20 noviembre 2010

Kelly Clinger: Yo tuve un aborto y me odio a mí misma



La señora Kelly Clinger, una artista estadounidense, que además ha sido parte del elenco musical de la cantante pop Britney Spears, tuvo dos abortos durante el temprano periodo de su veintena de años de edad. Habla con mayor profundidad de la experiencia de sus abortos en su diario en inglés la bondad y la misericordia, mi verdad sobre el aborto. En este artículo, publicado esta semana, ella habla sobre sus continuas luchas internas para lidiar con el periodo subsiguiente, pasados los abortos.

Esta semana ha sido un completo infierno.

Alguien me preguntó si yo me había enterado de lo sucedido con el médico en la ciudad de Orlando, en el Estado de Florida, en los Estados Unidos de América, que estaba metido en muchos líos. Cuando busqué las noticias para enterarme, me di cuenta que se trataba de James Pendergraft, el médico que me había practicado los abortos. En estos momentos le han suspendido su licencia para practicar la medicina por cuarta vez, y en esta ocasión se debe a que realizó abortos tardíos pasado el periodo permitido por ley.

Cuando vi una fotografía de la clínica, me derrumbé. Cuando vi una fotografía del médico, yo comencé a llorar sin poder parar.

Cada vista, cada sonido, cada sentimiento regresó a mí. Todavía recuerdo el cartel montado en el techo. Fue lo último que vi antes de quedar dormida por la anestesia, y fue lo primero que vi cuando me desperté.

El artículo en la prensa estaba repleto de historias de mujeres como yo… aquellas que han sufrido durante meses, incluso años, debido a los abortos incompletos que le fueron practicados.

Se relató el caso de la mujer que estaba despierta y vio cuando fue extraído su bebé , y el modo en que el cuerpo del bebé niño se desbarató en las manos del médico. Ellos escucharon su desesperada llamada telefónica de emergencia en que decía que quería que su bebé viviera después de ver que realmente es un bebé, pero nadie en la clínica la ayudaba. Cuando la ambulancia llegó, ya el bebé estaba muerto.

Es un tema incómodo… porque si yo lo llamo bebé, si yo admito que era un niño o una niña con diez dedos en las manos y diez dedos en los pies, y con una vida ya trazada por Dios, entonces yo estoy diciendo que yo soy una asesina. Si yo hablo de esto, escribo un diario sobre esto, entonces eso lo hace real.

Pero cuando yo pienso que he alejado los recuerdos lo suficientemente lejos de mí, de modo que no me puedan alcanzar, con todo, regresan nuevamente.

El odio a uno mismo es paralizante. Acecha muy de cerca y me dice que yo no merezco la felicidad. El sentido de culpabilidad es sofocante. Ha afectado cada relación humana que tengo. No puedo confiar en otros ni hacer intentos hacia la intimidad.

Yo aceptaría que me dispararan con una bala para salvar a mis hijos ya nacidos y fuera de mi vientre. ¿Por qué no protegí a mis hijos que estaban dentro de mi vientre?

Ya no guardo la esperanza de que el pasado pudiera haber sido distinto. No puedo cambiar lo que hice. Cada estudio bíblico, sesión de consejería, y oración, parece ser solamente una venda puesta sobre una herida que nunca se sanará.

Por eso, yo voy a ser una voz para mis hijos quienes solamente saben del cielo. Yo voy a ser una voz para las millones de mujeres que viven con el arrepentimiento, el sentido de culpabilidad, el odio a sí mismas, y el temor de que se sepa lo que les ocurrió. Yo voy a ser dolorosamente honesta sobre cada sentimiento que tengo, y yo voy ser una defensora de la vida, aún cuando ello sea impopular o políticamente incorrecto. Por eso, por favor, ahórrense hacerme saber de los argumentos pro-vida o pro-aborto. Sé lo que vi. Sé lo que siento. Nunca más seré la misma persona. Nunca me voy a sobreponer a esto.

Y si yo no asumo la carga de este dolor para convertirlo en mi propósito de vida, creo que me matará.


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