19 enero 2009

El Proyecto Raquel llega a España: una salida para el trauma del aborto

La doctora Teresa Martín, directora del Centro de Orientación Familiar (COF) de Palencia, recoge en España la fructífera experiencia del Proyecto Raquel, nacido en EEUU en 1984 para asistir a las víctimas del aborto y que ya se ha extendido por diversos países.

ABC CASTILLA Y LEÓN, por Henar Díaz, Palencia.- Hace poco más de un año se estrenaba en cine una entretenida película que, de forma amable, hacía reflexionar sobre un tema candente en la sociedad: los embarazos en las adolescentes. Un "¿qué tal si probamos?" dejaba a Ellen Page (actriz de Juno) embarazada de un compañero de clase con el dilema de seguir adelante con su estado, o acabar rápidamente con el problema a través del aborto. Se tocaba así de puntillas un tema que mantiene dividida a la sociedad norteamericana desde que a principios de los años setenta se puso en marcha la Ley del Aborto.

En este marco, una década más tarde, en el año 1984, nació el Proyecto Raquel de la mano de Vicky Thorn, directora de la Oficina Nacional de Reconciliación de Milwaukee. Tras vivir una experiencia traumática con una amiga, Thorn ponía en marcha esta iniciativa en el marco de un plan pastoral que perseguía acompañar a las mujeres que habían abortado.

Desde entonces el Proyecto Raquel se ha extendido por más de 140 diócesis a lo largo de EE.UU. y ha motivado la creación de programas similares en otros países. En España ha recogido el guante Teresa Martín, directora del Centro de Orientación Familiar (COF) de Palencia, que ha sido pionera en seguir este proyecto que permite a las mujeres que sufren por haberse sometido a un aborto "reconciliarse con esta situación y superar el dolor de saber que causaron la muerte de su hijo". La iniciativa partió del obispo de Palencia, José Ignacio Munilla quien, según Teresa Martín, "tras explicar el tema del aborto en Radio María comenzaron a lloverle preguntas y testimonios de personas que habían pasado por esa dramática situación".

Fue entonces cuando buscando en internet se encontró con este programa y decidió ponerlo en marcha en Palencia poniendo al frente a Teresa. "Yo -explica la directora del COF- ya había tratado a mujeres con similares experiencias al frente de uno de estos centros en Getafe", donde estuvo trabajando doce años hasta que hace cuatro meses aterrizó en la capital palentina.

Junto a Teresa el equipo lo constituyen dos sacerdotes y un psiquiatra que, de forma externa, se ha comprometido a recibir a las mujeres cuando el centro las derive con cualquier trastorno psiquiátrico. Cuenta para ello con la financiación propia del centro, subvencionado por el Obispado, que en estos momentos está a punto de constituirse en fundación. "Cuando lo seamos, la idea es presentar estos proyectos a Servicios Sociales para que puedan ser financiados, y tener profesionales disponibles, que son la clave del proyecto".

Síndrome Postaborto

El aborto es una experiencia traumática, ya sea legal o ilegal, que tiene consecuencias posteriores y que actualmente están categorizadas como síndrome postaborto, una forma de trastorno de estrés postraumático que según Teresa Martín, también doctora, puede conllevar a síntomas depresivos, deseos de "expiación" y necesidad de reparar el daño causado, pesadillas recurrentes u otras alteraciones o trastornos sexuales o alimenticios como la anorexia.

La dificultad de abordar a estas mujeres (también a algunos varones) que buscaban ayuda tanto por parte de los sacerdotes como de los terapeutas tras abortar es lo que llevó a poner en marca este programa que, según esta orientadora, se plantea como "un esfuerzo integral que combina lo espiritual y lo psicológico" ya que se basa en comunicar reconciliación y esperanza en el futuro.

"Yo no me perdono"

Para Teresa el primer paso para reconciliarse con Dios, pero también consigo mismo -muchas mujeres piensan "Dios me ha perdonado pero yo no me perdono"- es que la mujer cuente su historia, con todos los pormenores. "Es muy importante escuchar y no juzgar, y que la mujer se sienta escuchada". Asimismo, "necesitan perdonar a todos los responsables y a los que participaron en su aborto. Éste es un acto de voluntad, hecho con la gracia de Dios, que le permitirá en un momento concreto poder perdonarse. Y por último, además de oír frecuentemente la palabra perdón, tienen que cambiar la relación con su hijo abortado, dolerse de su pérdida y establecer una nueva relación espiritual con él para perdonarse a sí misma".

El proyecto no está dirigido a una mujer en concreto ya que por su experiencia anterior, Teresa cree que quien llega hasta su despacho son mujeres muy diversas. Hay un porcentaje de jóvenes en edad fértil de entre 20 y 30 años, y sobre todo, hay un gran porcentaje de adolescentes que entran en el círculo de las relaciones sexuales prematuras, en el que, a pesar de tener la información, creen que sin anticonceptivos no les va a ocurrir nada y cuando les pasa se encuentran con unos padres que les dicen "esto lo arreglo yo rápido". Luego están las trabajadoras o universitarias que les falla el método anticonceptivo, y las inmigrantes, "muchas de ellas han dejado a sus hijos y a su marido en sus lugares de origen, están solas, y se encuentran con una pareja que no les puede sacar adelante su embarazo".

Sean del perfil que sean, ayudar a estas mujeres a la directora del COF de Palencia le llena de satisfacción ya que -termina- "la paz que sienten, la nueva divinidad que experimentan, les lleva a querer hacer algo, a ayudar a otras mujeres para que no aborten, o a intentar cambiar absolutamente de vida familiar.


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