13 diciembre 2010

El lado oscuro de la biotecnología: una experta detalla el espantoso destino de las partes de los cuerpos fetales



WASHINGTON, DC, 11 de diciembre 2010 (Notifam) – En Estados Unidos, se trasladan cuidadosamente por día innumerables paquetes para ser utilizados por parte del gobierno, universidades, laboratorios farmacéuticos y otros laboratorios de biotecnología. El contenido de algunos de esos paquetes termina impulsando el desarrollo de productos, como ser cosméticos y suplementos alimenticios, el contenido de otros es utilizado directamente como una forma de terapia.
El material transportado en estos paquetes son partes del cuerpo humano –ojos, oídos, extremidades, cerebro, piel -, que ahora son un artículo de consumo indispensable para muchos investigadores y científicos de Estados Unidos, y una exportación lucrativa de las clínicas de aborto de Estados Unidos.
Para ver un ejemplo de un formulario de pedido de partes de cuerpos fetales, haga clic aquí .
La doctora Theresa Deisher, una fisióloga molecular y celular, y experta reconocida internacionalmente en medicina regenerativa, explicó la “comercialización” rutinaria de seres humanos no nacidos en la biotecnología moderna en un discurso pronunciado el viernes en Washington, DC. Deisher es miembro de la Administración y Directora de Investigación y Desarrollo en Biotecnología MAV, y tiene varios años de experiencia como científica comercial en las compañías farmacéuticas líderes. Su trabajo ha llevado a decenas de sensacionales avances médicos que han sido patentados.
Históricamente, cuando el hombre quiere explotar a otros hombres, “lo que primero tenemos que hacer es cambiar nuestra forma de pensar sobre ellos, y por supuesto luego en realidad tenemos que deshumanizarlos, y por lo general hacemos eso negándoles el alma. En consecuencia, en realidad ellos no son humanos como el resto de nosotros”, dijo Deisher a una audiencia presente en la conferencia “50 años de la píldora”, organizada por Vida Humana Internacional de Estados Unidos.
Éste, explicó, es precisamente el escenario con las vidas humanas más pequeñas en la investigación médica de actual – y no sólo embriones, sino niños no nacidos de todos los trimestres – cuyas partes corporales se vuelven más valiosos a medida que maduran.
Ella señaló que un artículo en el Puget Sound Business Journal hizo público quela Universidad de Washington completó más de 4.400 solicitudes de partes frescas de cuerpos fetales a partir de tejidos fetales, con el propósito de desarrollar investigación biomédica en el 2009, la primera vez que se descubrieron cifras concretas de esos pedidos.
“Esto tiene que ser aprobado por una junta de revisión institucional, por eso pienso que están evaluando esto éticamente, porque ellos revisaron el uso que se hace de esto”, dijo Deisher. “¿Piensan ustedes que esa relación podría tener que ver con médicos alentando abortos?”. Ella estima que cada año en Estados Unidos podría haber hasta un millón ochocientos setenta mil de esas transacciones, en las que se piden partes individuales del cuerpo como ojos e hígado.
La científica también señaló que gran cantidad de literatura científica, disponible en Internet, discute la edad óptima para la muerte de un niño, con el fin de obtener partes corporales útiles: uno de esos profesionales observó que el mejor tejido de corazón se obtiene de un niño de 22 semanas de gestación.
Además de investigar, Deisher dijo que los cuerpos de los niños no nacidos están siendo utilizados “no sólo como herramientas de investigación biomédica, sino como terapias médicas reales”. Dijo que “los fetos de 12, 14, 16 y 18 semanas de gestación son triturados y sus células se implantan en personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares o la enfermedad de Parkinson”.
Otro campo de batalla ética implica el uso de líneas de células derivadas de niños abortados. Contrariamente a la creencia popular, hoy las líneas de células madre obtenidas de un feto no derivan de uno, sino de varios abortos – muchos de ellos en el segundo trimestre – y tendrán que ser reemplazados con nuevas víctimas, ya que sólo son útiles para una edad que va de los 30 a los 35 años, dijo la científica.
Las vacunas con células fetales, como la del sarampión-parotiditis-rubéola, la de la varicela y la de la hepatitis A no sólo son moralmente problemáticas, dijo Deisher, sino que su uso tiene una correlación dramática con una epidemia en aumento: el autismo.
Al examinar los puntos en los que el diagnóstico del autismo se fijó misteriosamente en Estados Unidos, dijo Deisher, “lo único que está asociado con estos puntos de cambio es la introducción de una vacuna con células fetales”. Ella dijo que la correlación incluso es válida para Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Gales, Dinamarca, Japón y los países del sudeste asiático: “en todos los países que hemos analizado, ellos tienen diferentes puntos de cambio, cada uno está asociado con un caso de feto abortado”. Dijo que ninguna otra variable se ha correlacionado tan estrechamente con las características del diagnóstico de autismo.
Deisher lamentó dicha comercialización, en parte, a causa de de la creciente tendencia de ver a los niños como “una opción más que una bendición”, debido a la tecnología de control de la fertilidad como la píldora anticonceptiva hormonal.
“A partir de ello, fue muy fácil para nosotros empezar a observar a los niños como una cosa material, un coche nuevo o una mansión, una mercancía”, dijo.