14 septiembre 2009

Homeschooling: una opción válida y legítima


La presidenta de ALE y una madre de familia numerosa narran los importantes frutos de su rebelión cívica tras apostar por esta modalidad educativa, tras enfrentarse incluso la persecución penal.
REDACCIÓN HO.- El análisis sobre la situación de la educación en España dentro del Congreso de Jóvenes de HO ha se ha detenido en la modalidad de la educación en casa, conocido internacionalmente como el homeschooling. Si bien reconocida y afianzada en la mayor parte del mundo occidental, en nuestro país ha legado a convertirse incluso en motivo de persecución penal de los padres que, ejercitando  su libertad y su derecho como primeros educadores, han optado por esta modalidad educativa para sus hijos.
Una modalidad educativa que ha defendido en primer lugar Azucena Caballero, presidenta de la Asociación por la Libre Educación (ALE), quien ha presentado la educación desde casa como "una alternativa legítima a la escuela tradicional, que conforma un movimiento muy plural y diverso en función de las diversas causas que mueven a los padres a elegir esta opción -motivos ideológicos, pedagógicos, hijos con casos de fracaso escolar o acoso escolar...-, pero teniendo en común que todos parten de la consciencia de su responsabilidad de primeros educadores en su calidad de padres".
¿Es legal en España el educar en casa?
A. CaballeroA. CaballeroCaballero responde a esta cuestión con un sí rotundo. Primero, porque es un derecho recogido en la Constitución, en su artículo 27, al amparar la libertad de enseñanza y el derecho preferente de los padres a elegir la educación para sus hijos, así como por otros textos legales, como la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y la Declaración Universal de Derechos Humanos.
 "En la educación en casa el aprendizaje no está separado de la vida, el hogar se convierte en un reflejo de la sociedad como núcleo suyo que es, en centro que une lo educativo, lo lúdico, lo gastronómico... para  conformar un estilo de educación que permite mejorar los ritmos de aprendizaje y las necesidades diferenciadas de cada niño gracias a una atención más personal e individualizada, dentro de un  espacio que invita a compartir y a relacionarse sin distinción de edad, al educar en un entorno".
Palabras de Caballero, indicando que en todo caso con ello no se trata de desvirtuar la educación tradicional en centros, sino de presentar la educación en casa como una alternativa legítima, cuyas ventajas o inconvenientes sopesan los padres a la hora de elegir la educación que quieren para sus hijos, decisión que debe ser respetada por la administración:
"Y es que si los padres pueden decidir por ejemplo sobre la salud de sus hijos, si en un determinado momento se les administra una determinada vacuna o no, deben tener el mismo respeto respecto a la decisión que adoptan en referencia a la educación de sus hijos, partiendo de la idea de que nadie va está más interesado por el bienestar de sus hijos que ellos mismos".
Una experiencia práctica: en defensa de un derecho pese a la persecución
Por su parte Ketty Sánchez, madre de cuatro hijos residente en el País Vasco, narró a los jóvenes su experiencia en este terreno. Su decisión les llevó a soportar incluso la persecución penal por parte de la administración, pero su lucha abrió camino para otros padres, dando aliento a la campaña en defensa del derecho de  los padres, como primeros educadores, a elegir la educación en casa como opción legítima para la educación de sus hijos:
"Mi marido y yo teníamos el problema de tener cuatro hijos a los que se les asignaron plazas en dos colegios distintos, lo que nos impedía la conciliación de nuestra vida laboral y familiar: al vida se nos hacía imposible, con un horario de locos que causaba un gran estrés a los niños. Buscando información hallamos información sobre  la educación en casa y sobre ALE, y empezamos a realizar contactos. En 2007 decidimos sacar a nuestros dos hijos mayores del colegio para ver como resultaba nuestra experiencia, y el resultado no pudo ser más fructífero, tanto para los conocimientos que adquirían nuestros hijos como en mejora de nuestra vida, el tener más tiempo para relacionarnos y afianzar nuestros vínculos familiares. Tanto es así, que los dos menores nos pedían constantemente que les educáramos en casa también a ellos".
K. Sánchez
K. Sánchez
Los hijos de Ketty hablan tres idiomas -castellano, euskera y francés-, estudian otros dos -francés y alemán-, tocan instrumentos -violín, piano y flauta travesera-, practican deportes... Como dice Ketty:


 "no son niños prodigio, sino niños que se han beneficiado de un mejor aprovechamiento del tiempo y de herramientas educativas con las que no tienen  que llegar a casa para realizar tres horas de deberes al salir de clase; tampoco es porque tengamos una situación sobradamente holgada económica, mi marido y yo somos profesores de idiomas la mayoría de los que optamos por esta opción vivimos con lo justo, pero este tipo de educación también nos ha favorecido en este sentido mediante una mejor organización de los recursos. Se trata de ver las propias circunstancias y de elegir lo más adecuado para nuestros hijos y nuestra vida familiar".
Pese a los excelentes resultados obtenidos tras decidirse por elhomeschooling, avalados por Bienestar Social que hizo visitar a los pequeños y quedó asombrada, estos padres pasaron por un calvario de persecución administrativa:
"Después de años sin respuesta a nuestro problema de conciliación, mi marido y yo recibimos una carta de la Inspección al mismo día que decidimos sacarles de la escuela, indicando que nuestra decisión era ilegal y en la que se nos amenazaba con un proceso penal, que pasó directamente a la Fiscalía del Menor, la cual quiso llevarles a juicio. Bienestar Social nos visitó durante unas horas y salió asombrada de los logros obtenidos por nuestros hijos. Pero la administración insistía en conducir el caso por la vía penal, acusándonos de desobediencia a la autoridad y de un delito de abandono a la familia, lo que podía conllevar incluso la cárcel".
Con ello empezó una batalla de estos padres por defender sus derechos, que con esfuerzo y tesón se vio recompensada por los hechos: recibieron el apoyo de HazteOir.org, que comenzó una campaña en defensa de esta modalidad educativa ante la opinión pública y las instituciones, a raíz de su caso; contaron con apotos institucionales como el del Defensor del Menor; fueron escuchados en el Parlamento vasco, donde los diputados se mostraron muy proclives a defender el reconocimiento de esta modalidad educativa...
"La postura de la administración es ilógica, al final nuestros hijos, que están matriculados a distancia en un colegio de EE.UU., tendrán un título que España está obligada a reconocer cuando acaben, en virtud de sus tratados internacionales. Mientras, hemos ido a dando a conocer a los medios nuestros métodos y experiencia. La nuestra no ha sido una decisión fácil, pero nos ha permitido reorganizar nuestra vida familiar, que era un caos y donde éramos casi desconocidos por la falta de tiempo para estar juntos, y lo que hemos ganado con ello no lo cambiamos por nada. La educación en casa exige mucho compromiso, constancia y esfuerzo personal, pero ofrece a cambio grandes recompensas a nivel personal y familiar",afirmaba esta madre en el Congreso de Jóvenes.
"Al final el homeschooling debe ser contemplado sin más como una opción educativa. Debemos ser los padres quienes decidamos, entendiendo además que nadie va velar más que los propios padres, que son los que más les quieren, por el bienestar de los hijos", señalaba Ketty.






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