19 febrero 2009

16 años ¿madurez para morir?

Yo tenía 23 años y ella 16, y me confesó que estaba embarazada, que estaba sola y que tenía mucho miedo, yo le dije que no se preocupara, y ella decía que nuestros padres se iban a poner furiosos y que tenía miedo de que la echaran de casa, y yo le dije que nuestros padres serían incapaces de hacer una cosa así, y que si en una de esas se atrevían a echarla, yo me iba con ella y le prometí que ni a ella ni a mi sobrino le iba a pasar nada, y que la iba a ayudar a hablar con nuestros padres.

Ahí parecía que se había tranquilizado, aunque todavía no habíamos encontrado el momento para decírselo a la familia. Pero a los pocos días, una tarde que llego de la facultad la encuentro tirada en la cama y sangrando. Cuando vi la caja de pastillas abierta en la mesa de luz me di cuenta de qué estaba pasando y la llevé de urgencia al hospital (estábamos solas en casa, mis padres no supieron en ese momento lo que pasaba).

Más tarde, en casa, le pregunté por qué lo había hecho (no a modo de reproche, antes de que empiecen a decir cualquier cosa) y me contó todo: que le habían taladrado la cabeza con que no era un bebé, que el aborto no es un asesinato, que si tenía al bebé se iba a arruinar la vida y nos la iba a arruinar a todos, que no podía tener un hijo a esa edad, que era una egoísta por querer traer un hijo al mundo para que después nos tuviéramos que hacer cargo nuestros padres o yo.

Mi hermana lloraba, estaba destruida, decía que era una mala persona, yo la abracé y le dije que no, que no era ninguna mala persona, porque no lo había hecho por maldad ni por egoísmo, sino por malas influencias que le llenaron la cabeza, que esas eran las malas personas y no ella, me hizo prometerle que no diría nada a nuestros padres y yo no sabía qué hacer porque cada día estaba peor. Cuando salíamos a alguna parte, veía una embarazada y lloraba, veía un bebé y lloraba, esas crisis eran realmente terribles y fue empeorando, se la pasaba encerrada en su cuarto y tirada en la cama, no quería salir, no quería comer, no quería ir al colegio, había perdido absolutamente las ganas de vivir.

Intenté convencerla de que hiciera terapia pero ella a cada momento decía que lo único que quería era morirse, que era una mierda, que no merecía vivir, le decía que eso no era verdad y no me quería escuchar, yo no sabía qué hacer, pensaba en decirle a nuestros padres la verdad, para que así ellos trataran de ayudarla, pero por otro me daba miedo porque si mis padres se enteraban de que mi hermana abortó, se enojarían mucho y eso la hundiría más y sería peor. Trataba de convencerla de salir, de ir al colegio, de hacer cosas, de tomar terapia pero todo fue en vano.

un día que nos levantamos a la mañana, el baño estaba cerrado con llave. Golpeamos la puerta del baño, llamábamos a mi hermana, no respondía. Mi papá fue a buscar las copias de las llaves, entramos y encontramos a mi hermana muerta. Fue muy fuerte, es algo de lo que todavía no logramos reponernos. Cuando la estábamos velando, les conté la verdad a mis padres y ellos se lamentaban, decían que por qué Ana no había confiado en nosotros, que por qué no había hablado con ellos antes, yo me sentí culpable por no haberles dicho la verdad antes a mis padres y por no haber sabido cuidar a mi hermana de las malas influencias que la llevaron a ese aborto y a esa depresión.

Hoy, después de casi 2 años, mal que mal aprendimos a vivir con eso pero no lo vamos a poder superar nunca, porque esa mierda que se llama aborto no sólo mató a mi sobrino, sino que también destruyó a mi hermana y nos arruinó la vida a mí y a mis padres.

Para que vean, a mi hermana nadie la llamó asesina. Nunca. Por lo menos en nuestra casa. De lo único que puedo sentirme yo culpable es de no haber hablado con mis padres a tiempo y de no haber cuidado más a mi hermana de los que la llevaron a esto. Así que ahora, si van a hablar de mi hermana, háganlo sabiendo bien cómo fue todo y no conjeturando, ok?

Firmado: R.


Adopcion Espiritual