07 mayo 2010

Por la vida de Guillermo Fariñas, por la libertad en Cuba

S.O.S. Guillermo Fariñas agoniza de hambre y sed en un hospital de Santa Clara. Los opositores cubanos necesitan tu apoyo. España debe cancelar su política de ayudas a la tiranía más antigua y feroz de América.
REDACCIÓN HO.- El disidente Guillermo Fariñas, de 48 años, agoniza en huelga de hambre, en un hospital de Santa Clara donde, según todos los indicios, el régimen le ha instilado una bacteria infecciosa en la sangre causante de una fiebre de más de 40. 
El pasado 23 de febrero, otro disidente cubano, Orlando Zapata, fallecía en la Isla-Cárcel después de permanecer 85 días en huelga de hambre. 
El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, no tuvo ni una palabra de condolencia para la familia de la nueva víctima del castrismo, ni tampoco una palabra de condena para la atroz tiranía cuando, al día siguiente, 24 de febrero, intervino ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, para hablar “en contra de la Pena de Muerte”. 
En aquellos días, el Gobierno español aceleraba la aprobación de la ley del aborto, el particular canto de Zapatero a la pena de muerte. 
Pero ésa es otra historia, aunque también exprese, de manera elocuente, el sentido que el presidente español otorga a los derechos humanos: invocarlos mientras los aplasta.
Si Zapatero condena a los siniestros mataderos de la industria abortista a cientos de miles de bebés españoles, es lógico que su inclinación natural sea apoyar la tiranía y no a los cubanos.
La Iglesia Católica ha mediado con el Régimen dictatorial para que éste deje de enviar a sus sicarios a apalear en las calles de La Habana a las Damas de Blanco, ese grupo de mujeres resistentes y heroicas que está plantando cara a los hermanos Castro y su ley del terror y la miseria. 
Gracias al cardenal Ortega, las Damas de Blanco han podido manifestarse por primera vez el pasado domingo 2 de mayo en las calles de la capital cubana sin sufrir la violencia de los grupos paramilitares de la dictadura.
Pero la de los presos de conciencia sigue siendo una situación límite y una afrenta al mundo.  Hay más de 200 personas en las cárceles castristas, simplemente por no aceptar la mentira de la Revolución, por pensar por sí mismo y pedir libertad. Más de 200 personas encarceladas, torturadas y hambrientas. 
Guillermo Fariñas, psicólogo y periodista, decidió seguir una huelga de hambre para conseguir la liberación de 26 de estos presos de conciencia, personas enfermas a las que la dictadura está dejando morir y pudrirse en sus lóbregas mazmorras. 
73 días en huelga de hambre y sed, una situación límite
Fariñas ha cumplido este viernes 7 de mayo 73 días en huelga de hambre y sed. Está interno en el hospital de Santa Clara. Su madre y su esposa le hacen compañía. Le suministran, vía intravenosa, una solución de vitaminas y glucosa que lo mantiene con un hilo de vida agonizante. Su familia, y también observadores expertos que han analizado el caso, sospechan que “alguien” ha añadido una presencia devastadora a ese cóctel: una bacteria causante de una infección en la sangre que le provoca fiebres altas y puede acelerar su muerte.
La dictadura está decidida a exterminar a todos los cubanos, de hambre, de miseria, o bien en la cárcel. 
Ante la situación de los derechos humanos en Cuba, ¿cuál es la política del Gobierno de Rodríguez Zapatero? El silencio, el desprecio a los disidentes y el diálogo acogedor con la dictadura.
Una de las prioridades de la Presidencia española de la UE ha sido cambiar la política común de firmeza hacia la dictadura, que los países miembros de la Unión Europea adoptaron en 1996, a iniciativa del Gobierno español presidido por José María Aznar.
El presidente Zapatero y su ministro, Moratinos, pretendían que la UE emprendiese una política de “diálogo” con la dictadura. La doctrina de 1996, en cambio, se basa en el principio de que sólo habrá avances en la relación comercial y diplomática si la dictadura respeta los Derechos Humanos.
Zapatero y Moratinos han querido empujar a los socios europeos a liquidar esta exigencia mínima de respeto a los derechos humanos en Cuba, vigente en Europa desde 1996. Y lo han hecho en plena escalada de la represión castrista, demostrando, una vez más, el desprecio del PSOE de Zapatero por la libertad y la dignidad humana, ya se encuentren éstas en peligro en Cuba, en Venezuela o en España.
Afortunadamente, la UE ha rechazado esta iniciativa y se ha puesto claramente del lado de las víctimas de la dictadura castrista, cosa que Zapatero y Moratinos no han hecho en ningún momento, desde el regreso del PSOE al poder en 2004. Sin ir más lejos, el ministro Moratinos visitó Cuba en octubre de 2009 y rehusó reunirse con los disidentes, mientras mantenía lisonjeros encuentros con los jerarcas del Régimen.
Ya está bien de que España sea la coartada internacional de todos los sátrapas de América. Basta ya de dar cobertura diplomática a Castro, Chávez, Evo Morales, el sandinismo nicaragüense y los devaneos totalitarios de Correa en Ecuador. Basta de que España sea la embajadora en Europa de todos los déspotas tropicales.
La experiencia demuestra fehacientemente que el diálogo no funciona con los dictadores. Las víctimas de la dictadura castrista, esos millones de cubanos que viven en la opresión y la miseria, merecen un compromiso claro y firme de España con la libertad.
Es el Gobierno el que debe adoptar la doctrina de la UE de compromiso con los derechos humanos e intransigencia con la dictadura. Y no al revés. La Unión Europea no quiere cambiar su política de firmeza con los hermanos Castro. Son Zapatero y Moratinos los que deben deponer su actitud dialogante y confortable con los tiranos.
La causa de la libertad en Cuba es una causa de todos. Las víctimas de la opresión necesitan el apoyo de España. El Gobierno español debe cambiar de política con Cuba. Debe revisar las relaciones diplomáticas, comerciales y de ayuda al desarrollo, condicionándolas a que se respeten los derechos humanos y se reconozca la libertad política en Cuba.
Pide a Moratinos que actúe en defensa de los presos de conciencia en Cuba y adopte medidas claras y firmes para exigir su liberación a la dictadura.
Pídele al ministro español de Exteriores, en concreto:
Una declaración gubernamental de apoyo a los disidentes
Una petición formal al Régimen cubano para que libere a los 200 presos de conciencia y permita salir del país a Guillermo Fariña para ser tratado en un hospital español
Suspensión de la ayuda económica a la dictadura y revisión de las relaciones diplomáticas y comerciales hasta que los tiranos cesen en su política represiva, respeten los derechos humanos y reconozcan la libertad política y los derechos civiles en la Isla.