consejería de Salud dice ahora que no podía denunciar a Isadora porque tirar fetos es incumplir normas, pero no delito. Pero en la basura había medicamentos prohibidos y listas de clientes, delitos tanto o más graves que los de Morín



Adopcion Espiritual

12 diciembre 2007

Impactante vídeo con cámara oculta en una clínica de abortos de la ACAI en Madrid

IntereconomiaTV ha emitido - y YouTube recoge- este vídeo en que se habla de dinero negro, psicólogos que "lo firman todo" y se ve, hasta el final, un aborto.

La doctora no sabe que ese nuevo compañero que esta noche está haciendo guardia con ella tiene una cámara oculta. El bebé sale, diminuto, perfectamente formado, rojo, entero... muerto. La solución química que han introducido en su madre lo ha matado a él y ha provocado el parto en ella. El parto de un bebé diminuto y muerto. La doctora lo cubre rápidamente con una tela, sin mirarlo, lo aparta. Que no se vea.

El "doctor", la cámara oculta que Intereconomía TV ha introducido, se acerca al bebé, lo destapa, lo examina. "¿Qué edad tiene?", pregunta.

-Veinte o 21 semanas -dice ella - pero yo no los miro nunca.

-¿Nunca?

-Nunca, jamás.

-¿Jamás? ¿Por qué?

- Porque no me gusta.

-Claro, eres madre... supongo que... ¿no?

Es el estremecedor final de un reportaje de IntereconomíaTV. Ya circula en YouTube... pero esta web de vídeos lo ha clasificado como "de contenido sensible, para mayores de 18 años" y pide que el usuario se registre y afirme tener esa edad para poder verlo. Sin embargo, hay varias copias y algunas no registran este control previo.

Por ejemplo, esta versión es la más larga, incluye la presentación televisiva, es de buena calidad y se leen bien los subtítulos de diálogos. Puede ser más lenta de cargar por tener más definición.

http://www.youtube.com/watch?v=R0WXNl3HCA4

La escena del parto empieza en el minuto 9. Antes, la aburrida doctora en su noche de guardia explica cómo funciona el negocio, la rutina, al nuevo compañero. Y al empezar, un responsable de la clínica, empresario-ginecólogo, explica las condiciones económicas.

Otra versión, de descarga más ligera, peor calidad y más corta está en:
http://www.youtube.com/watch?v=0V7eG690Esk

El documental no da el nombre de la clínica, pero fuentes de asociaciones en defensa de la vida dicen que es la clínica El Bosque (http://www.clinica-el-bosque.com) de Madrid, perteneciente a la asociación ACAI, patronal fundada por el doctor Santiago Barambio, un ginecólogo que en el 2006 explicaba en un congreso de Roma cómo hacer abortos de 26 semanas cuando la ley permite un máximo de 22 (ver su ponencia aquí).

Al médico-cámara de IntereconomíaTV le resulta facilísimo entrar. La clínica busca personal. Y el empresario abortista le explica que es una tarea muy sencilla. "Esperar a que salga y a tomar por culo", dice. Se refiere a esperar que la madre, empujando y con contracciones inducidas, expulse a su hijo, muerto. Un parto. Inducciones, lo llaman.

Es tan "sencillo" que antes lo hacían enfermeras, y sólo llamaban al médico abortista si había problemas con la placenta, que no saliese.

Esto es el aborto para este empresario-ginecólogo

En este sistema, como en los partos, hay que esperar, poner a las madres a dilatar. En esa espera la joven doctora de guardia, la que nunca mira los bebés que extrae, que ha matado con su solución salina, cuenta al cámara infiltrado que los psiquiatras "lo firman todo, el psiquiatra es socio de la clínica y todo queda en casa; el test es un trámite".

Tiene 4 mujeres en espera, con embarazos de cinco meses. Dos de ellas no se acogen a nunguno de los supuestos que despenalizan el aborto en España. "Aquí aborta quien quiere".

La clínica El Bosque está en la calle Alonso Saavedra, 29, junto a Arturo Soria. Lleva haciendo esto desde 1988. Según la clínica, el 50% de los abortos que ha hecho son de alto riesgo, es decir, de más de 12 semanas.

En este tipo de abortos, de parto provocado, muchas veces el bebé no sale muerto, sino que aún vive al salir. Según un estudio del Instituto Perinatal de las West Midlands, en Inglaterra, publicado en el British Journal of Obstetrics and Gynaecology, se calcula que es el caso de 1 de cada 30 bebés abortados. Como se ve en el vídeo, se le deja abandonado a un lado y puede tardar en morir una media de 80 minutos. Algunos han resistido hasta 6 horas.
Desde que el Sunday Telegraph grabó con cámara oculta el primer caso de Ginemedex (2004) hasta que Morín entró en prisión han pasado casi 4 años. Durante años la administración sanitaria no "encontró" nada. ¿Cuánto tardará en actuar la justicia en este caso denunciado por Intereconomía TV?

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El Buscador, de TeleCinco, ha colgado en Internet una entrevista-reportaje de 3 minutos a los periodistas daneses que filmaron a Morín en 2006, lo que sentía Sally Hamilton al ponerse en manos de Morín, al hablar de cómo matar al bebé, etc... En este link se accede a esta entrevista a los periodistas daneses:
http://www.elbuscador.telecinco.es/dn_308.htm

Noticia de 2 minutos de TeleCinco, con imágenes del reportaje danés (colgada en Internet en marzo de 2007):
http://video.google.es/videoplay?docid=-4401442340228002966

Noticia de 1 minuto y medio de EuropaPress, sobre la detención del doctor Morín y sus colaboradores en Barcelona
http://www.youtube.com/watch?v=LJJYt8S2Uws

Reportaje de 2 minutos del programa 360º de Antena 3, resumiendo el caso
http://www.youtube.com/watch?v=O7kJ1S89A6g