19 abril 2009

El abortorio Dator abandona a una embarazada después de observar un aborto retenido

Tras comprobar que no había latido fetal, la remitió a un hospital público

Dator practica más de 15.000 abortos al año

A pesar de que en su página web ofrecen servicio de ginecología y de atención a la mujer con “más de 9 ginecólogos y ginecólogas para el cuidado de la salud integral de las pacientes”, y que aseguran contar con “2 quirófanos plenamente dotados para realizar intervenciones quirúrgicas con máximas garantías”, parece que el centro abortista Dator no atiende a todo el mundo.

Según relata el doctor Jesús Poveda, médico y presidente de Pro Vida Madrid a este semanario, el pasado sábado 11 de abril Dator dejó “de patitas en la calle” a una mujer que había acudido allí para someterse a un aborto.

Poveda capitaneaba un grupo de rescatadores -personas que tratan de impedir los abortos a las puertas de los centros abortistas- cuando vio salir de Dator a una mujer “llorosa”. “Nos quedamos un poco sorprendidos, nos acercamos a ella y nos contó que le habían hecho una ecografía y le habían dicho que el feto estaba muerto. Ellos no iban a hacerle el legrado”. “Le dijeron que se diera una vuelta y que en media hora volviera a por el informe, porque se tenía que ir a un hospital público”, explica a ALBA E. M., una de las rescatadoras que estaba con el doctor Poveda.

De Dator a La Paz

“Le dijimos que nosotros lo que hacemos es ayudar a las mujeres -porque nuestra intención es la de respetar y ayudar- y la trajimos a La Paz“, continúa Poveda. “Yo tengo la suerte de haber trabajado unos cuantos años en este hospital y cuando llegamos, la médico de Urgencias de la Maternidad había sido alumna mía. Le conté el caso y se quedó un poco sobrecogida; comprobó que, en efecto, el latido fetal había desaparecido, que el feto estaba muerto, y programó un legrado. Esta persona nos agradeció mucho que le hubiéramos ayudado”. Y mientras tanto… "Dator se limitó a hacer un informe: feto muerto, no nos interesa. Nos sobrecogió la frialdad de esta gente porque podrían haberla atendido ahí, pero tristemente, la dejaron en la calle”, añade el presidente de Pro Vida Madrid.

La historia que narra Poveda es una más de las muchas que viven quienes dedican varias horas cada semana a rescatar vidas. Su misión: informar a las mujeres de que hay ayudas, maneras de seguir adelante con un embarazo sin caer en el horror que supone el aborto. Su actitud: de respeto absoluto a la mujer, “haga lo que haga”. En el caso de la chica atendida en La Paz, E. M. explica que “estaba en una situación muy difícil y pasándolo muy mal. Nos dijo que tenía una hipoteca de 1.300 euros, un sueldo de 1.200, dos niños, su pareja en paro y un contrato que tenían que renovarle en seis meses y que como la vieran embarazada no le renovaban, pero ella no quería abortar, sabía que era su hijo”. Y es que, al contrario de quienes sostienen que el aborto es un ‘derecho’ de la mujer, que lo elige voluntariamente, quienes tratan día a día con mujeres que han abortado y conocen el ‘después’ del aborto señalan que la mayoría recurre a él porque cree que es la única salida.

En el último momento

Belén [nombre falso] lleva más de una década rescatando niños: “Nosotros actuamos en el último momento, a las puertas de los centros. Más decidido imposible”. “Les ofrecemos teléfonos, alternativas, que sepan que hay gente que ayuda, como la Fundación Madrina, Red Madre, la Fundación Vida… Lo que más triste me pone es ver a niñas muy jovencitas que entran llorando porque van presionadas por adultos“, reconoce. Belén, al igual que Poveda, vuelve a insistir en el respeto a la mujer, haga lo que haga: “La experiencia que tengo es que la mujer es otra víctima. El niño, por supuesto; pero la mujer también. Cuando veo a una mujer que aborta, como conozco el después, me da tanta pena lo que va a pasar…; por eso siempre, aunque decida abortar, le decimos que no dude en llamarnos si necesita nuestra ayuda”. ¿Y cómo es ese después? “Yo siempre digo que una mujer, cuando está embarazada y está pasándolo mal, está en un túnel oscuro. La mujer que decide seguir adelante con el embarazo sale del túnel; la que aborta, no sale nunca. El túnel se prolonga y se hace mucho más oscuro”.

“Me asombro de lo que soy capaz de hacer por dinero”

La frase es de Guillermo Sánchez Andrés, presidente del Consejo de Administración de la clínica Dator. Fue la respuesta que ofreció a Jesús Poveda cuando, hace ya tiempo, Jesús le reprochó que practicara abortos. “Fue una frase muy auténtica y estremecedora”, recuerda Poveda.

Pero hay más sentencias literarias que reflejan qué es un centro abortista. La que sigue la protagoniza el hijo de una de las trabajadoras de Dator: “Mamá, ¿por qué trabajas en un sitio donde se matan niños?”. Así mismo lo contó la propia trabajadora a algunos pro vida.

Y otra historia más, que recuerda Poveda: “Nos acercamos a una pareja de jóvenes que iba a abortar, les dimos la información que siempre damos y ellos nos escucharon, pero nos dijeron que, como tenían hora en la Dator, iban a entrar igualmente. Nosotros nos miramos con cara de ‘qué pena’. A los pocos minutos salieron y se acercaron. Nos preguntaron que si las señas del folleto que les habíamos dado eran reales. Les dijimos que por supuesto que sí, y decidieron ir a verlos porque habían cambiado de opinión. Les preguntamos que por qué el cambio de opinión. La respuesta fue: ‘Por la cara’. ‘Porque la cara de los de dentro no nos gusta nada, y la vuestra sí‘. Les atendimos y, cosas de la vida, el niño que salvamos va a hacer la primera comunión ahora en mayo y yo soy el padrino”.

Leído en albadigital.es



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