04 diciembre 2010

Carta de una madre que abortó a una madre gestante


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Bea, estoy preocupada por ti, tu vida está en juego y no me perdonaría no hacer todo lo posible por ayudarte.

Eres muy joven, querida niña, mucho más de lo que lo era yo cuando estuve en tu situación.

Comprendo que quieras vivir tu vida juvenil y tienes todo el derecho a ello, por supuesto. Pero hay que considerar los factores y el primordial es que hay que asumir las consecuencias y, a partir de aquí, decidir lo mejor.

Primero, te digo, desde la propia experiencia, que el aborto no te va a solucionar nada en absoluto y ahora te lo explicaré.

Empecemos por tu edad y el tiempo de embarazo. Es un alto riesgo. Tengo un amigo médico a quien se lo he consultado y al explícarselo tragó saliva. No lo ve nada claro. No aconseja el aborto. Podrías morir o, como poco, quedarte estéril y no poder tener hijos en el futuro.

No hagas caso a la propaganda de que abortar es como ir a la peluquería. Si no eres tonta, sabrás que trajinar por ahí dentro, arrancando a la fuerza algo que, por su naturaleza forma parte de tu cuerpo, no es tan sencillo e inocuo como lo venden. No es lo mismo que sacar una muela picada.

Si fuese con menos tiempo... sí, es más sencillo. Pero mira como es con TRES meses de gestación:

No te engaño, Bea, tú misma puedes ir a Google y teclear FETO DE 3 MESES.

Tu hijo ya está más formado que éste:

¿De verdad lo matarías?

Yo no lo sabía, nadie me enseñó fotos ni vídeos. Eran otros tiempos.

Como te conté, me montaron en un avión con una dirección escrita en un papel y... allá que fui, aunque negándome en mi interior porque yo, Bea, soy hija de madre soltera y quien me dió su apellido no es mi padre biológico. Pero te juro que me amó más que a sus propios hijos que vinieron después. Esto se nota, niña, el amor y el cariño no se venden ni se compran.

Como puedes suponer por estas palabras, mis padres no supieron nada. Fue la familia de mi novio quien se movilizó y yo, atontada, no fui capaz de reaccionar a tiempo.

Porque una mujer embarazada tiene todas las defensas bajadas. Los cambios hormonales te dejan planchada, ¿verdad? Lo estás pasando, así que tienes que darte cuenta.

Cuando el entorno es favorable, to
do marcha bien porque te sientes arropada y mimada. Mis dos hijos nacieron en este ambiente agradable. Pero... nunca, nunca he podido olvidar a mi primer niño. Creéme, Bea, no se puede. La culpa la arrastras toda la vida. Si esto fuera papel, no podrías leerlo porque estaría todo emborronado de lágrimas.

Ahora, querida niña, vamos a lo tuyo. Como te dijo Nelly, los estudios pueden seguirse igual y luego... todo depende del valor que le eches.

Nos has dicho que tus padres están de acuerdo en que abortes, pero, contesta estas preguntas, por favor:

1- ¿Han hecho algo, se han movilizado?
2- ¿Te han llevado al ginecológo?
3- ¿Se han informado?
En caso de respuestas negativas, ¿has ido tú?

Es importante que vayas, que te hagan una ecografía para valorar el estado de tu hijo. Y sobretodo, el tuyo. No lo dudes, Bea, es tu vida la que está en juego y no debes tomártelo a broma.

Seguramente necesitarás calcio. Esto es primordial porque el bebé usa el tuyo, para formar sus huesos lo obtiene de tu organismo y si no lo tomas añadido -habitualmente en pastillas-, tus huesos se resentirán y a tu edad, en que todavía estás creciendo, es muy peligroso para tu salud.

De verdad, Bea, piensa en tu vida, olvida "ligar" de momento -sólo de momento-. Tiempo tendrás para todo, no lo dudes. Y un hijo siempre es una satisfacción muy grande, nunca un estorbo, te lo aseguro.
Este correo no es definitivo, espero que sigamos en contacto y no dudes de que Nelly y yo te ayudaremos en todo lo que podamos. Es una lástima que estés tan lejos y no podamos abrazarte y acompañarte. Si siguieses aquí, en tu pueblo me tendrías a mí.

Perdona la imagen que voy a ponerte, pero lo considero necesario para que veas en qué quedaría el bebé anterior:

¿Lo ves? Un bebé perfectamente formado... ¡un niño! Y ahí está, muerto y decapitado.

Es muy horrible, Bea. No lo hagas, por favor. Son dos vidas las que están en juego, la tuya y la de tu hijo.

Un fuerte abrazo y montones de besos, a la espera de tus noticias.

María Luisa