22 febrero 2009

Elegía al hijo no nacido por el aborto


D. Diego Quiñones Estevez

Entras en un aséptico hospital abortista,entras y pagas sin impedimentosy no te dan factura por matar a tu hijo,semilla de la Creación Divina,gran fruto de la concepción humana.Luego, muy silenciosa, pisas lentauna sala de espera,antesala de muerte, con premeditación,del hijo que aún palpita vidaen tu seno.



Tu silencio saluda a una mujer silente,
que, como tú, aguarda con angustia
la entrada en el ecógrafo, oculto
a tu mirada, gélida en un tiempo estático,
para que nunca veas, aunque sientas,
la forma en movimiento
de tu hijo en la ecografía,
forma e imagen pura de la vida en origen,
que se adjunta a la ficha abortiva,
terrible e inhumana para un ser indefenso,
sin derecho a la vida, sin derechos,
cuya sentencia será fulminante:
¡La pena de muerte!:
¡Peor tratado que un criminal de guerra!
¡Peor tratado que un asesino en serie!
¡Peor tratado que un violador sanguinario!
¡Peor tratado que a un terrorista!

II
-Con tu hijo inocente
dentro de tus entrañas virginales,
por el miedo empujada sin piedad,
no tardas mucho tiempo en entrar
al quirófano de la muerte legalizada,
profanación de Dios, profanación del hombre,
infernal maquinaria de dolor, sangre y muerte.
-Ya entras con tu hijo,
que siente, cómo tu terror invade
tu maternal vientre, y también tu conciencia,
y acelera al unísono, tu corazón y el suyo,
hasta alcanzar la asfixia compartida,
a pesar del sopor de la anestesia.
Con tu hijo en el potro de tortura abortivo,
manos e instrumentales, enseguida,
persiguen, asesinos, a tu hijo,
que inútilmente trata de huir, para esconderse,
en el refugio vital de tu seno,
ahora, transformado, en tortura mortífera:
¡Tu hijo, tu hijo ha sido asesinado!
-Los restos de tu hijo, sin escrúpulos,
son descuartizados en las trituradoras
del negocio inhumano del aborto,
para el blanqueo del dinero negro,
con la sangre negrísima
del genocidio fetal o embrionario,
sangre, pedazos de un cuerpo sangriento,
¡Como si fuera un trozo de carne!
¡Como si fuera un trozo de verdura!
¡Como si fuera tan sólo unas células muertas!
¡Como si fuera nada, no persona!
¿Cuándo, cuándo será
el fin de este exterminio genocida?

III
-Sales en soledad del hospital.
Te llevas a tu casa, un vacío suicida
que para siempre te acompañará.
El vacío del síndrome del hijo abortado,
se apodera de todo tu ser,
perdura como una cicatriz
en tu alma y tu cuerpo, malheridos
por renunciar a ser madre inviolable,
por permitir la cruel profanación
de la vida indefensa de tu hijo,
hijo tanto de Dios como del mundo.
¡Mujer!: ¿Acaso ignoras que tu hijo, y tú,
seréis otro anónimo número
en las macroestadísticas del terror abortivo?
¡El poder enemigo de Dios y de la vida,
se olvidará de ti y de tu hijo!
-Pronto llegan los días del dolor del aborto,
pronto llegan las noches de insomnio y pesadillas,
mil días y mil noches de anorexia nerviosa,
de bulimia o gula compulsiva
contra el cruel tormento sin olvido,
del hijo no nacido por tu consentimiento.
Tu vida se sustenta de amarguras,
por laberintos de depresiones,
que anuncian el suicidio
o los infiernos de psicodelia.
-Una noche de invierno,
al borde del abismo de tu nada interior,
vuelves al hospital,
confusa en tu mente, trastornada
con el dolor en el alma sin rumbo,
por la muerte de parte de tu ser.
En tu larga estancia sin descanso
en una fría unidad psiquiátrica,
confiesas no saber cómo pedir perdón
al hijo no nacido a la vida.
¡No sabes qué hacer
para recuperar la paz maternal,
negada sin razón al hijo abortado,
que aún grita en silencio en tu seno!

IV
-Los años pasan rápidos pero no el recuerdo
del hijo no nacido a la luz de la vida:
¡Por siempre vivo en nuestra memoria!
¡Por siempre vivo hasta tu muerte!
¡Desde siempre vivo en la eternidad
con el abrazo y el beso de Dios!
¡Para siempre privado de tu familiar ósculo
en la última despedida trágica,
cruenta y premeditada, sin amor,
de la madre y el padre en la Tierra!
(Del poemario inédito: Liturgia de la memoria).


Adopcion Espiritual

19 febrero 2009

16 años ¿madurez para morir?

Yo tenía 23 años y ella 16, y me confesó que estaba embarazada, que estaba sola y que tenía mucho miedo, yo le dije que no se preocupara, y ella decía que nuestros padres se iban a poner furiosos y que tenía miedo de que la echaran de casa, y yo le dije que nuestros padres serían incapaces de hacer una cosa así, y que si en una de esas se atrevían a echarla, yo me iba con ella y le prometí que ni a ella ni a mi sobrino le iba a pasar nada, y que la iba a ayudar a hablar con nuestros padres.

Ahí parecía que se había tranquilizado, aunque todavía no habíamos encontrado el momento para decírselo a la familia. Pero a los pocos días, una tarde que llego de la facultad la encuentro tirada en la cama y sangrando. Cuando vi la caja de pastillas abierta en la mesa de luz me di cuenta de qué estaba pasando y la llevé de urgencia al hospital (estábamos solas en casa, mis padres no supieron en ese momento lo que pasaba).

Más tarde, en casa, le pregunté por qué lo había hecho (no a modo de reproche, antes de que empiecen a decir cualquier cosa) y me contó todo: que le habían taladrado la cabeza con que no era un bebé, que el aborto no es un asesinato, que si tenía al bebé se iba a arruinar la vida y nos la iba a arruinar a todos, que no podía tener un hijo a esa edad, que era una egoísta por querer traer un hijo al mundo para que después nos tuviéramos que hacer cargo nuestros padres o yo.

Mi hermana lloraba, estaba destruida, decía que era una mala persona, yo la abracé y le dije que no, que no era ninguna mala persona, porque no lo había hecho por maldad ni por egoísmo, sino por malas influencias que le llenaron la cabeza, que esas eran las malas personas y no ella, me hizo prometerle que no diría nada a nuestros padres y yo no sabía qué hacer porque cada día estaba peor. Cuando salíamos a alguna parte, veía una embarazada y lloraba, veía un bebé y lloraba, esas crisis eran realmente terribles y fue empeorando, se la pasaba encerrada en su cuarto y tirada en la cama, no quería salir, no quería comer, no quería ir al colegio, había perdido absolutamente las ganas de vivir.

Intenté convencerla de que hiciera terapia pero ella a cada momento decía que lo único que quería era morirse, que era una mierda, que no merecía vivir, le decía que eso no era verdad y no me quería escuchar, yo no sabía qué hacer, pensaba en decirle a nuestros padres la verdad, para que así ellos trataran de ayudarla, pero por otro me daba miedo porque si mis padres se enteraban de que mi hermana abortó, se enojarían mucho y eso la hundiría más y sería peor. Trataba de convencerla de salir, de ir al colegio, de hacer cosas, de tomar terapia pero todo fue en vano.

un día que nos levantamos a la mañana, el baño estaba cerrado con llave. Golpeamos la puerta del baño, llamábamos a mi hermana, no respondía. Mi papá fue a buscar las copias de las llaves, entramos y encontramos a mi hermana muerta. Fue muy fuerte, es algo de lo que todavía no logramos reponernos. Cuando la estábamos velando, les conté la verdad a mis padres y ellos se lamentaban, decían que por qué Ana no había confiado en nosotros, que por qué no había hablado con ellos antes, yo me sentí culpable por no haberles dicho la verdad antes a mis padres y por no haber sabido cuidar a mi hermana de las malas influencias que la llevaron a ese aborto y a esa depresión.

Hoy, después de casi 2 años, mal que mal aprendimos a vivir con eso pero no lo vamos a poder superar nunca, porque esa mierda que se llama aborto no sólo mató a mi sobrino, sino que también destruyó a mi hermana y nos arruinó la vida a mí y a mis padres.

Para que vean, a mi hermana nadie la llamó asesina. Nunca. Por lo menos en nuestra casa. De lo único que puedo sentirme yo culpable es de no haber hablado con mis padres a tiempo y de no haber cuidado más a mi hermana de los que la llevaron a esto. Así que ahora, si van a hablar de mi hermana, háganlo sabiendo bien cómo fue todo y no conjeturando, ok?

Firmado: R.


Adopcion Espiritual

10 febrero 2009

Si tu hijo nace y es un niño normal será UN MILAGRO...

Me limito a transcribir, con su permiso, la experiencia de esta madre:

Me hallaba en la semana 18 de embarazo y accidentalmente rompí aguas.

Rápidamente mi esposo y yo fuimos al hospital, al revisarme dieron constancia de que el bebé se encontraba sin nada de líquido amniótico. Ingresé y me mantuvieron en planta durante dos semanas, haciéndome analíticas, cultivos y por último una ecografía que delataba la carencia de líquido: no había recuperado lo perdido en la rotura.

Pocas explicaciones de cómo se encontraba mi hijo. Solo miradas de desaliento y por fin un diagnóstico: mi hijo no era VIABLE, no podía sobrevivir en mi seno, menos aún nacer, puesto que si ello sucedía, moriría en el momento; una doctora me informó que si nacía antes de la semana 24, los pediatras de Neonatos no harían nada por él, puesto que según ellos no era VIABLE. A la primera doctora que me propuso el aborto, una muchacha joven, le contesté que NO, E INSISTIÓ diciéndome estas palabras: "mira, tu bebé no es viable, no creemos que nazca, morirá antes, y si en el caso de que aguante unas semanas y nazca, morirá al momento puesto que sus pulmones no estarán desarrollados, es más en el caso de que naciera y sobreviviera, tendría importantes problemas pulmonares, cerebrales, de riñón, puesto que sin el liquido amniótico no es posible desarrollar de forma correcta los órganos vitales, como el corazón o el riñón que también se verán afectados, los miembros estarán atrofiados puesto que la falta de liquido les hace estar encogidos y apretados con tu propio cuerpo.Vamos que si tu hijo nace y es un niño normal será UN MILAGRO, pero como Dios existe (en tono cínico), pues ea, vamos a esperar el MILAGRO.

Pasaron 12 semanas, en las que aguardé con paciencia, pero también con el trato de algunos de aquellos profesionales que me miraban con una mirada extraña, como si estuviera loca, o bien, desde la convicción que no tenía nada que hacerhttp://fotolog.miarroba.com/f/0/5/4/1437054/8.jpg.

Me informaron que tenía la posibilidad de abortar hasta la semana 22 + 5, pero entre esas semanas aún me propusieron 2 veces más a que abortarse. Me indigné tanto que el médico en su "defensa" lo único que me dijo es que no tenía ganas de que el Sr. Juez le preguntase que por qué no me había informado de lo que le iba a suceder a mi hijo, un niño de por vida enfermo, con tan solo un 5% de posibilidades de que naciera bien.

Pues bien, Dios existe, Señora Doctora y el 5% también, Mi hijo nació 12 semanas después, por cesárea de urgencia, puesto que había prolapso de cordón... Estuvo debatiéndose entre la vida y la muerte 37 días en la UCI, y aún tardó 23 días más hasta que Pedro pudo venir con sus papás a casa...

Doy gracias a Dios, todos los días; Pedro tiene 2 años y medio, y se recupera de su Displasia Broncopulmonar Leve, de forma satisfactoria, es un niño totalmente NORMAL. Si no cuentas lo que ha pasado nadie lo sabe, tan solo su "peso pluma" delata la prematuridad de su nacimiento...

A cuántos no les han dado la oportunidad de Pedro..., cuántas madres no están dispuestas a dejar a su familia 12 semanas encerradas en un hospital...

No sólo es la sociedad, el Gobierno, o los "especialistas" en el tema los causantes de esta falta de oportunidad: estamos en crisis, sobretodo de valores, yo estaba dispuesta a defender la vida de mi hijo hasta el final..., y sobre todo no me importaba tener que cuidar de un niño enfermo, tan solo le pedía a Dios que me diera fuerzas para afrontarlo y sobre todo para hacerlo lo mejor posible. Pedro es un ejemplo, no un "caso aparte". El próximo curso empezará el cole como cualquier otro niño, y tendrá el derecho a vivir como todos los demás niños del mundo

Adopcion Espiritual

Emma Ray, la «bella durmiente» despertó de profundo coma con un beso de su esposo





LONDRES, 28 Ene. 09 / 07:58 am (ACI)

La prensa inglesa difundió la historia de Emma Ray, una joven madre de familia conocida ahora como la "Bella Durmiente" de Shropshire. Aunque los médicos daban su caso por perdido, Emma despertó de un estado de coma profundo con un beso.

Hace dos años, Emma Ray dio a luz a su segundo hijo Alexander, por cesárea. Diez días después sufrió un ataque cardiaco y quedó en estado de coma. Los médicos advirtieron a su esposo Andrew que no podían hacer más por ella y que tenía las mismas posibilidades de recuperar la conciencia en algún momento, como de quedar en estado de coma de por vida.

Andrew no se dejó abatir. La acompañaba todo el tiempo posible y empezó a llevarle grabaciones con el llanto del recién nacido y la voz de su hija mayor, Ella, gritando "despierta mami".

"Le ponía las canciones que bailamos en nuestro matrimonio, le hablaba con mucha suavidad, tomaba su mano, le pinchaba los dedos, todo el tiempo le decía que la amaba y le rogaba que despertara", recuerda.

Emma permanecía inmóvil y silente. Pero dos semanas después ocurrió lo que ellos llaman "un milagro".

Andrew, un experto en tecnología informática, se inclinó hacia su esposa y le hizo un amoroso pedido: "Emma, si me puedes escuchar, por favor solo dame un beso".

La mujer volteó ligeramente la cabeza y lo besó. Andrew sintió que su corazón "se saldría de mi pecho" y los médicos contemplaron la escena sin salir de su asombro.

Desde ese día, Emma comenzó a recuperar y perder la conciencia con frecuencia. Su cerebro había sufrido daños por la falta de oxígeno. Junto a su esposo comenzó un intenso camino de rehabilitación y la pareja se ha convertido en un modelo para los habitantes de Shropshire.

A dos años de lo ocurrido, Emma padece de pérdida de memoria a corto plazo, necesita ayuda para caminar y alguien que vele por ella en todo momento. Su recuperación exige constancia y muchos sacrificios.

Sin embargo, para su familia no hay mayor dicha que tenerla con ellos. "He aprendido a enamorarme de mi esposa una y otra vez. Pero esto es lo que cualquier esposo o esposa haría. Ella es una madre y una esposa y eso es lo único que importa", afirma Andrew

Adopcion Espiritual

04 febrero 2009

Carta al padre de mi hija


Testimonio desde Andalucía en memoria de Lucía

Ésta es una carta al padre de mi hija Lucía. Mi hija que nunca nació. Él tiene una visión muy diferente de todo lo que ha pasado. Y sufre igual que yo y otras muchas mujeres el Síndrome Posaborto.

Para todos aquellos hombres que nos consideran culpables por el simple hecho de que tenemos que decidir. Para aquellos que sin darse cuenta deciden por nosotras. Para esos futuros padres que no son conscientes de lo que están pasando sus mujeres mientras esperan una palabra de apoyo y esperanza. Porque ellos también pueden impedir el aborto. Porque ellos también son culpables y victimas. Como nosotras. Y porque ellos también necesitan perdonarse.

Os agradecería que la publicarais creo que puede servir de ayuda a muchas parejas. Para que apoyen a sus mujeres, las cuiden a ellas y a sus hijos. Él no quiere escucharme, pero quizá alguien sí y pueda servir de ayuda.

GRACIAS POR VUESTRA INMENSA AYUDA.

Hola Juan,

Nunca pensé que me podría pasar a mí... algo así… Jamás.

¡Qué susto...! Reaccioné como una chiquilla… cuando era lógico que sucediera, cuando lo habíamos estado buscando, cuando yo lo estaba deseando y se suponía que tú también.

Hacía ya días que tenía la sensación de que algo diferente estaba sucediendo dentro de mí… las madres sabemos esas cosas.

Lo recuerdo perfectamente. La farmacia, en frente de bar de tapas que tanto te gusta. Dejé el coche en segunda fila, entre en la farmacia, con mariposas de ilusión y nervios de preocupación. La compré, y pensé en un sitio tranquilo…. No se me ocurrió otra cosa. El cuarto de baño de minusválidos.

Nada más lejos de lo que hubiera imaginado, de cómo tenía que haber sido… Tendría que haber sido en tu casa, los dos juntos… pero el fin de semana anterior había sido la feria, pasamos toda la noche sin hablarnos, y al final me quedé contigo a dormir.

Fue la primera vez que estando yo dormida me tocaste, me abrazaste, tu cuerpo me pidió perdón. Pero, no recuerdo ya el motivo, al día siguiente discutimos… y ese día 9 de Septiembre, se suponía que ya no estábamos juntos.

Estaba yo, sola, en un baño de un supermercado con un test de embarazo. Y salieron las 2 rayitas… se me salía el corazón del pecho, reí, lloré… me sentí feliz, llena de ti, y a la vez triste y sola.

Lo primero que hice fue llamarte y quedamos esa misma noche. Tú no podías creerlo, aun teniendo delante de ti la prueba que guardaste. Fuimos a cenar al mismo sitio donde fuimos la primera vez que salimos juntos. Estabas nervioso, descolocado… te reías sin motivo, y no acababas de creer lo que estaba sucediendo. Pasaron lo días, y decidimos esperar a ir al medico para hablar con nuestras familias. Algo que yo no estaba muy de acuerdo pero que respeté. Ahora sé que no me creíste hasta que tú mismo con tus propios ojos la viste, y escuchaste su corazón.

Desde el día que supe que estaba embarazada, me esforcé por que a pesar de nuestra situación, y de lo inseguro de nuestro futuro, nuestro bebé no fuera un problema, un motivo de discusión… Empecé a recordar el embarazo de Isabel, a calcular de cuántas semanas estaría, a volver a visitar los foros y las páginas que visitaba cuando esperaba a Isabel. Me hacía tanta ilusión…Imaginé una y mil veces el día de su nacimiento, contigo a mi lado… soñaba con ver tu cara en el momento que por primera vez tuvieras a tu hija en tus brazos. Quería dártelo todo, quería que fueras el padre de mi hija, y que no tuvieras ese vacío o esa inseguridad que sentías cuando pensabas que Isabel te rechazaría.

Pero tú tenías dudas, estabas nervioso, no querías hacer planes "querías improvisar".

Yo esperaba impaciente ese día 3 de Octubre, pensé que cuando la vieras todo cambiaría, que se lo diríamos a nuestras familias, que lo celebraríamos…

Estaba muy nerviosa antes de entrar en la consulta, quería que mi niña estuviera bien…Y mientras esperábamos en la sala de espera, escuchaba los monitores de otra mama… y tenia tantas ganas de llegar a ese momento con Lucia y contigo a mi lado.

Pasamos a la consulta por fin, y cuando me hicieron la ecografía yo temblaba, no hacia más que mirar tu cara, no querría perderme ni uno solo de tus gestos, de tu emoción...

"Es de izquierdas" recuerdo que dijo el medico y tu te reíste…

Sin embargo, cuando salimos del medico todo fue muy distinto… Sé que lo dijiste de broma y con nervios, pero lo primero que me dijiste al salir era que "te dijera quién era el padre"… y empezó a barruntar tormenta. Fuimos a comer al mismo lugar donde cenamos, y yo pensaba que se lo dirías a tu madre, a tus amigos…que empezaríamos a hacer planes… pero la conversación no tuvo lugar.

Todo lo contrario, discutimos y al día siguiente, día 4 de Octubre me dejaste Juan. Me dijiste que no querías saber nada más de mí ni del bebé.

Yo empecé a pensar que realmente todo te venía grande, que no querías tener un hijo… tú empezaste a sugerir el aborto (quizá sin darte cuenta de la desesperación tan grande en la me iba sumiendo cada día).

Y comenzó este calvario, Juan. Las dudas, idas y venidas, sin saber qué hacer, con quién hablar, dando tumbos…se me vino el mundo encima.

Pasaba el tiempo y tú seguías sin decir nada a nadie. Tu madre iba a ser abuela y no se enteró por ti. Tu hermana iba a ser tía, y tuve que ser yo quien se lo dijera, mientras Alberto me juzgaba de egoísta por no abortar.

Todos empezaron a suponer que quería pillarte. Tú el primero. Empezaste a sugerir pruebas de paternidad…y yo empecé a caer en un abismo… presa del pánico. Quería luchar por mi hija, ¡¡¡lo había decidido!!! Se lo conté a Javier, porque no quería que me atacase por ese lado… quería estar prevenida. Tenía que proteger también a Isabel.

Busqué todas las formas posibles para que abrieras los ojos. Pero seguía siendo mas importante mi ex marido… todo eso más importante que tu propia hija.

La primera cita, fue una farsa… sabías que no iba a hacerlo. Quise que reaccionaras….

No te pedía nada, ni siquiera dinero….Siempre te dije que ni te iba a prohibir ni a reclamar nada. Que serías tú quien decidiera qué relación tendrías con tu hija.

Te lo puse en bandeja… Sólo pedía que me pidieras que no lo hiciera. Solo pedía que hablaras con tu familia. Que no dudases más que era tu hija. Era tu cumpleaños… quise que fuéramos a Urgencias, que me hicieran una eco, que la volvieras a ver.

Pero volvimos a discutir, me echaste de tu coche… me dejaste en plena calle, embarazada, desesperada y con estado de nervios tremendo porque empezaba a no ver salida… Y me dejé vencer por el miedo por primera vez. Toda una vida peleando contigo por nuestra hija…

Sola con un hijo de cada hombre, sin apenas un duro y con mucha gente en mi contra juzgándome como lo hizo Alberto.

Volví a llamar. Volvieron a darme cita. Iba a ir con mi madre. Tú no hiciste nada. Lo único que dijiste es que pagarías la mitad del aborto cuando yo te pagara la reparación de tu coche.

Saqué el dinero del banco, mi madre me lo ingresó. Ella no hizo más que hacer todo lo que yo le decía.

La llame una hora antes: "NO PUEDO, NO LO VOY A HACER. MI HIJA VA A VIVIR. Habla con Papa, y ayúdame Mama. No se como voy a hacerlo pero saldré adelante". Una tarde fui a urgencias diciendo que tenía perdidas… y la vi. Había crecido muchísimo y se movía una barbaridad.

Después de eso, te escribí un mensaje y te dije iba a seguir adelante, que no sabía como lo íbamos a hacer, pero que lo haríamos bien, que saldríamos adelante, que ya nos apañaríamos… "YA TE APAÑARÁS TÚ". Ésa fue tu respuesta.

Luego todo conspiró para llevarme a la más absoluta desesperación… No puedes imaginar, cómo de asustada y desesperada tiene que estar una mujer para decidir abortar.

Mi madre estaba cada vez más nerviosa y preocupada por mí, yo cada vez más asustada, sin dormir, vomitando a todas horas…No dejaban de repetirse en mi mente todas la imágenes de niños abortados que había visto, mezclada con tus ataques, tus silencios, mi miedo a qué iba a ser de mí en el futuro…Peleábamos constantemente, y recuerdo haber estado conduciendo por la autovia, empapada en llanto, pidiéndole a dios que me matara en la siguiente curva…. Si mi hija no tenía sitio en este mundo, yo tampoco. Rezaba para que Dios se la llevara, para tener un aborto natural y no tener que hacerlo yo…no imaginas cómo fueron esos días….

Al final, me perdí… absolutamente. Fui débil, fui cobarde, me dejé ir y caí. Sabía que no volvería a levantarme y me daba igual todo.

No podía mirar a mi madre a la cara y decirle que me acompañara a abortar, cuando ella es madre gracias a que alguien decidió no hacerlo conmigo… cuando yo iba a despreciar el regalo que ella nunca pudo tener y por el que tanto había sufrido… No quise que ninguna de mis amigas lo supieran y me acompañasen, porque era algo de lo que me avergonzaba absolutamente…No tenía a nadie que me acompañase. Pensé en armarme de valor e ir sola. Pero me entró miedo, pensé en Isabel, y en que si me pasaba algo, nadie sabría dónde estaba….y por eso me acompañó él. Porque era la única persona que lo sabía, que me daba igual lo que pensara.

Tres veces Juan. Tres veces tuve que ir. La primera no me dejaron hacerlo, por el informe del psicólogo. Estaba claro que no quería hacerlo, y estaba claro que si lo hacia desencadenaría en un síndrome post aborto del que ellos nunca quieren ser responsables. Fue un viernes.

Pensé que nos habíamos salvado. Creí que estaba a salvo. Volví a comunicarte esperanzada que iba a seguir con el embarazo… y entonces… entonces Juan, fue cuando realmente y por primera vez en mi vida tuve MIEDO.

Me dijiste que "de acuerdo, pero que por supuesto pedirías una prueba de paternidad, y que si intentaba reclamarte algo o quitarte tu casa para meternos los 3, nos matarías a los tres, incluyendo a mi hija" Lo juraste por tu padre y dijiste que no tenias nada que perder. Y lo siento, pero yo te creí. Me asusté mucho.

Mi futuro paso como un relámpago por mi cabeza. Si estábamos así antes de que naciera, como sería después cuando tuviéramos que discutir por su custodia, por el colegio, por el dinero… Con toda esa gente en mi contra, acusándome de egoísta, de aprovechada…. Y yo… sola, sin dinero apenas y sin poder atender a mis hijas.

Y FALLÉ, JUAN. A PARTIR DE ESE MOMENTO ME CONVERTÍ EN ALGUIEN QUE NO SOY, EN CULPABLE, EN UN TRAPO, EN UNA MISERABLE.

UNA COBARDE.

Volví a pedir cita, y me la dieron rápido. Ya no había vuelta atrás, no había salida. Esta vez el psicólogo dijo SÍ, y me dio un tranquilizante. Era un zombi, ni siquiera sabia que me había tomado. Me dijo que me tenían que hacer una ecografía para ver exactamente el tiempo de embarazo porque ya había superado el primer trimestre, y era mas peligroso ( mas caro… que era lo que les interesaba). Lloré como una niña, y le pedí por favor que no me la hicieran… que acabaran ya.

Le dije que tenía anemia, que no era seguro… me inventé lo que fuera para impedírmelo a mí misma. Me hicieron la eco, la graparon boca abajo para que no la viera en mi informe, y el medico se negó a hacerlo si tenia anemia. Necesitaban una analítica, y tendría que volver al día siguiente.

Me convertí en robot mecánico, mi hija me estaba pidiendo que la dejara vivir.. Pero yo ya no sentía ni padecía, quería huir de mi, ya había cruzado la línea, ya no había salida. No merecía ser madre de esa niña, no merecía ese regalo porque era cobarde y débil. Y tú ni la querías, ni la merecías tampoco. Quería castigarme, y castigarte a ti. Sabía perfectamente que tendría síndrome post aborto, que sufriría lo que no hay en los escritos por haberlo hecho, pero ya era culpable sin remisión, y me lo merecía.

Llego el 6 de noviembre. No tenía anemia. Podían intervenir. Entré al área de tortura. Con el móvil en la mano, mientras completaban papeles no hacia más que mirarlo. Esperaba tu llamada.

Un mensaje. NO LO HAGAS POR FAVOR. TE QUIERO Y CUIDARE DE LAS DOS. No llegó.

La ecografía calló tres veces boca arriba delante de mí. La vi. Estaba mucho más grande que la última vez. Mi niña… Miraba la puerta. Nadie apareció. Necesitaba que alguien me sacara de allí, yo ya no sabía lo que estaba haciendo, no tenía voluntad. Solo MIEDO. Estaba paralizada. La única persona que apareció fue la enfermera…. Y mi vida se hundió para siempre. Para siempre. Para siempre. Todo lo que sucedió después, mi "vuelta" a casa… Todo fue desesperación y una huida hacia atrás. Tú ni siquiera te interesaste por mi estado de salud. Por saber que había pasado. No dijiste una sola palabra. NI UNA. Yo no tenía futuro, ni ilusión. Amaba con todas mis fuerzas a un hombre que me despreciaba, que ponía en duda hasta mi nombre… MI vida era inútil. Pero aun podía hacer algo por Isabel. Y creí que era lo mejor para ella. Necesitaba hacer por ella lo que no hice por Lucia. Hipotecar mi vida por ella. No tenía ya nada que perder.

Pero, GRACIAS A DIOS, mi amor por ti seguía siendo más fuerte que todo el pasado, todo el presente y todo el futuro. Yo me moría por verte, por tocarte, por verte reír, por abrazarte… a pesar de todo. Estaba enamorada de ti por encima de todo. Por encima de mi dolor, de mi despecho, de mi rencor, de mi miedo, del futuro de mi hija, del que dirán o que no dirán…. Así era y así es. Y volví a coger las riendas de mi vida y a apostar ciegamente por lo que sentía. Sin mirar atrás. Decidí ser fiel a mi misma, y si te quiero, no hago nada con otra persona, por mucho que eso pueda convenir a mi hija y a mucha gente. Estuvieras o no a mi lado. Me quieras o no...

La razón por la que Lucía llegó a existir sigue estando ahí, al menos en mi corazón. Y no quiero ser falsa. Estoy enamorada de ti, y tú no de mí. No pasa nada. Pero hasta que no te olvide, hasta que no deje de sentir lo que siento, nada ni nadie tiene lugar en mi vida.

En cuanto a aquel 6 de noviembre… aún no he despertado de la anestesia. Y no quiero despertar… pero la realidad me golpea, mi cuerpo me golpea. Tengo que despertar. Ella vive, y vivirá en mí. Tengo que llevar mi cruz, y seguir. Por ella. Por Lucía. Por mi hija. Porque no soy una falsa. Porque me equivoqué, porque tomé la peor decisión de mi vida, y tengo que enmendarlo. Porque tengo que darle vida a mi hija a través de mí, porque su hermana necesita también a su madre. Porque Dios permitió que sucediera para que abriera los ojos y cambiase mi vida. Y tú tarde o temprano tendrás que hacer lo mismo.

Ésta es mi historia Juan, y así es como sucedieron las cosas. Por desgracia, tengo razón. No trato de justificarme, en absoluto. Soy culpable y responsable más que nadie, pero no menos que tú. FUI COBARDE PARA APRENDER A SER VALIENTE. Y AHORA LO SERÉ. HARÉ LO QUE TENGO QUE HACER Y TE AYUDARÉ A QUE TÚ TAMBIÉN LO HAGAS. A QUE ABRAS LOS OJOS, A QUE TE PERDONES Y SEAS EL JUAN QUE RELAMENTE ERES. EL QUE YO CONOZCO. A QUIEN AMO CON TODA MI ALMA Y PARA EL RESTO DE MI VIDA.



Adopcion Espiritual

29 enero 2009

Los test de paternidad prenatal, un riesgo de aborto añadido

En el Reino Unido se ha pasado de 2.000 test de parternidad prenatales hace 15 años a 20.000 anuales en la actualidad. La fracasada reclamación judicial de un padre desengañado dispara la demanda en el Reino Unido. Quienes lo hacen en España dicen que el test salva vidas, porque la mujer que duda aborta.

Santiago Mata

Madrid. La semana pasada, un tribunal de Bournemouth, en el sur de Inglaterra, rechazó la reclamación de Mark Webb, que pedía una indemnización de 192.000 libras (205.600 euros) al auténtico padre de la que él pensaba que era su hija. El tribunal rechazó la pretensión porque el hombre con el que la mujer de Webb tuvo a su hija, Allen Mottram, ni sabía que era el padre de la criatura ni había tratado de convencer a Webb de lo contrario, es decir, de que la hija a la que crió durante 17 años era legítima. De hecho, fue la joven, Elspeth Chapman, hoy de 22 años, quien se enteró del asunto al leer el diario de su madre, Lydia.

Falta saber si Webb demandará a su propia mujer, pero en el Reino Unido el asunto ha provocado un notable aumento de los test de paternidad prenatales. Desde mediados de los 90, esta demanda se ha multiplicado por 10, según escribía el domingo en Sunday Times el periodista Daniel Foggo, que fue quien destapó el escándalo de los abortos ilegales de Carlos Morín en Barcelona con un artículo publicado el 10 de octubre de 2004 en el Daily Telegraph.

Infidelidad y aborto

Los especialistas británicos reconocen que el motivo por el que unas 20.000 británicas deciden no esperar al parto para saber quién es el padre de su hijo es la infidelidad matrimonial. La ley británica exige que los test de ADN se hagan con permiso de la persona cuyas células están implicadas, por lo que las mujeres que sospechan que el hijo pueda ser de otro hombre tienen que obtener su consentimiento para hacerlo. Los test cuestan entre 99 y 234 libras (de 107 a 252 euros). Se calcula que uno de cada 25 hombres tiene por suyo a un hijo que no lo es.

Entre las empresas que hacen test de paternidad prenatales consultadas por Foggo, algunas como International Biosciences, de Sussex, dicen que lo hacen “sólo como último recurso” y que a las mujeres que dudan sobre si su hijo es de su marido tratan de "persuadirlas de que esperen a que nazca el niño. El hecho de que puedan querer una terminación (aborto) es precisamente la razón por la que somos muy cuidadosos al hablar con ellas, porque obviamente no podemos aprobar o apoyar eso”, afirmaba Mark Pursglove, de la citada empresa.

Otras compañías, como DNA Bioscience de Londres, directamente se niegan a hacer los tests en estos casos, según declaró Rebecca Butler a Foggo: “Es una cuestión moral más que nada. Con frecuencia, al marido se le deja completamente al margen. Y, en un asunto tan peliagudo, nos apartamos. No queremos vernos implicados”. Josephine Quintavalle, fundadora de Comment on Reproductive Ethics, añade: “Es obvio que quienes piden el test podrían querer abortar. Así que quienes ofrecen ese test están animando a soluciones de ese tipo”.

En España, el Dr. Jaime Buch, del laboratorio Neodiagnóstica, que realiza estas pruebas en Barcelona, opina que “permite salvar muchas vidas”, porque la mujer que sospecha que el bebé no es de su pareja aborta si no tiene dinero para la prueba (1.200 euros, el triple que un aborto). Pero la mayor parte de las pruebas confirma que el bebé sí es de su pareja y en este caso se evita un aborto, en opinión de Buch: “No forzamos a hacer el test y tampoco forzamos a esperar al nacimiento para hacerlo”.



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Subcomisión del aborto: el truco final


El primer acto del debate parlamentario sobre la reforma de la ley del aborto se ha saldado de forma precipitada y sin transparencia para los ciudadanos. El autor critica las posiciones preestablecidas en relación al aborto parte del Gobierno y considera que los verdaderos perjudicados son la propia mujer y los miles de bebés sacrificados.

José Antonio Díez 29/01/2009

No hace mucho tuve ocasión de ver El truco final, una película más de la exitosa serie de películas de ilusionistas tan en boga últimamente. En ella se cuenta la historia de dos amigos magos -Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale)que se admiran mutuamente. Sin embargo, cuando el mejor truco de ambos se echa a perder se convierten en enemigos irreconciliables e intentan por todos los medios superar al otro y acabar con él. Truco a truco, espectáculo a espectáculo, se va fraguando una feroz competición que ya no conoce límites, y la sana competencia inicial se transforma en una pelea cruel en la que todo vale por ver quién logra el gran truco final: la desaparición real de un ser humano (escapismo) por arte de magia con amargas consecuencias.

Este apunte cinematográfico viene a cuento por la fugaz historia de los trabajos de la denominada subcomisión de la ley del aborto, cuya fase de comparecencia de expertos, que contaba con un plazo de seis meses para elevar su informe, ha sido liquidada apresuradamente por el Gobierno en el tiempo record de un mes. Sorprende la premura y agilidad con que sus señorías han despachado este primer acto del debate parlamentario para aprobar una nueva ley del aborto; diligencia que, sin duda, contrasta con el sosiego y la meticulosidad empleada en la discusión de otras leyes, menos complejas técnica y socialmente, que han precisado un largo estudio y el testimonio de muchos expertos.

Debate ficticio

Es difícil no sustraerse a la impresión de que el Gobierno ha tratado una vez más de darnos el pego del mago principiante, que tiene el conejo en su chistera antes de empezar a realizar su truco. Por el momento, la loable intención inicial de la ministra de Igualdad de que fuera un debate "sosegado, de altura, sin posiciones previas sobre el aborto y que busque el consenso y la participación de todos" lleva trazas de convertirse en un titular periodístico más.

A lo largo de estas pocas semanas han desfilado por el hemiciclo un total de 30 expertos: 14 designados por el PSOE, 10 por el PP y 6 propuestos por IU, ERC, BNG. Los nacionalistas de CiU y PNV han declinado la posibilidad de nombrar los pocos expertos que en este sorteo -harto singular- les hubiera correspondido. Aun cuando las comparecencias han sido a puerta cerrada (no se sabe qué secretos o temores o qué secretos temores tiene el Gobierno), ha trascendido a los medios su contenido gracias a declaraciones o comentarios formulados antes o después de las sesiones.

Los trabajos de la subcomisión han transcurrido en una especie de semipenumbra mediática. Cada cual puede interpretar como guste esta especie de opacidad: quizá es que el tema del aborto no interese demasiado (alguna voz y no precisamente del entorno del Gobierno ha hecho comentarios en este sentido); o bien que se dé por sentado que, digan lo que digan los expertos, la decisión está más que tomada y baste cubrir el debate previo con apariencias de diálogo, neutralidad y respeto a las reglas de juego democrático.

Una colosal tomadura de pelo para el que aún le quede un átomo de ingenuidad respecto al tratamiento que desde hace años da nuestra clase política -sea del color que sea- al derecho a la vida del no nacido. Con todo, a pesar de los estrechos cauces por los que han discurrido las sesiones, ha habido comparecencias bastante sustanciosas.

No es mi intención hacer aquí una valoración detenida de los argumentos esgrimidos por cada uno de los intervinientes, pero me permito invitar a quien tenga interés a examinar los argumentos de unos y otros porque han salido a relucir aspectos de este problema hasta ahora poco conocidos o que han sido sencillamente escamoteados al conocimiento de los ciudadanos. Después que cada cual los coloque en una balanza y saque sus propias conclusiones.Más...

Argumentos de unos y otros

Los partidarios de la ampliación, llevados quizá por la tranquilidad que da jugar en campo propio y con reglamento conocido, se han movido -con alguna señalada excepción- en el terreno de los derechos reproductivos, la equiparación con el resto de Europa, la seguridad jurídica de los médicos, el tratamiento desigual que dan algunas comunidades autónomas a las mujeres que desean abortar, etc.

Por su parte, los críticos con el proyecto legal han desplegado un amplio abanico de cuestiones: el estatuto del embrión, el consentimiento informado a la mujer y la oferta de alternativas, las consecuencias psicológicas del aborto (el síndrome postaborto), su relación con la violencia doméstica, el dudoso respaldo constitucional de una ley de plazos, los beneficios de las clínicas abortistas, las consecuencias negativas que la ausencia de esos cientos de miles de vidas humanas podría tener a medio plazo para la economía de un país como España, en clara recesión demográfica, etc. Viejas y nuevas cuestiones fruto de la experiencia de 23 años de la ley despenalizadora y de los avances recientes de la biogenética.

De entre los expertos designados por el PSOE me quedo, por su coherencia y rotundidad, con el testimonio del profesor Pérez Royo. Según este catedrático, el aborto no es una cuestión de libertad sino de derechos y un problema que pertenece por entero a la mujer; el hombre no cuenta. No le falta razón, puesto que además de no ser consultado, en muchos casos realmente es el culpable y el que deja a la mujer sola y abandonada ante una decisión que seguramente nunca hubiera querido tomar. Pérez Royo añade que "no hay una relación jurídica entre dos personas con sus derechos, de tal forma que no puede resolverse el conflicto ponderando el derecho del uno contra el del otro, porque el nasciturus no los tiene".

En efecto, la primera conclusión que se deduce del testimonio de los expertos favorables a la ley es que el embrión humano sencillamente no existe. "Ni está ni se le espera", como dijo aquel viejo general. Cabía esperar que, siendo un actor del drama del aborto (porque a nadie le parece el aborto una solución positiva) tuviera algún papel, pero alguien se lo ha debido robar, quizá porque carece de voz para defenderse. La mujer aquí jugaba papeles distintos, según fuera el director de escena. Ciertamente para todos ocupaba un lugar central, también para los movimientos provida, aunque evidentemente lo interpretaría de un modo bien distinto.

Pero quizá la novedad principal es que las exposiciones de algunos de los expertos han puesto en cuestión verdades hasta ahora tenidas por irrefutables en el discurso político y mediático de los partidarios del aborto: los referidos a la libertad de la mujer y a las irrelevantes consecuencias sociales y psicológicas de la interrupción voluntaria del embarazo.

Estos testimonios novedosos nos llevan a plantearnos algunas reflexiones: ¿Puede hablarse de libertad de decisión de muchas mujeres que son presionadas por su pareja o su entorno para abortar? ¿Hasta qué punto actúa libremente quien toma una decisión de tal trascendencia sin que existan unos protocolos mínimos de información, alternativas o medios económicos y sociales para tener la oportunidad de continuar con su embarazo?

¿Puede considerarse el aborto una práctica indolora, cuando se conoce positivamente que causa daños psicológicos en muchas mujeres a las que se les ha practicado? ¿Qué clase de derecho es aquél cuyo ejercicio obliga a expropiar a un tercero -en este caso el embrión- de la más elemental protección que, según la doctrina constitucional, le debe proporcionar el Estado? ¿Qué salida les queda a la inmensa mayoría de médicos que, por apelar a su conciencia, ética profesional o simplemente a sus conocimientos científicos son obligados a apuntarse a una lista.

Beneficios de la nueva norma

¿A quién beneficia esta ley? De entrada, parece que beneficiará a ambas partes: las entidades defensoras de la vida, que verán incrementado el número de mujeres que acuden para buscar ayuda humana, social y psicológica (han salvado 32.000 vidas en 10 años), y a las clínicas abortistas, que engordarán sus cuentas de resultados y podrán trabajar con más seguridad sin ser molestadas por pequeños detalles de procedimiento o por vertidos irregulares de residuos. El desenlace de la película que mencioné al comienzo no puede ser más espeluznante: el mago triunfador que se hace aparentemente con la fórmula mágica logra el truco final (el prestigio, como reza el subtítulo del film). Eso sí, a costa de sacrificar innumerables clones, cuyos cadáveres aparecen en envases de formol depositados en un oscuro sótano del teatro y de morir él mismo en el empeño, asesinado -como no podía ser de otro modo- por su oponente. El truco de la subcomisión del aborto, manejada por los ilusionistas de turno, ha tenido ya sus víctimas. En primer lugar, la verdad, y en un futuro no muy lejano, la propia mujer y los miles de bebés sacrificados.




Adopcion Espiritual


Adopcion Espiritual

26 enero 2009

Los nuevos Santos Inocentes


Comunicación al X Congreso Católicos y Vida Pública.

Cristo, la esperanza fiable

Mesa Redonda: Mártires de la Esperanza.

Los nuevos santos inocentes. Número inmenso de niños muertos antes de nacer por las manipulaciones genéticas y el aborto.

¿Quiénes son los Santos Inocentes?

Son los niños inocentes a quienes el Rey Herodes mandó matar a causa del odio y miedo que le produjo el anuncio, hecho por los Magos de Oriente, del nacimiento del "Rey de los Judíos". (Mt 2, 1-18)

"La generación perdida" en Belén, en los primeros años de nuestra Era Cristiana.

Mientras Jesús, al llegar a la adolescencia, aprendía el oficio de carpintero en Nazaret, en Belén y sus alrededores faltaban aprendices de pastores…

¿Qué hubieran sido estos niños?

¿Acaso hubieran sido discípulos de su coetáneo Jesús...?

No lo sabemos. A los Santos Inocentes les arrebataron su vida violentamente por odio a Cristo y, sin ser explícitamente confesores de la fe, la Iglesia los considera mártires.

¿Quienes son los Santos Inocentes, hoy?

"El número inmenso de niños a quienes se impide nacer" (Oración por la vida. Encíclica Evangelium Vitae nº 105) por el aborto y las manipulaciones genéticas.

La muerte de estos niños inocentes es una ofensa directa a Dios:

"El hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido en cierto modo, con todo hombre"

(Conc. Ecum. Vat II. Gaudium et Spes, 22, Evangelium Vitae nº 104)

La causa última de estas muertes es el desprecio a la vida por desconocimiento del amor personal de Dios presente en cada hombre ya concebido y demostración patente del odio del Maligno a la gloria de Dios:

"El hombre que vive es la gloria de Dios", S. Ireneo de Lyon (Evangelium Vitae nº 34)

Los Santos Inocentes de hoy, son la "generación perdida", cuyas consecuencias se hacen cada vez más evidentes: Faltan aprendices, estudiantes, vocaciones religiosas… Constatamos un invierno demográfico, que empobrece nuestra sociedad.

Estamos viviendo un momento de oscuridad cultural.

El Papa Benedicto XVI, en su Encuentro con el mundo de la cultura (París, 12-IX-2008), hace un certero diagnóstico de la cultura actual, nihilista, alejada de las raíces cristianas que construyeron Europa.

Como el Apóstol Pablo en su discurso en el Areópago, el Papa nos va llevando a reflexionar sobre la necesidad imperiosa para el hombre de hoy, como lo era para los hombres del Medievo, "de la búsqueda de Dios y dejarse encontrar por Él".

"Para muchos, Dios se ha convertido realmente en el gran Desconocido", lo que conlleva terribles consecuencias:

"El hombre creado a imagen y semejanza de Dios, al abandonarlo, se hunde en la 'zona de la desemejanza', en un alejamiento de Dios en el que ya no lo refleja y así se hace desemejante no solo de Dios sino también de sí mismo, del verdadero hombre."

Si Dios es "el gran Desconocido", podemos concluir que el hombre se convierte en "el pequeño gran desconocido".

El hombre no se reconoce en su dignidad primigenia, en su realidad de hijo de Dios.

"Dios que es amor y creó al hombre por amor, lo ha llamado a amar" (Compendio CIC. nº 337).

La ignorancia de este principio subyace en la actual cultura de la muerte, dominante en la cultura oficial, y que presenta a la opinión pública, brillante pero desesperanzadamente, los males como bienes:

Las manipulaciones genéticas se proponen como avances científicos, el aborto se defiende como derecho de la mujer, la eutanasia se reclama como muerte digna…

El hombre llega a sentirse como un pobre animalillo perdido en la inmensidad del cosmos, sin referencia alguna trascendente. No sabe ni de donde viene ni adonde va.

Su dignidad parece depender de su tamaño, de los bienes materiales que posea o de la "calidad de vida" que goce.

Así el filósofo Peter Singer defiende el valor superior de los animales sanos, frente al hombre débil, enfermo o en estado de indefensión como los embriones humanos, ya que el criterio para fundamentar el respeto a los seres vivos depende, según Singer, de la capacidad de sentir y ser conscientes de ello.

Juan Pablo II, en la Encíclica Evangelium Vitae (1995), la Carta Magna de la defensa de la vida humana, denuncia las "nuevas amenazas a la vida humana" (E.V.3) cada vez más numerosas por los medios técnicos empleados y agravadas por el oscurecimiento de la conciencia moral "a la que le cuesta cada vez más percibir la distinción entre el bien y el mal" (E.V.4)

Actualmente los progresos de la técnica hacen posible la procreación sin unión sexual, mediante el encuentro "in vitro" de células germinales extraídas previamente del varón y la mujer. Miles, millones tal vez, de embriones humanos son fabricados para ser implantados algunos de ellos en el útero de una mujer, pero la mayoría se convierten en embriones sobrantes, que se destruyen o se congelan para su empleo en la investigación.

Las posibilidades técnicas son innumerables: Técnicas de producción de seres humanos por clonación, fecundación entre gametos humanos y animales, gestación de embriones humanos en úteros animales...

En todos estos casos las manipulaciones genéticas se valoran únicamente por su utilidad científica. En España podemos hablar de 20.000 a 200.000 embriones congelados, porque los datos suministrados por las clínicas que realizan la fecundación artificial humana son absolutamente opacos.

Pero lo que es técnicamente posible no es, por esa sola razón, moralmente admisible. (Donum Vitae nº 4).

Y esta conclusión no es solo una consideración teológica sino un postulado de la Ciencia.

La doctrina de la Iglesia Católica es clara y definitiva:

"La vida humana es sagrada porque desde su inicio comporta 'la acción creadora de Dios' y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin." (Pablo VI, Professio Fidei: AAS 60 1968)
Estas enseñanzas están recogidas y reafirmadas en la Declaración Donum Vitae (nº 5), en la Encíclica Evangelium Vitae (nº 53) y en el Catecismo de la Iglesia Católica (nº 2258).

La razón última es que el alma espiritual de cada hombre es "inmediatamente creada por Dios" (Pio XII, Enc. Humani Generis: AAS 42 1950) CIC 366. La Tradición cristiana ha vivido pacíficamente esta verdad, de forma que los "cristianos viejos" habíamos aprendido de memoria en el Catecismo del P. Astete la explicación sencilla del Misterio de la Encarnación:

"En las entrañas de la Virgen Maria formó el Espíritu Santo de la purísima sangre de esta Señora un cuerpo perfectísimo; creó de la nada un alma y la unió a aquel cuerpo y en el mismo instante, a este cuerpo y alma se unió el Hijo de Dios; y de esta suerte el que antes era sólo Dios, sin dejar de serlo, quedó hecho hombre." (P. Gaspar Astete S.J. "Catecismo de la Doctrina Cristiana. 11ª")

Si así fue el origen de la humanidad de Jesucristo, Hijo de Dios, nosotros, "todo hombre", hechos a Su imagen y semejanza, nos considerábamos "nosotros mismos" desde el momento de ser concebidos.

Si hoy observamos un embrión humano recién formado, vivo, fabricado por los científicos, constatamos que es un individuo de la especie humana, por su ADN humano, que genéticamente ya tiene programado su ser, único e irrepetible: raza, altura, color de ojos, etc.

Somáticamente es una vida humana individualizada, por lo que resulta lógico afirmar que se trata de un individuo de la especie humana. Ahora bien cuestionar si es o no es persona cae fuera de la consideración científica y pasamos al campo de la filosofía.

Así el filósofo, ante esta realidad biológica, da un paso más en el razonamiento: Si es un individuo vivo de la especie humana, es una persona.

El teólogo apunta aún más alto: si es un individuo vivo de la especie humana, es también persona y por tanto posee un alma espiritual, eterna, capaz de amar y ser amado, por estar hecho a imagen y semejanza de Dios.

El alma, principio vital, no se ve en el microscopio, y por eso la visión material de un óvulo fecundado, que pesa 15 diezmillonésimas de gramo induce a muchos a negarle su categoría de persona, y mucho más todavía, a no reconocer en él, a un hijo de Dios con un alma capaz de amarle eternamente.

Se le denomina con el término pseudocientífico de preembrión, al que se le puede manipular, utilizar para la investigación o destruirlo sin ninguna traba ética durante estas primeras etapas de desarrollo.

Realmente "Todos hemos sido embriones", minúsculos, hasta los más altos jugadores de baloncesto. Todos hemos sido amados por Dios, desde el principio.

Recientemente hemos vivido en España, la noticia dada a bombo y platillo del nacimiento del "primer bebé medicamento", seleccionado entre otros 16 hermanos (¡ posiblemente muchos más!) concebidos por fecundación in vitro, "para la posible curación" de otro hermano vivo que padece una grave enfermedad genética.

El Doctor D. Justo Aznar, Director del Instituto de Ciencias para la Vida, de la Universidad Católica de Valencia, afirma que de cada 100 embriones generados para salvar a un hermano, nacen menos de dos "…para conseguir 40 niños útiles hubo que producir 2.706 embriones…" (Alfa y Omega. "Andrés y sus hermanos" 30-X-2008)

Es de agradecer la Nota aclaratoria dada por la Conferencia Episcopal Española, en la que se ratifica la ilicitud moral de este procedimiento utilitarista, lo que le ha valido ser acusada inmediatamente de ir contra el avance de la Ciencia.

El Papa Benedicto XVI expresa cristalinamente la última razón de esta doctrina:

"No somos el producto casual y sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario." (Benedicto XVI, Homilía 24 abril de 2005)

Siguiendo el Magisterio de la Iglesia Católica, es lógico y natural hacerse las siguientes preguntas:

Entonces ¿A dónde van, después de la muerte, todos estos seres humanos pequeñitos de tamaño pero poseedores de un alma eterna "creada inmediatamente" por Dios, que Se deja atar sus Manos por las manos de los científicos, que en el uso de su libertad, son capaces de producir las circunstancias materiales en las que surge la vida humana?

¿Cómo se manifiesta en ellos el amor infinito de Dios Creador y Padre, en las más débiles e indefensas de sus criaturas, cuando Jesús ha dicho:

"Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre que esta en los cielos." (Mt, 18-10)?

Estas consideraciones son válidas también para valorar la muerte de los bebés humanos, sacrificados por el aborto voluntario, en el seno materno, antes de su nacimiento natural, tal como se define la expulsión provocada voluntariamente de la vida humana concebida:

"En el lenguaje corriente, aborto, es la muerte del feto por su expulsión natural o provocada, en cualquier momento de su vida intrauterina." (Cfr. Aborto. Diccionario de Bioética. Simón Vázquez, Carlos. Monte Carmelo 2006)

No es objeto de esta comunicación estudiar los modos y maneras como se realiza el aborto. Solo señalar que numéricamente, el aborto voluntario es el hecho más cruel, más feroz de toda la Historia Humana.

Decir aborto es entrar en un agujero negro de dimensiones cósmicas, sin fondo.

Palabras como desmembrar, trocear, aspirar, quemar, triturar, envenenar… expresan el martirio atroz al que son sometidos los bebés inocentes.

Algunos se atreven a sugerir la necesidad de anestesiar a las víctimas, pero no se les aplica ningún sedante, se les niega la capacidad de sufrimiento, para no reconocerlos como seres humanos vivos con categoría de personas.

La obra "El genocidio censurado", Antonio Socci (Ed. Cristiandad, Madrid 2007) se subtitula: Aborto: mil millones de víctimas inocentes. Cantidad que supone la sexta parte de la población mundial.

En España, desde su despenalización en el año 1985, se contabilizan más de 1.100.000 de abortos realizados legalmente. En el año 2006 se realizaron 101.592, cifra en aumento cada año. (Cfr. "Ángeles en la tierra". Ondina Vélez y Pablo F. Gutiérrez. Ed. Palabra 2008)

La última y reciente estadística dada por el Ministerio de Sanidad y Consumo, presenta la cifra de 112.138 abortos, cometidos legalmente durante el año 2007.

En el presente año 2008, se cumplen 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada por la Asamblea General de la ONU el 10 de Diciembre de 1948.

Esta Declaración, que nació como confesión purificadora ante los horrores de la 2ª Guerra Mundial, está siendo fuertemente presionada en la actualidad para que incluya los llamados "Nuevos Derechos sexuales y reproductivos", entre los que destacan el derecho al aborto y el derecho a la homosexualidad, para que sean considerados como Derechos Humanos Universales, inamovibles.

Al llegar a este punto de la reflexión se hace difícil continuar.

El Papa Benedicto XVI en su visita al Campo de exterminio de Auschwitz (28/05/06) lanzó la terrible pregunta: "¿Dónde estaba Dios?"

Es necesario rezar, acudir a la fe de la Iglesia, para no perder la paz interior, la esperanza. Se hace preciso orar con el Salmista:

"Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa…" (Sal. 50)

Juan Pablo II en su libro "Memoria e identidad" (La Esfera de los Libros, S.L. 2005) acierta a explicar el sentido que en la Historia humana tienen lo que denomina "ideologías del mal", nazismo y comunismo, experimentadas en su propia carne. Estos hechos nos hacen reflexionar sobre la coexistencia del bien y el mal, explicada por Jesús, en la parábola del trigo y la cizaña que continuará hasta el fin del mundo, cuando seamos juzgados cada uno por nuestras propias obras, "examinados en el amor".

Es impresionante la reflexión hecha por Juan Pablo II:

"Después de la caída de los sistemas construidos sobre las ideologías del mal… se mantiene aún la destrucción legal de vidas humanas concebidas, antes de su nacimiento. Y en este caso se trata de un exterminio decidido incluso por parlamentos elegidos democráticamente, en los cuales se invoca el progreso civil de la sociedad y de la humanidad entera" (Op. cit. pág. 25)

Juan Pablo II, junto a la denuncia y la condena, enseña que la única verdad capaz de contrarrestar el mal de estas ideologías es que Dios es Misericordia, la verdad del Cristo Misericordioso, Redentor del hombre, que levanta al hombre caído por la fuerza del Espíritu Santo que mora en la Iglesia.

Benedicto XVI insiste en esta misma doctrina: "el mal no está nunca definitivamente vencido: cada generación debe dar su batalla para impedir que vuelva a apoderarse de países enteros […] precisamente ahora nos amenazan nuevas desventuras y parece que vuelven a surgir de los corazones de los hombres todas las fuerzas obscuras." (Auschwitz, mayo 2006)

Durante la preparación del Jubileo del año 2000 el Papa Juan Pablo II decidió constituir una Comisión que estudiara los Nuevos Mártires del s. XX. Se reunieron así doce mil testimonios de testigos de la fe en todo el mundo.

Se encomendó desde 1993 su recuerdo y culto a la Comunidad de San Egidio, en la Basílica de San Bartolomé situada en Roma en la isla Tiberina.

La Basílica consta de "seis altares que recuerdan a los cristianos caídos bajo la violencia totalitaria del comunismo y del nazismo, a los asesinados en América, en Asia y en Oceanía, en España, en México y en África" (Homilía de Benedicto XVI, 7/04/2008).

Un Icono colocado sobre el altar mayor, representa algunos testigos de la fe, incluso de distintas confesiones cristianas, no canonizados oficialmente.

En la parte superior se ve un grupo de figuras vestidas de blanco, con palmas en las manos, adultos y niños, rodeando la figura de Cristo resucitado. A sus pies, dos ángeles portan una cartela con la cita del Apocalipsis: "Atravesaron la gran tribulación". (Ap 7,14)

La Basílica está muy próxima a la Gran Sinagoga de Roma y fue lugar de refugio para los judíos perseguidos en 1943. Todas estas circunstancias le confieren un carácter acogedor, ecuménico.

Actualmente, recoge también testimonios de los cristianos muertos en el presente siglo, los Mártires del s. XXI.

Al visitarla, estuve contemplando largamente el Icono central: El cortejo de figuras vestidas de blanco, hombres, mujeres y niños… "una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblos y lenguas…" (Ap 7,9)

"Estos son los que vienen de la gran tribulación…" (Ap 7,14)

¿Y quienes más atribulados y martirizados que los embriones y bebés, manipulados y abortados?

¡Pero qué difícil es verlos, pintarlos! ¡Son tan pequeños!

El 20 de Abril de 2007 se hizo público un documento de la Comisión Teológica Internacional titulado "La esperanza de salvación para los niños que mueren sin ser bautizados".

El consentimiento del Papa Benedicto XVI se hizo explícito para esta publicación.

Este documento, por el momento, no tiene un valor magisterial, ni siquiera el obtenido por una declaración del Magisterio del Colegio Episcopal con su cabeza el Papa.

Es un documento teológico emanado por "urgentes necesidades pastorales".

Sus argumentos contestan a todas las preguntas que surgen en el corazón de las madres que hemos vivido el aborto natural, a todas las preguntas que surgen ante el terrible panorama expuesto anteriormente "del número inmenso de niños a quienes se impide nacer", por las manipulaciones genéticas y el aborto.

El documento funda la esperanza de que los niños no bautizados estén también en el cielo, en argumentos basados en el proyecto universal de salvación querido por Dios.

Estas son las razones presentadas:

1º La voluntad salvífica universal de Dios Padre, que es no solo justo, sino infinitamente misericordioso.

El profeta Isaías nos revela el corazón de Dios, su ternura maternal:

"¿Puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré" (Is 49, 15).

2º El amor preferencial de Jesús por los niños: "Dejad que los niños vengan a Mí, y no se lo impidáis." (Mt 19, 13-16)

3º El Espíritu Santo, que por caminos tantas veces desconocidos, ofrece a todos la posibilidad de asociarse con el Misterio Pascual.

Siguiendo esta doctrina: ¿Podría la Iglesia reconocer y venerar como Mártires a los niños víctimas de las manipulaciones genéticas y del aborto procurado, de un modo similar como considera y venera a los Santos Inocentes de Belén?

A este respecto es revelador el párrafo 104 de la Conclusión de la Encíclica Evangelium Vitae. "104. En el Libro del Apocalipsis la "gran señal" de la "Mujer" (12, 1) es acompañada por "otra señal en el cielo": se trata de "un gran Dragón rojo" (12, 3) que simboliza a Satanás, potencia personal maléfica, y al mismo tiempo a todas las fuerzas del mal que intervienen en la historia y dificultan la misión de la Iglesia.

También en esto María ilumina a la Comunidad de los creyentes. En efecto, la hostilidad de las fuerzas del mal es una oposición encubierta que, antes de afectar a los discípulos de Jesús, va contra su Madre. Para salvar la vida del Hijo de cuantos lo temen como una amenaza peligrosa, María debe huir con José y el Niño a Egipto (Mt 2, 13-15).

María ayuda así a la Iglesia a tomar conciencia de que la vida está siempre en el centro de una gran lucha entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas.

El Dragón quiere devorar al Niño recién nacido (Ap 12, 4) figura de Cristo, al que María engendra en la "plenitud de los tiempos" (Gal 4, 4) y que la Iglesia debe presentar continuamente a los hombres de las diversas épocas de la Historia.

Pero en cierto modo es también figura de cada hombre, de cada niño, especialmente de cada criatura débil y amenazada, porque como recuerda el Concilio Vaticano II, "El Hijo de Dios, con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre" (Conc. Ecum. Vat. II Const. Past. Gaudium et spes, 22)

Precisamente en la "carne" de cada hombre, Cristo continua revelándose y entrando en comunión con nosotros, de modo que el rechazo de la vida del hombre, en sus diversas formas, es realmente rechazo de Cristo.

Esta es la verdad fascinante y al mismo tiempo exigente, que Cristo nos descubre y que su Iglesia continúa presentando incansablemente: "El que reciba a un niño como este en mi nombre, a Mí me recibe" (Mt. 18, 15).

"En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos mas pequeños, a Mi me lo hicisteis." (Mt 25, 40).

El Documento de la Comisión Teológica Internacional, habla de la necesidad de profundizar en la "eclesiología de comunión", en la comunión de los santos, y en la necesidad de un estudio más atento de "la teología de la esperanza".

La Iglesia es una madre que reza, que tiene esperanza en la salvación eterna de sus hijos. ¿Y cómo no va a esperar la salvación de los más pequeños?

¿Y por qué no venerarlos como Mártires, a estos bebés humanos, muertos por la soberbia de unos científicos endiosados que muerden el fruto prohibido del árbol de la vida o que son asesinados por la codicia o por el miedo a aceptar la voluntad de Dios, presente en cada ser humano que vive?

Tal es el significado de la Fiesta litúrgica del 28 de Diciembre respecto a los niños ya nacidos, pero inmolados por la codicia de un rey sanguinario.

La Beata Madre Teresa de Calcuta decía: "Los niños que aún no han nacido son los más pobres entre los pobres. ¡Están tan cerca de Dios...! Yo siempre les suplico a los médicos de los Hospitales de la India que no maten jamás a un niño. Si nadie lo quiere, me lo quedaré yo." (Orar con Teresa de Calcuta. 34, 5 . Ed. Desclee de Brouwer 2003)

En el Primer Congreso de Oración por la Vida, celebrado en Fátima (Octubre 2006) rezamos el Via Crucis, siguiendo el Camino de los Pastorcitos, que une Cova de Iría con Aljustrel.

El Via Crucis iba presidido por una cruz, formada con el instrumental empleado en clínicas abortistas, realizada por las Hermanas de la Vida, fundadas por el Cardenal O'Connor de Nueva York.

PERSECUCIONES A LOS DEFENSORES DE LA VIDA

"La vida humana está siempre en el centro de una gran lucha, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas" (Evangelium Vitae 104) amenazada por una persecución solapada y de extrema violencia a la vez. Y sus defensores también la experimentan.

El célebre Dr. Bernard Nathanson, en su autobiografía "La mano de Dios" (Ed. Palabra 1997) en la que narra su conversión a través de la defensa de la vida al catolicismo, cuenta las manifestaciones de los defensores de la vida ante las clínicas de abortos, detenidos, golpeados por la policía.

Existen videos que lo muestran. Él mismo y su mujer fueron denunciados y juzgados por un Juzgado federal de Nueva York, por participar en estas manifestaciones provida. "Resolvimos el caso… y resultaba caro, aunque no me arrepiento de haber gastado hasta el último céntimo que me gasté." (Op. cit. pág. 235)

La madrina del Bautismo del Dr. Nathanson fue "Joan Andrews, una heroína del movimiento provida, que pasó varios años en prisión dando testimonio de los males del aborto" (Epílogo op. cit. pág. 243)

Se pueden citar otros casos más cercanos. El Dr. Jesús Poveda, fundador del Movimiento Provida en España, es un buen conocedor de varias comisarías madrileñas.

Jorge Serrano Limón, líder provida mexicano, encontró un puñal clavado en el sillón de su despacho como advertencia.

Amparo Medina (Ecuador), recibió en este año 2008 tantas amenazas de muerte, por su oposición a la legalización del aborto en su país, que tuvo que cambiar de domicilio. (Crf. Anexo nº 1)

Actualmente, en Uruguay se ha presentado un proyecto de Ley de Salud sexual y reproductiva, que fue aprobado por un estrecho margen de votos en el Senado y en el Congreso. La Ley vetada, a posteriori, por el Presidente Dr. Tabaré Vázquez, incluía la prohibición de la objeción de conciencia para los médicos que tendrían que aplicarla, con la consecuente discriminación que esto supondría para los profesionales del mundo de la salud.

El propio Presidente Tabaré Vázquez ha abandonado la militancia en el Partido Socialista por los ataques recibidos por sus compañeros en la política.

Esto mismo se quiere imponer en España a través del Proyecto de ley del Aborto presentado al Congreso.

"Bienaventurados los perseguidos a causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos." (Mt 5, 10)

CONVERSIONES A LA VIDA.

Juan Pablo II, en la obra ya citada "Memoria e identidad", hace una cita impresionante de Goethe: "El diablo es una parte de esa fuerza que desea siempre el mal y que termina siempre haciendo el bien" (pág. 29)

El ejemplo de San Maximiliano Kolbe, de Santa Edith Stein y de muchos otros, que dieron testimonio en la prisión, de Cristo crucificado y resucitado, convierten una situación de mal extremo en lugar de salvación, de esperanza.

Esta misma enseñanza puede aplicarse al negro dominio de la cultura de la muerte.

Los testimonios de los "convertidos" desde la defensa del aborto al bando de los defensores de la vida son reveladores:

"Al abandonar el mundo satánico del aborto me convertí en un médico provida. Y de ahí, agarrándome a la mano de Dios, salté a la Vida en la iglesia Católica." Bernard Nathanson (Op. cit).

Norma McCorvey, nombre autentico de "Jane Roe", protagonista de la sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos "Roe versus Wade" (22/Enero/1973), que legalizó el aborto en este país, cuenta actualmente su conversión a través de su amistad con una mujer del Movimiento Provida americano: "Durante una misa caí de rodillas y pedí perdón."

(El Genocidio censurado. Antonio Socci. Ediciones Cristiandad. 2007. Pág. 113)

Junto a estos dos conversos superfamosos, conocemos el testimonio de mujeres y de hombres, que en su angustia ante lo irreversible vuelven sus ojos a Dios, buscando el perdón y la paz.

En publicaciones como "Myriam… ¿por qué lloras" (Ed. Combel S.A., 2004) y "Yo aborté" (Sara Martín. Voz de Papel, 2005) podemos leer testimonios de mujeres que sufren el síndrome del postaborto y su necesidad del perdón de Dios.

Contaré una historia vivida personalmente. La Asociación Evangelium Vitae acude a rezar el Rosario en expiación de los pecados cometidos contra la vida, ante la clínica Dator Médica, de Madrid, los primeros domingos de cada mes.

El Domingo de Resurrección de 2007, acudimos a rezar una vez más ante ese Monte Calvario, donde mueren tantos inocentes. Allí siempre es Viernes Santo, y por este motivo rezamos siempre los Misterios Dolorosos.

Pero, siendo Domingo de Resurrección, decidimos rezar aquel día los Misterios Gloriosos.

Éramos pocos los orantes. De la clínica sale un grupo de gente joven. Una pareja se besa con ternura. Está claro que ella necesita el apoyo de él, ante lo cometido, y que ya es irreversible.

La oración se vuelve más profunda. Suben a un coche aparcado ante nosotros. El motor en marcha, mientras nosotros desgranamos un misterio entero. "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores…". De pronto se abren las puertas del coche y una mujer y un hombre salen y nos abordan. "¿Por qué rezáis aquí?" "Porque desde esta clínica suben muchos niños al cielo. Pedimos perdón y ayuda para sus madres, para sus padres, para los médicos…"

Escuchamos una dolorosa confesión en la que se entrelazaban engaños e ignorancia. "Nos dijeron que podía venir mal, enfermo… No podría llevarlo a jugar al fútbol. Tendría que llevarlo al hospital, en vez de al colegio…"

Intuían que habían hecho algo terrible, definitivo.

No era momento de condenar, sino de ofrecer acogida, amor de Dios. Lloramos con ellos, les hablamos de la necesidad de resucitar. Se llevaron la Oración por la vida, de Juan Pablo II. Se despidieron diciendo: "Gracias, por estar rezando aquí."

Recordaremos siempre sus ojos, llenos de tristeza, espejos del alma.

Visitando este año 2008, la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, he podido comprobar con asombro que el lugar desde el que acompañaban a Jesús Crucificado, Su Madre la Virgen, las Santas Mujeres y San Juan, señalado por un templete, esta equidistante del lugar de la muerte, el Calvario y del Sepulcro vacío, lugar de la Resurrección.

A una distancia similar, nos situamos nosotros, ante la puerta de Dator Medica, la esquina más fría, obscura y sobrecogedora de toda la ciudad, a rezar, a pedir perdón, y resurrección, para todos los actores del drama del aborto. Con sentido nuevo, cabe repetir la oración de Jesús:

"Perdónales Señor, porque no saben lo que hacen." (Lc 23, 33)

CONCLUSIONES.

Las ideas recogidas en esta comunicación van destinadas a suscitar una reflexión por parte de los expertos en las "Causas de los Santos", sobre la posibilidad de venerar "el inmenso número de niños a quienes se impide nacer" por las manipulaciones genéticas y el aborto, como los "Nuevos Santos Inocentes".

En las "Causas de los Santos", para declarar la realidad del martirio "Supremo testimonio de la verdad de la fe… testimonio que llega hasta la muerte", (CIC. 2473) lo fundamental no es la crueldad a la que se somete al mártir, sino "la causa", por la que entrega su vida.

"El mártir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual está unido por la caridad". (CIC. 24739)

En el Anexo 1 adjunto a la comunicación se puede leer el correo llegado desde Ecuador (Anexo 1) relatando las amenazas recibidas por los defensores de la vida y la profanación de iglesias, promovidas desde las mas altas instancias gubernativas del país.

Durante la visita (Octubre 2008) al puerto de Valencia del llamado "Yate del aborto", yate de bandera holandesa, preparado para realizar abortos aunque no se ajusten a legalidad del país donde atraque, se repartió una sacrílega "Oración por el derecho al aborto", en la que se pedía entre otros dislates ser liberadas "…de la autoridad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo"

En ambos testimonios se hace patente la presencia personal y real del Maligno que habita en la Cultura de la muerte. Es evidente que el demonio alimenta en sus seguidores el "odium fidei" que hace nacer testigos de la fe, mártires. Esto añade gravedad a las persecuciones a las que son sometidos los defensores de la vida.

Citando a Tertuliano el Catecismo de la Iglesia Católica afirma: "La sangre de los mártires es semilla de cristianos" (CIC. 852)

"Pero si creció el pecado, mas desbordante fue la gracia" (Rm 5, 20).

Esta es nuestra esperanza y consuelo.

La Asociación Evangelium Vitae nació en el año 1998 como respuesta a la llamada que el Papa Juan Pablo II dejó escrita en la Encíclica de la que hemos tomado el nombre: "Es urgente una gran oración por la vida que abarque al mundo entero" (E.V. 100).

En el primer Congreso "Católicos y Vida Pública" (1999) presentamos una Comunicación titulada "Defensa de la vida en la Doctrina social de la Iglesia. Influencia en la vida social y familiar", donde se narra su gestación y nacimiento (pág. 615).

Su carisma es abrir un camino de oración por la Causa de la vida, y de expiación por los pecados cometidos contra el plan de Dios: aborto, eutanasia, divorcio, etc. (Estatutos fundacionales. Título II. Finalidades)

En el año 2006 presentamos una nueva Comunicación al Congreso correspondiente a este año titulada "Santa María Madre de la Vida. Historia de una advocación teológica. Propuesta para la inclusión de la invocación 'Mater Vitae. Ora pro nobis' en las letanías del Rosario." (Actas del Congreso, pág 1075). Si se aceptase dicha propuesta, "la oración por la vida, abarcaría el mundo entero" según el deseo expresado por el Papa Juan Pablo II.

En este año la Asociación Evangelium Vitae, conociendo el enorme dolor que hiere el corazón de la madre que sufre las consecuencias de haber abortado a su hijo, ha redactado el texto de la "Oración desde el dolor de una madre arrepentida por el aborto de su hijo" (Anexo 2) que se imprimirá en breve, por haber obtenido ya la "licencia eclesiástica".

Esta Oración concluye con la invocación:

"Santos Inocentes, rogad por nosotros."

Invocándolos como intercesores para la conversión de todos los que han intervenido en su martirio: madres, familiares, amigos, personal sanitario, políticos… intuimos que ayudarían a "conseguir que la fuerza que viene de lo alto haga caer los muros del engaño y la mentira, que esconden a los ojos de tantos hermanos y hermanas nuestros la naturaleza perversa de comportamientos y de leyes hostiles a la vida, y abra sus corazones a propósitos e intenciones inspirados en la civilización de la vida y del amor" (E.V. 100)

La presencia espiritual de estos pequeños, grandes, Mártires, los hará visibles a la Iglesia y al mundo.

Pedimos por último, a la Comunidad de San Egidio, a quien ha correspondido la presidencia de la Mesa Redonda sobre "Mártires de la esperanza", que incluya en la Basílica de San Bartolomé, de Roma, la veneración al grupo más numeroso de mártires de la Historia:

LOS NUEVOS SANTOS INOCENTES

Que Nuestra Señora, Santa María, Madre de la Vida, ruegue por nosotros, "para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad, la civilización de la verdad y el amor, para alabanza y gloria de Dios Creador y amante de la vida"

(Oración por la Vida. Juan Pablo II. Evangelium Vitae 105)

Laus Deo.

Margarita Mª Fraga Iribarne.
Asociación Evangelium Vitae
Madrid. Noviembre 2008.

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