15 marzo 2010

Los pro-vida adoptan Down: Maddy Curtis

Lo leo en Alba y el vídeo es de un buen amigo, que disfruten:

Al cierre de esta edición no se sabe si Maddy Curtis, una niña de 16 años que participa en el programa American Idol -versión original del Tú sí que vales español-, habrá superado la eliminatoria de Hollywood.

Podíamos haber retrasado el reportaje hasta saber si debíamos referirnos a ella como una de las eliminadas o una de las aspirantes al premio. Pero no; porque lo que de verdad hace especial a Curtis, al margen de los logros conseguidos en American Idol, es un enorme amor a la vida, una gran valentía para defender los valores en los que cree y su gran generosidad.

Es la novena de una familia de 12 hermanos. Nacida en Virginia, comparte la mayor parte de su tiempo libre con su hermano mayor, Johnny, y los tres menores: Jesse, Daniel y Justin. Hasta ahí nada novedoso.

El mundo a todo color

Pero cuando Maddy continúa contando su historia, como hizo ante el jurado de American Idol*, llegan las sorpresas. Johnny nació con síndrome de Down y los padres de Maddy decidieron que le vendría bien tener algún otro hermano como él, así que, después del nacimiento de Maddy, adoptaron a Jesse, también con síndrome de Down.

Poco después llegaron a casa Daniel y Justin, también adoptados y también con síndrome de Down.
Algunos -dice Maddy quedándose corta- son un poco escépticos con el síndrome de Down, pero mi experiencia es que estos cuatro niños sacan lo mejor de la gente con la que se encuentran. Maddy, que en el vídeo de presentación al programa aparece jugando con sus hermanos, explica que las personas como ellos ven la vida en color. Nosotros deberíamos hacer lo mismo. Y en eso, en ponerle color a la vida, está ella.

La de American Idol no era su primera actuación en público, pero su aparición en la pequeña pantalla obró el milagro. Había superado la primera eliminatoria, había obtenido un golden ticket -billete de oro- a Hollywood y se había convertido en un ídolo local.

Así que Maddy aprovechó ese reconocimiento social para hacer el bien. Con la ayuda de World Vision, una organización caritativa cristiana, Maddy organizó en ocho días un concierto benéfico para las víctimas del terremoto de Haití. El lugar elegido para el concierto, el centro cultural de Purcellville, colgó el cartel de No hay billetes a las pocas horas





*el programa que descubrió a Susan Boyle


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