15 septiembre 2009

El abortorio de Medellín busca también promover ideología de género


La politóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), Beatriz Campillo, señaló que la anunciada "Clínica de la Mujer" que la Alcaldía de Medellín pretende construir no solo será un centro de abortos, sino una entidad desde donde se pretende desnaturalizar la sexualidad a partir de la ideología de género.

En declaraciones a ACI Prensa, esta líder pro-vida que hace parte de la red de activistas que defienden la dignidad de los hombres y mujeres colombianos, nacidos y por nacer, señala que "nos oponemos a la Clínica de la Mujer por su enfoque de ideología de Género: ideología que pretende entre otras cosas separar a la mujer de la maternidad, especialmente desde la práctica del aborto y de la promoción de los anticonceptivos, sin informar los daños que se generan físicos y psicológicos".

Este centro, explica, "no es una clínica que le ayude a la Mujer en un sentido integral como lo quieren hacer creer".

Para Campillo, esta clínica apoyada por la feministas, "quiere mostrarse como un ejemplo a seguir en América Latina, lo que sin duda busca dar cumplimento a políticas internacionales de control de natalidad que atacan a nuestros pueblos, en una eugenesia que cada vez se hace más fuerte, y que pretende legitimarse bajo el rótulo de derechos humanos; especialmente de 'derechos sexuales y reproductivos'".

Seguidamente, recuerda que el dinero que se quiere invertir en esta construcción, 17 mil 100 millones de pesos (unos ocho millones de dólares) podrían invertirse en atender a "nuestros enfermos crónicos y terminales" que "no reciben la suficiente atención médica, psicológica, ni social, y sin embargo parece que esto no importa. Pese a esto, frente al tema del los 'derechos sexuales y reproductivos' hay un afán por cubrirlos".

Para Beatriz Campillo, la llamada Clínica de la Mujer "parece más un centro para la promoción del feminismo de género, un feminismo que no representa a las mujeres, sino que además de hacerles daño, insiste en ponerlas en una condición de victimas permanentes" que además "representa los intereses de grupos minoritarios".

Como alternativa, la líder propone al Alcalde de Medellín, Alonso Salazar, la construcción de un lugar donde la "atención se realice de una manera realmente integral, desde sus primeros estadios hasta su muerte natural, a favor de la vida y la familia. Donde se tengan espacios para el cuidado de la mujer en embarazo (incluyendo servicio de partos, cesáreas y demás atenciones), y además se le den otras opciones a quien en un primer momento consideró abortar".

"Un lugar –señala a ACI Prensa– donde se informe los peligros y riesgos de la anticoncepción, el aborto y las enfermedades de transmisión sexual y el respeto por su cuerpo, donde cualquier mujer pueda ir y se le atienda bien, sin importar que servicio requiera (desde que el nivel de complejidad lo permita), incluyendo las urgencias".

La líder pro-vida denuncia además dos casos concretos que demuestran un mal manejo de los fondos públicos, que necesitan con urgencia ser atendidos: la mejora del servicio de la Empresa Social del Estado Metrosalud, criticada duramente por la Contraloría de Medellín por el elevado número de pacientes fallecidos que no recibieron la atención adecuada (27 mensualmente), y el cierre del Centro de Salud de uno de los barrios de esta ciudad, el Estadio, donde se atendían unas cinco mil personas.



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