22 abril 2009

Sanidad autoriza la destrucción de embriones para curar enfermedades que ya tienen curación


La nueva norma eugenésica se aplicará a tratamientos de fertilidad con el falso argumento de evitar futuros cánceres.

REDACCION HO.- Todo indica que dentro de 40, 50 o 60 años el cáncer habrá dejado de ser una enfermedad mortal. De hecho en la actualidad ya hay muchos tipos de cáncer con índices de curación superiores al 80 e incluso al 90 por ciento.

Sin embargo la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida del Ministerio de Sanidad supone que en las próximas tres, cuatro o cinco décadas la ciencia no avanzará ni un milímetro y por ello ha decidido autorizar la destrucción de embriones con el hipotético fin de que dentro de 40 años, los niños que nazcan hoy no tengan cánceres que ya se curan hoy.

El falso científico Bernat Soria dejó los papeles sobre la mesa y la nueva ministra los acaba de firmar.

“Las autoridades sanitarias autorizan la selección de embriones en tratamientos de fertilidad, para evitar a los futuros bebés que padezcan cáncer de mayores”, dicen las notas de agencia, que en estos asuntos se mueven, como todos los medios, entre la ignorancia y la falsedad.

Las enfermedades que según la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida del Ministerio de Sanidad se van a curar con esta medida son el cáncer de mama y el cáncer de tiroides.

Según la Asociación Española Contra el Cáncer, las mujeres que no se hacen ningún tipo de prueba y no detectan el cáncer de mama a tiempo, tienen hoy un índice de curación de 60 al 70 por ciento. Aquellas que se someten a pruebas periódicas y detectan la enfermedad a tiempo, se curan en el 97% de los casos.

Para el 3 por ciento restante, y suponiendo que en las próximas décadas no se avance nada más en la curación de estas enfermedades, el Ministerio de Sanidad acaba de autorizar la destrucción de un número indeterminado de embriones humanos con el fin de seleccionar los que sean más aptos para sus fines, es decir, aquellos que no contengan ningún gen hereditario que pueda producir la enfermedad.

¿Por qué se toma una medida tan brutal para conseguir un resultado tan incierto como innecesario? Cui prodest? ¿A quién beneficia esta decisión?

Los ciudadanos costearán con sus impuestos costosísimos trabajos de investigación para resolver algo que ya está resuelto, o se va a resolver en los años inmediatos por otros procedimientos. Pero habrá laboratorios y profesionales que se beneficiarán de esas inversiones.

En cuanto a las familias cuyos descendientes serán exterminados en su fase embrionaria en cantidades no reguladas, se jugará con sus sentimientos y se les hará creer que todo es por el bien de sus futuros hijos.

En ningún caso se les informará de las características del proceso, ni del “material” que será “desechado”, ni de lo que en realidad se está haciendo para conseguir “curar” una enfermedad que en el momento de la fecundación no existe.



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